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viernes, 12 de septiembre de 2014

VIDAS Y FICCIONES (KIRMEN URIBE)


LA OBRA: Las antologías son todo un arte. Jorge Luis Borges da fe de ello. Fue una antología personal de sus textos titulada Labyrniths y publicada en inglés la que le hizo ser conocido a nivel global. A partir de entonces, los lectores nunca dejaron de leer al autor argentino. El libro que presentamos, Vidas y ficciones, viene a ser, también, una antología. Es una selección de poemas, narraciones y ensayos cortos de la obra de Kirmen Uribe realizada por Sally Perret, una joven hispanista estadounidense especializada en la literatura peninsular. Una antología hecha de fragmentos de recuerdos, de miedos y de sueños; una muestra de una literatura vitalista que reivindica “un mundo en el que nadie se sienta excluido y todos y todas podamos tomar la palabra”.

EL AUTOR: Kirmen Uribe (Ondarroa, Bizkaia, 1970), es uno de los autores en lengua vasca más leídos y traducidos. Su primera novela, Bilbao-New York-Bilbao obtuvo el Premio Nacional de Narrativa en 2009 y se convirtió en todo un acontecimiento editorial, traducido a catorce idiomas. Antes, su libro de poemas, Bitartean heldu eskutik (Mientras tanto cógeme la mano) tuvo ya un gran reconocimiento de crítica y público (fue Premio de la crítica en euskera y publicado en inglés en EEUU). Acaba de ver la luz su última novela, titulada Mussche (Lo que mueve el mundo), escrita durante una residencia para artistas en San Francisco, California.

miércoles, 29 de junio de 2011

KIRMEN URIBE EN COLOMBIA

Artículo publicado en http://www.euskalkultura.com/. Fotografía publicada en la web Euskal Idazleen Elkartea

Kirmen Uribe viaja a Colombia, donde el sábado participará en el XXI Festival Internacional de Poesía de Medellín. Este reconocido festival literario reúne cada año a poetas y autores de todo el mundo y su completo programa de actividades marea con solo mirarlo. Hasta el 10 de julio propone multitud de actividades en Medellín y Bogotá, con las que podrán disfrutar los miles de aficionados que se acercan cada año a escuchar las lecturas y talleres del festival.
Uribe ofrecerá su primer recital el domingo, en el Parque Biblioteca España de Medellín, junto con los poetas Niillas Holmberg (Finlandia, Nación Sami), Giovanny Gómez (Colombia) y Agneta Falk (Suecia). El lunes se reunirá con la comunidad vasca del Centro Vasco de Antioquía y el martes viajará a Bogotá, donde ofrecerá otra lectura colectiva, esta vez con Carmen Ollé (Perú) y Ataol Behramoglu (Turquía). Será en el Gimnasio Moderno, a las 19:00.
El martes por la mañana dirigirá un taller de literatura y por la tarde ofrecerá un recital individual en el Teatro R-101, con el apoyo del músico Oriol Caro. Caro toca el tiple, una guitarra colombiana, y será la primera vez que colaboramos. Yo leeré los poemas, en euskera y en castellano, y él les pondrá música, explica Uribe.
El jueves el autor vasco ofrecerá un nuevo recital colectivo, esta vez en el auditorio del Politécnico Jaime Isaza Cadavi, junto a Zabier Hernández (Colombia), Raphael Urweider (Suiza) y Louis-Philippe Dalembert (Haití). El sábado su última participación en el festival tendrá lugar en el Auditorio Alfonso Restrepo Moreno, junto a Fernando Linero (Colombia), Thiago de Mello (Brasil), Marcelino Dos Santos (Mozambique), Zakaria Mohammed (Palestina) y Cees Nooteboom (Países Bajos).
Ultimamente Uribe frecuenta bastante Latinoamérica: el año pasado estuvo en Perú y en Colombia, adonde vuelve este sábado. El explica que es el resultado de publicar la novela Bilbao-New York-Bilbao en estos países con una editorial potente como Seix Barral. Eso facilita el dar a conocer el trabajo aquí. Es más, pronto espero presentarlo también en México y en Argentina, añade.
Asegura que cada vez recibe más mensajes de lectores, también latinoamericanos, tanto en su web o en su Facebook como en su propia casa. Me escribió un familiar del pintor Aurelio Arteta, por ejemplo [en la novela aparece una obra de Arteta], y también he recibido mensajes de Chile, de Argentina..., explica. Este feedback de los lectores le resulta muy valioso, y confiesa que le ilusiona el hecho de que una novela muy euskaldun guste en el mundo.
Uribe también admite que viene notando un cambio en la percepción de su trabajo y de la literatura vasca en el mundo. Antes lo importante era el euskera, pero ahora es la literatura la que ha cobrado importancia. Aun así, yo no olvido de dónde vengo, y siempre leo en euskera, para que los lectores escuchen su sonido, y porque es la lengua en la que escribo, dice. Ha habido un gran salto para todos. De ser una cosa exótica hemos pasado a ser un pueblo que escribe literatura de calidad.
En los próximos meses Uribe continuará dando a conocer esa literatura en el mundo, con la publicación de Bilbao-New York-Bilbao en Francia de la mano de Gallimard y con alguna sorpresa de cara al otoño, que podría llevarle hasta algún territorio exótico y hasta ahora desconocido para la literatura vasca.

