viernes, 17 de mayo de 2013

LA ÚLTIMA BATALLA

LA ÚLTIMA BATALLA ya ha empezado a distribuirse en las librerías así que ya podéis ir (de uno en uno, para que no os agobiéis en las aglomeraciones que seguramente se formarán) a por vuestro ejemplar, y si aún no está, podéis pedirlo. Ideal para que este verano os acompañe allí donde estéis, porque aguanta tanto el frío como el calor.
Es más, si hacéis acopio de unos cuantos, ya tenéis, con tiempo más que suficiente, un buen regalo para Olentzero, Reyes Magos. Papá Noel o quien corresponda, y así no tendréis que esperar, como suele pasarnos habitualmente a todos, a ir corriendo a última hora a buscar un regalo.
Goiko os necesita. ¿De qué le sirve esforzarse en una dura y feroz investigación como la de LA ÚLTIMA BATALLA si luego, como el coronel de García Márquez sólo que al revés, no tiene quien le lea? Apoyadle. Él también haría lo mismo por vosotros.

jueves, 16 de mayo de 2013

LOS EJÉRCITOS DE TERRACOTA (GAIZKA SOPELANA)

LA NOVELA: «Me ha conmovido profundamente este relato de episodios y reflexiones revolucionarias tejidas con los hilos de todas nuestras vidas y las de tantos compañeros del pasado, del presente y del futuro... hay pocos testimonios de esos largos y desconocidos periodos históricos a través de los cuales sobrevive la llamita libertaria... Pero hay algunos, como el viejo anarquista Rioja, el Tupa, el Nazareno, Farias, la carioca del MST, el guerrillero zapatista de la pipa, y todos los que pueblan el relato, que siguen conspirando desde el margen, trabajando tozudamente para preñar la historia y despertar en alguna latitud a algún ejército de terracota. Este relato viene a alumbrar esos pasadizos clandestinos». Andrés Pascal Allende.


EL AUTOR: Gaizka Sopelana Aduri (Bilbao, 1961) es hijo de Andoni Sopelana, uno de los resistentes vascos que volaron el monumento a Mola y que posteriormente fue encarcelado en la prisión de Larrinaga. Asimismo, es nieto de Manolo Sopelana, partícipe y organizador de la fuga del campo de concentración de Gurs (Francia); y de Hermógenes Aduri, gudari del batallón Avellaneda en la guerra del 36. Detenido en varias ocasiones por participar en manifestaciones pro-amnistía, fue encarcelado y posteriormente canjeado, junto con otros presos, por la liberación del político Javier Rupérez. Es aficionado a la poesía y autor de la novela, Los contrabandistas del Bidasoa (2000). Vive en el exilio desde 1981 como internacionalista solidario.

martes, 14 de mayo de 2013

LA ESTRELLA DE SAMARCANDA (SANTI OSAKAR)

LA NOVELA: Octubre de 1917. La revolución bolchevique alumbra un nuevo orden en Rusia. Antes de ser forzada al exilio, la derrocada emperatriz Alejandra Feodorovna confiará a sus más fieles la custodia de un fabuloso tesoro: una auténtica fortuna cuya pieza más codiciada es la Estrella de Samarcanda, la joya más valiosa que nadie haya poseído jamás.
Casi veinte años después, Charles Waugham —veterano de la Gran Guerra y borracho en tiempos de paz— languidece en París sin mayor aspiración que la de combatir sin tregua su sobriedad antes que reconocer su fracaso como escritor. El azar le brindará la ocasión de romper amarras con su mediocre existencia, involucrándolo en la caza de los legendarios diamantes rusos por los que compiten los servicios secretos alemanes y soviéticos. Una peligrosa partida que lo llevará hasta Estambul tras un rocambolesco viaje a bordo del mítico Orient Express. El bueno de Charlie, sin saberlo ni pretenderlo, conseguirá retorcer los imbricados hilos de la historia con la sola arma de su candidez.

EL AUTOR: Nacido en la siempre convulsa Margen Izquierda de Bilbao en 1974, Santi Osakar es periodista de formación y vocación, aunque la vida lo ha conducido por otra senda. Tras algunos años trabajando como fotógrafo free-lance, cursó un máster en Cooperación al Desarrollo que le permitió conseguir un pasaje de dos años laborales en la sede de Naciones Unidas de Buenos Aires, ciudad en la que dejó un pedazo de su corazón. Tras un corto periplo barcelonés, regresó a tierra vasca, donde se ha desempeñado profesionalmente en el campo del marketing y la documentación, lo que no lo ha apartado de su verdadero anhelo, que no es otro que el de escribir. La Estrella de Samarcanda es la primera novela de otras que actualmente están en proceso.

Además de su trabajo como escritor, Osakar divide su tiempo entre su blog eldespertarsantiosakar.wordpress.com y la consultoría de investigación social, que ha iniciado recientemente su andadura en Bilbao.

EL ESCARMIENTO (MIGUEL SÁNCHEZ-OSTIZ)

LA NOVELA: Entre marzo y julio de 1936, el general Mola, como Director, pergeñó desde Capitanía de Pamplona una sublevación militar y lo hizo de manera minuciosa, de forma que el plan de control, represión y represalias de lo que desde un primer momento tenía que ser «territorio liberado» fue al detalle. Basta asomarse a los periódicos de los primeros días de la guerra o leer el contenido de algunas de sus instrucciones secretas: «Se tendrá en cuenta que la acción ha de ser en extremo violenta…».
Se trata de ver cómo hemos vivido y cómo vivimos no ya la guerra, sino sus consecuencias. No cuenta tanto lo de entonces como lo de ahora, el cómo seguimos viviendo aquello de una manera mucho más viva de lo que se piensa y desea.

EL AUTOR: Miguel Sánchez-Ostiz (Pamplona, 1950), es autor de las novelas Los papeles del ilusionista (1982), El pasaje de la luna (1984), Tánger Bar (1984), La quinta del americano (1987), La gran ilusión (1989), Premio Euskadi de Literatura y Premio Herralde de novela, Las pirañas (1992), La caja china, Un infierno en el jardín (1995), No existe tal lugar (1997), Premio Nacional de la Crítica, La flecha del miedo, El corazón de la niebla (2001), En Bayona, bajo los porches (2002), La nave de Baco (2004), El piloto de la muerte (2005) y La calavera de Robinson(2006).
Entre sus muchos libros misceláneos hay que destacar la crónica de viajes La isla de Juan Fernández y Peatón de Madrid, así como una serie de diarios y dietarios, que se comenzaron a publicar en el año 1986, como La negra provincia de Flaubert, Mundinovi. Gaceta de pasos perdidos (1987), Correo de otra parte (1993), El árbol del cuco (1994), La casa del rojo y Liquidación por derribo.

