lunes, 18 de octubre de 2010

CARTA DEL LIBRERO NEGRO Y CRIMINAL: SIETE AÑOS

Estuvimos este verano con Petros Markaris. Nos comentó que anda bastante adelantado con la nueva novela, y que es de Jaritos. Nos adelantó que ya no padeceremos al leer que Jaritos se sienta al volante del Mirafiori. Ha cambiado de coche, ahora tiene un Ibiza.
Lo “british” siempre ha estado de moda. Aquél gran editor que fue José Janés, en 1945, en la Editorial Cliper tenía una colección llamada Autores Británicos.
Antes de que los forenses se pudieran de moda ,y cuando no sabíamos lo que significaba CSI, Thomas T. Noguchi, el forense de Hollywood (practicó la autopsia de Marilyn, Sharon Tate) ya había publicado en Versal, en 1989, Causas no naturales, traducido por Esperanza Pérez Moreno. Interesante y diferente.
Para los holmesianos y buenos lectores, en general, Andrés González-Barba ha elaborado un nuevo pastiche: Los diarios de Regent Street. A finales del año 1893, Arthur Conan Doyle publicó El problema final, que debía ser la última aventura de su célebre personaje, Sherlock Holmes. Esta noticia causó una gran convulsión en una ciudad como Londres, que estaba siendo asolada por unos asesinatos cometidos por una banda de criminales muy peligrosos. En ese contexto lleno de incertidumbre, surge un personaje anónimo de la calle que asume la personalidad del mítico detective de ficción y comienza a resolver casos por su cuenta.
El original es Death at the President´s Lodging. Borges y Bioy Casares en la colección policíaca que dirigían decidieron que se titulaba: Los otros y el rector, traducida por Maria Celia Velasco. Al cruzar el Atlántico y ser publicada por Alianza, se tituló Muerte en la rectoría.
Magia editorial, y la habitual falta de respeto al lector.
http://octubre.cat/activ_fitxa.php?id_activitat=1195. Aquí pueden encontrar el programa que la 39ª edición de los Premis Octubre han dedicado este año a la narrativa negrocriminal. Impresionante. Vale la pena acercarse. Seguiremos insistiendo.
Siete años ya, sin Manuel Vázquez Montalbán. Y algunos, esperamos que muchos, le echamos de menos. Nos hubiera gustado conocer su opinión sobre tantas cosas y casos... Esta tarde en la Escuela Julián Besteiro de Madrid, Calle Azcona 53 de Madrid, a las siete de la tarde, habrá un pequeño homenaje. Juan Madrid y el librero negrocriminal hablarán sobre “Pepe Carvalho y Toni Romano, siempre cómplices, siempre sospechosos”.
Pepe Carvalho y Toni Romano, dos personajes que nos han acompañado a lo largo de los cambios y los años. Dos personajes sólidos, potentes, bien construidos, o como diriamos ahora sostenibles, multidisciplinares y multiculturales, que combinan en un perfecto maridaje la mirada crítica y la buena literatura.
Siete años. Era sábado aquél 18 de Octubre del 2003. Y de la imprenta nos llegaba Geografias de la memoria. Conversación con Manuel Vázquez Montalbán, de Georges Tyras, editado por Zoela.

FICHERO DE NOVELAS NEGRAS: 248.-UN TRAIDOR COMO LOS NUESTROS (JOHN LE CARRÉ)

Título: UN TRAIDOR COMO LOS NUESTROS
Título original: OUR KIND OF TRAITOR
Autor: JOHN LE CARRÉ.
Editorial: PLAZA Y JANÉS.
Trama: Perry y Gail son una joven pareja británica que antes de decidir qué van a hacer con sus vidas y su relación deciden pasar unas estupendas vacaciones en una isla del Caribe. Allí serán contactados por un mafioso ruso especialista en “blanqueo” de dinero negro, que les pedirá que le sirvan de intermediarios ante los servicios secretos británicos a los que ofrecerá contarles todo lo que sabe sobre ese tema a cambio de inmunidad para él y su familia.
Personajes: Perry, profesor de Literatura en Oxford, de ideas izquierdistas, pero que no duda en actuar como un patriota británico de los de la época del Imperio cuando se le presenta la ocasión, Gail, su novia, abogada, siempre preocupada tanto por Perry como por las personas que la rodean, Dima, mafioso ruso duro, extrovertido y locuaz, que desea vengar la muerte de un antiguo protegido y amigo, Luke, agente de los servicios secretos, marcado por un anterior secuestro y con una mala relación familiar debido a una justa fama de mujeriego, Hector, jefe de Luke, obsesionado por defender los servicios para los que trabaja y con un fuerte deseo de hundir a un antiguo superior que les ha traicionado.
Aspectos a Destacar: Le Carré, que supo renovar la novela de espionaje en la época de la “Guerra Fría”,•ha sabido recolocar, con posterioridad a su desaparición, a sus espías de ficción en una lucha contra quienes mueven los hilos de la corrupción y las altas finanzas internacionales, tan sórdida, o quizás más, que la que libraban contra los servicios secretos del Pacto de Varsovia.

ENTREVISTA A PAULA KASARES EN "EUSKONEWS"