martes, 9 de noviembre de 2010

ENTREVISTA A KIRMEN URIBE EN "NOTICIAS DE NAVARRA"

Entrevista publicada en el periódico Noticias de Navarra el 8 de noviembre de 2011. Redactor: Javier Vizcaíno.

Porque es el niño que soñó con ser escritor y lo consiguió. Y tiene algo de éxito, por añadidura, con lo que pesa esa palabra que a él le ha servido, además de para estar en los escaparates y en el catálogo del Círculo de Lectores, para identificar a los verdaderos amigos. Lo revela en esta charla donde el entrevistador ha evitado deliberadamente ciertas preguntas y en la que apenas sale de refilón Bilbao-Nueva York-Bilbao. Aún así, son tres páginas.
 Está a punto de que le cambie la vida de nuevo.
 Sí, esperamos a nuestra hija este mismo mes. Estoy muy ilusionado. Ya teníamos otro chaval, Unai, hijo de una relación anterior de Nerea. Empecé a ser padre tarde, cuando él tenía 13 años. Con ésta va a ser de cero. La vamos a llamar Arane porque su bisabuela jugaba a la pelota cuando era legal que las mujeres lo hicieran, antes de que el franquismo lo prohibiera. Además, Arane es uno de los pocos topónimos que se repite en todas las provincias vascas.
Seguro que ya ha escrito la novela de su vida en su cabeza.
Las novelas, más bien, porque he imaginado varias vidas. Sí, pienso mucho en cómo y en qué será. Primero pienso que va a ser violinista; luego, cirujana, luego... Al final, claro, será lo que ella quiera. Eso sí, quisiera darle una educación crítica, para que piense por sí misma y no sea una persona dócil.
No dejan de pasarle cosas, va saltando de novedad en novedad. Y todas importantes.
Pero ha sido más gradual de lo que parece. Han sido, sobre todo, estos dos últimos años los que han resultado una locura. Primero, por la gran acogida del libro en euskera, que luego se redobló con la versión en castellano y el Premio Nacional. He estado estos dos años escribiendo poemas. No podía escribir una cosa extensa o más compleja.
Pero algún día tendrá que enfrentarse de nuevo a las cosas extensas y complejas...
Sí, de hecho, ahora mismo. Me apetece mucho, si me deja la niña, meterme en la novela. Quiero adentrarme en esos universos paralelos. La novela es como crear otro mundo dentro de este mundo. Es un ejercicio que te exige mucho físicamente y mentalmente. Yo no sé cómo lo hace Philip Roth, por ejemplo, que publica casi cada año una novela. Yo necesito tiempo. En ese proceso de escritura doy mucho de mí mismo. Estás dentro de ese otro mundo y te cuesta mucho salir.
No va a ser como la primera vez. Supongo que lo sabe.
Ya sé a lo que te refieres. Me preguntan a menudo si soy consciente de que mucha gente está esperando mi próximo libro. Por una lado sí, pero tal vez no sea tan consciente. Cuando escribo lo hago de una manera muy tranquila, procuro estar aislado, no pensar en lo que hay fuera y ser sincero conmigo mismo y con mi escritura. Intento no repetirme a mí mismo, escribir algo diferente, investigar. Así quiero que sea también esta vez y creo que lo estoy consiguiendo.
Eso, en cuanto a lo que se espera de usted como escritor. Pero ahora, además, esperamos cosas de un personaje público llamado Kirmen Uribe.
Baudrillard decía que una de las características de la posmodernidad es que el ser humano se convierte en objeto y que eso podía ser liberador o no. En mi caso, no lo ha sido mucho. Uno es consciente de que da una imagen o varias imágenes y de que se está creando un personaje. A mí me gustaría que ese personaje fuese lo más parecido a mí como persona, pero para eso uno tiene que ir perfilando el propio personaje, matizando muchas cosas. Necesito tiempo para que todo eso se vaya aclarando. Dadme tiempo, es lo que pido una y otra vez.
