Latencia es el recorrido vital de un personaje frente al mundo que se abre ante sus ojos por primera vez. Es la historia de un descubrimiento, de un viaje, que arranca en un insignificante pueblo de campiña y que nos conducirá a través de paisajes y escenarios muy diversos. Durante el periodo que trascurre entre la adolescencia y la madurez, la protagonista dará cuenta en primera persona de sus vivencias más íntimas: nos hablará de la insatisfacción y de la nostalgia por los orígenes que han quedado atrás. Reflexionará sobre el valor de la amistad o sobre las diferentes formas de amor; y finalmente, experimentará el peso del tiempo transcurrido y la irreversibilidad de algunos errores. Hay quien dice que todas las historias ya han sido contadas. Por eso Latencia no trata sobre una azarosa aventura exterior, es una mirada descarnada al interior más exclusivo e irrepetible de un ser un humano.
Aunque como escritor de género negro pueda parecer que sea ése el tema principal, un blog es una miscelánea en la que según los días y las ganas hablaré de aquello que me parezca interesante, lo que no significa que vaya a interesaros a los demás, pero como se dice en la famosa película "Con faldas y a lo loco", nadie es perfecto. NI INOCENTE.
viernes, 3 de mayo de 2013
jueves, 2 de mayo de 2013
FRANCISCO FERNÁNDEZ SANTANA (LOS NIÑOS QUE DEJARON DE SONREÍR), PROFETA EN SU TIERRA
La autoedición siempre es una aventura arriesgada, pero a
veces puede dar satisfacciones. De momento Francisco
Fernández Santana, autor de Los niños que dejaron de sonreír,
empieza a ser profeta en su tierra.
Artículo publicado en la revista municipal ETXEBARRI GAUR (http://www.etxebarri.net/es-ES/Recursos/Publicaciones/Etxebarri%20Gaur/201304-Etxebarri-Gaur-83.pdf).
Redactor: Kike Camba.
Paco, ‘el escritor de Etxeba rri’. Con este apodo ha bautizado
un amigo a Francisco Manuel Fernández
Santana, autor, editor y vendedor del libro Los niños que dejaron de sonreír.
Novela negra, negrísima. Que firmaría cualquier guionista televisivo o
cinematográfico de la serie ‘Mentes Criminales’ o de la seriada ‘Shaw’.
Adicto a la escritura desde chaval, dependencia que le ha
hecho acumular centenares de escritos en forma de cuentos, narraciones o simplemente
cosas personales; también se declara toxicómano de la lectura. Literatura en
vena y todo un complejo y oscuro mundo imaginario por ir contando, alentado por
su ídolo Stpehen King, completan su
bioquímica.
De los 1.000 ejemplares autoeditados de su libro lleva vendidos
cerca de la mitad, por diferentes vías: telefónica (en el 685 71 14 43),
internet (todostuslibros.com) y sobre todo el boca a boca. Está gustando mucho. La gente así me lo hace saber. Yo le veía mucho
potencial pero ha sido sacarlo a la luz y comen zar a llegarme buenas críticas
y ánimos para que siga escribiendo. Incluso hay posibilidades de fichar por
algún grupo literario importante o darle otras salidas a esta primera aventura.
Incluso dar continuidad a algunos personajes”. Está orgulloso de su nuevo
trabajo, al que ha llegado empujado por la crisis económica. Sus años de
dedicación a la albañilería para ganarse la vida y la de su familia concluyeron
de golpe. La burbuja, apunta. Y después nada. Te vuelves loco mandando
curriculums, buscando trabajos, pero no hay nada. Casi cuatro años de paro
dan para pensar mucho, sobre todo para
desesperarse, pero quizás en su caso cobre validez el refrán ‘no hay mal
bien que por bien no venga’ y la escritura a la que recurrió como válvula de
escape, primero como alumno de un taller de escritura creativa y ahora como
escritor con mayúsculas, le aporte un futuro que espera esté relacionado con la
escritura. De hecho, afirma, ya me ha
cambiado la vida.
Como a uno de sus personajes, lo más imprevisto también le
ha sucedido a él. Su proyecto de libro entraba en la línea de becas a la cultura
abierta por el Ayuntamiento de Etxebarri y esto le reportaba 1.500€; cifra aún
muy alejada del coste que suponen 1.000 libros con toda la parafernalia que
rodea la autoedición (correctores, diseño de portada, imprenta, etc.). El resto
salió de su ya depauperado bolsillo y gracias a esa decisión su novela veía la
luz en enero de este año. De aquí…
espera llegar lo más lejos posible. Su cabeza y su capacidad narrativa guardan
aún muchas historias. Está difícil…, pero
es un buen comienzo. Paco, ‘el escritor de Etxebarri’, de momento, está
empezando a sonreír.
martes, 30 de abril de 2013
EL RESTAURADOR DE ARTE (JULIÁN SÁNCHEZ)
LA NOVELA: El cuerpo sin vida de un conocido
restaurador de arte yace en la playa de la Concha en San Sebastián. ¿Accidente
o asesinato? Julián Sánchez reúne de nuevo a Enrique Alonso y Beatrice Dale
(Bety), los protagonistas de El anticuario, para descifrar un
nuevo enigma en su último libro El restaurador de arte. Una
intriga que les llevará de San Sebastián al París ocupado por los nazis,
pasando por Nueva York y Barcelona, tras los pasos de uno de los pintores
españoles más geniales y desconocidos del siglo XX, José María Sert.
El
restaurador de arte es una novela sobre la amistad, la traición, la ambición y la codicia. Un
thriller que mezcla hechos históricos con la mejor tradición de la
novela detectivesca, en el que el arte es uno más de los protagonistas. Es una
búsqueda de la verdad a través de dos continentes, dos momentos históricos, y
de la vida y la obra de un artista genial que guarda un secreto más allá de su
muerte.
En este
segundo libro de la saga iniciada con El anticuario, Enrique
Alonso vive en Nueva York y es un autor de éxito con algunos guiones en
Hollywood. Su exesposa Bety sigue en San Sebastián y ha dejado su trabajo en la
Universidad para dedicarse a la promoción del Museo de San Telmo, recién remodelado
EL AUTOR: Julián Sánchez nació en
Barcelona y reside en Donostia-San Sebastián. Trabaja desde hace más de diez
años en un prestigioso laboratorio farmacéutico y ha sido árbitro profesional
en la liga española de baloncesto.