En la entrevista con esta lingüista aparece el barrio pamplonés de Iturrama: “Que sepas que esto es Navarra”, le dijo una vecina en cierta ocasión. Está claro que Navarra es diversa. Sin embargo, está claro también que los navarros euskaldunes expresan esa diversidad mejor que los que sólo saben castellano. Las palabras de Paula Kasares son como gotas de sudor en el crisol navarro.
Usted nació en Pamplona. ¿Cómo era Pamplona en los tiempos de su niñez y adolescencia?
Nací en Pamplona cuando estaba a punto de comenzar la década de los 70. La Pamplona en la que crecí era una ciudad pequeña, recogida pero muy viva y movida. Digo movida porque los años de mi niñez y juventud fueron años de grandes cambios y conflictos.
¿En qué ha cambiado especialmente Pamplona desde el punto de vista sociológico?
La actual Pamplona es más grande, más diversa y más plurilingüe —también más euskaldun—, pero más sosa en otros aspectos, y más semejante a las demás ciudades desde el punto de vista de un mundo global que asimila y homegeneiza.
¿En el contexto familiar, cómo fue su educación?
Soy hija de una familia normal. Vivíamos en el barrio Iturrama de Pamplona mis padres, mi abuela y los cuatro hermanos —yo soy la segunda—. Mi padre era delineante y mi madre ama de casa. Los cuatro hermanos crecimos sin apuros y sin lujos.
La nuestra ha sido una familia bastante tradicional, pero mis padres se han ido adaptando bien a los cambios del mundo y a las opciones de vida de sus hijos. Nos mandaron a colegios católicos, seguramente por inercia social. Por fortuna, luego ninguno de nosotros siguió por ese derrotero. En general, tuvimos una gran libertad, no recuerdo que en casa hubiera una fuerte disciplina.
¿Qué educación o valores recibió de sus padres?
El valor de ser responsable y hacer las cosas bien, primero en los estudios y luego en el deporte y en el trabajo. Creo que son unos valores fundamentales. En lo que concierne a la escolarización, estudié en un colegio de monjas y no tengo unos recuerdos especialmente buenos: había una gran discriminación entre alumnas. Aplausos y premios para las mejores y desprecio para las que andaban retrasadas. No ayudaban a las que más lo necesitaban. Entonces no me daba cuenta de eso, pero ahora, que soy profesora de futuros maestros y maestras, me acuerdo muchas veces y reflexiono sobre mi etapa escolar y sobre la educación que recibí.
¿Distingue entre lo que supone ser y no ser euskaldun?
Sí.
¿Qué supone ser euskaldun en Pamplona?
En cierta medida, vivir en otra Pamplona. Como se suele decir, algunos erdaldunes que no tienen euskaldunes en su entorno viven en una Pamplona totalmente erdaldun, igual que si vivieran en Salamanca. La ciudad lo permite porque el uso social del castellano es ampliamente mayoritario. Somos los euskaldunes los que, además de vivir en Pamplona, vivimos en Iruñea, formamos parte de ese mundo, de esa cultura y de esas redes de relaciones en euskera, y eso, en cierta medida, es como vivir en otra ciudad distinta.
¿Cómo marca en la personalidad de alguien el hecho de ser euskaldun?
Me acuerdo que cuando estudiaba Filología Vasca, hacia 1993, puse en verano un anuncio en mi barrio, Iturrama, para dar clases de euskera y sacarme algún dinerillo. Al día siguiente una mujer me llamó y me dijo muy despacio, vocalizando claramente: «Que sepas que esto es Navarra». Dicho eso, me colgó el teléfono. Me quedé estupefacta. Ahora, creo que ser de Pamplona y euskaldun es una dimensión más aceptada, pero muchas veces, esa Pamplona oficial erdaldun nos hace sentirnos a los euskaldunes extraños en nuestra propia casa. El eslogan turístico utilizado por el Gobierno de Navarra, Navarra, tierra de diversidad, resulta cínico para muchos de aquí.
¿Dónde adquirió su adhesión con el euskera? ¿De quién?
Los apegos que cada una desarrolla en su vida no se reciben siembre directamente de la familia o del entorno en el que una crece. En mi caso, el euskera no formaba parte de mis vivencias de niñez, aunque sí lo recibí en la figura del que fue mi abuelo y en los recuerdos de mi padre. Siendo una niña me enamoré del euskera —no sé exactamente cómo— y me vinculé a la lengua por deseo, por estudios y por profesión. Cada una escoge su camino y conforma su vida mediante elecciones. En ese sentido, afortunadamente, tenemos una gran capacidad para alterar ese hipotético determinismo y salirnos del que supuestamente era nuestro camino.
Además de la lengua, ha estudiado ciencias antropológicas ¿Por alguna razón?
La razón de haber estudiado Antropología fue el tratar de entender mejor el aspecto sociocultural de la lengua. Es decir, fue mi interés por la lengua el que me llevó a la Antropología. Al principio estudié Filología Vasca, es decir, lingüística y literatura vasca. Como advirtió Mitxelena ya hace tiempo, la lingüística no se ocupa de la vida y el futuro de las lenguas. Y en mi caso, en cambio, esas precisamente eran mis principales preocupaciones. Por eso pasé de la Lingüística a la Sociolingüística. Pero nuestra sociolingüística —muy fiel a su etimología— se ha construido, principalmente, como la intersección entre sociedad y lengua, dejando el ámbito cultural bastante de lado. Y, para mi, el trío lengua-cultura-sociedad es inseparable. Esa carencia en el ámbito cultural de la sociolingüística tradicional fue la que me impulsó a la Antropología Social y Cultural. Me acerqué a la Antropología en busca de una mayor profundidad para comprender el fenómeno del uso social de la lengua.
¿Qué es la Antropología? ¿Qué le han reportado su estudio?
Lo que hace la Antropología es, por decirlo de alguna manera, explicar contextos para entender vidas. Lo que caracteriza a la Antropología es el modo en que conoce la realidad: la perspectiva emic o interna, su carácter holístico... y en ese sentido permite una mayor profundidad que otras aproximaciones.
Repasando mi trayectoria académica, he trabajado en diversas disciplinas que de un modo u otro estudian la lengua: Lingüística, Sociolingüística y Antropología Social y Cultural. El haber trabajado esas disciplinas me ha mostrado más claramente la complejidad del campo que estudio: las identidades culturales, las dinámicas de contacto de los grupos lingüísticos, las relaciones de poder entre minorías y mayorías, las razones culturales como fondo etiológico de los comportamientos lingüísticos —ya que las opciones lingüísticas de los hablantes muchas veces revelan su adhesión a un grupo cultural—, el carácter problemático de las comunidades lingüísticas... Todo eso me ha confirmado que una mirada monodisciplinar es insuficiente y limitada para el estudio del complejo campo de la lengua-cultura-sociedad y que la perspectiva de estudio ha de ser interdisciplinar o transdisciplinar, tanto teórica y epistemológicamente como metodológicamente.
“Las lenguas son las ‘cosas’, ‘expresiones’ o ‘entidades’ más extraordinarias e importantes creadas nunca por las personas en el mundo” ¿Está de acuerdo con ese punto de vista?
La lengua es una producción colectiva de un grupo y, al mismo tiempo, el depósito de la experiencia colectiva del pueblo que la utiliza para expresarse. El conocimiento del mundo, la memoria histórica, las formas de relacionarse, el relato de la identidad... todo eso se lleva a cabo mediante la lengua. La lengua tiene diversos aspectos o dimensiones. Soy profesora de Didáctica de la Lengua y a mis alumnos les hago esta pregunta: ¿Qué es la lengua? Y, a partir de ahí, ¿qué es enseñar una lengua? Si se considera la lengua como un conjunto de reglas gramaticales, tal y como la consideraba la Gramática tradicional, entonces la enseñanza de la lengua se limitará a la enseñanza de esas reglas y su objetivo será que los alumnos adquieran una competencia lingüística-gramatical suficiente. Pero si aceptamos que la lengua es, antes que nada, su uso y su función comunicativa, tal y como defienden las metodologías funcionales-comunicativas, entonces la enseñanza de la lengua consistirá en enseñar a comunicarse en ese código y su objetivo será ampliar la competencia comunicativa de los alumnos.
Suelo utilizar una cita de Andoni Egaña para hacer reflexionar a mis alumnos sobre lo que es la lengua y cómo la enseñamos: «Hizkuntza den xarma, arma, armiarma... transmititzen ez dugu asmatu. Bururatzen zaidan laugarren errima-hitza ‘alarma’ da». («No hemos sabido transmitir el encanto, la tela de araña, el arma... que es la lengua. La cuarta palabra que me viene a la mente es alarma»). Me parece muy interesante la reflexión que se está llevando a cabo en torno al uso y a la calidad del euskera de los jóvenes.
Yo ahora reflexiono sobre esta acepción de la lengua: la lengua es un modo de hacer, una práctica cultural. Las que estamos implicadas en la vida de la lengua estamos implicadas en hacer perdurar una práctica. La lengua es una práctica que une el pasado y el futuro. La pérdida de una lengua acontece cuando dicha práctica pierde su sentido. Si no se le ve validez alguna para la vida y para el futuro, no tiene sentido continuar con una práctica. El sentido de la práctica es el que garantiza la continuidad de la lengua, el ver que sirve para unir el pasado y el futuro. Por ahí giran ahora mis reflexiones, en el análisis de las condiciones necesarias para que dicha práctica perdure.
Yo no encuentro palabras adecuadas para definir lo que es la lengua. ¿Usted sí? ¿Qué es para usted la lengua?
Sí, es difícil definir lo que es lengua, porque existe más de un modo de percibirla: la lengua es código, estructura, corpus; la lengua es la forma de conocer el mundo, el medio cognitivo; y la lengua es, también, una acción, una práctica social. Todo eso es la lengua.
Si se usa bien, es un instrumento que nos ‘empodera’. Mediante la lengua podemos hacer imaginar, tranquilizar al nervioso, acercarnos a alguien que está lejos, emocionar, herir verbalmente, cambiar la percepción del mundo e incluso cambiar el propio mundo. Quien controla la lengua controla la forma de explicar la realidad. Por eso nos conviene saber utilizar la lengua lo mejor posible.
Es sabido que nuevas realidades conllevan nuevas palabras. Pero a nivel político tenemos que tener claro que nuevas percepciones de la realidad también deben conllevar nuevas palabras para designar esa realidad. Y por ahí es por donde podemos empezar a transformar el mundo.
¿Qué valor concede al lenguaje en lo que respecta a la forma de ser y al desarrollo de las personas?
Más que al lenguaje, es a las lenguas a las que les reconozco un valor fundamental. Soy una creyente convencida de los buenos efectos del plurilingüismo. Las lenguas, como puntos desde nombrar la realidad y expresar la experiencia, me parecen imprescindibles para entender el complejo mundo actual y para situarnos en él. Las personas que habitualmente utilizan más de un código hacen un cotidiano ejercicio de relativismo cultural, suelen ser más flexibles en sus percepciones y eso, en mi opinión, las hace más proclives a la empatía y a la solidaridad con ‘los otros’. Quien hoy día no sepa más que su lengua, difícilmente puede actuar eficazmente en este mundo diverso. El monolingüismo en una enfermedad, en muchos grandes estados además, para llegar a preocuparse.
En su condición de antropóloga, ¿cuál diría que es el rol del lenguaje en la evolución histórica de las personas?
Ese es un tema para los antropólogos físicos y los estudiosos de la evolución humana. Aunque yo haya leído algo sobre este asunto, no sé exactamente en qué punto se encuentra el debate científico. Es muy interesante conocer el papel que ha jugado el lenguaje —la capacidad de hablar— en nuestro desarrollo antropomórfico humano. Qué relación ha tenido con nuestro bipedismo o con la capacidad prensora de nuestras extremidades superiores o el desarrollo de nuestro cerebro, y por tanto, qué relación ha tenido con nuestra inteligencia y con nuestra capacidad para el pensamiento racional. Lo que está claro es que el habla es el componente principal de nuestra humanidad. Es decir, somos seres humanos porque somos hablantes. Por supuesto, teniendo en cuenta los diferentes tipos de lenguaje, por ejemplo el lenguaje de signos.
¿Tendrá el lenguaje en el futuro la misma influencia en nosotros que la que ha tenido históricamente? ¿Cómo transformará la evolución, el desarrollo y la influencia de las lenguas a las personas a partir del siglo XX?
La importancia del lenguaje no va a disminuir. Somos ‘lenguadependientes’, no podríamos vivir sin una lengua, ni hemos podido ni podremos. Así las cosas, pensando en el futuro me surgen dudas sobre qué nuevas formas de utilización de la lengua existirán y cuántos de los idiomas que existen en el mundo tendrán la oportunidad de adaptarse a ellas y, así, seguir teniendo sentido como práctica cultural.
Estudió en la Universitat Autònoma da Barcelona. ¿Qué recuerdos tiene de la época en la que vivió en Cataluña?
Barcelona es una ciudad muy agradable, abierta. ¡Lo primero que me asombró fue lo bien vistos que están los vascos allí! Los años en los que viví allí di clases de euskera en la Casa Vasca de Barcelona, en la Placeta Montcada, en Ciutat Vella, para sacarme algún dinero. En aquella época ETA cometió muchos atentados en Barcelona. Asesinó al profesor Ernest Lluch. Recuerdo que se hacían concentraciones de gente en la plaza Jaume I. Un día se organizaron dos manifestaciones contrarias a la vez, una frente a otra. No ocurrió nada. Eso aquí hubiera sido inimaginable, porque nosotros hemos vivido de otra manera el tema político, de una manera mucho más visceral.
El vasco y el catalán, ¿se pueden diferenciar de la comunidad principal del Estado?
Eso depende de cómo se vea cada cuál a sí misma. Es decir, si hay en Cataluña gente que no se considera española, esos ya se diferencian de la comunidad principal del Estado. Y con respecto a los ciudadanos vascos, lo mismo. Las identidades son fenómenos subjetivo-colectivos y da igual que todos tengan el mismo pasaporte.
Es decir, ¿existes las comunidades vasca y catalana? ¿Se pueden identificar como grupos humanos o colectivos diferenciados?
La clave es cómo entendemos el concepto de comunidad. Para la sociología, el concepto comunidad ha sido muy espinoso, igual que para la sociolingüística lo es el de comunidad lingüística. Todas las comunidades son, por decirlo de alguna manera, imaginadas, como decía Benedict Anderson. Lo que hemos tomado por comunidad lingüística vasca es un grupo muy heterogéneo y difuso, para nada homogéneo ni perfectamente delimitado. Por eso, algunos investigadores han empezado a cuestionarse el concepto clásico de comunidad lingüística y a usar otros términos que superen esa acepción homogeneizadora, como por ejemplo: comunidad etnosociolingüística, comunidad de práctica...
¿Que diferenciaría entre catalanes y vascos?
En comparación con Cataluña, en nuestro caso resaltaría la iniciativa social. Históricamente estamos acostumbrados a actuar fuera de los ámbitos institucionalizados. Pocas veces hemos tenido a nuestras instituciones públicas totalmente comprometidas en defensa de nuestra lengua. Lo que es normal para otras comunidades de hablantes, esto es, su defensa total por parte de los poderes públicos, aquí no lo hemos conocido nunca. Los catalanes han tenido una mayor protección. Los castellanoparlantes gozan de una adhesión oficial unánime a su idioma. Me acuerdo que el año pasado se celebró en Cantabria el congreso anual de los directores del Instituto Cervantes y, el primer día, en el acto inaugural, el presidente Miguel Ángel Revilla dijo que el castellano era “el mayor activo y la mayor empresa de España. La gran fuerza de este país”. Aquí, en cambio, es el gasto que supone el euskera lo que llena titulares.
La iniciativa social ha sido el verdadero revulsivo de la situación social del euskera, la adhesión colectiva que ha habido hacia la lengua. Eso es lo que resaltaría.
¿Qué tenemos en común catalanes y vascos?