¿Y cómo va perfilando ese personaje que es usted? ¿Quién o qué es?
Me gusta la idea que daba el palestino Edward Said de que el escritor, el pensador, el intelectual tiene que estar un poco "entre": entre ideologías, entre comunidades... Siempre teniendo un punto de vista crítico con el poder, por supuesto. Hay un amigo que me dice que yo soy como un pájaro. Hay otro que me dice que soy como Messi, que juega por libre. A mí me gusta ser independiente. Además, mis ideas van evolucionando.
Lo que ocurre, y usted lo sabe bien, es que depende de dónde sea se quieren saber unas determinadas cosas sobre usted por encima de otras. Y como le han hecho decenas de entrevistas, ya imagina a lo que me refiero.
Sí, claro. Pero al final, un escritor trabaja con las palabras, trabaja con las ideas. Es normal que te pregunten por eso. Ya tengo asumido que en la mayoría de las entrevistas me van a preguntar por la política vasca o por lo que significa hoy escribir en euskera.
Tal vez decepcionemos a alguien, pero en esta entrevista no pienso preguntarle por lo primero. Aunque resulte también un tópico, me interesa más lo segundo, porque me consta, además, que le da muchas vueltas.
Claro que se las doy. Es algo que va conmigo desde que nací. A mi madre no le dejaban en el registro ponerme ni nombre. Hoy estamos en otra situación. Ha costado mucho levantar el euskera. Años de muchísimo trabajo duro por parte de muchísima gente. Si tú lees Eskarmentuaren paperak, el libro de Anjel Lertxundi, ahí ves todas las dificultades que tenían ellos. Yo he llegado a esto de una manera muy diferente, más fácil, y ahora yo mismo, Elorriaga, Harkaitz Cano... podemos dar otros pasos hacia adelante. Hemos evolucionado muchísimo.
No habla sólo de la literatura.
Hablo de todo. El País Vasco tiene una sociedad muy activa, muy crítica y muy progresista en muchos sentidos. También miramos al pasado, a las tradiciones, pero es una sociedad en la que en el día a día la gente es bastante abierta y muy progresista, comparando con otras sociedades. Se ha evolucionado mucho. Yo creo que se escribe muy bien en euskera. Lo estamos haciendo bien. Hemos pasado de lo que te decía, de tener prohibido poner nombres en euskera a tener escritores de un nivel extraordinario. Vamos a un bilingüismo natural en el que espero que las tensiones vayan desapareciendo. El euskera ha dejado de ser algo del ámbito privado, familiar. Se está metiendo en el centro de la sociedad.
Además, para usted, es su materia prima y, a la vez, su herramienta de trabajo. Marca su obra. ¿La limita también?
Yo tengo muy claro que para gustar al mundo tenemos que escribir desde aquí. A un lector americano, a un lector catalán, español, o francés no sé si le interesa un libro escrito por un vasco que no tenga ese matiz del punto de vista desde donde se escribe. Un libro se crea siempre a partir de las inquietudes del propio escritor, de lo que le gusta, de lo que quiere escribir, de lo que le interesa. Y eso suele estar en su entorno.
Es la bendición y, al mismo tiempo, la pequeña maldición de la tradición propia...