LOS VIGILANTES DEL FARO (CAMILLA LÄCKBERG)
LA NOVELA: Desde que Patrik se ha
reincorporado al trabajo, Erica se dedica de lleno a sus gemelos, que nacieron
prematuros. Apenas tiene tiempo para ir a visitar a Annie Wester, una compañera
de instituto que acaba de regresar a Fjällbacka después de muchos años. Junto
con su hijo Sam, Annie se ha instalado en el faro abandonado de la isla de
Gråskär, propiedad de su familia. A pesar de los rumores que circulan por el
pueblo sobre la leyenda de la «isla de los espíritus», en la que los muertos
vagan libremente, no parecen importarle las voces extrañas que oye por la
noche. Además, su antiguo novio Matte Sverin, quien también ha pasado unos años
en Estocolmo y acaba de empezar a trabajar en el Ayuntamiento de Fjällbacka,
aparece asesinado. Annie es la última persona que lo ve con vida.
Estos
sucesos le depararán a Patrik y a su eficaz colaboradora Paula muchos
quebraderos de cabeza. Por su parte, Erica, que realiza su propia investigación
en paralelo, conseguirá atar algunos cabos sueltos que serán de gran ayuda para
la resolución del caso.
LA AUTORA: Camilla Läckberg, autora de
la exitosa serie de Fjällbacka,
que se inició con La princesa de hielo.
Profesión:
Escritora.
Año de
nacimiento: 1974.
Su sueño:
Poderse dedicar el resto de su vida a escribir.
En otra vida
hubiese sido: Cocinera.
Otros
talentos: Hace uno de los mejores risottos del mundo (eso dice ella, al menos).
Peor
defecto: Suele posponer siempre las cosas (también es ella quien lo dice).
Le gustan:
Una copa de buen vino y el chocolate negro.
Lo que le
hace reír: Las comedias románticas y las ocurrencias de los niños.
Lo que le
hace llorar: Casi todo, ¡soy una auténtica llorona! (otras vez es la autora
quien habla).
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lunes, 29 de abril de 2013
FICHERO DE NOVELAS NEGRAS: 426.-EXPEDIENTE 64 (JUSSI ADLER-OLSEN)
Título: EXPEDIENTE 64
Título original: JOURNAL 64
Autor: JUSSI ADLER-OLSEN
Editorial: MAEVA
Trama: Al Departamento Q de la policía danesa,
especializado en crímenes antiguos sin resolver, llega una carpeta con varias desapariciones
ocurridas casi treinta años antes, aparentemente de un modo simultáneo y con
algunos nexos de relación entre ellas, lo que hace pensar a los investigadores
que quizás no sean desapariciones "casuales" sino que detrás de ellas
pueda haber algo más. Y apara complicar más las cosas, uno de los hilos de la
investigación parece señalar al anciano prohombre de un partido ultraderechista
y a ciertas actividades que sus militantes llevan efectuando desde muchos años
atrás de manera clandestina..
Personajes: Carl Mørck, jefe del Departamento
Q, recién divorciado, persistente y tenaz, Hafez el-Assad, policía de origen
sirio, del que nadie sabe cómo llegó a ser admitido en la policía danesa,
sospechándose que hay algún grave secreto tras su vida y sus orígenes, Rose,
secretaria del Departamento Q, vehemente e inestable, Nete Hermansen, joven (y
luego madura) mujer procedente de la Dinamarca rural, alojada durante muchos
años en una isla-prisión para mujeres "asociales", que tras rehacer
su vida ce cómo esta vuelve a desmoronarse por culpa de su pasado, Curt Wad,
médico y dirigente de un partido racista y de derechas, más peligroso de lo
normal porque no es un oportunista sino un fanático convencido de lo
"positivo " de sus acciones e ideas,
Aspectos a Destacar: Aunque asociamos la novela negra
nórdica con obras que, generalmente, nos llegan de Suecia, con Adler-Olsen Dinamarca
se suma a la cita y, en esta obra, podemos comprobar cómo uno de los más
apacibles y aparentemente idílicos países del norte de Europa no está exento de
problemas raciales y sociales y en su pasado reciente no sólo hay luces sino
también sombras, unas sombras muy inquietantes.
La Frase: Como un insecto que sólo funcionase como
máquina reproductora, allí estaba la futura madre, con sobrepeso, con ganas de
fumar, el pelo desordenado y grasiento, esperando que él contribuyera a que
volviera a dar a luz uno más de los hijos completamente inútiles que había
parido seis veces. Que permitiera que más individuos engendrados por aquellos
dos miserables materiales genéticos de subhumanos poblaran las calles de
Copenhague. Pero no iba a hacerlo si tenía la menor oportunidad de evitarlo.
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JUSSI ADLER-OLSEN
domingo, 28 de abril de 2013
GÁLVEZ ENTRE LOS LEONES (JORGE MARTÍNEZ REVERTE)
LA NOVELA: Gálvez, periodista en el paro,
recibe una peculiar oferta laboral: promocionar de un proyecto llamado Nueva
Atapuerca, una suerte de parque temático prehistórico, con figurantes
ataviados de cavernícolas incluidos.
El negocio
es más bien turbio y Gálvez no tarda en quedarse sin trabajo. Y, lo que es
peor, al intentar cobrar el dinero que le deben, se verá envuelto en una aventura
en la que descubrirá un cadáver torturado con saña, sospechará que la mafia
rusa le pisa los talones, deberá ocultarse en un club de intercambio de parejas
y, lo que es peor, pedirle ayuda a su ex mujer.
EL AUTOR: Jorge Martínez Reverte (Madrid,
1948), ha publicado numerosos libros de ensayo, fundamentalmente de Historia,
como los dedicados a la guerra civil española La batalla del Ebro,
La batalla de Madrid, La caída de Cataluña (Premio
Internacional de ensayo Terenci Moix) o El arte de matar, entre otros. Como periodista, ha
publicado en numerosos medios, pero sobre todo en El País. Consiguió el premio
Ortega y Gasset de Periodismo en 2009 por su artículo Una muerte digna.