La verdad es que veo pocas cosas en común, tanto en el carácter como en la situación. La situación de nuestras lenguas es totalmente distinta, no se puede comparar. Al lado de nuestra débil situación lingüística, el catalán —aun con todas las deficiencias que pueda tener— es un idioma normalizado.
¿Podría mencionar algo más sobre las vivencias entre el catalán y el vasco? Alguna impresión...
Viviendo en Cataluña me di cuenta de una cosa: el interés que tienen allí por nosotros (por la cultura, el idioma, las gastronomía, la política...) no lo tenemos nosotros por ellos ni de lejos. Me parece que en Euskal Herria vivimos mirándonos al ombligo. Los catalanes están más atentos al mundo.
La comunidad euskaldun vive dividida en tres administraciones políticas diferentes. ¿Podría hacer un diagnóstico de esas comunidades lingüísticas, de una en una?
Sería difícil dar un único diagnóstico de la situación del euskera, ya que las situaciones del idioma son muy distintas. Si nos fijamos en la forma en la que los poderes públicos protegen los derechos lingüísticos de los hablantes, por ejemplo, hay grandes diferencias entre la realidad de la CAV, donde el hecho de ser euskaldun tiene su legitimación y está protegido por las instituciones públicas —aunque haya muchos puntos negros—, y la negación de la identidad cultural vasca de Iparralde, donde la tolerancia es mínima y el reconocimiento muy limitado. La verdad es que lo que ocurre a nivel lingüístico es difícilmente explicable desde el discurso oficial que nos cuentan sobre Europa. Actualmente no existen fronteras, tenemos una forma de vida similar, usamos la misma moneda... pero no tenemos los mismos derechos como hablantes, los derechos con respecto al euskera nos hace muy distintos.
¿Comparando las situaciones entre ellas, que destacaría?
De destacar algo, destacaría las dolorosas paradojas que se nos presentan. Por ejemplo, actualmente los niños de Tudela pueden estudiar en inglés, es decir, pueden hacer la Educación Infantil y Primaria en inglés en la escuela pública. Pero las familias de Tudela —y de la mayor parte de Navarra— que quieran que sus hijas e hijos estudien en euskera no tienen esa opción. Es una paradoja tan dolorosa como incomprensible.
Trabaja en los servicios de euskera de la Mancomunidad de Malerreka y del Ayuntamiento de Baztan. ¿Cuál es la situación del euskera en estas comarcas?
He trabajado como técnica de euskera un año en Malerreka y quince en Baztan. Conozco bastante bien la situación del euskera en la Montaña de Navarra. Ahí tenemos algunas de las localidades más euskaldunes de Euskal Herria, las que Mikel Zalbide denomina euskararen arnasguneak, los pulmones del euskera. Sin embargo, no se puede decir que la situación del euskera sea segura y esté exenta de amenazas. En estas últimas décadas el idioma ha mejorado en varios ámbitos (uso social, transmisión generacional del idioma, aducación, medios de comunicación locales, administración...) pero la buena situación sociolingüística de estas localidades es bastante frágil. En un pequeño pueblo euskaldun como Amaiur, por ejemplo, si hicieran una urbanización de casas unifamiliares que doblara la población actual (y no es una hipótesis lejana), ¿qué consecuencias tendría eso en un pueblo en el que actualmente las relaciones se dan en euskera? Nuestras buenas situaciones son tan débiles y frágiles...
¿Qué añadiría al hilo de su trabajo y su experiencia?
El trabajo de técnica de euskera me ha permitido conocer in situ la situación sociolingüística. Además, si el presupuesto y los medios para intervenir en la situación son muy escasos, como lo son en general en Navarra en todo lo referente al euskera, hay que aprender a trabajar más eficazmente: en grupo con otros técnicos, uniendo esfuerzos con el mundo asociativo de la cultura vasca o euskalgintza, siendo más creativa... Los técnicos de euskera que trabajan en distintas entidades locales de Euskal Herria hacen un muy buen trabajo y muchas veces con unos medios muy limitados. Es algo que hay que reconocer.
¿Podría comparar a los euskaldunes de Pamplona y los de Malerreka/Baztan? Para hacernos una idea.
Me vienen a la cabeza mis alumnos, jóvenes de unos veinte años, chicas en su mayoría: poco más de la mitad son de la Cuenca de Pamplona y de más abajo, y algo menos de la mitad son de la Montaña. Entre unos y otros hay diferencias (aunque no en todos los casos). Los de la Montaña, si no tienen el euskera como primera lenguas, sí tienen al menos el euskera en su entorno cercano y en sus relaciones diarias. La inmensa mayoría de los jóvenes de la Navarra castellanizada, en cambio, han tenido sus primeras relaciones con el euskera en la escuela y tienen grandes dificultades para relacionarse con normalidad en esta lengua. Por decirlo de alguna manera, los de la Montaña son unos hablantes más activos, más vivos, y los de la zona de Pamplona y de ahí para abajo han tenido y tienen —como hablantes— más impedimentos, impedimentos que impone el propio entorno erdaldun, ya que su medio habitual no les permite utilizar el euskera con normalidad ni habituarse a hacerlo. Además, los jóvenes de las zonas castellanizadas se dan cuenta de eso y perciben el peligro de perder el euskera, de perder ellos la lengua, de olvidarla, ya que en sus propias cuadrillas hay casos de amigos, compañeros de escuela que han seguido sus estudio en castellano, han empezado a trabajar en castellano, y al no tener incorporado el euskera en sus relaciones informales, llegan prácticamente a olvidarlo, ya que no lo utilizan nunca. Eso es lo que, a veces, ocurre. El euskera en Navarra es un saco agujereado, los llenamos constantemente pero sigue vaciándose, sigue habiendo pérdidas.
¿Cómo influye el euskera en la persona, por ejemplo, que va desarrollando su personalidad a medida que aprende el idioma?
En la personalidad no sé, pero tendrá una nueva percepción de la realidad a medida que vaya aprendiendo el idioma. A alguien que aprende euskera, la realidad, esa que viene nombrada, le irá resultando cada vez más significativa: los nombres, los apellidos, los nombres de calles, los topónimos, las canciones... se le aparece un nuevo mundo que antes le resultaba invisible e incomprensible.
¿Y, por contra, en la persona que “ve” que a medida que va perdiendo el euskera su mundo se va? Pongamos en Malerreka/Baztan...
La última fase del proceso de desaparición de una lengua —o de una de sus variedades—, constituye el fenómeno sociolingüístico que se ha venido a denominar últimos hablantes. Ese fenómeno de los últimos hablantes está documentado en Navarra en las últimas décadas. En 1935, Angel Irigarai trazó la frontera meridional del euskera y en 1956, advirtió que en el pueblo de Galdurotz no quedaba más que un solo vascohablante. En 1963 Mariano Estornes Lasa mencionó a los últimos euskaldunes de Isaba. En 1965 Ana Mª Etxaide enumeró a los últimos de Esteribar y a principios de los 70 José Mª Sánchez Carrión, Txepetx, y Pedro Irizar nos dejaron los testimonios de los últimos hablantes de pueblos del valle de Odieta y de localidades como Navaz, Uztárroz y Vidángoz. En la década de los 90, Iñaki Camino documentó la invisibilidad y el ocultamiento social de algunos de los últimos hablantes del euskera de Aezkoa. Como dijo Carme Junyent, la lingüística está llena de necrológicas de últimos hablantes, y la nuestra no es una excepción.
Pero, aparte de esas menciones, poco sabemos sobre la forma en la que esos últimos hablantes vivieron la muerte de su mundo cultural, no sabemos cómo sintieron el convertirse en los tesoros de las grabadoras de los dialectólogos. Aquí no tenemos un estudio similar al que el antropólogo Alfred Kroeber hizo con el indio Ishi, supuestamente el último miembro de la nación Yahi de California. Y no sabemos qué eco social y qué efecto tuvo en la memoria colectiva de una comunidad la muerte del último vascohablante. Un día paseando, descubrí en el cementerio de un pueblecito del valle de Anue una lápida en la que dice «erriontako azkenen euskalduna 1953» («El último euskaldun de este pueblo. 1953». Es conmovedor.
Pero yo creo que actualmente no es ese el fenómeno predominante. La base de la pirámide demolingüística del euskera es mucho más amplia ahora que hace tres o cuatro décadas. Otra cosa es cómo ha llenado el euskera ese salto entre generaciones y cualitativamente qué diferentes pueden ser la base y el vértice, es decir, qué diferente aptitud lingüística pueden tener los que están en la base de la pirámide y los del vértice, qué diferentes son nuestras ganancias y pérdidas de hablantes.
¿Medios de difusión y medios de comunicación son términos que se pueden distinguir? ¿Si es así, en qué se diferencian?
Los términos comunicación y comunidad tienen ambos la misma raíz y ese matiz semántico no es casual. Actualmente los medios de comunicación posibilitan la comunicación, crean referentes comunes y nos ayudan a sentirnos comunidad. Y todo ello lo necesitamos nosotros los euskaldunes. No hay que olvidar que es la comunicación la que nos hace ser una comunidad.
¿Qué diferencia existe entre el hablante del euskera y el del castellano a la hora de comunicarse, es decir, entre un euskaldun total y un hablante del castellano?
En mi opinión, la principal diferencia entre el erdaldun monolingüe y el euskaldun es que, mientras el euskaldun conoce más o menos el mundo erdaldun (incluyendo su idioma), no sucede lo contrario, es decir, el erdaldun monolingüe no sólo no sabe euskera, sino que tampoco sabe casi nada del mundo vasco (o, en el mejor de los casos, sólo sabe un poco). Y, además, eso es lo que se difunde y se refuerza desde los poderes públicos y los medios de difusión: El euskera y todo lo referente a la cultura vasca es cosa de euskaldunes, sólo les importa a ellos.
Entonces, el hecho de ser erdaldun monolingüe o de ser euskaldun es muy distinto para una política, un profesor, una periodista o una abogada, porque es capaz de ver otra realidad, juega con otros elementos. En ese sentido, algo de reciprocidad sería conveniente para la convivencia.
Es usted una persona polifacética, sin duda. Pero, ¿quién es Paula Kasares?
Tal y como dice el mensaje que encuentras en algunas webs cuando las abres, «en construcción». No me veo como algo acabado, afortunadamente.
Uno de sus aspectos es la política. Es usted parlamentaria foral por NaBai. ¿Cómo llegó a ese cargo?
Por compromiso, sin ser afiliada a ningún partido. Porque quiero que las cosas cambien en Navarra.
¿Qué es para usted la política? ¿Cómo lleva su cargo, teniendo en cuenta que el suyo no es el perfil ordinario de una política?
El mundo de la política es complejo. Para mí no ha sido fácil adaptarme a ese modo de hacer las cosas. El hecho de ocupar un cargo público lo considero como algo totalmente coyuntural. En mi caso, porque nuestra situación en Navarra es la que es y porque así me lo pidieron.
Resúmanos en qué consiste su labor.
En el grupo parlamentario las responsabilidades se reparten por áreas, ya que en el Parlamento trabajamos en comisiones. Algunos temas los sigo más directamente que otros. Convivencia, solidaridad internacional, derechos humanos, cultura, turismo, educación y euskera. Esos son los temas que más trabajo junto con los demás miembros de la coalición. Pero en nuestro trabajo muchas veces no conseguimos nada. Es difícil sacar nada adelante cuando UPN y PSN van de la mano.
Mujer y política, ¿es una dualidad normalizada?
En la relación entre mujer y política yo distinguiría dos ejes, uno cuantitativo y otro cualitativo. Cuantitativamente es bastante normal la mujer política. En Navarra, por ejemplo, está totalmente normalizado que en las administraciones locales las mujeres ejerzan de alcaldesas. Me acuerdo de que en 2005 la Federación de Municipios y Concejos de Navarra editó un calendario sobre las mujeres alcaldesas de Navarra. Aparecieron 12 alcaldesas, una por cada mes. Aquel año, por primera vez en la historia, había más navarros viviendo en municipios en los cuales la alcaldía estaba ocupada por una mujer (Pamplona, Estella, Tafalla, Olite, Baztan...) que los que vivían en municipios con alcaldes hombres. En el Gobierno de Navarra y en el Parlamento, en cambio, la situación no es tan buena: las mujeres consejeras son el 40 % aproximadamente, las directoras generales el 35 % y las parlamentarias alrededor de un tercio. Pero lo que llama la atención es el aspecto cualitativo, esto es, las mujeres que ocupan cargos trabajan principalmente en ámbitos históricamente feminizados (educación, salud, asuntos sociales, familia...), pese a alguna excepción que otra (en el campo de la Innovación o en Hacienda). La clave, creo yo, está en el aspecto cualitativo, tanto verticalmente como sectorialmente. En política sí que hay mujeres, pero no en los altos puestos ni en todos los ámbitos.
Tal vez, no se debería distinguir...
Durante mucho tiempo, la política y la mujer han estado bastante separadas. A la que fue la primera diputada mujer en Suecia le leí que en el primer Pleno del Congreso se quedó mirando a todos los demás diputados que había allí —ella era la única mujer— y pensó: en este momento yo debo ser la única que está pensando si he puesto o no la lavadora.
El tema es que muchas veces sí que hay mujeres en política, pero además de la política, tienen muchas más ocupaciones y preocupaciones que los hombres (la intendencia de la casa, los niños...). Es difícil competir en igualdad de condiciones.
¿Qué ha aportado la mujer a la política?
En este mundo en el que vivimos, el hecho de que una mujer tenga poder ya es, en sí mismo, transgresor. De todas formas, no es fácil hablar del concepto de mujer. Las mujeres conformamos un colectivo plural. Hay algunas mujeres —como algunos hombres— que han aportado mucho y otras —como otros hombres— que no han aportado casi nada. En general, que las mujeres ejercieran en política era algo totalmente necesario. El que la mujer ejerza la política normalmente es una señal de normalidad de la propia sociedad. La política ha estado en manos de los hombres y se ha ejercido desde el punto de vista de los hombres. Algunas mujeres políticas han roto con eso (aunque otras lo han reproducido). Hay mujeres que han contemplado la perspectiva de género desde sus cargos y responsabilidades y eso es necesario.
En el caso de Navarra, en general, ¿cuál es el rol de la mujer política?
El liderazgo de los partidos políticos en Navarra ha sido cosa de hombres y el poder todavía permanece en manos de los hombres. En Navarra eso ha estado muy claro y diría que no existen grandes diferencias respecto al resto de las comunidades. Ahora parece que se ve algún cambio. UPN tiene una mujer como presidenta. En ese sentido, en la división ideológica izquierda/derecha, la izquierda sale perdiendo. En la llegada de la mujer a puestos de poder la derecha le ha tomado la delantera a la izquierda.
¿Habrá un cambio político en Navarra (con NaBai o cualquier otra opción) llegando los abertzales al Gobierno?
Ese es mi deseo. UPN y PSN (como PSE y PP en la CAV) han ido de la mano en la defensa del proyecto españolista. Si los que deseamos una Euskal Herria no somos capaces de ponernos de acuerdo en torno a unas bases mínimas para reforzar nuestro proyecto, poco podremos hacer.
Si se diera ese cambio, ¿qué beneficio prevé en lo que respecta al euskera?
En Navarra la situación del euskera es totalmente anormal. El primer beneficio sería actuar con sentido y con un criterio de igualdad. Las carencias de los euskaldunes en Navarra son terribles en servicios públicos, en educación, en oferta sociocultural, en producción cultural, en ocio... En consecuencia, habría que cambiar totalmente la política lingüística y dirigirla a garantizar el euskera para todas las navarras y navarros y a dar respuesta a las necesidades socioculturales, académicas, informativas... de los euskaldunes.