Se puede decir así. Y hay que tener en cuenta, primero, que tu lengua o tu tradición lo han pasado mal y, por otro lado, que esa misma tradición te exige muchísima fidelidad. Y muchas veces es muy difícil saltar esas dos barreras, la que te ponen desde fuera y la que te ponen desde la propia comunidad, que te exige una fidelidad que hace que muchas veces no puedas escribir cosas experimentales, innovadoras, que rompan demasiado. Kundera decía que las pequeñas tradiciones son un poco como tu familia, que te apoyan incondicionalmente pero al mismo tiempo no te dejan salirte del redil. De todas formas, si uno ve la literatura del siglo XX, enseguida comprueba que muchas de las obras fundamentales han sido escritas en tradiciones pequeñas. Ahí están Kafka, Joyce, Beckett...
Más allá de la tradición, los tres que cita se tuvieron que enfrentar a las convenciones y a las servidumbres literarias de su época. Hoy también hay convenciones, pero me temo que las servidumbres son aún mayores. Estamos hablando de negocio y de industria. Queriendo o no, usted está en ese circo.
Es un salto muy grande y muy difícil de dar y de sostenerte. Hace un poco leí a Enrique Vila Matas que antes el fracaso estaba bien visto en un escritor, pero ahora mismo eso es imposible, porque un escritor debe tener éxito para seguir escribiendo y para ser recordado. En un ambiente así es muy difícil moverse, y ahí estamos peleando. Aitzol Aramaio, amigo desde la niñez, me dice que eso es el treinta por ciento chungo del oficio de ser artista. Lo de tener en cuenta el mercado, la labor de producción, conseguir editoriales, traducciones...
Y también tener un agente, hacer giras de promoción...
No hay manera de no funcionar sin eso. Cualquier escritor quiere ser leído, quiere tener lectores en diferentes partes del mundo si es posible, y me he dado cuenta de que un agente es necesario, que publicar en una editorial de solvencia es necesario, que hacer giras de promoción es necesario... El sistema literario se ha vuelto muy exigente. Entonces es muy difícil sobrevivir si uno no pasa por el aro en ciertas cosas. No en todas, porque si uno vende su alma no tiene nada que contar.
Ahí no ha llegado. Conserva el alma, espero.
No, claro. Pero es que, además, uno nunca sabe qué novela va a gustar. Por eso digo que hay que ser sincero y hay que escribir lo que a uno le gusta. A mí me resultaría muy difícil escribir una novela para ser vendida. Me sentiría incómodo conmigo mismo. Y lo peor es que luego puede no funcionar, porque las novelas que no están escritas desde la tripa, con un nudo en el estómago, esas novelas luego no funcionan. Yo creo en una vida de artesano, una vida mucho más larga, tener menos lectores, pero poder escribir durante muchos años.
A veces da la impresión de no creerse del todo que eso, lo de perdurar, lo de mantenerse muchos años en el escaparate, le va a ocurrir.
Hay que trabajar. Es cierto que un premio como el Nacional de Narrativa te abre muchas puertas, pero hay que seguir trabajando, hay que seguir haciendo cosas de la mayor calidad posible. Tal vez es por la familia de la que provengo, que es una familia humilde de pescadores, que me han enseñado eso, el trabajo, que no hay que creérselo, que hay que seguir para adelante.
¿De verdad no se lo cree todavía, aunque sea un poco?
Hombre, todos somos humanos y existe esa tentación. Incluso yo diría que un poco hay que creérselo, un poco sí. Uno tiene que estar seguro de lo que hace, por lo menos en cierto sentido, en cierto grado, en cierta medida. Tiene que dudar, claro, pero también creérselo un poco. Eso está bien.
Y también parece que se lo cree el público, su público. No hablo sólo del de ahora. Desde los primeros trabajos pudo comprobar que había gente a la que le decía algo lo que hacía.