En 1978 inició con Demasiado para Gálvez la saga de este
personaje, que se mueve siempre entre un humor característico y radical, muy
celebrado por los lectores y la crítica, y una acción trepidante. Otros títulos
de la serie son Gálvez en Euskadi, Gálvez y el cambio del
cambio, Gálvez en la frontera y Gudari Gálvez.
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viernes, 26 de abril de 2013
HÉVELIS. EL RENACER DEL ALMA (UNAI GARCÍA)
LA NOVELA: El mundo de Hévelis está a salvo. Pero los
acontecimientos de los últimos días han dejado una triste estela a su paso.
Ahora que nadie reina en Háredil, Irvin está dispuesto a llenar ese vacío para
poder cumplir así su promesa. Sin embargo, una visita inesperada le hará
replantearse ese futuro y retomar un viaje al que ya creía haber puesto fin. Y
durante ese viaje, hallará un nuevo camino que le devolverá la esperanza, la
ilusión, y las ganas de vivir. Un camino por el que deberá abrirse paso
luchando en un desesperado intento de hacer realidad ese imposible deseo que
tanto anhela: reencontrarse con su preciado amor perdido.
EL AUTOR: Unai García nació el 26 de Enero de
1990, en Vitoria-Gasteiz.
Estudió en el colegio Santa María Marianistas hasta el 2008,
en el que se graduó y comenzó la carrera de Ciencias Empresariales. En el 2011
acabó esos estudios y empezó en Bilbao un Grado en Gestión de Negocios
especializado en Marketing. Actualmente trabaja en Social Media & Marketing
Online en la empresa FitnessDigital.
Su historia como escritor comenzó a finales del año 2010,
cuando publicó Hévelis. Con su
continuación, Hévelis II. El renacer
del alma se pone fin así a esa historia de Fantasía y Ciencia Ficción.
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jueves, 25 de abril de 2013
LA ÚLTIMA BATALLA: PRIMER CAPÍTULO
Os dejo el primer capítulo de mi
nueva novela, LA ÚLTIMA BATALLA, que pronto estará en vuestras librerías, y que
es la tercera entrega de la serie que he dedicado a Mikel Goikoetxea, Goiko, Goiko,
exertzaina reconvertido en detective. En este capítulo no aparece el propio
Goiko, pero aparecerá, vaya que si aparecerá. No os lo perdáis.
Nada hacía presagiar que aquel día
iba a ser distinto a los demás, aunque Koldo Ferreira era consciente de que
antes o después algo tendría que ocurrir. No sabía definir ese “algo”, pero
cuando sus compañeros y él usaban ese pronombre indeterminado tenían claro que
no se refería a nada bueno. Llevaban varios meses en lucha intentando defender
no sólo su puesto de trabajo y su medio de vida, sino también su concepto de lo
que era la clase trabajadora, la lucha obrera, su propia dignidad y la de
quienes les precedieron en tiempos mucho más oscuros. Seguramente sus
antecesores en la lucha jamás hubiesen podido imaginar que iba a ser el tan
anhelado gobierno socialista el que desmantelaría las empresas en las que se
habían ganado el sustento, habitualmente en condiciones muy duras. Desde luego
el padre de Koldo Ferreira habría rechazado firme y vehementemente esa idea por
absurda, pero su hijo sabía que era real, tan real como que diariamente se
enfrentaban en el puente de Deusto los trabajadores del astillero y las fuerzas
antidisturbios de la Policía Nacional. En cierto modo, aunque eso significaba
no contar con su consuelo ni apoyo, Koldo se alegraba de que su padre llevase
ya cinco años fallecido y no fuera testigo de cómo los suyos, precisamente los
suyos, estaban desmontado aquello de lo que siempre se había sentido tan
orgulloso.
Luis Ferreira Dopazo había
abandonado su pueblo natal, en la Galicia interior, con destino el País Vasco,
movido por la idea de proporcionar un futuro mejor a sus hijos y atraído por el
señuelo del desarrollo industrial surgido alrededor de Bilbao y su entorno, lo
que entonces, con cierto empaque y la grandilocuencia verbal del régimen
franquista, se denominaba el Gran Bilbao. Dejó su vieja casa, que había sido
construida por su bisabuelo con sus propias manos, para instalarse en un piso
del bilbaíno barrio de Rekaldeberri, una vivienda llena de humedades en la que
el frío que hacía en invierno sólo era superado, en incomodidad y malestar, por
el calor que padecían los meses veraniegos. Y a pesar de todo, ese barrio pasó
a ser su barrio, y esa ciudad su ciudad, y muy pronto su primogénito, Luisito,
que sólo tenía dos años cuando abandonó la tierra de sus padres, fue
rebautizado por sus nuevos vecinos como Koldo, vasconizando su nombre, y allí
nació el pequeño Antonio, al que todo el mundo acabó por llamar Andoni.
Los inicios no fueron fáciles, en
una tierra nueva y con un trabajo para el que jamás se había preparado. En su
Galicia natal compaginaba las labores agrícolas con pequeñas chapuzas, sobre
todo de albañilería, que hacía a sus convecinos para ganarse unas míseras
pesetas. Nada, en definitiva, que pudiera serle de utilidad en su nueva vida,
pero era un hombre trabajador con una destacada inteligencia natural, lo que en
un momento de necesidad de mano de obra le permitió ir aprendiendo y poco a
poco ascender hasta acabar siendo oficial en una de las más importantes
empresas de la provincia, los astilleros Euskalduna, fundados a principios del
siglo XX por Ramón de la Sota, uno de los próceres de la industria vizcaína.