viernes, 15 de octubre de 2010

ANJEL LERTXUNDI: PREMIO NACIONAL DE ENSAYO 2010

Artículo aparecido en el diario DEIA el 14 de octubre de 2010. Redacción: Agencia EFE.

Anjel Lertxundi ha ganado el Premio Nacional de Ensayo 2010, dotado con 20.000 euros, con su obra Eskarmentuaren paperak, un ensayo que tiene mucho de autobiografía.
Concedido por el Ministerio de Cultura, este galardón reconoce el mejor libro de este género publicado a lo largo de 2009 en castellano o en cualquiera de las otras lenguas cooficiales.
Anjel Lertxundi (Orio,1948) ha escrito casi toda su obra en euskera y, aunque está especializado en literatura infantil y juvenil, también ha publicado novelas, relatos y ensayos.
Considerado uno de los grandes renovadores de la narrativa en euskera, Lertxundi utiliza la literatura para experimentar con ella y ha dedicado buena parte de su obra a las creencias tradicionales.
Entre sus obras de literatura infantil destacan Tristeak Kontsolatzeko makina (1981), Portzelanazko irudiak, del mismo año, Artillero dale fuego (1986) y Muxubero, mon amour, publicada en el año 2000.
En el género por el que ahora ha sido premiado, el ensayo, cuenta con textos como Pío Baroja (1972), Gogoa zubi (1999) y Mentura dugun artean (2001), y entre su obra traducida al castellano se incluyen Línea de fuga, Las últimas sombras, La felicidad perfecta y Un final para Nora.
El escritor obtuvo el Premio Euskadi de Literatura, principal galardón de las letras en euskera, en 1999, por la novela Argizariaren egunak, publicada en castellano con el título Los días de la cera, y en 1994 quedó finalista del Premio Nacional de Literatura en la modalidad de Narrativa con su novela Otto Pette (Las últimas sombras).
Además, obtuvo el Premio Nacional de la Crítica en 1983 y fue galardonado con el Premio Rosalía de Castro en reconocimiento a su trayectoria literaria.
El jurado ha estado presidido por el director general del Libro, Rogelio Blanco, y han formado también parte de él Gregorio Salvador, Víctor Fernández, Sebastián García, Marta Pessarrodona, Alfonso Novales, Francisca Rubio, Santos Alonso, María Teresa Pascual, Estrella de Diego y los autores galardonados en 2008 y 2009, Justo Beramendi y Manuel Reyes Mate, respectivamente.

ENTREVISTA A PEDRO GONZÁLEZ DE VIÑASPRE (LA ENCRUCIJADA DE HERMES) EN EL DIARIO "EL CORREO"

Artículo publicado en el periódico EL CORREO el 15 de octubre de 2010. Redactora: Saioa Echeazarra.

¿Fantasía o pesadilla? Este eterno dilema desata la trepidante carrera de La encrucijada de Hermes, la última novela del escritor y periodista Pedro González de Viñaspre, que presentó ayer en Vitoria acompañado de su amigo Bernardo Atxaga. Con un fondo de suspense, misterio sobrenatural y toques policiacos, sigue dos líneas argumentales paralelas. Por un lado, el extraño fallecimiento del anciano que desencadena una investigación de un enfermero que comienza a tirar del hilo, y por otro, la trama sobre un comerciante de Shanghai que se embarca en un recorrido por el mundo paralelo a la historia de 'El maravilloso mago de Oz'.
El clásico de Lyman Frank Baum, popularizado gracias al musical que protagonizó Judy Garland, inspira esta novela en la que «distintas personas buscan una solución a su problema». Tanto Dorothy Gale, como el león cobarde, el hombre de hojalata y los demás populares personajes encuentran un símil en la obra de González de Viñaspre. Personas, al fin y al cabo, con vidas que no les satisfacen del todo. Todo ello es una disculpa para hablar de los viajes y aventuras personales a través de los miedos y necesidades de cada uno.
La encrucijada de Hermes aborda dos clases de viajes, el real y el introspectivo, que consiste en conocerse a uno mismo. He ahí la solución a los miedos y necesidades personales, reflexiona el autor de la novela. Mientras una parte se desarrolla en los idílicos parajes de la Sierra de Cantabria, la otra se aventura por Estados Unidos, China y otros lejanos destinos en los que los protagonistas se ven obligados a seguir unas pistas que les empujan por un camino sin retorno.
La mitología griega también está presente en la obra de la mano del dios Hermes, guía de las almas, en referencia a la figura del 'deus ex machina' (dios surgido de la máquina) del teatro griego, esa deidad que orienta a los personajes en el camino. Precisamente, ese es el tema central de El mago de Oz, la necesidad de buscar una solución que al final no nos da nadie, porque el mago es un fraude. Según el escritor, los personajes descubren que la solución está en la búsqueda y el camino. Las aventuras valen más.
Licenciado en Ciencias de la Información, González de Viñaspre trabajó hasta el 2003 en diversos medios de comunicación, una trayectoria que se refleja en su literatura. El periodismo te lleva a contar historias que interesan a la gente. Existen realidades que tenemos a la puerta de casa y que no nos gusta reconocer, y en esta novela hay dos periodistas que plasman esa realidad contemporánea que hay que expresar. Vivimos en una sociedad muy mestiza, de distintos orígenes y culturas que no son uniformes. Hay quienes lo ven de forma negativa, pero estamos ganando al abrir nuestra mente a otro tipo de realidades nuevas, que a muchos les cuesta encajar. Pero es lo que debe ocurrir, porque al final formamos parte del mundo, reflexiona. Por eso, en sus obras me interesa hablar de una Vitoria no tan idílica.
El periodista, curtido en el relato corto, ha obtenido diversos premios entre los que destacan el de la Fundación Catedral Santa María (2005), del Ministerio de Cultura en 2008 y la ONCE en 2009. Ese mismo año decidió dar el salto con su primera novela, Los espectros de la luz.