Artículo publicado en el diario DEIA (http://www.deia.com/) el 13 de mayo de 2013. Redactora: Ana Oliveira Lizarribar.
Miguel Sánchez-Ostiz presentará la semana que viene su nuevo trabajo, El Escarmiento, así, en mayúsculas, porque con este concepto definió el general Mola la acción que quería ejecutar con los vascos y con todos los demás. Y porque lo hizo, generando unas consecuencias que aun hoy se perciben, aunque algunos quieran cubrirlas con silencio.
Precisamente para destapar aquellos hechos ha realizado el escritor pamplonés dos extensos trabajos, el primero es éste que ahora ve la luz, y el segundo, titulado El Botín, se publicará más adelante y refleja el negocio colosal que algunos hicieron a base de expolios, expropiaciones y robos a mano armada. La editorial Pamiela es la responsable de publicar ambos libros.
En El Escarmiento, Sánchez-Ostiz plantea una crónica novelada de los acontecimientos; un texto que arranca a las puertas del fuerte de San Cristóbal, en el monte Ezkaba, pero no en la fecha de la fuga, en 1938, sino en la actualidad y en compañía de algunas víctimas de la Guerra Civil y de la represión desatada desde la mañana del 19 de julio de 1936, en la plaza del Castillo de Iruñea. La intención del escritor es ver cómo hemos vivido y cómo vivimos no ya la guerra, sino sus consecuencias, porque, según él, no se trata tanto de lo de entonces, sino de lo de ahora, de cómo seguimos viviendo aquello, de una manera mucho más viva de lo que se piensa y desea: los unos, los otros y los de que no.
Para el prestigioso autor, las trincheras siguen abiertas en los tribunales, en los periódicos, en las cátedras universitarias, en los bares de las tribus... negacionistas, revisionistas, feroces indiferentes, guerracivilistas, acusadores fiscales, opinadores de profesión, historiadores, sí, pero de un lado y de otro, tomando partido siempre...
La narración de Sánchez-Ostiz incluye una escena estremecedora entre José de Arteche, bibliotecario de Gipuzkoa, y José María Iribarren, que 30 años atrás había sido secretario privado del general Mola en los primeros meses de la Guerra Civil. A propósito del bombardeo de Gernika y de la participación del general, Iribarren dice a su interlocutor: Pero si en Mola era una obsesión hacer un escarmiento entre los vascos. Un escarmiento. Así decía: "un escarmiento". Aquel hombre no pensaba más que en matar, añade.
En aquel escarmiento planeado al detalle le ayudaron, según destaca el escritor, civiles que conocían el terreno, caso de Raimundo García, Garcilaso, director de Diario de Navarra. Y vaya si lo consiguió, porque escarmentó a guipuzcoanos y a navarros, a alaveses y a vizcainos, a riojanos, aragoneses, sorianos, gallegos, castellanos, extremeños... republicanos, azañistas, izquierdistas, nacionalistas, jornaleros revoltosos de la Ribera, obreros de fábricas, mineros, cenetistas, ugetistas, comunistas, judíos, espías, masones...

Aquello fue una cacería en toda regla, con voluntarios armados por los campos para que no se escapara ninguno. Como cuenta Sánchez-Ostiz, se cometieron atrocidades de las que jamás ha respondido nadie, y se extendió un silencio y una mordaza de 70 años por parte de todos los implicados, incluidos los miembros de la jerarquía eclesiástica, que estaban al corriente de lo que sucedía.

EL CAZADOR SORDO (JAMES McCLURE)

LA NOVELA: La víspera de Navidad el teniente Tromp Kramer investiga en uno de los mejores barrios residenciales de Trekkesrburgo, en Sudáfrica, el asesinato de un blanco católico, muy piadoso. Apenas iniciadas las pesquisas, le trasladan a otro caso, un simple accidente de tráfico con una víctima. El asesinato del beato pasa a su compañero el sargento zulú Mickey Zondi. ¿Por qué separan a Kramer y a Zondi? ¿Qué misterio oculta esta sucesión de extrañas casualidades? El cazador sordo, inédita hasta ahora en español y tercera novela de la excepcional serie policíaca escrita por James McClure, vuelve a poner el dedo en la llaga del apartheid. Un ritmo apasionante que destroza todos los convencionalismos del género.


EL AUTOR: James McClure (Johannesburgo, Sudáfrica 1939 - Oxford, Inglaterra, 2006). Escritor y periodista británico, se educó en la región sudafricana de Natal, en donde comenzó a trabajar como fotógrafo junto a Tom Sharpe. Posteriormente escribió guiones para cómic y dio clases de inglés, hasta que en 1963 se incorporó como periodista y reportero gráfico a la redacción de The Natal Witness, diario editado en Pietermaritzburg, capital de Natal. En 1965 se trasladó con su familia en Gran Bretaña, donde trabajó en varios periódicos, entre ellos The Oxford Times y The Oxford Mail, de los que fue editor. Con su primera novela, El cerdo de vapor, publicada en 1971, ganó el premio Gold Dagger concedido por la Asociación de Británica de Escritores de Novela Negra, y supuso el comienzo de una exitosa serie de títulos protagonizados por el teniente afrikáner Tromp Kramer y el sargento bantú Mickey Zondi, de la Brigada de Homicidios y Robos de Trekkersburgo: El leopardo de la medianoche (1972), The Gooseberry Fool (1974), Snake (1975), The Sunday Hangman (1977), The Blood of an Englishman (1980), El huevo con truco (1984) y La canción del perro (1991), en la que narra el encuentro entre Kramer y Zondi durante una investigación llevada a cabo en la lejana provincia de Natal. McClure también escribió una novela de espías situada en África meridional, Rogue Eagle (1976), que ganó el Silver Dagger de la Asociación de Británica de Escritores de Novela Negra, y dos ensayos sobre las policías de Liverpool y San Diego. Murió el 17 de junio de 2006 en Wallingford, Oxfordshire.

lunes, 13 de mayo de 2013

EL LEJANO REINO DE LA VÍA LÁCTEA (RAMÓN LOUREIRO)

León Daniel María Bonaparte, más conocido como León de Bretaña, el del Glorioso Cuerpo Resucitado, monarca coronado del Reino de la Vía Láctea a quien, como a los ángeles, le nacieron a la espalda dos largas alas de plumas blancas, recibe entre las sombras de todos los difuntos que lo acompañan, junto al Bicéfalo Príncipe de Caldaloba -su amigo y casi tutor Don Enrique de Dos Cabezas- y al infatigable Merlín Nigromante, la noticia de que los Reyes Magos vienen a su encuentro, fieles al mandato de las señales que, con la luz de los prodigios, brillan en el cielo.

Ramón Loureiro, autor de Las galeras de Normandía y León de Bretaña, cierra con esta novela la trilogía de la coexistencia de vivos y muertos.