Pero toda moneda tiene además de la
cara su respectiva cruz y Luis Ferreira se topó con ella en muy poco tiempo. En
Bilbao encontró trabajo y una estabilidad económica, eso era cierto, pero
también se topó de frente con la represión y la injusticia. Sin derechos, sin
libertades, sometidos a los caprichos de las autoridades políticas y
económicas, pronto se convirtió en el líder natural de sus compañeros, con gran
disgusto de Herminia, su mujer, que no dejaba de reprocharle que se metiera en
líos "que nada bueno pueden traer a esta casa", y satisfacción de la
temida Brigada Político Social, que siempre sabía a quién tenía que detener
cuando se producían conflictos en la empresa. Pese a ello siguió trabajando por
sus compañeros y construyendo unos barcos de los que siempre habló con orgullo,
como si los hubiese construido con sus propias manos lo que, de alguna manera,
no dejaba de ser cierto. Cada vez que en la ría de Bilbao, junto al puente de
Deusto, se botaba un nuevo barco, él se sentía como si fuera su auténtico
padre, el hombre que, junto a muchos otros, lo había sacado de los planos para
convertirlo en una realidad.
En cierto modo, pensó Koldo, era una
suerte que hubiera fallecido cinco años antes, cuando aún no había disfrutado
más que unos pocos meses de la merecida jubilación a la que se hizo acreedor
tras tantos años de brega y esfuerzo. Un traicionero e hijo de puta cáncer de
próstata consiguió lo que nunca pudo lograr la policía de Franco, doblegar
tanto su cuerpo como su espíritu, y en tan sólo siete meses pasó del retiro a
ocupar un nicho en el cementerio de Derio. Cinco meses después le siguió
Herminia, oficialmente por culpa de una neumonía, aunque sus hijos siempre
pensaron que falleció de pena por la muerte de su compañero de toda la vida. De
pena y de desgaste, ya que ser la mujer de un líder sindical en una época en la
que las libertades eran aún un sueño y la represión el pan nuestro de cada día,
producía un desgaste que aunque no ha sido clasificado por las cabezas
pensantes de la Organización Mundial de la Salud como causa de muerte,
contribuyó a que tanto ella como muchas otras mujeres en su misma situación
llegaran al final del camino mucho antes de lo que su ritmo biológico, en
condiciones más favorables, hubiera marcado. Debido a esos acontecimientos al
joven Koldo no le quedó más remedio que crecer antes de tiempo. Como herencia
recibió doscientas mil pesetas, un piso pequeño en Rekalde y un hermano cuatro
años menor que él al que prometió cuidar como lo hubieran hecho sus padres.
También le legaron el ejemplo de toda una vida de lucha, dignidad y trabajo,
pero esa herencia, pensaba en ocasiones Koldo Ferreira, constituía una pesada
carga.
Sobre todo aquel día, 23 de
noviembre de 1984, en el que Koldo intentaba mediar con los contingentes de la
Policía Nacional que, cada vez más nerviosos, les instaban a desalojar los
astilleros y disolver la asamblea en la que diariamente, desde hacía varios
meses, los trabajadores debatían sobre su situación, presentaban propuestas y
decidían cómo iban a proseguir su lucha contra una reconversión industrial en
la que ellos tenían el papel de comparsas desechables. Koldo Ferreira había
heredado tanto las dotes de liderazgo como el prestigio de su padre, por eso era
uno de los trabajadores más activos en las asambleas y su opinión era siempre
respetada, incluso por quienes no estaban de acuerdo con él al ciento por
ciento.
Mientras intentaba hablar con el
comandante del contingente se percató de que esos no eran los policías con los
que llevaban conviviendo, por decirlo de alguna manera, desde hacía muchísimas
semanas, algunos de los cuales incluso llegaron a comprender sus motivos y a
respetarlos. Posteriormente se enteró de que se trataba de un grupo cuya base de
actuaciones se ubicaba en Miranda de Ebro, en la provincia de Burgos, pero en
aquellos momentos no se preocupó por su procedencia, sino por el brillo que
repentinamente apareció en los ojos de su interlocutor, que quizás paladeaba
antes de tiempo el subidón de adrenalina que le iba a proporcionar las órdenes
que ya tenía decidido dar a sus hombres, independientemente de los esfuerzos
del elemento subversivo que a duras penas intentaba razonar con él.
Empujando con sus manos a Ferreira,
que escapó como pudo del lugar, voceó a sus subordinados la orden de cargar.
Una tanqueta derribó la caseta del guarda y la valla de entrada al recinto y
las porras de los policías empezaron a golpear a diestro y siniestro. Las
porras y también las armas de fuego, en una escalada de violencia policial
inédita hasta aquel momento. Como si se tratara de arrasar una población
enemiga en una guerra que no respetara las normas de la Convención de Ginebra,
en pocos minutos destrozaron todo lo que pillaron a su paso, dependencias de
las secciones sindicales, comedores, biblioteca, no dejando intacto nada que
fuera susceptible de romperse, mientras arrancaban de cuajo lavabos, inodoros y
tuberías. Un trabajador, Vicente Carril, recibió una bala en la pared abdominal
derecha, otros tuvieron que ser atendidos por los servicios hospitalarios de
las lesiones causadas por brutales palizas y muchos regresaron a sus casas
heridos y magullados. Milagrosamente no se produjo ninguna víctima mortal, al
menos causada directamente por la policía, ya que un operario, Pablo González
Larrazabal, falleció víctima de un infarto mientras intentaba protegerse de la
policía refugiándose en el interior de un barco que se estaba construyendo.
Aunque agentes de las propias fuerzas de seguridad le transportaron hasta el
Hospital de Basurto, los intentos por reanimarle fueron infructuosos y murió
poco después de ser ingresado. Pablo González Larrazabal pasaría a la historia
como el único fallecido en lo que posteriormente se ha llamado la batalla de
Euskalduna, y seguramente eso es correcto técnicamente, pero Koldo Ferreira
siempre supo que hubo al menos otro muerto más, y estaba convencido de ello
porque quien él consideraba como segunda víctima mortal de esa batalla fue
Andoni Ferreira, su hermano pequeño.
Andoni, al contrario que Koldo, no
heredó el carácter serio y trabajador de su padre, quizás por ser el benjamín
de la familia, tal vez por haber nacido cuando sus progenitores ya se habían
asentado vitalmente o, sencillamente, porque no todo está escrito en el adn,
pero su hermano mayor siempre pensó que junto a esas circunstancias influyó
mucho más la sensación de vacío, de falta absoluta de esperanza, que en
aquellos años de fuerte crisis económica y social se había adueñado de unos
jóvenes que no vislumbraban en el horizonte ningún tipo de futuro. Y como otros
muchos de sus coetáneos, fue víctima del siniestro influjo de la heroína,
aunque gracias a los esfuerzos del propio Koldo, que nunca abjuró de la promesa
hecha a sus padres de que cuidaría de él, consiguió desengancharse. Todo el
mundo consideraba eso un milagro, ya que el porcentaje de quienes lograban
sacudirse la adicción era más bien escaso, de ahí su desesperación cuando de
repente Andoni recayó. Y su recaída, solía pensar con amargura, coincidió con
la frustración que le produjo el no ser admitido en los astilleros.