TIERRA AMARGA (IÑAKI URIARTE)

LA NOVELA: El joven Juan García regresa a las tierras vizcaínas de su familia, los Basondo, llamado por su abuelo Martín para que esclarezca los terribles crímenes que se están cometiendo en la comarca. Allí, sufre el rechazo del resto de la familia, que no tiene ningún interés en que se resuelvan las muertes. Además, encuentra grandes dificultades a la hora de amoldarse a la que una vez fue su tierra y que abandonó en su niñez; una tierra dura, oscura y peligrosa. La única ayuda que recibe, llega de la mano de Esteban Otxoa, «el lobo», veterano jefe de armas de la casa de los Basondo, curtido en mil batallas, que se convierte en su guía y protector.
Nos encontramos en la segunda mitad del siglo XV, un tiempo en el que Bilbao —que se contrapone al arcaico mundo rural predominante— crece con pujanza, toma fuerza y no duda en defender con violencia sus intereses frente a sus distintos competidores.
A medida que el lector se sumerge en la narración, va descubriendo un mundo cruento, en el que las diferentes familias vizcaínas están enfrentadas desde tiempos inmemoriales, fruto de odios ancestrales e intereses económicos, y en el que solventan sus diferencias por medio de la espada; traiciones, celadas y venganzas se suceden de forma trepidante y te atrapan desde la primera línea.

EL AUTOR: Iñaki Uriarte nació en Bilbao el año 1957, ciudad donde actualmente vive y trabaja. Lector empedernido desde la infancia, heredó de su padre el amor por la literatura, y de su entorno familiar el interés por los lazos consuetudinarios de las familias en Vizcaya. Siempre ha tratado de comprender qué fuerzas sociales dieron lugar a las luchas banderizas que asolaron las tierras castellanas y vizcaínas en el convulso período previo al renacimiento. Fruto de esta inquietud, de innumerables horas de lectura y de largas visitas a cuantas bibliotecas, exposiciones y museos ha tenido a su alcance, nació Tierra amarga. Su primera novela, La piedra filosofal (Ed. Verbigracia), se publicó en 2007.

jueves, 14 de octubre de 2010

CARTA DEL LIBRERO NEGRO Y CRIMINAL: CALIBRE 38 PARA NUEVE DRAGONES

Diez números ya de la revista virtual de narrativa negrocriminal. Parece que se va consolidando. Y en el número de este trimestre, como siempre, reseñas de novedades, anuncios de lo que vendrá, un paseo por las calles de Atenas de la mano de Kostas Jaritos, novedades, un relato inédito de Arquímedes González, y mucho mas, como siempre.
Y nos gusta mucho que comiencen a poner el nombre de los traductores en la selección de novedades.
Tendremos a Rosa Ribas y su nuevo libro La detective miope, que edita Viceversa. No es de Cornelia Weber-Tejedor, ni transcurre en Frankfurt, pero es de Rosa Ribas. Todavía hace buen tiempo por La Barceloneta. Pueden pasear el sábado, pasar por la panadería Baluard, donde el pan es pan (ya saben: cereales, levadura, sal, etc…) y se viene por la librería donde los libros, son libros (ya saben: tienen titulo, autor, editorial y, a veces, traductor).
Y si no pueden venir y desean un ejemplar firmado de La detective miope, dígannos a nombre de quien antes del sábado a las diez.
Si les gusta P.D. James, o Ruth Rendell, o Elisabeth George, seguramente les gustará también Amanda Cross. http://www.negraycriminal.com/index.php?view=lists&iau=942
Ripley en peligro. Reedición en bolsillo de Mosaico editorial. Es un Ripley, por lo tanto fantástico. Pero les sugerimos que compren este libro porque tendrán una foto de la Patricia Highsmith poco habitual: está sonriendo.
Un tema poco habitual: La corrupción en el mundo de la pesca de altura. La corrupción en los grandes bancos. No en los de siempre, sino en los de pesca. De ello habla Paul Mushin (seudónimo de alguien que sabe de lo que habla), en Un lugar en el que yo nunca estuve.
La biblioteca La Bòbila, la biblioteca especializada en lo negrocriminal, ha creado desde septiembre “El autor del mes”. En septiembre fue Harlan Coben, en octubre Julián Ibáñez, un autor que en cada novela escribe mejor.
Nuestra recomendación de hoy, es un autor al que esperamos cada año. Si en El Veredicto Harry Bosch, salía poco, en Nueve dragones, sale en casi cada página. Afortunadamente. Nos gusta más Harry Bosch, que Michael Haller. Edita Roca Editorial, y traduce Javier Guerrero, el habitual.
Harry Bosch y su compañero Ignacio Ferras investigan el asesinato del señor Li, anciano propietario de Fortune Liquors, una tienda china de licores de Los Ángeles. Las cámaras de seguridad del local invalidan la teoría de atraco y dejan la puerta abierta a que el crimen esté relacionado con una posible extorsión por parte de la mafia china. Bosch, en deuda con Li desde que éste le ayudara durante los disturbios raciales de la ciudad, promete a sus hijos que encontrará al asesino de su padre.
En plena investigación, Bosch recibe la noticia de la desaparición de su hija Maddie. La adolescente vive con su madre, Eleanor Wish —la ex agente del FBI que fuera pareja del investigador—, en Hong Kong. Bosch se teme lo peor: cree que el secuestro podría estar vinculado con el asesinato de Li, por lo que decide marcharse a la ciudad asiática en un intento desesperado por hallar a su hija.
Trepidante. Con ese estilo cómodo de leer al que nos ha acostumbrado Michael Connelly. Habrá algunos cambios en la vida cotidiana de Harry Bosch, al final de la novela, pero seguira viviendo allá en las colinas de Los Ángeles. Escuchando a Ron Carter y pensando:” Quizá podamos hacer algo bien y compensar por las cosas que hicimos mal. Nos resarciremos por todo”.

EL LABERINTO DE LA ATLÁNTIDA (ÁLVARO BERMEJO)

¿Qué buscaban los ejércitos del Tercer Reich en Creta? ¿Por qué ha desaparecido de nuestro mundo el legendario Oricalco de los atlantes? ¿Existió realmente el Rayo de Poseidón, ese catalizador de energía de magnitudes devastadoras que provocó el final de la Atlántida? Víctor Barrantes llegó a la Isla del Laberinto en plena guerra mundial. Una mujer lo estaba esperando para mostrarle a través de sus besos un laberinto aún más trastornador: como el rey Minos y su fabuloso Minotauro, como el enigmático Príncipe de los Lirios, como Fedra y Ariadna, los viejos dioses siguen encarnándose en las gentes de Creta sin que tengan conciencia de esta posesión. El mito revive una y otra vez, hasta el fin de los tiempos. Tras el éxito de El Evangelio del Tíbet, Álvaro Bermejo nos propone un nuevo thriller arqueológico centrado en una historia apasionante. La clave del Apocalipsis está cifrada en una Cabeza de Poder. Pero entre la guerra y la pasión un misterio se abre a otro misterio. En El laberinto de la Atlántida nos esperan los dioses terribles que fuimos. Sólo ellos saben que aquello que sucedió ayer puede volver a suceder mañana.

miércoles, 13 de octubre de 2010

EL MISTERIO DE LAS TANIAS (SEBASTIÁN EDWARDS)

LA NOVELA: El cadáver de Roberto Stevenson, un reconocido historiador chileno residente en Estados Unidos, es encontrado en Bogotá con claros signos de tortura. Por petición de la familia, su mejor amigo decide investigar las posibles causas del asesinato. Las indagaciones del improvisado detective lo llevan de Los Ángeles a Bogotá, Washington, Zúrich, Moscú, Santiago y Buenos Aires. Gracias a los archivos y apuntes de Roberto, intuye que su trágica desaparición puede estar relacionada con la existencia de las Tanias, un grupo de espías creado por los servicios secretos cubanos para infiltrarse en los gobiernos de diversos países latinoamericanos. Todo parece indicar que el histo riador chileno descubrió que alguien está tratando de reactivar a las Tanias, y su muerte demuestra que quien lo haya hecho estará dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias con tal de guardar el secreto. «Una novela apasionante, que solo podía escribir un autor cosmopo lita que conoce a fondo los entretelones de la política internacional, los escenarios de la Guerra Fría y el género del espionaje.»

EL AUTOR: Sebastián Edwards es profesor de la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA). Es autor de más de una decena de libros sobre economía latinoamericana, entre los que destacan Crisis y reforma en América Latina, Monetarismo y liberalización: El experimento chileno, y La revolución incompleta: Las reformas de Gaviria. Sus libros han sido traducidos a varios idiomas. Sus artículos de opinión han sido publica dos en El País y La Vanguardia, El Mercurio y La Tercera de Chile, El Tiempo de Colombia, La Nación y Clarín de Argentina, Financial Times, Wall Street Journal, Los Angeles Times, y Miami Herald, entre otros.
El misterio de las Tanias es su primera novela.

PRESENTACIÓN EN LA LIBRERÍA"NEGRA Y CRIMINAL", DE BARCELONA, DE "LA DETECTIVE MIOPE", DE ROSA RIBAS

El próximo sábado 16 de octubre, a las 13 horas, en la librería “Negra y Criminal” de Barcelona (c/Sal, 5, Barcelonesa), Rosa Ribas presentará su última novela, La detective miope, mientras los asistentes degustan los mejillones y el vino de todos los sábados

LA NOVELA: «¿Sabes que entre ti y cualquier persona en el mundo hay como mucho seis grados de separación?»
¡Era tan simple y a la vez tan complejo! Noté cómo la idea se abría paso en la masa cerebral traspasándola como una bala.
Es así como se enciende una luz en la cabeza de Irene, que decidirá descubrir qué sucedió un trágico 2 de junio que marcó su vida para siempre. Desde entonces, Irene no ha hecho más que perder dioptrías y cordura, hasta que el descubrimiento de esta teoría le da fuerzas para volver a ejercer como investigadora.
Rosa Ribas esboza con maestría la complejidad de la mente humana y nos brinda una protagonista que nos cautivará. Y lo hace en una novela intimista con sutiles guiños de humor.