LA VIDA CUANDO ERA NUESTRA (MARIAN IZAGUIRRE)

LA NOVELA: "Añoro la vida cuando era nuestra", comenta Lola mientras trastea en la cocina de su casa. Esa vida, que era tan suya y tan llena de ilusión, antes estaba hecha de libros y de charlas de café, de siestas lánguidas y de proyectos para construir un país, España, que aprendía paso a paso las reglas de la democracia. Pero llegó un día de 1936 en que vivir se convirtió en puro resistir, y ahora, quince años después, de todo aquello solo queda una pequeña tienda, una librería de viejo medio escondida en uno de los viejos barrios de Madrid, donde Lola y Matías, su marido, acuden cada mañana para vender novelitas románticas, clásicos olvidados y lápices de colores a quien se acerque.
Es aquí, en ese lugar modesto, donde una tarde de 1951 Lola conocerá a Alice, una mujer que ha encontrado en los libros su razón de vivir. Siguiendo la mirada de Lola y Alice, viéndolas sentadas detrás del pobre mostrador y leyendo juntas el mismo libro, iremos lejos, hasta Inglaterra, y atrás en el tiempo, hacia principios del siglo XX, para conocer a una niña que creció preguntándose quiénes eran sus padres.
La vida cuando era nuestra es un homenaje a la lectura, pero es sobre todo la historia de dos mujeres, una que poco sabe de la vida y otra que quizá sabe demasiado, aunque no pueda hablar. Entre estas miradas cómplices anda el talento de Marian Izaguirre.


LA AUTORA: Marian Izaguirre nació en Bilbao y ahora reside en Madrid, en una casa donde se van acumulando amigos, libros y buena música. Licenciada en ciencias de la información, ha desarrollado tareas en el campo del periodismo y la publicidad, mientras se dedicaba a la escritura.
Hace veinte años vio la luz su primera novela La vida elíptica, que obtuvo el Premio Sésamo. Desde entonces ha publicado cinco novelas más y una colección de cuentos. Sus obras han sido galardonadas con distintos premios, entre los que se cuentan el premio Andalucía y el Ateneo-ciudad de Valladolid.

Artículo publicado en el DIARIO DE NAVARRA (http://www.diariodenavarra.es/) el 11 de mayo de 2013.
Una partición grosera divide la literatura en historias de ganadores y perdedores. Marian Izaguirre (Bilbao 1951) sabe que los perdedores" son grandes protagonistas. Y con una emotiva y esperanzadora historia de derrotados que no se han dejado humillar, que mantienen la cabeza alta pone un punto y seguido en una carrera narrativa de dos décadas. La vida cuando era nuestra (Lumen), su séptima novela, es una declaración de amor al libro y la lectura y la cultura europea a través de unos personajes que profesan la religión del libro. Seres íntegros que resisten en la España triste y gris de los cincuenta, aislada de Europa y que se ilumina con el poder transformador de la literatura y el aire de libertad encarnado en los pocos brigadistas internacionales que se quedaron a pesar de la derrota en un país devastado.
Izaguirre narra sobre libreros, editores, lectores y traductores apasionados que arriesgan su vida por los libros y cuya peripecia se entreteje en una narración que encierra muchos libros dentro de otros libros. Con la estructura de cajas chinas habitual en las narraciones de Izaguirre, transcurre entre Normandía, Madrid, París, Londres y Roma. Es una foto en blanco y negro de un tiempo que ya no existe, de libros y gentes que aman a los libros y resisten los embates de la historia, apunta. Para su sorpresa, las más prestigiosas editoriales europeas -Sperling & Kupfer (Italia), Krueger, de Fischer Verlag (Alemania), Boekerij (Holanda) y Albin Michel (Francia),- han apostado por este retrato europeo y adquirido los derechos de una novela que hoy llega al lector español.

El libro es el gran protagonista de una historia que arranca en un librería de viejo en la que cae un hada madrina que hará morder el polvo al personaje más siniestro, mostrando puertas y caminos que nadie era capaz de ver. La librería y los libros son el centro la vida de los protagonistas, dos jóvenes, -Matías y Lola, librero de lance y editor represaliado y traductora-, con un daño clarísimo por la guerra a quienes han hurtado su vida. En su trayectoria se cruzan Alice, una mujer cargada de misterio que irrumpe en sus vidas y nos remite a otra no menos misteriosa dama, y Rose, protagonista del libro dentro de libro y que arroja luz y color en la grisura vital de los demás.

viernes, 10 de mayo de 2013

MAYO NEGRO

Dirigido por Mariano Sánchez Soler y Fran Ortiz, y puntual como todos los años, entre el 22 y el 25 de mayo vuelve un festival del género negro que se ha hecho ya imprescindible en el evento de actos negro-criminales que se realizan en España, el "Mayo Negro" de Alicante.

Si podéis, no os lo perdáis. De momento lo que tenemos es el inquietante cartel. Próximamente, el aún más inquietante programa.

martes, 7 de mayo de 2013

FICHERO DE NOVELAS NEGRAS: 428.-LA HIJA DEL TIEMPO (JOSEPHINE TEY)

Título: LA HIJA DEL TIEMPO
Título original: THE DAUGHTER OF TIME
Autora: JOSEPHINE TEY
Editorial: RBA
Trama: Alan Grant, inspector de Scotland Yard, se encuentra recluido en una habitación de un hospital a causa de un accidente doméstico. Aburrido y sin nada especial que hacer, llega a sus manos un retrato de Ricardo III, quizás el rey más odiado por los ingleses. Interesado por su figura y pensando, tras estudiar el retrato, que su cara no es la del asesino despiadado del que todos hablan, decide investigar, con la ayuda de un estudiante de Historia, si los crímenes que se le achacaron fueron reales o imaginarios.
Personajes: Alan Grant, inspector de Scotland Yard, serio y riguroso, buen fisonomista y muy observador, por lo que ha adquirido, con el paso del tiempo, la capacidad de "adivinar", por el retrato, el carácter de las personas, Marta, Brent Carradine, joven estudiante de origen norteamericano, lo que le libra de prejuicios al tratar los temas británicos, apasionado de la historia y que no desdeña aceptar nuevas teorías, Marta Hallar, actriz amiga de Grant, culta y de personalidad arrolladora, la Enana y la Amazona, sobrenombre que Grant da a sus dos enfermeras, de carácter opuesto ambas pero a las que sólo les interesa que Grant se comporte como un "buen enfermo", el sargento Williams, subordinado de Grant y leal a él, eficaz en su trabajo aunque desinteresado por otro tipo de "historias".
Aspectos a Destacar: La habilidad con que la autora se sirve de una trama detectivesca y del personaje más habitual en sus novelas policíacas, el inspector Grant, para revisar la figura del rey inglés más polémico en la historia, Ricardo III / En 1990 la "Asociación de Escritores de Novela Negra" la declaró como la mejor novela de misterio de la historia.