Koldo entró a trabajar allí de la
mano de su padre, como aprendiz, hacía ya muchos años y peleó fuertemente
porque su hermano pequeño siguiera su mismo camino, pese a que esa figura había
desaparecido oficialmente del organigrama laboral. Ésa era una de las promesas
con las que había conseguido que Andoni luchara contra su adicción y se
ilusionara por salir de ella. Pero cuando les dijeron que contratarle no era
posible, ni siquiera con el salario mínimo, ya que los tiempos no estaban para
efectuar nuevas contrataciones sino, más bien al contrario, para echar a la
gente a la calle, a la puta calle pensaba con rabia Koldo, se desmoronó y no
tardó mucho tiempo en buscar refugio entre los brazos de esa amante que nunca
le había fallado, la heroína. Koldo Ferreira siempre pensó que aparte de los
motivos económicos, el hecho de que él se estuviese significando, cada vez más,
como un líder obrero nato, había influido en que a su hermano se le cerraran
las puertas del astillero. Ese rechazo, no albergaba la menor duda sobre ello,
le destrozó anímicamente y fue la causa principal de su recaída y de lo que su
recaída trajo consigo.
Aquel aciago y triste 23 de
noviembre, cuando Koldo Ferreira regresaba a su domicilio de Rekalde, con todo
su cuerpo dolorido y un labio cortado, pero con la dignidad y el orgullo
intactos, no pudo evitar el pensar en su hermano. Mientras estaba en los
astilleros, arengando a sus compañeros o enfrentándose a la policía, conseguía
olvidarse de la tragedia que tenía en casa, pero cuando regresaba y veía cómo
su hermano se iba autodestruyendo un cúmulo de negras sensaciones envolvían su
cabeza y acababa pensando que nada, ni esfuerzos, ni lucha, ni sacrificios,
merecía la pena. Aquel día fue incluso peor. De hecho fue el peor, o quién
sabe, quizás el mejor.
Nada más verle tendido sobre la
cama, con la mirada perdida, se percata de que le ocurre algo grave. Tiene los
ojos vidriosos, la respiración entrecortada y se agita entre convulsiones.
Koldo Ferreira mira a su hermano sin saber qué hacer. El hombre decidido, que
ni le teme a nada y que nunca duda cuando hay que dar un paso al frente, se
queda paralizado como una tímida doncella al ver acercarse a su cuello los
afilados dientes del lobo feroz.. Pero pronto sale de su ensimismamiento y se
da cuenta de que sólo puede hacer una cosa, por eso con gran sangre fría y
cierta parsimonia, alguna vez escuchó eso de "vísteme despacio, que tengo
prisa", y pese a lo paradójico de la frase asimiló su enseñanza, agarra el
teléfono y llama a Urgencias.
–Da igual, hermanito –le sorprende
Andoni, con una voz que parece proceder de ultratumba–, hagas lo que hagas no
tiene remedio, esta vez la he cagado de verdad. Bueno, no la he cagado –intenta
sonreír, pero apenas le sale una mueca antes de repetir entrecortadamente la
misma frase–, no, quizás no la he cagado, ¿sabes?, quizás por fin voy a
descansar y a ti te dejaré tranquilo,
Koldo le dice a su hermano que se
calle, siente que con cada palabra que pronuncia se le va un trozo de vida,
pero Andoni no le hace caso y sobreponiéndose a la fatiga vuelve a dirigirse a
él.
–Siento haberte decepcionado, a ti y
a nuestros padres, de verdad que lo siento.
Koldo desea interrumpirle, decirle
que eso no es cierto, pero no se atreve a hacerlo, en parte porque sería
ridículo, a esas alturas, mentirle, claro que le ha decepcionado, pero eso en
el fondo no importa, qué cojones, son hermanos y los hermanos tienen que estar
siempre unidos, al lado los unos de los otros, y por otra parte, por doloroso
que sea admitirlo, intuye que quizás no vuelva a tener la oportunidad de
escuchar su voz.
–Lo siento, Koldo, de verdad que lo
siento, y te pido perdón. ¿Te acuerdas de cuando íbamos con nuestros padres a
la playa de Larrabasterra? La de ahogadillas que me hacías, qué cabronazo que
eras, pero luego siempre compartías tu Coca Cola conmigo porque yo me había
bebido casi de un trago la mía. Ojalá estuviéramos ahora en la playa,
zambulléndonos en el agua y bebiendo Coca Cola, aunque sea un típico producto
del imperialismo capitalista yanqui, como tú solías decirme cuando aún
intentabas adoctrinarme. Pero la cagué, no te hice caso y ahora ya lo ves, pago
las consecuencias.
La convulsión que de repente sufre
Andoni interrumpe sus palabras y Koldo piensa que ya todo se ha acabado, ¿dónde
coño está esa puta ambulancia?, se pregunta en silencio, silencio que vuelven a
romper las palabras, cada vez más débiles, de su hermano.
–Me muero, Koldo, me muero, pero no
te pongas triste, es mejor así, esto no era vida, lo sabes mejor que yo. Quizás
si hubiese conseguido ese trabajo..., pero da igual, supongo que antes o
después la habría cagado con otra excusa. En el fondo para ti va a ser mucho
mejor, una liberación, ya no tendrás que cargar conmigo, quién sabe, igual
encandilas a una buena chorba con un par de hermosas tetas y te casas o te vas
a vivir con ella, siempre has sido un ligón.
Koldo le pide que no siga diciendo
chorradas, que nunca ha sido una carga para él, y hasta cree haber pronunciado
esas palabras, pero Andoni no ha debido escucharle porque sigue hablando.
–Es el final, hermanito, pero ya te
he dicho que no debes estar triste, en el fondo es lo mejor que me puede pasar.