LA AUTORA: Rosa Ribas nació en el Prat de Llobregat, Barcelona, y vive en Fráncfort, Alemania. Licenciada en Filología Hispánica, ha ejercido como docente universitaria en Barcelona y Alemania, y no ha sido hasta hace poco que se ha dedicado de pleno a la creación literaria. Entre dos aguas y Con anuncio, sus dos novelas negras protagonizadas por la comisaria Cornelia Weber-Tejedor, han tenido una gran acogida tanto en España como en Alemania.
La detective miope es su cuarta novela.

PRESENTACIÓN EN BILBAO DE "INÉS Y LA ALEGRÍA", DE ALMUDENA GRANDES

Hoy 13 de octubre de 2010, a las 19.00 horas, en la FNAC de Bilbao (Alameda de Urkijo, 4), la escritora Almudena Grandes presentará su último libro, Inés y la alegría.

LA NOVELA: Toulouse, verano de 1939. Carmen de Pedro, responsable en Francia de los diezmados comunistas españoles, se cruza con Jesús Monzón, un cargo menor del partido que, sin ella intuirlo, alberga un ambicioso plan. Unos años después, en 1944, Monzón, convertido en su pareja, ha organizado el grupo más disciplinado de la Resistencia contra la ocupación alemana, prepara la plataforma de la Unión Nacional Española y cuenta con un ejército de hombres dispuestos a invadir España. Entre ellos está Galán, que ha combatido en la Agrupación de Guerrilleros Españoles y que cree, como muchos otros en el otoño de 1944, que tras el desembarco aliado y la retirada de los alemanes, es posible establecer un gobierno republicano en Viella. No muy lejos de allí, Inés vive recluida y vigilada en casa de su hermano, delegado provincial de Falange en Lérida. Ha sufrido todas las calamidades desde que, sola en Madrid, apoyó la causa republicana durante la guerra, pero ahora, cuando oye a escondidas el anuncio de la operación Reconquista de España en Radio Pirenaica, Inés se arma de valor, y de secreta alegría, para dejar atrás los peores años de su vida.

LA AUTORA: Almudena Grandes nació en Madrid en 1960. Se dio a conocer en 1989 con Las edades de Lulú, "XI Premio La Sonrisa Vertical". Desde entonces el aplauso de los lectores y la crítica no ha dejado de acompañarla. Sus novelas Te llamaré Viernes, Malena es un nombre de tango, Atlas de geografía humana, Los aires difíciles y Castillos de cartón, junto con los volúmenes de cuentos Modelos de mujer y Estaciones de paso y el recopilatorio de artículos Mercado de Barceló, la han convertido en una de las narradoras más sólidas y de mayor proyección internacional de la reciente literatura española.

lunes, 11 de octubre de 2010

VASCOS Y CRIMINALES: RAÚL GUERRA GARRIDO

Raúl Guerra Garrido, madrileño de origen leonés, lleva gran parte de su vida viviendo y escribiendo en Gipuzkoa, con una obra tan extensa como variada en la que no faltan novelas directamente negras o fronterizas con el género, muchas de ellas relacionadas con el terrorismo y lo que ello ha significado para las víctimas y para la propia situación política y social de Euskal Herria, debido a lo cual su farmacia ha sufrido varios atentados.
Tengo que reconocer que siento un gran aprecio por él desde que siendo un chaval envié un relato a una revista literaria vasca en la que él participaba, Kurpil, y aunque no me lo publicaron me escribió una afectuosa carta indicándome mis errores y animándome a seguir en la brecha. Por desgracia le hice caso en esto último, pero no le guardo rencor, aunque al incluirle dentro de la Galería de Vascos y Criminales pueda parecer lo contrario.


LA COSTUMBRE DE MORIR

Una lujosa urbanización, «El Manantial», situada en un lugar de veraneo de la costa mediterránea, es el lugar elegido por el autor para que el protagonista de esta novela, acompañado de una prostituta contratada, pueda llevar a cabo una fría venganza contra el terrorista causante, dieciocho años antes, del asesinato de su padre, un guardia civil, en el ficticio pueblo vasco de Eibain, así como de la locura de su madre, quien siempre se creyó perseguida. Ya en su mismo título, La costumbre de morir, da a entender el difícil acabamiento de la violencia mediante la propia violencia, ya que ésta genera su continuidad, aunque sea metamorfoseada en el tiempo y el espacio.


LA CARTA

El ficticio pueblo vasco de Eibain, en el que con el tiempo la irracionalidad del terror ha sustituido los intentos de justificación ideológica de la barbarie presentes en «Lectura insólita de “El capital”», es el lugar donde se sitúa la acción de La Carta. El día que cumple cincuenta años, el industrial Luis Casas, vasco por decisión personal, recibe una carta de una organización terrorista en la que se le exige el pago de cincuenta millones de pesetas. El terror, el aislamiento y la creciente obsesión lo llevarán no sólo a la destrucción, sino a la paradójica situación de acabar siendo instrumentalizado como héroe y víctima por sus verdugos.


LECTURA INSÓLITA DE EL CAPITAL

Si hay una forma insólita de leer un libro es durante un secuestro; así es como el industrial Lizarraga lee El Capital mientras en su mente forcejean la amenaza de un futuro incierto y la reflexión sobre un pasado laborioso. Mientras tanto, alguien intenta reconstruir su biografía entrevistando a cuantas personas le conocen. El contrapunto del monólogo interior con el lenguaje coloquial del magnetófono muestra la complejidad y contradictoria personalidad de un hombre que encarga en sí mismo todo lo que fue el proceso de industrialización del País Vasco, un proceso que condicionó y aún condiciona a escala nacional conductas personales, económicas y políticas.


LA SOLEDAD DEL ÁNGEL DE LA GUARDA

«En un lugar indeterminado de cuyo nombre no quisiera olvidarme». Así podría haber empezado La soledad del ángel de la guarda. A través de un vibrante y dinámico monólogo interior, armado en una trama sin concesiones a la simplicidad narrativa, la novela nos cuenta la historia de un ángel de la guarda, de un guardaespaldas en un lugar “indeterminado”. Nos sumerge por los vericuetos psicológicos de un hombre al que las circunstancias de la vida le llevan a ser la sombra permanente de un profesor amenazado por el terrorismo. La peculiar relación con su protegido, marcada por las diferencias culturales, se enlaza con sus dudas vitales, los gratos recuerdos de los suyos y las ingratas peripecias para sobrevivir en una sociedad ajena. Con él sentimos la sonora incomunicación, la soledad, el rechazo xenófobo; la angustia y la ansiedad ante la amenaza desconocida y latente, la inseguridad de la seguridad, las paranoias que conlleva ser un escudo humano.


EL SÍNDROME DE SCOTT

"En la ciencia y en el amor, como en los récords de atletismo, sólo cuentan los primeros en llegar a la meta. Los segundos no existen", piensa Lawrence Quigley, un joven científico que en el curso de investigaciones en la Antártida descubre el "agujero de ozono". Estos obsesivos pensamientos reciben el nombre de “síndrome de Scott”, en honor al gran perdedor de la carrera al Polo Sur. La lucha de Lawrence por publicar los alarmantes resultados de sus estudios y por conseguir el amor de una bella y misteriosa mujer, se complica cuando la base antártica en la que lleva a cabo sus trabajos se ve sacudida por una serie de violentos asesinatos.

FICHERO DE NOVELAS NEGRAS: 247.-NUEVE DRAGONES (MICHAEL CONNELLY)

Título: NUEVE DRAGONES
Título original: NINE DRAGONS
Autor: MICHAEL CONNELLY.
Editorial: ROCA.
Trama: El propietario de una licorería, de origen chino, es asesinado con tres tiros en el pecho, sin que se haya producido robo de ningún tipo. Harry Bosch, el policía encargado del caso, pronto empezará a sospechar que le han matado “las Tríadas”, la mafia china que también se ha extendido por los Estados Unidos. El secuestro de su hija Maddie, que vive con su madre en Hong-Kong, y las amenazas para que se retire del caso así parecen confirmarlo, lo que obligará a Bosch a acudir a Hong-Kong para intentar rescatarla.
Personajes: Harry Bosch, personaje principal de las novelas de Connelly, hijo de una prostituta y policía obsesionado por descubrir la verdad, lo que le suele llevar a enfrentarse con compañeros y superiores y tener una vida sentimental desequilibrada, Ignacio Ferras, compañero de Bosch, que desde que fue herido en un tiroteo intenta escaquearse constantemente de los casos, prefiriendo el trabajo de oficina sobre el trabajo de campo, Eleanor Wish, ex agente del FBI y ex pareja de Bosch, madre de Maddie, que trabaja en un casino de Hong-Kong, Sun Yee, actual pareja de Eleanor, miembro de la Seguridad del casino en la que Eleanor trabaja, "cicerone" de Bosch en su recorrido por Hong-Kong, el inspector Chu, policía de Los Ángeles destinado en la Unidad de Bandas Asiáticas, con el que Bosch está obligado a trabajar, pese a desconfiar de él.
Aspectos a Destacar: Connelly, ganador del Premio Pepe Carvalho 2009, es uno de los más sólidos valores de la novela negra norteamericana actual. Con esta novela, aunque vuelve a recurrir a uno de sus personajes habituales, Harry Bosch, demuestra que una serie no tiene por qué agotarse si se sabe hacer “crecer” al personaje y adaptar sus historias a la evolución del género y de la sociedad.