La Frase: No era posible, decía, clasificar los rostros, pero sí caracterizarlos uno por uno. En una revisión de un célebre juicio, por ejemplo, donde las fotografías de los principales involucrados se mostraron por una cuestión de interés ciudadano, nunca hubo dudas de quién era el acusado y quién era el juez. De vez en cuando, un abogado, por su aspecto, podría haberse cambiado por el prisionero que estaba en el banquillo, a fin de cuentas, los abogados son una simple muestra de la humanidad, tan proclives a las pasiones y a la avaricia como el resto, pero los jueces poseen una cualidad especial, integridad e imparcialidad.

lunes, 6 de mayo de 2013

TOURÉ, UN DETECTIVE VASCO NACIDO EN BURKINA-FASSO

Si la novela negra vasca, hasta no hace mucho tiempo, no se había desarrollado excesivamente, aunque afortunadamente las cosas están cambiando, tanto por la labor de autores como de editoriales (en este enlace podéis observar algo de lo que se ha hecho hasta el momento: https://sites.google.com/site/escritoresvascosycriminales/galeria-de-escritores-vascos-y-criminales), menos aún se habían creado series por las que se diera continuidad a personajes que, de alguna manera, podrían llegar a ser representativos de sus autores y de la propia novela criminal vasca.
Sin embargo, también se está poniendo fin, poco a poco, a esa carencia. Personajes como Amaia Ezpeldoi, una mujer inteligente, sentimental, irónica, patriota y de condición sexual lesbiana, protagonista de varias de las novelas de Itxaro Borda, Felicidad Olaizola, la ertzaina protagonista de la obra criminal de Javier Otaola que, casualidad o no, comparte con Amaia Ezpeldoi su condición sexual o Pacho Murga, ese pijo bilbaíno creado por Juan Bas para su "Trilogía del Exceso" (Alacranes en su tinta, Voracidad y Ostras para Dimitri), así lo atestiguan. Sin olvidar, que para eso uno es el autor de este blog y de este artículo, a Mikel Goikoetxea, más conocido por Goiko, el exertzaina reciclado en detective que ha protagonizado mis novelas Pájaros sin alas y La luz muerta y en los próximos días repetirá protagonismo en la tercera entrega de la serie, La última batalla.
Pues bien, hay otro personaje que, de la mano de Jon Arretxe, se ha incorporado ya a ese elenco de personajes vascos de novela negra que dentro de poco se nos van a hacer imprescindibles. Se trata de Touré, el protagonista de 19 cámaras, un nativo de Burkina-Fasso que aterriza en Bilbao con el loable y honesto propósito de ganarse la vida y que, para llevarlo a cabo, se tendrá que hacer pasar por vidente e iniciar una doble carrera como cantante de ópera y detective, entre otras cosas, mientras se recorre el Bilbao más marginal y toma contacto, incidentalmente, con sus clases altas.

Al parecer Touré debe estar contento, o quizás tan sólo resignado, con ese nuevo oficio que tuvo que aprender a la fuerza, ya que tras su primera aventura reaparecerá dentro de poco en una nueva novela, 612 euros, cuyo título alude a la cantidad que se cobra por el salario social en Euskadi, en la que este vasco de origen subsahariano vestido habitualmente con una camiseta del Athletic (¿integración o peloteo?, yo creo que ni el propio autor está seguro de ello) se embarcará en una nueva investigación detectivesca gracias a la cual, además de consolidarse como un nuevo y potente personaje de novela negra, nos indicará que su creador, Jon Arretxe, es un autor al que merece la pena seguir en todas sus aventuras literarias.

FICHERO DE NOVELAS NEGRAS: 427.-MALVADOS (JOHN CONNOLLY)

Título: MALVADOS
Título original: BAD MEN
Autor: JOHN CONNOLLY
Editorial: TUSQUETS
Trama: Dutch Island, más conocida por Santuario, es un pequeño islote de l costa de Maine de trágica historia, ya que fue repoblado tras ser exterminados en una matanza todos sus habitantes hace más de trescientos años. En ella se refugia, junto a su hijo menor de edad, una mujer que huye de un asesino psicópata. Pero éste descubrirá dónde se esconde e irá tras ella, ayudado por un grupo de asesinos sin escrúpulos, sin importarle para ello ir dejando detrás suyo un reguero de sangre y sufrimiento.
Personajes: Joe Dupree, conocido también como Joe Melancolía a causa de su carácter, gigantón jefe de policía de la isla y conocedor de sus secretos ancestrales, así como protector de sus conciudadanos, Sharon Macy, novata agente de policía, en prácticas, destinada por casualidad a Dutch Island, con ganas de trabajar por la comunidad, Marianne Elliott, mujer refugiada en la isla con su hijo, de fuerte personalidad y determinación, Edward Moloch, asesino despiadado que va a la isla en busca de venganza, Larry Amerling, jefe de correos de la isla y su historiador particular, lo que le ha llevado a conocer los entresijos de su pasado
Aspectos a Destacar: La habilidad con la que va conduciendo el autor a los personajes y la trama hasta su clímax final, con una nueva muestra de su capacidad para incrustar elementos fantásticos o sobrenaturales en lo que es un fondo de novela negra de las más dura y cruda que se escribe en la actualidad, una novela negra que es también una novela tenebrosa.

La Frase: Para los que consideran la isla desde fuera, su historia puede parecer sangrienta y extraña. Pero los que llevamos viviendo aquí muchos años, y cuyos padres, abuelos y tatarabuelos yacen enterados en el cementerio de la isla, estamos acostumbrados a las cosas extrañas de Dutch Island. Hay senderos en el bosque que desaparecen en una semana y otros nuevos que aparecen en su lugar, de manera que un hombre  puede recorrer un día un camino que conoce y acabar al final en parajes que no conocía. Estamos acostumbrados a los silencios y a los sonidos que son  característicos de este pedazo de tierra. Vivimos bajo la sombra de su historia y caminamos gracias a los que se fueron antes que nosotros.

domingo, 5 de mayo de 2013

EL VACÍO DE LA EVOLUCIÓN (PETER F. HAMILTON)

LA NOVELA: Ahora que al fin ha dominado sus asombrosas habilidades psíquicas, Edeard descubre consternado que la vida en Makkathran sigue siendo tan complicada y peligrosa como siempre. Por ello, alienta a millones de peregrinos de Sueño Vivo a que emprendan una nueva vida en el Vacío, situado en el centro de su universo. Sin embargo, su inminente llegada desencadenaría una extraordinaria expansión del Vacío, que devoraría cuanto se interpusiera en su camino, hasta la misma galaxia. Para aquellos que desean poner fin a la peregrinación, el tiempo se acaba.
Fugitiva de todas las facciones de la Federación, Araminta, la Segunda Soñadora, comprende que no puede seguir eludiendo su destino


RESEÑAS: Hamilton utiliza ideas formidables con una desenvoltura envidiable, manipula las tramas y los personajes de manera que produzcan sorpresas constantes y lleva la trilogía a un clímax con una andanada de espectaculares desenlaces. (The Guardian)
Una obra fascinante de un auténtico maestro de la narración... Un reparto sorprendentemente bien definido y tramas suficientes como para deleitar hasta al más maquiavélico de los lectores. (Kirkus Reviews)
Ahora Hamilton se encuentra en plena fase imperial, en la que es sencillamente el mejor en lo que hace. Es un hito impresionante. (SFX)
La trilogía ‘Vacío’ tiene todo lo que se espera de una obra de Peter F. Hamilton, que demuestra que se encuentra en plena forma. Escribe de una manera soberbia, la ejecución es sencillamente magnífica. (Locus)


EL AUTOR: Peter F. Hamilton nació en 1960. Vendió su primera historia a la revista Fear, en 1988. Publicó en Interzoney en las antologías In Dream y New Worlds. Sus obras más representativas son La caída del dragón, la trilogía Night s Dawn, situada en 2600, en un universo en el que las corporaciones se disputan los mundos, y la serie La Federación (La estrella de Pandora y Judas desencadenado. Sus novelas poseen una ambientación futurista, decadente, con mundos en los que los efectos del calentamiento global aún perduran. Ha vendido más de dos millones de novelas en todo el mundo. El Vacío de la evolución cierra la trilogía El Vacío.

