La novela es un calidoscopio de la sociedad vasca y su evolución durante el periodo comprendido entre 1936-1979, una época de grandes cambios a nivel mundial, de grandes paradigmas y enfrentamientos. Frente a la violencia y la miseria impuesta por las circunstancias, se refleja el deseo en todos los personajes por vivir, por actuar de acuerdo a sus principios o emociones; es un canto a la continuidad de la vida, a la regeneración, a la perpetua evolución.
Una evolución que se produce de forma más o menos armónica entre el aspecto económico, el social y el ideológico-político. Cada aspecto influye en los otros: la industria favorece la expansión de la ciudad y ésta la mayor libertad social, que fomenta una apertura de mentalidad en los jóvenes.
Los movimientos sociales, los grandes ideales, no son meramente entidades abstractas; se componen de acciones concretas de personas de diversas circunstancias para conseguir determinados fines que les afectan directamente. La represión de la libertad durante la larga dictadura (y más en el País Vasco, que vio anulados sus tradicionales fueros) engendra una serie de ideales contrapuestos muy variados en los jóvenes (socialismo, comunismo, feminismo, nacionalismo), y todos ellos comparten la lucha por la libertad, aunque con diferentes grados y variables.