sábado, 9 de octubre de 2010

CARTA DE LA LIBRERÍA ESTUDIO EN ESCARLATA: LAS TRES SAGAS FANTÁSTICAS MÁS SEGUIDAS‏


Hoy comienza la XXVIII Hispacón, la convención de ciencia ficción, fantasía y terror que este año se celebra en Burjassot, Valencia, del 9 al 12 de octubre. Entre múltiples actos y presentaciones estarán Juan Miguel Aguilera (La red de Indra), Laura Gallego (Memorias de Idhún), Rodolfo Martínez hablará de su Ciclo de Drímar e Ismael Martínez Biurrun  presentará Mujer abrazada a un cuervo. Y una primera novela, NecróParis de Fernando Cámara. Una pareja en viaje romántico por París descubre que la ciudad se torna misteriosa e inhóspita por las noches. Se sienten asediados por las calles y en su propio hotel. Por la mañana dudan de lo ocurrido, pero…
Las tres sagas fantásticas que tienen más aficionados en nuestra librería son  Canción de hielo y fuego de George R. R. Martin, que va por el cuarto libro de siete y de la que se esta preparando versión en televisión a cargo de la HBO; la Saga de Geralt de Rivia de Andrzej Sapkowski, publicados ya los siete libros, auténtico fenómeno en Europa del Este, Alemania y Francia, se esta traduciendo ahora al inglés, existe película, serie de televisión y videojuego; y la Saga de Tramórea de Javier Negrete, después de  La espada de fuego y de El espíritu del mago, el martes 26 de octubre se pone a la venta El sueño de los dioses tercer libro de la saga que concluirá en mayo del año que viene conEl corazón de Tramórea.
Proseguimos con nuestros Clubs de lectura, el sábado 16 a las 18:45 horas, en el Club de lectura Escarlata los libros elegidos fueron Los hijos de Anansi de Neil Gaiman y El humo en la botella de Juan Ramón Biedma. El director de la Semana Negra, Paco Ignacio Taibo II, le concedió el premio especial 2010 en reconocimiento a su esfuerzo por desarrollar "una narrativa transgenérica que toca el policíaco, el terror, la fantasía y la aventura”.
Se habla de Plinio, jefe de la Guardia Municipal de Tomelloso, como el comienzo del género policíaco en España, otros citan las primeras novelas de Carvalho de Vázquez Montalbán, y otra versión es que los primeros escritores negros fueron Andreu Martín y Juan Madrid, del que en estos días se recuperan las novelas de Brigada Central. Mientras tanto, en el Club de novela negra, el viernes 5 de noviembre, a las 18:45 horas, comentaremos Plinio. Primeras novelas de Francisco García Pavón, las tres primeras novelas en 260 páginas y Por otra parte, la muerte de Richard Stevenson, una investigación de Don Strchey, el detective menos mujeriego.
Y por fin alguien se atreve a publicar una Guía de la novela negra, 150 recomendaciones sobre los grandes escritores del género desde los clásicos indiscutibles hasta los últimos talentos.

viernes, 8 de octubre de 2010

ENTREVISTA A MARIE DARRIEUSSECQ EN "EUSKONEWS"

Entrevista publicada en la revista digital Euskonews http://www.euskonews.com/. La portada del libro que ilustra la entrevista se corresponde con la traducción al euskera de “Le Pays”, publicada en la editorial Alberdania.