Es cierto. Con lo primero que hicimos, Bar Puerto, con Mikel Urdangarin y Josu Izagirre, un espectáculo que luego se convirtió en disco y que ahora vamos a volver a editar, ya pude ver que había una comunicación con la gente, que lo que hacía transmitía. Entonces ahí percibí que podía llegar a funcionar, que era posible hacer cosas y que esas cosas fueran importantes (en una pequeña medida) en la vida de los lectores.
Eso se llama éxito, y hay quien no lo perdona.
Por eso ahora sé quiénes son mis amigos de verdad. Dicen que eso se nota cuando las cosas te van mal, pero no. Eso pasa también, eso pasa sobre todo, cuando las cosas van bien, porque no son tantos los que se alegran de verdad de que a un amigo le vaya bien. Casi toda la gente se ha alegrado mucho, pero también he visto que gente que yo pensaba que me entendería como persona o entendería mis errores... pues no los ha entendido.
¿Errores? No me diga que lo tiene... ¿Y alguno es confesable?
Todos cometemos errores. Pero hay que asumirlos y ya está. No hay ninguno confesable... y no hay ninguno, creo, que sea demasiado grande, como para no asumirlo.
¿Cuándo fue la última vez que lloró y por qué?
En el aniversario de la muerte de mi padre. Han pasado once años y todavía lloro.
¿Y la última ocasión en que se rió con todas las ganas?
Seguramente habrá sido con Unai, mi hijo. Me río mucho con él en cualquier sitio donde estemos juntos.
¿Dónde se siente fuera de lugar?
Por ejemplo, en el acto de entrega del Premio Nacional. Me costaba verme ahí. En ese tipo de cosas me siento extraño, no sé cómo actuar.
Deme una razón, solo una, para levantarse cada día y enfrentarse a la vida.
La vida misma, que está ahí.
¿Cuál es el primer recuerdo que guarda?
Cuando venía mi padre del mar. Solía venir de madrugada y los hermanos nos despertábamos con ese sonido que llegaba de la cocina. Ese sonido y ese olor a cigala cociéndose. Los percibía somnoliento, desde la cama, escuchaba palabras que no entendía pero que me decían que todo estaba bien, y me volvía a dormir. Es un recuerdo muy placentero.
¿Qué habilidad le hubiera gustado tener y no tiene?
Bailar. Soy muy malo bailando.
¿A quién admira profundamente?
A alguien como José Antonio Aguirre, por ejemplo. O el músico Aaron Copland, del que he leído hace poco una biografía. Me interesan mucho ese tipo de personas o personajes. Gente íntegra que tiene su lado débil o humano, no esos otros que parecen de piedra.
¿A quién detesta profundamente?
No soy muy de odios. Tal vez sea uno de mis fallos. Tengo que aprender a ser más duro.
¿Se siente identificado con algún personaje de la ficción o la realidad? ¿Con cuál?
Sí, con Rick Castle, el novelista que resuelve crímenes junto a una policía en la serie de televisión. Claro que yo no he resuelto ningún crimen, aunque soy un poco desastre, como él.
¿Qué le puede hacer romper con alguien?
La infidelidad no; pero sí la falsedad, y peor aún si va acompañada de cizaña. Eso me duele. No puedo con ello.
¿Qué libro hay ahora mismo en su mesilla de noche?
"El olvido que seremos", del colombiano Héctor Abad Faciolince.
¿En qué le gusta perder el tiempo?
Bufff... En muchas cosas. Me gusta mucho perder el tiempo, pararlo.
¿Qué manía no es capaz de quitarse de encima?
Tengo que desayunar café con leche de bar. Aunque tome el primero en casa, necesito uno de bar. Es de los pocos vicios que no he podido quitar.
¿Cuál es el mejor consejo que le han dado?
El que me dio mi abuelo, que me decía que hay que decirles a todos que sí y luego hacer lo que uno quiere.
¿Y el mejor que ha dado usted o el que suele dar?
Pues lo mismo, no decir siempre que sí. Yo todavía no lo he conseguido poner en práctica. No del todo, por lo menos.