viernes, 3 de mayo de 2013

LATENCIA (JORGE CORCUERA)

Latencia es el recorrido vital de un personaje frente al mundo que se abre ante sus ojos por primera vez. Es la historia de un descubrimiento, de un viaje, que arranca en un insignificante pueblo de campiña y que nos conducirá a través de paisajes y escenarios muy diversos. Durante el periodo que trascurre entre la adolescencia y la madurez, la protagonista dará cuenta en primera persona de sus vivencias más íntimas: nos hablará de la insatisfacción y de la nostalgia por los orígenes que han quedado atrás. Reflexionará sobre el valor de la amistad o sobre las diferentes formas de amor; y finalmente, experimentará el peso del tiempo transcurrido y la irreversibilidad de algunos errores. Hay quien dice que todas las historias ya han sido contadas. Por eso Latencia no trata sobre una azarosa aventura exterior, es una mirada descarnada al interior más exclusivo e irrepetible de un ser un humano.

jueves, 2 de mayo de 2013

FRANCISCO FERNÁNDEZ SANTANA (LOS NIÑOS QUE DEJARON DE SONREÍR), PROFETA EN SU TIERRA

La autoedición siempre es una aventura arriesgada, pero a veces puede dar satisfacciones. De momento Francisco Fernández Santana, autor de Los niños que dejaron de sonreír, empieza a ser profeta en su tierra.


Artículo publicado en la revista municipal ETXEBARRI GAUR (http://www.etxebarri.net/es-ES/Recursos/Publicaciones/Etxebarri%20Gaur/201304-Etxebarri-Gaur-83.pdf). Redactor: Kike Camba.
Paco, ‘el escritor de Etxeba rri’. Con este apodo ha bautizado un amigo a Francisco Manuel Fernández Santana, autor, editor y vendedor del libro Los niños que dejaron de sonreír. Novela negra, negrísima. Que firmaría cualquier guionista televisivo o cinematográfico de la serie ‘Mentes Criminales’ o de la seriada ‘Shaw’.
Adicto a la escritura desde chaval, dependencia que le ha hecho acumular centenares de escritos en forma de cuentos, narraciones o simplemente cosas personales; también se declara toxicómano de la lectura. Literatura en vena y todo un complejo y oscuro mundo imaginario por ir contando, alentado por su ídolo Stpehen King, completan su bioquímica.
De los 1.000 ejemplares autoeditados de su libro lleva vendidos cerca de la mitad, por diferentes vías: telefónica (en el 685 71 14 43), internet (todostuslibros.com) y sobre todo el boca a boca. Está gustando mucho. La gente así me lo hace saber. Yo le veía mucho potencial pero ha sido sacarlo a la luz y comen zar a llegarme buenas críticas y ánimos para que siga escribiendo. Incluso hay posibilidades de fichar por algún grupo literario importante o darle otras salidas a esta primera aventura. Incluso dar continuidad a algunos personajes”. Está orgulloso de su nuevo trabajo, al que ha llegado empujado por la crisis económica. Sus años de dedicación a la albañilería para ganarse la vida y la de su familia concluyeron de golpe. La burbuja, apunta. Y después nada. Te vuelves loco mandando curriculums, buscando trabajos, pero no hay nada. Casi cuatro años de paro dan para pensar mucho, sobre todo para desesperarse, pero quizás en su caso cobre validez el refrán ‘no hay mal bien que por bien no venga’ y la escritura a la que recurrió como válvula de escape, primero como alumno de un taller de escritura creativa y ahora como escritor con mayúsculas, le aporte un futuro que espera esté relacionado con la escritura. De hecho, afirma, ya me ha cambiado la vida.

Como a uno de sus personajes, lo más imprevisto también le ha sucedido a él. Su proyecto de libro entraba en la línea de becas a la cultura abierta por el Ayuntamiento de Etxebarri y esto le reportaba 1.500€; cifra aún muy alejada del coste que suponen 1.000 libros con toda la parafernalia que rodea la autoedición (correctores, diseño de portada, imprenta, etc.). El resto salió de su ya depauperado bolsillo y gracias a esa decisión su novela veía la luz en enero de este año. De aquí… espera llegar lo más lejos posible. Su cabeza y su capacidad narrativa guardan aún muchas historias. Está difícil…, pero es un buen comienzo. Paco, ‘el escritor de Etxebarri’, de momento, está empezando a sonreír.

martes, 30 de abril de 2013

EL RESTAURADOR DE ARTE (JULIÁN SÁNCHEZ)

LA NOVELA: El cuerpo sin vida de un conocido restaurador de arte yace en la playa de la Concha en San Sebastián. ¿Accidente o asesinato? Julián Sánchez reúne de nuevo a Enrique Alonso y Beatrice Dale (Bety), los protagonistas de El anticuario, para descifrar un nuevo enigma en su último libro El restaurador de arte. Una intriga que les llevará de San Sebastián al París ocupado por los nazis, pasando por Nueva York y Barcelona, tras los pasos de uno de los pintores españoles más geniales y desconocidos del siglo XX, José María Sert.
El restaurador de arte es una novela sobre la amistad, la traición, la ambición y la codicia. Un thriller que mezcla hechos históricos con la mejor tradición de la novela detectivesca, en el que el arte es uno más de los protagonistas. Es una búsqueda de la verdad a través de dos continentes, dos momentos históricos, y de la vida y la obra de un artista genial que guarda un secreto más allá de su muerte.
En este segundo libro de la saga iniciada con El anticuario, Enrique Alonso vive en Nueva York y es un autor de éxito con algunos guiones en Hollywood. Su exesposa Bety sigue en San Sebastián y ha dejado su trabajo en la Universidad para dedicarse a la promoción del Museo de San Telmo, recién remodelado


EL AUTOR: Julián Sánchez nació en Barcelona y reside en Donostia-San Sebastián. Trabaja desde hace más de diez años en un prestigioso laboratorio farmacéutico y ha sido árbitro profesional en la liga española de baloncesto.

LOS VIGILANTES DEL FARO (CAMILLA LÄCKBERG)

LA NOVELA: Desde que Patrik se ha reincorporado al trabajo, Erica se dedica de lleno a sus gemelos, que nacieron prematuros. Apenas tiene tiempo para ir a visitar a Annie Wester, una compañera de instituto que acaba de regresar a Fjällbacka después de muchos años. Junto con su hijo Sam, Annie se ha instalado en el faro abandonado de la isla de Gråskär, propiedad de su familia. A pesar de los rumores que circulan por el pueblo sobre la leyenda de la «isla de los espíritus», en la que los muertos vagan libremente, no parecen importarle las voces extrañas que oye por la noche. Además, su antiguo novio Matte Sverin, quien también ha pasado unos años en Estocolmo y acaba de empezar a trabajar en el Ayuntamiento de Fjällbacka, aparece asesinado. Annie es la última persona que lo ve con vida.
Estos sucesos le depararán a Patrik y a su eficaz colaboradora Paula muchos quebraderos de cabeza. Por su parte, Erica, que realiza su propia investigación en paralelo, conseguirá atar algunos cabos sueltos que serán de gran ayuda para la resolución del caso.