La romancière bayonnaise Marie Darrieussecq répond aux questions de Thomas Pierre, anthropologue et membre d’Eusko Ikaskuntza. Elle témoigne de son rapport à la langue et à l’actualité basque au regard des thématiques abordées dans son ouvrage intitulé Le Pays paru en 2005 aux éditions POL. Cet entretien, réalisé en mai 2008, fait échos au récent article de l’écrivaine intitulé «Indépendantiste ne veut pas dire terroriste» et paru dans le quotidien Libération le 12 mai 2010.
Dans votre ouvrage intitulé Le Pays vous suggérez très adroitement l’existence du sentiment complexe de familiarité et d’extériorité que peuvent connaître les personnes non-bascophones mais ayant grandi dans un environnement familial bascophone. Pouvez-vous m’en dire plus?
Chacun a un petit pays de référence. “Le Pays” est un texte qui fait référence à tous les petits pays. Dans mon roman, il s’agit d’un pays imaginaire, le « Pays yuoangui ». Il fait référence à l’expérience qu’ont beaucoup de gens qui ont été élevés dans plusieurs langues. Dans mon cas, la langue dominante était le français parce que c’était la langue de l’école, de la télévision, de la radio et celle de mon père. Il y avait tout un autre pan, celui de ma mère, qui parlait basque et qui me parlait basque. J’ai des souvenirs confus d’entendre parler euskara parce qu’en fait il y a eu un moment où on a complètement basculé du côté français quand moi j’ai dit, très tôt selon la légende familiale, la seule phrase que je savais dire en basque : “euskaraz, ez”. Je pense que c’était vraiment pour ne pas parler une langue que mon père ne comprenait pas. C’était œdipien. C’était pour rester fidèle à mon père. C’est un bilinguisme qui a raté puisqu’il arrive que cela ne rate pas même lorsque les parents ne parlent pas la même langue. Là, ça a raté pour diverses raisons. Mais il m’est resté une familiarité. Par la suite, lorsque j’ai voulu réapprendre le basque, c’était à la fois plus facile et plus difficile que pour d’autres. J’avais la structure. Elle m’était évidente et pourtant dieu sait qu’elle est complexe. Mais je suis incapable de parler concrètement, j’ai un vrai blocage psychologique, ça rentre et ça ne sort pas, j’absorbe, j’arrive à peu près à lire et il m’est impossible de parler. Tout ça est strictement biographique mais, dans le livre, il y a un reflet de cela.
Page 132, vous écrivez également « La langue est utile ». Pensez-vous que le cours de l’Histoire aboutisse inéluctablement à l’inutilité sociale de l’euskara?
A une époque où j’avais moins réfléchi que maintenant, je disais qu’il y avait un côté archaïque à la langue basque du fait de son ancienneté, du fait qu’elle n’ait pas été écrite pendant longtemps. En fait, le français n’est pas du tout, comme le cliché le suppose, plus rationnel et plus clair que le basque. En le réapprenant, je me suis aperçue effectivement que, par bien des aspects, le basque était largement aussi intéressant que le français, et d’une rationalité autre, parfois plus efficace.
Toujours pages 76 et 77, vous écrivez: «Les amputés sentent encore leur membre fantôme, les influx dans les nerfs coupés. C’est un fait qui a souvent été rapporté après les guerres, et dans les pays à sol miné», vous allez donc jusqu’à utiliser l’idée d’amputation. Avez-vous fait l’expérience personnelle de ce sentiment?
Tout mes livres sont fondés sur cette idée d’amputation, sur l’idée du manque. Dans "Le Pays", il manque peut-être plus particulièrement la langue mais il manque aussi le frère. Il y a plein de choses qui manquent. Je pense que tout se rejoint dans une espèce de vaste amputation et il faut vivre avec. Après est-ce que cette langue m’a manqué? On ne peut pas dire qu’elle me manque. S’il y a une douleur dans la famille, elle est chez ma mère. Ma mère s’est vraiment sentie amputée. Elle a vécu l’école républicaine dans toute sa violence, avec l’interdiction de parler basque. Moi, je n’ai pas vraiment hérité de cela. J’hérite plutôt d’une fascination. En fait, je crois que j’hérite d’une richesse plus que d’un manque. J’ai l’impression d’avoir hérité de trois pays au lieu d’un, l’Espagne, la France et le Pays Basque. Chez moi, ce n’est pas de l’ordre de la souffrance.
Par ailleurs, vous semblez tenir des propos militants sur les caractéristiques, les mentalités, les contradictions des discours du mouvement culturel basque contemporain en général. Quel regard portez-vous sur les politiques publiques de soutien à la langue basque?
Quand je parle de la “vieille langue” c’est aussi pour signifier le lituanien, le quechua, ... Pour parler de la situation de la langue basque, je me dis que, côté espagnol, ils sont en train de tenter une expérience. On critique beaucoup le fait de forcer les fonctionnaires, par exemple les infirmières, à apprendre le basque. Je trouve qu’au moins ils savent ce qu’ils veulent. Le gouvernement basque essaie de normaliser l’usage de l’euskara. Cela vaut bien le coup d’essayer. C’est une vision optimiste on va dire. J’ai été élevée par une mère qui parle basque comme elle respire donc, pour moi, c’est quelque chose de très familier.
Pensez-vous qu’il y ait nécessairement un lien entre sentiment nationaliste et usage de la langue basque quand vous écrivez « j’entendais la vieille langue comme la langue des autres comme la patrie de ceux qui n’en avaient pas».
Le paradoxe du “Pays” c’est que c’est un livre universaliste quant aux petits pays. Ce n’est pas du tout la défense d’une patrie. C’est un livre très utopiste qui imagine une planète faite de petits pays. C’est un livre anti-jacobin. J’ai fait l’école de la République, j’ai fait Normal-Sup qui est une espèce d’apothéose de cela. Et, vraiment, j’ai baigné dans le jacobinisme sans m’en rendre compte. C’est seulement aujourd’hui, grâce en particulier à des conversations avec des intellectuels basques, que je me rends compte que j’ai été élevée dans ces idées. De toute «évidence», la France était la patrie des Lumières, et tout ce qui était langue bretonne, langue basque,... tout ça, c’était ringard. Et j’ai fait tout un cheminement pour me poser des questions simples, pour me demander par exemple : si le Pays Basque était indépendant, cela menacerait qui exactement et pourquoi ? Comment se fait-il qu’il y n’ait jamais (dans les quotidiens Libération, Le Monde, etc.) de couverture des énormes manifestations qu’il peut y avoir à Saint-Sébastien? Pourquoi n’y a t-il pas de couverture des tortures dans les commissariats? Pourquoi est-ce à ce point nié? Je ne vais pas comparer avec la Tchétchénie, il ne faut pas exagérer mais enfin... Un avocat (français, parisien) m’a expliqué que le niveau de violence de certaines tortures dans les commissariats espagnols est le même que certaines techniques d’Arabie Saoudite: la privation de sommeil, le sac sur la tête, les menaces de mort... Et Amnesty international s’en fait l’écho. Pourquoi n’en parle t-on jamais en France? Je connais plein de journalistes français. Quand je me mets à parler de ça, ils croient que je suis paranoïaque. Ils croient que je suis folle. C’est exaspérant. Une planète de petits pays, je trouve que cela ne menacerait personne. Cela pourrait très bien fonctionner, ce n’est pas un livre militant mais c’est un livre pour secouer un peu cet espèce de jacobinisme tellement sûr de lui... comme si l’on ne pouvait pas penser autrement.
Plus loin vous faite référence tant à la tentative de rendre nationale et académique la langue basque qu’au sentiment d’ancestralité et au caractère pré-indoeuropéen auquel renvoie systématiquement cette langue : «La langue yuoanguie était une arme d’un autre modèle – une langue idéale pour le Nobel. Une langue d’opprimés, une ancienne langue orale qui était une langue neuve pour la littérature. Ni patois ni dialecte, ni papou ni pygmée, elle avait résonné sur le socle eurasien bien avant que les Indo-Européens n’y tentent leur premier areuh». Croyez-vous en l’existence ou en la constitution d’une littérature basque ? La littérature basque se définit-elle nécessairement par l’usage de l’euskara?
Il y a un très bon livre —La République mondiale des lettres de Pascal Casanova— sur les petites littératures et toutes les stratégies qu’elles ont pu avoir pour essayer de devenir universelles. Traductions? Pas traductions? Ecrire en anglais ou non? Je pense qu’il y a un bel effort de constitution d’une littérature basque. Je pense en particulier à quelqu’un comme Bernardo Atxaga. Pour moi, il est calibré pour faire un Prix Nobel. Il aura le Prix Nobel. C’est un bon moyen d’accéder à l’universalité. Il y a beaucoup d’écrivains Basques qui sont des bons écrivains. Il y a plein de gens qui ont 35 ans qui écrivent comme des fous... Il y a une littérature basque, c’est incontestable. Les maisons d’édition et le gouvernement basques font des gros efforts pour traduire, dans les deux sens. Cela reste un effort national et nationaliste, mais c’est par ce biais que la littérature basque pourra être traduite dans cet esperanto moderne qu’est —qu’on le veuille ou non— l’anglais. Mais le questionnement des intellectuels basques est souvent douloureux : faut-il écrire en espagnol pour parler du Pays Basque, pour espérer élargir le public ? Doit-on obligatoirement parler de la cause basque dans les romans basques, ou peut-on se permettre de parler de toute autre chose, peut-on s’autoriser d’une visée universelle, comme dans les cultures plus mondialisées? J’ai la chance de m’en foutre un peu. J’ai toujours écrit en français. C’est une langue formidable pour un écrivain. C’est une langue qui, d’emblée, a une mythologie littéraire. Une langue avec un grand passé littéraire, et qui est associée, encore aujourd’hui, à la littérature. Hasier Etxeberria, qui est un ami, me dit: “Tu es un écrivain basque, comme un escargot est un escargot”. Pourquoi pas, ça ne me gêne pas! Ma nationalité je m’en fous. J’aime bien —c’est une forme de snobisme aussi— mais j’aime bien dire: “Je ne suis pas un écrivain français”. Parce que si être un écrivain français c’est être Jean d’Ormesson, non, je ne suis pas un écrivain français. Je n’entrerai jamais à l’Académie française, je n’ai jamais eu aucun Prix, je n’en veux pas, à part pour les sous, mais ça c’est autre chose! J’ai la chance d’être régulièrement traduite, je me vis comme un écrivain, point barre. J’écris en français mais en étant consciente que ce n’est pas un état de nature c’est-à-dire que je pourrais écrire dans d’autres langues. Cela me donne la possibilité de jouer avec, d’être assez libre en français.
Il y a quelques années, il vous est arrivé de créer la polémique en Pays Basque?
Il y a quelque temps, j’ai beaucoup choqué le milieu basque en déclarant dans Libération que c’était un pays raciste et xénophobe. Et j’ajouterais aujourd’hui : d’une homophobie spectaculaire, comme dans beaucoup de petits pays et de petites villes. Le macho basque, c’est quelque chose... Dans Libé c’était certes de la provocation, mais ce n’est pas entièrement faux, le racisme basque. C’est un pays qui risque sans cesse d’être très fermé sur lui-même par peur de perdre une identité relativement fragile. C’est très compréhensible, cette peur. J’ai été élevée pendant 17 ans à Bayonne, le seul arabe c’était le fils du consul du Maroc et, en même temps, il n’y a qu’au Pays Basque —et en Alsace— que j’ai entendu des gens tenir des discours d’un racisme aussi monstrueux. A Paris, où la population est très mêlée, je n’entends pas la moitié de ce qui se dit au Pays Basque. Et, autre chose qui m’a étonné, c’est l’antisémitisme basque. A Paris, il y a aussi des gens antisémites mais ils s’autocensurent plus qu’au Pays Basque. Il y a un relâchement de la parole au Pays Basque. Alors, évidemment, tout le monde n’est pas comme ça! Ca se passe dans les petits milieux refermés sur eux-mêmes. Cela ferait du bien d’avoir un peu d’air, un peu plus d’immigration, de couleurs autre que le vert blanc rouge, un peu de bazar quoi... Le paradoxe c’est que les Basques sont des gens qui ont beaucoup voyagé, il y a une diaspora, les Basques sont eux-mêmes des migrants.
Vous faites également allusion à une autre thématique classique qui apparaît fréquemment, de manière plus ou moins sous-jacente, dès qu’il est question, dans les discours, d’identité basque. Vous écrivez par exemple : «Teint clair, grand front, fortes mâchoires : hommes et femmes de ce pays, si peu mélangé qu’un rhésus en caractériserait le sang, 0 – disent-ils ; et un portrait génétique, une forme de nez, un lobe d’oreille : comme dans cette série américaine désuète, où les extraterrestres sont reconnaissables à leur auriculaire très court». Quel rapport entretenez-vous avec cette idée, ce sentiment de singularité?
Il y a des dérives. Lorsque l’on commence à m’expliquer que l’on a un sang particulier... je ne suis pas d’accord. A l’inverse, ce qui est marrant, c’est que lorsqu’on dit qu’il y a un type physique basque, aujourd’hui, c’est un discours interdit. Politiquement incorrect. Il ne faut pas exagérer non plus, il y a un type, j’ai le nez et les mâchoires basques, si on va par là. Grands et larges ! Cela devient interdit aussi de dire ça, ce qui est dommage puisque ce sont des choses qui existent. Je suis une romancière. Les mythes et les clichés m’intéressent. Cela m’intéresse que les gens n’aient pas la même gueule ici et là-bas. Mais cela m’intéresse aussi qu’ils se mélangent. Ce sont les récits qui m’intéressent. Ce qui revient à dire que le brassage, le mélange des histoires m’intéresse.
Quand vous écrivez : «Le Pays Yuoangui avait le mauvais goût de vouloir exister», soutenez-vous que tout pays est une fiction, un fantasme?
Quand je parle “du mauvais goût de vouloir exister” c’est vraiment une phrase ironique, je fais référence à ce sentiment permanent que j’ai quand, à Paris, lors les dîners en ville comme on dit, je me mets à parler du Pays Basque. Dans ces moments-là, je suis de mauvais goût. Les gens me trouvent chiante là-dessus. Oui, c’est de mauvais goût de parler du Pays Basque. Parler des Kurdes, ce n’est pas de mauvais goût. Cela m’énerve. Je ne vois pas, au fond, pourquoi je suis de mauvais goût en parlant d’un pays. Je ne suis pas indépendantiste et je suis contre la violence mais si un jour la nationalité basque existait, je pense que je la prendrais. Cela m’irait. Pourquoi être française, c’est un hasard. Alors, dire ça, c’est de très mauvais goût. J’ai pris conscience que le nationalisme n’était pas forcément un péché. En France, le mot a tellement été accaparé par Le Pen. Alors, cela aussi évolue, Ségolène Royal s’est mise à parler de ça, Nicolas Sarkozy évidemment. Cela bouge, mais cela reste de très mauvais goût pour un milieu intellectuel bien pensant. Or, être nationaliste basque, ce n’est pas un péché, c’est une opinion politique. On n’a pas à être mis en prison pour ça, on n’a pas à être torturé. Moi, je suis très choquée par l’histoire d’Egunkaria. Personne n’en a parlé à Paris. C’est hallucinant. A l’époque, quand j’ai essayé d’en parler, de faire passer des articles dans la presse, les gens s’en foutaient complètement, ils pensaient même que j’exagérais, c’est très, très étrange. On tabasse des journalistes, on ferme un journal, on saccage leurs locaux, ça se passe à une heure d’avion de Paris, personne de moufte. Et même s’ils avaient soutenu l’ETA, ce qui je pense est faux, cela resterait une opinion. C’est aussi pour ça que j’ai écrit Le Pays, c’était une façon de protester de façon romanesque, d’essayer d’ouvrir un peu les yeux des gens.
Dans un entretien accordé à la revue Atlantica en 2005, vous dites avoir voulu faire un livre sur «l’absence de frontière comme souffrance». Pensez-vous que le sentiment de souffrance soit une caractéristique importante des sentiments contemporains d’appartenance basque?
Je pense que tout est fondé sur la souffrance. Tant qu’il y a des gens qui souffrent de ne pas avoir un Pays Basque, de ne pas avoir un Pays à eux, ce qu’on appelle le problème basque perdurera. C’est fondé sur la souffrance. Sur ce manque. Ce manque que je n’éprouve pas. Ce n’est pas vraiment ma souffrance mais c’est, par exemple, celle de ma mère. Je pense que cette souffrance est le fondement du nationalisme basque. Dire à Paris que “l’absence de frontière est une souffrance”, les gens ne comprennent pas parce qu’ils sont tous là à rêver d’une planète ouverte à tous les vents, sans frontière. Cela reste une utopie mais dans l’état actuel des choses je ne vois pas au fond pourquoi les Basques n’auraient pas de frontière, en étant européens. Une frontière à la Maastricht. Il faut faire un referendum. Mais ça ne bouge pas.
En Pays Basque nord, comment percevez-vous les rapports contemporains à la question de la reconnaissance politique de la culture et de la langue basque?
Pour le dire vite, disons qu’en Pays Basque français, il y a une adhésion aux valeurs des Lumières, aux valeurs républicaines, qui sont contre le maintien des langues qu’on appelle “régionales”. C’est affreux, j’ai horreur du mot région. Il y a des gens qui se sentent personnellement menacés par l’existence de la langue basque. Je pense que c’est de l’ordre de la menace. De l’ordre de la peur. Demander une baguette en basque dans une boulangerie d’Ahetze ou d’Hendaye, par exemple, et on vous regarde comme un terroriste. Puis il y a cette idée selon laquelle, au fond, ce serait tellement plus simple si tout le monde parlait une espèce de sabir anglais ! Alors que vient faire le basque au milieu de cette idée? Il apparaît archaïque, ringard, dépassé, désuet. Lorsqu’on perd une langue, je ne sais pas ce qu’on perd mais on perd quelque chose. La disparition des langues rendent certaines personnes malades. Je n’en suis pas là mais il se trouve que, par attachement familial, j’aime la langue basque. Ma participation, c’est écrire un roman, en parler aux médias quand je peux parce qu’ils ne sont pas toujours réceptifs et, un jour, de traduire un écrit en basque. Je trouve fascinant et troublant que l’on donne tellement la parole en France à quelqu’un comme Fernando Savater qui est présenté comme le Salman Rushdie local. Je trouve très regrettable la situation dans laquelle il est, mais qu’on le mette tellement en exergue par rapport aux journalistes d’Egunkaria entre autres, c’est vraiment agaçant. C’est de la peur jacobine et de la méconnaissance du dossier. La problématique basque n’est pas du tout glamour, ce n’est pas à la mode et, d’ailleurs, Le Pays est celui de mes livres qui a le moins marché. Pourtant, il n’est pas plus difficile qu’un autre de mes livres. Mais il traite d’un sujet déroutant, les gens n’en ont rien à faire».
Finalement, le « Pays yuoangui » est-il Euskal Herria?
Après avoir lu mon roman, j’ai des amis qui m’ont dit que cela ne ressemblait pas du tout au Pays Basque. C’est exactement ce qu’on appelle l’inquiétante étrangeté, cela y ressemble tout en étant différent.