Por eso me he inyectado una dosis mortal de necesidad. Por fin voy a tener paz
y, quién sabe, quizás pueda de nuevo abrazar a nuestros padres.
A Koldo le sorprenden estas últimas
palabras. Los Ferreira nunca han sido religiosos, han bautizado a sus hijos y
se han casado por la Iglesia porque era lo que había que hacer, pero nunca han
creído en esas cosas. De hecho él, la única ocasión en la que pisó una en su
vida fue hace ya unos años, cuando el sindicato aún estaba en la clandestinidad
y un cura amigo y compañero de militancia les cedió los locales parroquiales
para celebrar una asamblea. ¿Será verdad que la proximidad de la muerte lo
trastoca todo, hasta las creencias, o increencias, más íntimas de los seres
humanos?
Durante unos minutos intenta animar
a su hermano, decirle que ya saldrán de ésta, como lo han hecho en otras
ocasiones, que si una vez consiguió salir del pozo seguramente podrá volver a
hacerlo, pero ambos saben que en el fondo se trata de un paripé, que a la gente
como ellos nunca se les concede una segunda oportunidad y cuando por fin llegan
los sanitarios a su domicilio tan sólo pueden certificar la defunción. Andoni
Ferreira ha sido, o al menos eso piensa su hermano Koldo, la segunda víctima
mortal de la batalla de Euskalduna, aunque seguramente habrá muchos como él,
piensa con amargura, víctimas de la batalla del Euskalduna, o de la batalla de
los Altos Hornos o de la Babcock Wilcox, o de la batalla de..., da igual,
víctimas que nunca serán contabilizadas en las estadísticas, que nunca tendrán
un reconocimiento y que sólo sobrevivirán en la memoria de unos familiares a
los que seguramente no les quedarán fuerzas para recordarles.
En el funeral apenas hay nadie, él
era su única familia y los pocos amigos que tenía Andoni muy pronto, con casi
total seguridad, seguirán su mismo camino, así que no están en condiciones, ni
tienen ganas, de acompañarle en la iglesia. Y es que la única concesión a las
tradiciones que ha aceptado, pese a su ateísmo, es la misa que oficia uno de
los curas del barrio, un sacerdote que siempre les ha ayudado, tanto en los
tiempos de la represión como en estos en los que, pese a ser legales, siguen
siendo un cero a la izquierda a los ojos de quienes detentan de verdad el
poder. Koldo hace años que no asiste a un oficio, por eso intenta imitar
torpemente los gestos y las palabras del párroco y cuando éste dice eso de
"bienaventurados los perseguidos por buscar la justicia, porque de ellos
es el reino de los cielos" piensa que es un hermoso deseo, pero que a
quienes han luchado siempre por la justicia antes o después han acabado por
darles por el culo. Y además no puede esperar tanto tiempo, él no desea de
momento llegar al reino de los cielos, lo que él ansía es que reine la justicia
en este mundo, en este puto mundo, pero sabe que el cura, un buen tipo en el
que se puede confiar, ha intentado con esas palabras consolarle, por eso
asiente en silencio y posteriormente, cuando ya se ha acabado todo, le da las
gracias.
La escasa asistencia al funeral hace que otra de las
tradiciones a las que no ha podido sustraerse, la toma de unos vinos con amigos
y conocidos a la finalización de los funerales, no dure mucho tiempo y
enseguida, tras despedirse de los pocos allegados que han acudido a arroparle,
vuelve a encontrarse solo y por primera vez consciente de lo que esa soledad,
supone. No quiere volver a su casa para pasarse las horas muertas viendo la
televisión o mirando las viejas fotografías en las que Andoni y él aparecen
risueños y optimistas, llenos de vida. Tampoco quiere aferrarse a la botella,
como ha estado a punto de ocurrir esa misma mañana cuando, casi sin darse
cuenta, se ha bebido un tercio de una repleta de tinto peleón que hacía tiempo
tenía guardada en la fresquera. Afortunadamente ha reaccionado a tiempo y ha
tirado el resto de su contenido por la fregadera. Eso es lo que menos necesita
en esos momentos, refugiarse en el alcohol, aunque en ocasiones piensa que no
deja de ser una idea sumamente atractiva.
Prácticamente sin darse cuenta sus
pies empiezan a moverse y baja por la calle Gordóniz, la arteria principal del
barrio, hasta la Alameda de Urkijo, ya en Indautxu. Ni siquiera se ha percatado
de que ha cruzado junto al feo edificio de ladrillo rojo que da cobijo a la
Jefatura Superior de Policía. Aunque sigue sin fijarse por dónde transita,
pronto llega hasta la Gran Vía y se interna en el parque de Doña Casilda, al
final del cual está el puente de Deusto. Desde sus barandillas divisa
precisamente la entrada de los astilleros donde él trabaja, aún no sabe por
cuánto tiempo, y empieza a reaccionar.
Cuando llega al barrio de Deusto y
camina por Botica Vieja, la calle que linda con la ría, las órdenes que le ha
estado proporcionando su subconsciente comienzan a ser más tangibles y él a
comprender por qué se encuentra allí. En pocos minutos rebasa el solar en el
que durante los meses de verano se yergue la cervecera y llega hasta una vieja
nave industrial cuyas paredes, llenas de desconchones, y las ventanas, sin
ningún cristal intacto, delatan que también ha sufrido los embates de la
reconversión industrial. Seguramente sus trabajadores habrán quedado peor que
nosotros, piensa tristemente, al fin y al cabo que se cierre una gran empresa
siempre es una desgracia nacional que suele intentar paliarse del mejor modo
posible, pero ¿a quién cojones le inquietan los problemas de un pequeño taller?
De todos modos no ha acudido hasta allí movido por sus ideas sindicalistas,
sino por algo mucho más personal, más visceral incluso, por eso penetra en el
interior de la nave sin pensárselo ni un segundo y, pese a que reina la oscuridad,
enseguida distingue un bulto con la apariencia externa de un ser humano que
dormita sobre un viejo camastro.
Cuando se acerca al bulto comprueba
que, como había pensado, se trata del Gallego. Irónicamente piensa que en
realidad es él el auténtico gallego, al menos lo eran sus padres y sus abuelos.