LA AUTORA: Camilla Läckberg, autora de la exitosa serie de Fjällbacka, que se inició con La princesa de hielo.
Profesión: Escritora.
Año de nacimiento: 1974.
Su sueño: Poderse dedicar el resto de su vida a escribir.
En otra vida hubiese sido: Cocinera.
Otros talentos: Hace uno de los mejores risottos del mundo (eso dice ella, al menos).
Peor defecto: Suele posponer siempre las cosas (también es ella quien lo dice).
Le gustan: Una copa de buen vino y el chocolate negro.
Lo que le hace reír: Las comedias románticas y las ocurrencias de los niños.

Lo que le hace llorar: Casi todo, ¡soy una auténtica llorona! (otras vez es la autora quien habla).

lunes, 29 de abril de 2013

FICHERO DE NOVELAS NEGRAS: 426.-EXPEDIENTE 64 (JUSSI ADLER-OLSEN)

Título: EXPEDIENTE 64
Título original: JOURNAL 64
Autor: JUSSI ADLER-OLSEN
Editorial: MAEVA
Trama: Al Departamento Q de la policía danesa, especializado en crímenes antiguos sin resolver, llega una carpeta con varias desapariciones ocurridas casi treinta años antes, aparentemente de un modo simultáneo y con algunos nexos de relación entre ellas, lo que hace pensar a los investigadores que quizás no sean desapariciones "casuales" sino que detrás de ellas pueda haber algo más. Y apara complicar más las cosas, uno de los hilos de la investigación parece señalar al anciano prohombre de un partido ultraderechista y a ciertas actividades que sus militantes llevan efectuando desde muchos años atrás de manera clandestina..
Personajes: Carl Mørck, jefe del Departamento Q, recién divorciado, persistente y tenaz, Hafez el-Assad, policía de origen sirio, del que nadie sabe cómo llegó a ser admitido en la policía danesa, sospechándose que hay algún grave secreto tras su vida y sus orígenes, Rose, secretaria del Departamento Q, vehemente e inestable, Nete Hermansen, joven (y luego madura) mujer procedente de la Dinamarca rural, alojada durante muchos años en una isla-prisión para mujeres "asociales", que tras rehacer su vida ce cómo esta vuelve a desmoronarse por culpa de su pasado, Curt Wad, médico y dirigente de un partido racista y de derechas, más peligroso de lo normal porque no es un oportunista sino un fanático convencido de lo "positivo " de sus acciones e ideas,
Aspectos a Destacar: Aunque asociamos la novela negra nórdica con obras que, generalmente, nos llegan de Suecia, con Adler-Olsen Dinamarca se suma a la cita y, en esta obra, podemos comprobar cómo uno de los más apacibles y aparentemente idílicos países del norte de Europa no está exento de problemas raciales y sociales y en su pasado reciente no sólo hay luces sino también sombras, unas sombras muy inquietantes.

La Frase: Como un insecto que sólo funcionase como máquina reproductora, allí estaba la futura madre, con sobrepeso, con ganas de fumar, el pelo desordenado y grasiento, esperando que él contribuyera a que volviera a dar a luz uno más de los hijos completamente inútiles que había parido seis veces. Que permitiera que más individuos engendrados por aquellos dos miserables materiales genéticos de subhumanos poblaran las calles de Copenhague. Pero no iba a hacerlo si tenía la menor oportunidad de evitarlo.

domingo, 28 de abril de 2013

GÁLVEZ ENTRE LOS LEONES (JORGE MARTÍNEZ REVERTE)

LA NOVELA: Gálvez, periodista en el paro, recibe una peculiar oferta laboral: promocionar de un proyecto llamado Nueva Atapuerca, una suerte de parque temático prehistórico, con figurantes ataviados de cavernícolas incluidos.
El negocio es más bien turbio y Gálvez no tarda en quedarse sin trabajo. Y, lo que es peor, al intentar cobrar el dinero que le deben, se verá envuelto en una aventura en la que descubrirá un cadáver torturado con saña, sospechará que la mafia rusa le pisa los talones, deberá ocultarse en un club de intercambio de parejas y, lo que es peor, pedirle ayuda a su ex mujer.


EL AUTOR: Jorge Martínez Reverte (Madrid, 1948), ha publicado numerosos libros de ensayo, fundamentalmente de Historia, como los dedicados a la guerra civil española La batalla del Ebro, La batalla de Madrid, La caída de Cataluña (Premio Internacional de ensayo Terenci Moix) o El arte de matar, entre otros. Como periodista, ha publicado en numerosos medios, pero sobre todo en El País. Consiguió el premio Ortega y Gasset de Periodismo en 2009 por su artículo Una muerte digna. En 1978 inició con Demasiado para Gálvez la saga de este personaje, que se mueve siempre entre un humor característico y radical, muy celebrado por los lectores y la crítica, y una acción trepidante. Otros títulos de la serie son Gálvez en Euskadi, Gálvez y el cambio del cambio, Gálvez en la frontera y Gudari Gálvez.

viernes, 26 de abril de 2013

HÉVELIS. EL RENACER DEL ALMA (UNAI GARCÍA)

LA NOVELA: El mundo de Hévelis está a salvo. Pero los acontecimientos de los últimos días han dejado una triste estela a su paso. Ahora que nadie reina en Háredil, Irvin está dispuesto a llenar ese vacío para poder cumplir así su promesa. Sin embargo, una visita inesperada le hará replantearse ese futuro y retomar un viaje al que ya creía haber puesto fin. Y durante ese viaje, hallará un nuevo camino que le devolverá la esperanza, la ilusión, y las ganas de vivir. Un camino por el que deberá abrirse paso luchando en un desesperado intento de hacer realidad ese imposible deseo que tanto anhela: reencontrarse con su preciado amor perdido.

EL AUTOR: Unai García nació el 26 de Enero de 1990, en Vitoria-Gasteiz.
Estudió en el colegio Santa María Marianistas hasta el 2008, en el que se graduó y comenzó la carrera de Ciencias Empresariales. En el 2011 acabó esos estudios y empezó en Bilbao un Grado en Gestión de Negocios especializado en Marketing. Actualmente trabaja en Social Media & Marketing Online en la empresa FitnessDigital.

Su historia como escritor comenzó a finales del año 2010, cuando publicó Hévelis. Con su continuación, Hévelis II. El renacer del alma se pone fin así a esa historia de Fantasía y Ciencia Ficción.

jueves, 25 de abril de 2013

LA ÚLTIMA BATALLA: PRIMER CAPÍTULO

Os dejo el primer capítulo de mi nueva novela, LA ÚLTIMA BATALLA, que pronto estará en vuestras librerías, y que es la tercera entrega de la serie que he dedicado a Mikel Goikoetxea, Goiko, Goiko, exertzaina reconvertido en detective. En este capítulo no aparece el propio Goiko, pero aparecerá, vaya que si aparecerá. No os lo perdáis.