martes, 13 de abril de 2010

ENCUENTRO EN EN EL TEATRO CAMPOS ELÍSEOS DE BILBAO CON KIRMEN URIBE SOBRE SU NOVELA "BILBAO-NEW YORK-BILBAO"

Mañana miércoles 14 de abril, a las 20.30h., en el Teatro Campos Elíseos de Bilbao, tendrá lugar un encuentro con Kirmen Uribe sobre su novela Bilbao-New York-Bilbao, Premio Nacional de Narrativa de 2009.
Presentará el acto el Excelentísimo Señor Alcalde Iñaki Azkuna, y el autor conversará con Felix Linares, acompañados por la lectura con fragmentos de la novela así como por las composiciones musicales de Gari

El Premio Nacional de Narrativa de 2009 recayó en la novela Bilbao-New York-Bilbao, un texto fragmentario que cuenta la historia de tres generaciones de una misma familia.
El galardón supuso el espaldarazo definitivo a Kirmen Uribe, un escritor en euskera que ya estaba acostumbrado a recabar premios con su obra poética.
Se trata de una novela arriesgada pero amable. Un texto cercano y emotivo que no renuncia, sin embargo, a utilizar algunas de las más novedosas técnicas de composición literaria. Su edición nacional pone en circulación a un autor que ha dejado de ser promesa y cuyo nombre ha abandonado el selecto –pero poco conocido- círculo de la poesía para conformarse como uno de los nombres de referencia de las letras. Su presencia en el Foro del Teatro Campos servirá para acercarnos su obra y nos ayudará a desentrañar las claves de su potente imaginario poético.

jueves, 10 de diciembre de 2009

KIRMEN URIBE EN LA FERIA DE DURANGO

Artículo publicado en el periódico Noticias de Gipuzkoa el 7 de diciembre de 2009. Redactor: Ander Eguiluz

La Azoka de Durango no puede significar lo mismo para quien, por ejemplo, espera con ansia el nuevo DVD de su grupo favorito y para el último Premio Nacional de Narrativa. Me gustaría ser anónimo y tener tiempo para perderme entre los stands y toparme con cosas interesantes entre los libros descatalogados, dice, con cierta nostalgia, Kirmen Uribe, uno de los iconos de la literatura vasca. El ondarrutarra no ha traído consigo un nuevo título a la feria de este año pero, como él mismo dice, Bilbao-New York-Bilbao ha cogido la segunda ola. Y es que haber sido galardonado con el último Nacional de Narrativa es un espaldarazo para su debut en prosa.
La Azoka es un punto de encuentro muy positivo entre escritores y lectores, explica Uribe. Este año, de todas formas, la carpa de Ahotsenea ha sido la que ha reforzado más ese punto de unión entre creadores y consumidores: Lo más importante de Ahotsenea, reflexiona el escritor y poeta, es que sirve para que el creador presente y explique su trabajo; esa oportunidad para expresarte es esencial. Sin embargo, también opina que en los stands hay mucha relación entre el escritor y el lector; no es sólo comprar y vender.
La feria de Durango ha evolucionado con los años pero, ¿se ha perdido algo en el camino? ¿Falta algo aún?: Antes echaba en falta más actividades paralelas y la integración de otras culturas. Ese paso ya se ha dado y es muy enriquecedor".
Uribe no es amigo de imposiciones y cambios bruscos; una figura más que necesaria entre los euskaldunes, tan complicados a la hora de llegar a sinergias: Esta feria debemos cuidarla bien, es un icono. Los vascos somos muy dados a ir cada uno por su lado, pero si queremos existir en este mundo globalizado, debemos unirnos y construir sobre lo que tenemos. Somos una cultura pequeña, y el idioma debemos ponerlo a la altura del castellano y el francés, pero sin cambios bruscos.
A pesar de que Kirmen Uribe dedica libros cada dos por tres, también tiene pensado llevarse algo a casa: El nuevo disco de Ruper, una reedición de Lete y el de Itoiz, seguro. Entre los libros me gustaría comprarme una buena traducción al euskera y algún libro viejo, descatalogado. Quizá consiga escaparse para satisfacer un merecido capricho.

miércoles, 10 de junio de 2009

FERIA DEL LIBRO DE BILBAO: HOMENAJE A MARIO BENEDETTI

Este año uno de los "platos fuertes" de la Feria del Libro de Bilbao es el homenaje a Mario Benedetti. Y hoy, a las 19.30 horas, a la exposición permanente de fotografías que recuerdan la visita del poeta a Bilbao en 1997, se unirá la lectura pública de sus poemas, por parte de algunos poetas vascos (Kirmen Uribe, José Fernández de la Sota y Amalia Iglesias) así como de los integrantes del público que se animen.

Cuando el no ser queda en suspenso
se abre la vida ese paréntesis
con un vagido universal de hambre

somos hambrientos desde el vamos
y lo seremos hasta el vámonos
después de mucho descubrir
y brevemente amar y acostumbrarnos
a la fallida eternidad

la vida se clausura en vida
la vida ese paréntesis
también se cierra incurre
en un vagido universal
el último

y entonces sólo entonces
el no ser sigue para siempre