El tipo al que ha ido a buscar, sin embargo, no tiene nada de gallego, le
llaman así porque una vez estuvo trabajando durante un tiempo en Argentina y
volvió diciendo a todo el que quisiera escucharlo que allí le llamaban de ese
modo, “el gallego”. Pero en esos momentos lo que menos le interesa son los
orígenes étnicos del tipo, sino que es él quien suministraba la heroína a su
hermano pequeño, era su camello, como se les denomina en ese ambiente. En el fondo
no es más que un desgraciado, un delincuente de medio pelo, una auténtica
piltrafa humana como lo demuestra el hecho de que se encuentre allí tirado, en
esa nave húmeda y fría, pero eso a Koldo Ferreira le da igual, el que en el
mundo del tráfico de drogas se reproduzcan las mismas diferencias de clase que
en el resto del sistema capitalista se la suda, no ha acudido allí en su
condición de líder sindical y obrero sino de hermano mayor. De hermano mayor de
un buen chaval que ha muerto por culpa de la puta droga que ese hijo de puta le
suministraba, por eso la rabia vela su entendimiento y empieza a dar patadas al
hombre que dormita sobre el camastro descontroladamente.
El Gallego está profundamente
dormido, quizás a causa del mismo producto que vende en las calles, por eso no
se despierta hasta que recibe la tercera patada y no reacciona hasta que con la
cuarta se cae del camastro. Intenta protestar, pero no le salen palabras de la
boca, tan sólo algunos lastimeros quejidos y, caído en el suelo como está, es
incapaz de defenderse y mucho menos de levantarse. Ni siquiera se molesta en
comprender lo que le está ocurriendo, en el fondo sabe que antes o después
tenía que pasar algo así y lo único que desea es que el castigo termine cuanto
antes, para poder descansar.
Sólo cuando El Gallego recibe una
patada en la nuca y su cabeza se gira de un modo extraño y antinatural, es
consciente Koldo Ferreira de lo que está haciendo, de lo que ha ido a hacer
allí. Acaba de matar a un hombre, a un pobre infeliz que quizás, en el fondo,
fuera tan poco culpable como su propio hermano Andoni, de lo que les había
ocurrido. Mira con desesperación el cuerpo inmóvil del Gallego, como si su
súbito arrepentimiento pudiera resucitarle, pero los milagros no existen, no al menos para gente como ellos, así que se
limita a cerrarle piadosamente los ojos antes de comprender que tiene que irse
de allí cuanto antes, huir como el asesino en que se ha convertido. Pero antes
se acerca a la esquina en la que aún permanece el camastro y vomita encima de
sobre él mientras, como si de una letanía se tratara, repite una y otra vez “lo
siento, Gallego, no quería hacerlo, te lo juro por mi vida, lo siento, Gallego,
no quería hacerlo”.
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GOIKO,
JAVIER ABASOLO,
LA ULTIMA BATALLA,
NOVELA NEGRA
BARRERAS (HASIER LARRETXEA GORTARI)
LA OBRA: Barreras, altas y firmes barreras
separan nuestros mundos posibles, las diversas vidas que nos pueblan. Hay
barreras entre el campo del que venimos y la ciudad que se nos ha metido en los
huesos; extrañas barreras ante la mano que quiere tocar al otro y llamarse amor.
Barreras como dientes no nos dejan conocer el idioma de los animales y los
ángeles. Hay barreras de tiempo, barreras de suerte; hay hostiles barreras que
eleva el poder marcando lo que no. Se alza entre las horas la
especialísima barrera que filtra luces a medio camino entre la vida y la
muerte.
¿Y entonces,
las palabras? Las palabras pueden ser ladrillos para el muro u honda que se
tensa. Ese es su reto. Pero el poeta, niño frente a la altísima barrera de su
vida, coge un junco y toma impulso.
Así, en este
libro, Hasier Larretxea busca las vueltas del lenguaje para habitar
grietas y rodeos. Tratando tal vez de alumbrar, precisamente, aquello que no
sabría ser barrera: «rasguño en la norma / de genealogías», «murmullo que no
puede silenciarse / bajo las huellas».
EL AUTOR: Hasier Larretxea Gortari (Arraioz,
Valle de Baztan, Navarra, 1982). Ha publicado los libros de poesía Azken
bala/La última bala y Atakak. Es coordinador de la
revista "Koult". Reside en Madrid.
Artículo publicado en el periódico
NOTICIAS DE NAVARRA (http://www.noticiasdenavarra.com/)
el 24 de abril de 2013. Redactora: Ana Oliveira Lizarribar.
El poeta
navarro Hasier Larretxea (Arraioz, 1982) tiene nuevo libro, Barreras, un trabajo en el que la
aparente calma del estilo de vida rural convive con los silencios, las
hendiruas, el polvo... trazando un territorio propio en el espacio que queda
entre la decadencia y la realidad.
Esta nueva
andadura literaria es, para Larretxea, una barrera cercada y cerrada, un espacio desde donde parten las
contradicciones y las hendiduras de las heridas humanas y de sus restos; el testimonio
de lo que pudimos ser y llegamos a sentir a través del viento del norte.
Porque el poeta se siente fuertemente ligado a su tierra, a ese murmullo del árbol genealógico y a esos
bosques que son puentes para esta vida y
para las que están por llegar. A juicio del escritor, en los valles donde el tiempo recorre las aristas húmedas de lo
ancestral, las imágenes adquieren el poder de lo rural y de lo pagano, donde la
simbiosis de los elementos naturales ensanchan el campo de visión de la vida y
de las creencias donde las ramas adquieren formas y ciertos colores, que,
inevitablemente, nos llevan de nuevo a la parcela del hogar inquebrantable.
La poesía es
para Hasier Larretxea una reacción
a los tiempos que vivimos, estos en los que reina la tendencia al olvido de las pupilas agrietadas, los restos de la
devastación, el dolor y el sufrimiento de las zonas transfronterizas y la
arquitectura agrietada de lo que algún día fue. La poesía sirve, en ese
sentido, como invención de la historia
particular de cada individuo.