            Nada hacía presagiar que aquel día iba a ser distinto a los demás, aunque Koldo Ferreira era consciente de que antes o después algo tendría que ocurrir. No sabía definir ese “algo”, pero cuando sus compañeros y él usaban ese pronombre indeterminado tenían claro que no se refería a nada bueno. Llevaban varios meses en lucha intentando defender no sólo su puesto de trabajo y su medio de vida, sino también su concepto de lo que era la clase trabajadora, la lucha obrera, su propia dignidad y la de quienes les precedieron en tiempos mucho más oscuros. Seguramente sus antecesores en la lucha jamás hubiesen podido imaginar que iba a ser el tan anhelado gobierno socialista el que desmantelaría las empresas en las que se habían ganado el sustento, habitualmente en condiciones muy duras. Desde luego el padre de Koldo Ferreira habría rechazado firme y vehementemente esa idea por absurda, pero su hijo sabía que era real, tan real como que diariamente se enfrentaban en el puente de Deusto los trabajadores del astillero y las fuerzas antidisturbios de la Policía Nacional. En cierto modo, aunque eso significaba no contar con su consuelo ni apoyo, Koldo se alegraba de que su padre llevase ya cinco años fallecido y no fuera testigo de cómo los suyos, precisamente los suyos, estaban desmontado aquello de lo que siempre se había sentido tan orgulloso.
            Luis Ferreira Dopazo había abandonado su pueblo natal, en la Galicia interior, con destino el País Vasco, movido por la idea de proporcionar un futuro mejor a sus hijos y atraído por el señuelo del desarrollo industrial surgido alrededor de Bilbao y su entorno, lo que entonces, con cierto empaque y la grandilocuencia verbal del régimen franquista, se denominaba el Gran Bilbao. Dejó su vieja casa, que había sido construida por su bisabuelo con sus propias manos, para instalarse en un piso del bilbaíno barrio de Rekaldeberri, una vivienda llena de humedades en la que el frío que hacía en invierno sólo era superado, en incomodidad y malestar, por el calor que padecían los meses veraniegos. Y a pesar de todo, ese barrio pasó a ser su barrio, y esa ciudad su ciudad, y muy pronto su primogénito, Luisito, que sólo tenía dos años cuando abandonó la tierra de sus padres, fue rebautizado por sus nuevos vecinos como Koldo, vasconizando su nombre, y allí nació el pequeño Antonio, al que todo el mundo acabó por llamar Andoni.
            Los inicios no fueron fáciles, en una tierra nueva y con un trabajo para el que jamás se había preparado. En su Galicia natal compaginaba las labores agrícolas con pequeñas chapuzas, sobre todo de albañilería, que hacía a sus convecinos para ganarse unas míseras pesetas. Nada, en definitiva, que pudiera serle de utilidad en su nueva vida, pero era un hombre trabajador con una destacada inteligencia natural, lo que en un momento de necesidad de mano de obra le permitió ir aprendiendo y poco a poco ascender hasta acabar siendo oficial en una de las más importantes empresas de la provincia, los astilleros Euskalduna, fundados a principios del siglo XX por Ramón de la Sota, uno de los próceres de la industria vizcaína.
            Pero toda moneda tiene además de la cara su respectiva cruz y Luis Ferreira se topó con ella en muy poco tiempo. En Bilbao encontró trabajo y una estabilidad económica, eso era cierto, pero también se topó de frente con la represión y la injusticia. Sin derechos, sin libertades, sometidos a los caprichos de las autoridades políticas y económicas, pronto se convirtió en el líder natural de sus compañeros, con gran disgusto de Herminia, su mujer, que no dejaba de reprocharle que se metiera en líos "que nada bueno pueden traer a esta casa", y satisfacción de la temida Brigada Político Social, que siempre sabía a quién tenía que detener cuando se producían conflictos en la empresa. Pese a ello siguió trabajando por sus compañeros y construyendo unos barcos de los que siempre habló con orgullo, como si los hubiese construido con sus propias manos lo que, de alguna manera, no dejaba de ser cierto. Cada vez que en la ría de Bilbao, junto al puente de Deusto, se botaba un nuevo barco, él se sentía como si fuera su auténtico padre, el hombre que, junto a muchos otros, lo había sacado de los planos para convertirlo en una realidad.
            En cierto modo, pensó Koldo, era una suerte que hubiera fallecido cinco años antes, cuando aún no había disfrutado más que unos pocos meses de la merecida jubilación a la que se hizo acreedor tras tantos años de brega y esfuerzo. Un traicionero e hijo de puta cáncer de próstata consiguió lo que nunca pudo lograr la policía de Franco, doblegar tanto su cuerpo como su espíritu, y en tan sólo siete meses pasó del retiro a ocupar un nicho en el cementerio de Derio. Cinco meses después le siguió Herminia, oficialmente por culpa de una neumonía, aunque sus hijos siempre pensaron que falleció de pena por la muerte de su compañero de toda la vida. De pena y de desgaste, ya que ser la mujer de un líder sindical en una época en la que las libertades eran aún un sueño y la represión el pan nuestro de cada día, producía un desgaste que aunque no ha sido clasificado por las cabezas pensantes de la Organización Mundial de la Salud como causa de muerte, contribuyó a que tanto ella como muchas otras mujeres en su misma situación llegaran al final del camino mucho antes de lo que su ritmo biológico, en condiciones más favorables, hubiera marcado. Debido a esos acontecimientos al joven Koldo no le quedó más remedio que crecer antes de tiempo. Como herencia recibió doscientas mil pesetas, un piso pequeño en Rekalde y un hermano cuatro años menor que él al que prometió cuidar como lo hubieran hecho sus padres. También le legaron el ejemplo de toda una vida de lucha, dignidad y trabajo, pero esa herencia, pensaba en ocasiones Koldo Ferreira, constituía una pesada carga.
            Sobre todo aquel día, 23 de noviembre de 1984, en el que Koldo intentaba mediar con los contingentes de la Policía Nacional que, cada vez más nerviosos, les instaban a desalojar los astilleros y disolver la asamblea en la que diariamente, desde hacía varios meses, los trabajadores debatían sobre su situación, presentaban propuestas y decidían cómo iban a proseguir su lucha contra una reconversión industrial en la que ellos tenían el papel de comparsas desechables. Koldo Ferreira había heredado tanto las dotes de liderazgo como el prestigio de su padre, por eso era uno de los trabajadores más activos en las asambleas y su opinión era siempre respetada, incluso por quienes no estaban de acuerdo con él al ciento por ciento.
            Mientras intentaba hablar con el comandante del contingente se percató de que esos no eran los policías con los que llevaban conviviendo, por decirlo de alguna manera, desde hacía muchísimas semanas, algunos de los cuales incluso llegaron a comprender sus motivos y a respetarlos. Posteriormente se enteró de que se trataba de un grupo cuya base de actuaciones se ubicaba en Miranda de Ebro, en la provincia de Burgos, pero en aquellos momentos no se preocupó por su procedencia, sino por el brillo que repentinamente apareció en los ojos de su interlocutor, que quizás paladeaba antes de tiempo el subidón de adrenalina que le iba a proporcionar las órdenes que ya tenía decidido dar a sus hombres, independientemente de los esfuerzos del elemento subversivo que a duras penas intentaba razonar con él.