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BARRERAS,
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HASIER LARRETXEA,
POESIA
VALENCIA NEGRA, NUEVO FESTIVAL DEDICADO AL GÉNERO
Del 21 al 26
de mayo próximos tendrá lugar la I edición de VALENCIA NEGRA, un nuevo
festival dedicado al género que se suma a los que poco a poco, y tras la estela
de los precursores de Gijón y Barcelona, se van consolidando en el Estado Español.
Como
explican en su página web (http://www.valencianegra.com/), VALENCIA NEGRA pretende ser
un lugar de encuentro donde tengan cabida la literatura, el cine, la
fotografía, la gastronomía, la música, las artes escénicas… y, en general,
todas aquellas manifestaciones culturales relacionadas con el género negro, así
como un evento participativo y abierto, dirigido a todos los públicos, que
cuente con un amplio abanico de actividades y que se organiza en una extensa
red de centros, establecimientos y entidades participantes.
Para
conseguirlo han elaborado un sugestivo
PROGRAMA
MARTES 21 MAYO
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21:00 Sala
Russafa
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CICLO
CINE NEGRO
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Videoclub
Stromboli
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PITFALL USA 1948. Dtor. André De Toth.
Estupenda film noir de corte clásico que arranca con el deseo de un americano
medio de saltarse las normas y no vivir la vida de quienes le rodean. Film
mayor de un cineasta a reivindicar.
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MIERCOLES 22 MAYO
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21:00 Sala
Russafa
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CICLO
CINE NEGRO
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Videoclub
Strómboli
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HOMICIDE USA 1991. Dtor. David
Mamet. A pesar de ser una de las mejores de Mamet sigue sin editarse en dvd
en España. Retrato negro de un par de policías con una trama muy humana
de raíz antisemita. A redescubrir.
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JUEVES 23 MAYO
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16:30 Sala
Russafa
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INAUGURACIÓN
VCN 2013
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Asociación
Valencia Negra
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Los
integrantes de la Asociación Valencia Negra inaugurarán el festival y
expondrán sus objetivos y perspectivas para el presente y el futuro.
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17:00 Sala
Russafa
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encuentro
de autores. LA NOVELA DE GÉNERO EN LA ACTUALIDAD
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Una
panorámica sobre el estado actual del género negro en el mercado literario.
Sus figuras, sus luces y sus sombras.
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19:00 Sala
Russafa
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mesa de
autores. LITERATURA NEGRA VALENCIANA
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En esta
mesa redonda tendremos a algunos de los novelistas valencianos que desde
nuestra tierra escriben sobre el género y sobre Valencia.
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21:00 Sala
Russafa
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CICLO
CINE NEGRO
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Videoclub
Strómboli
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MAFIOSO
(EL PODER DE LA MAFIA) ITALIA 1962. Dtor. Alberto Lattuada. Otra maravilla del
cine italiano, olvidada a pesar de ganar el Festival de San Sebastián de
aquel año. Comedia negrísima con trasfondo de mafia siciliana que cuenta con
un guión admirable de Rafael Azcona y Marco Ferreri. Alberto Sordi devora
cada metro de celuloide. Un orgasmo para cualquier cinéfilo que no la
conozca.
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VIERNES 24 MAYO
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17:00 Sala
Russafa
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mesa de
profesionales. ¿REALIDAD O FICCIÓN?
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Seguro que
has leido libros de género donde aparecen agentes de la ley, jueces,
detectives privados, periodistas, pero ¿te han explicado ellos mismos en qué
consiste su trabajo? Ahora tienes la posibilidad de conocerlo.
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19:00 Sala
Russafa
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mesa de
profesionales. LITERATURA Y CINE
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Un repaso
a la construcción del género negro, tanto clásico como actual, y su relación
con la literatura que ha sido su génesis.
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21:00 Sala
Russafa
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LECTURAS
DRAMATIZADAS
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Arden
Producciones
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Lectura
dramatizada de diversos fragmentos de las 5 novelas finalistas al premio de
mejor novela 2012 Valencia Negra. Un sorprendente recorrido entre las artes
escénicas y la literatura.
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SABADO 25
MAYO
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12:00 Sala
Russafa
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mesa de
editores. VISIÓN EDITORIAL
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Algunas de
las principales editoriales de género de nuestro país analizarán el panorama
literario actual.
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17:00 Sala
Russafa
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mesa de
autores. TALENTOS NEGROS
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Hablaremos
con algunos de los mejores talentos negros de la actualidad, los candidatos
al premio Valencia Negra, algunos ya consagrados y otros que necesariamente
deben ser conocidos por el público.
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19:00 Sala
Russafa
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encuentro
de autores. ENCUENTRO CON LOS GRANDES
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Tres
grandes figuras de nuestro país, que representan al género negro como pocos.
Los tres han editado novela este año. Acompáñanos a que nos descubran sus
secretos literarios.
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20:30 Sala
Russafa
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ENTREGA
DE PREMIOS
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La
Asociación Valencia Negra hará publico el resultado de la votación popular
para elegir la mejor novela negra de 2012. Se entregarán también los premios
de Twitter.
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22:30 Sala
Russafa
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CONCIERTO
DE JAZZ
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SPIRIT
RHYTHM BAND
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Música del
más profundo New Orleans.
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DOMINGO 26 MAYO
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12:00 Cosecha
Roja
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FIRMAS
COLECTIVAS VERMUT NEGRO
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Autores
del Festival
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Momento de
encuentro distendido e informal con los autores, para tomar un vermouth negro
mientras firman los libros favoritos de los lectores.
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12:30 Sala
Russafa
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MALOS Y
MALDITOS. TEATRO INFANTIL
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La Pavana.
Adaptación. Juli Disla. Guión. Fernando Savater
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Espectáculo
dirigido a niños de 8 a 14 años en forma de cabaret a través del cual nos
adentramos en el maravilloso mundo de la lectura. La obra acerca al público
infantil toda la ilusión del escenario. Un actor y una actriz acompañados de
un pianista, nos narran las aventuras y desdichas de los personajes malignos
de la literatura universal
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14:00 Cosecha
Roja
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ARROS
NEGRE
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CLAUSURA
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El arròs
negre como colofón del festival, compartir plato y mantel con nuestros
autores y despedirnos hasta el próximo año
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