            Empujando con sus manos a Ferreira, que escapó como pudo del lugar, voceó a sus subordinados la orden de cargar. Una tanqueta derribó la caseta del guarda y la valla de entrada al recinto y las porras de los policías empezaron a golpear a diestro y siniestro. Las porras y también las armas de fuego, en una escalada de violencia policial inédita hasta aquel momento. Como si se tratara de arrasar una población enemiga en una guerra que no respetara las normas de la Convención de Ginebra, en pocos minutos destrozaron todo lo que pillaron a su paso, dependencias de las secciones sindicales, comedores, biblioteca, no dejando intacto nada que fuera susceptible de romperse, mientras arrancaban de cuajo lavabos, inodoros y tuberías. Un trabajador, Vicente Carril, recibió una bala en la pared abdominal derecha, otros tuvieron que ser atendidos por los servicios hospitalarios de las lesiones causadas por brutales palizas y muchos regresaron a sus casas heridos y magullados. Milagrosamente no se produjo ninguna víctima mortal, al menos causada directamente por la policía, ya que un operario, Pablo González Larrazabal, falleció víctima de un infarto mientras intentaba protegerse de la policía refugiándose en el interior de un barco que se estaba construyendo. Aunque agentes de las propias fuerzas de seguridad le transportaron hasta el Hospital de Basurto, los intentos por reanimarle fueron infructuosos y murió poco después de ser ingresado. Pablo González Larrazabal pasaría a la historia como el único fallecido en lo que posteriormente se ha llamado la batalla de Euskalduna, y seguramente eso es correcto técnicamente, pero Koldo Ferreira siempre supo que hubo al menos otro muerto más, y estaba convencido de ello porque quien él consideraba como segunda víctima mortal de esa batalla fue Andoni Ferreira, su hermano pequeño.
            Andoni, al contrario que Koldo, no heredó el carácter serio y trabajador de su padre, quizás por ser el benjamín de la familia, tal vez por haber nacido cuando sus progenitores ya se habían asentado vitalmente o, sencillamente, porque no todo está escrito en el adn, pero su hermano mayor siempre pensó que junto a esas circunstancias influyó mucho más la sensación de vacío, de falta absoluta de esperanza, que en aquellos años de fuerte crisis económica y social se había adueñado de unos jóvenes que no vislumbraban en el horizonte ningún tipo de futuro. Y como otros muchos de sus coetáneos, fue víctima del siniestro influjo de la heroína, aunque gracias a los esfuerzos del propio Koldo, que nunca abjuró de la promesa hecha a sus padres de que cuidaría de él, consiguió desengancharse. Todo el mundo consideraba eso un milagro, ya que el porcentaje de quienes lograban sacudirse la adicción era más bien escaso, de ahí su desesperación cuando de repente Andoni recayó. Y su recaída, solía pensar con amargura, coincidió con la frustración que le produjo el no ser admitido en los astilleros.
            Koldo entró a trabajar allí de la mano de su padre, como aprendiz, hacía ya muchos años y peleó fuertemente porque su hermano pequeño siguiera su mismo camino, pese a que esa figura había desaparecido oficialmente del organigrama laboral. Ésa era una de las promesas con las que había conseguido que Andoni luchara contra su adicción y se ilusionara por salir de ella. Pero cuando les dijeron que contratarle no era posible, ni siquiera con el salario mínimo, ya que los tiempos no estaban para efectuar nuevas contrataciones sino, más bien al contrario, para echar a la gente a la calle, a la puta calle pensaba con rabia Koldo, se desmoronó y no tardó mucho tiempo en buscar refugio entre los brazos de esa amante que nunca le había fallado, la heroína. Koldo Ferreira siempre pensó que aparte de los motivos económicos, el hecho de que él se estuviese significando, cada vez más, como un líder obrero nato, había influido en que a su hermano se le cerraran las puertas del astillero. Ese rechazo, no albergaba la menor duda sobre ello, le destrozó anímicamente y fue la causa principal de su recaída y de lo que su recaída trajo consigo.
            Aquel aciago y triste 23 de noviembre, cuando Koldo Ferreira regresaba a su domicilio de Rekalde, con todo su cuerpo dolorido y un labio cortado, pero con la dignidad y el orgullo intactos, no pudo evitar el pensar en su hermano. Mientras estaba en los astilleros, arengando a sus compañeros o enfrentándose a la policía, conseguía olvidarse de la tragedia que tenía en casa, pero cuando regresaba y veía cómo su hermano se iba autodestruyendo un cúmulo de negras sensaciones envolvían su cabeza y acababa pensando que nada, ni esfuerzos, ni lucha, ni sacrificios, merecía la pena. Aquel día fue incluso peor. De hecho fue el peor, o quién sabe, quizás el mejor.
            Nada más verle tendido sobre la cama, con la mirada perdida, se percata de que le ocurre algo grave. Tiene los ojos vidriosos, la respiración entrecortada y se agita entre convulsiones. Koldo Ferreira mira a su hermano sin saber qué hacer. El hombre decidido, que ni le teme a nada y que nunca duda cuando hay que dar un paso al frente, se queda paralizado como una tímida doncella al ver acercarse a su cuello los afilados dientes del lobo feroz.. Pero pronto sale de su ensimismamiento y se da cuenta de que sólo puede hacer una cosa, por eso con gran sangre fría y cierta parsimonia, alguna vez escuchó eso de "vísteme despacio, que tengo prisa", y pese a lo paradójico de la frase asimiló su enseñanza, agarra el teléfono y llama a Urgencias.
            –Da igual, hermanito –le sorprende Andoni, con una voz que parece proceder de ultratumba–, hagas lo que hagas no tiene remedio, esta vez la he cagado de verdad. Bueno, no la he cagado –intenta sonreír, pero apenas le sale una mueca antes de repetir entrecortadamente la misma frase–, no, quizás no la he cagado, ¿sabes?, quizás por fin voy a descansar y a ti te dejaré tranquilo,
            Koldo le dice a su hermano que se calle, siente que con cada palabra que pronuncia se le va un trozo de vida, pero Andoni no le hace caso y sobreponiéndose a la fatiga vuelve a dirigirse a él.
            –Siento haberte decepcionado, a ti y a nuestros padres, de verdad que lo siento.
            Koldo desea interrumpirle, decirle que eso no es cierto, pero no se atreve a hacerlo, en parte porque sería ridículo, a esas alturas, mentirle, claro que le ha decepcionado, pero eso en el fondo no importa, qué cojones, son hermanos y los hermanos tienen que estar siempre unidos, al lado los unos de los otros, y por otra parte, por doloroso que sea admitirlo, intuye que quizás no vuelva a tener la oportunidad de escuchar su voz.
            –Lo siento, Koldo, de verdad que lo siento, y te pido perdón. ¿Te acuerdas de cuando íbamos con nuestros padres a la playa de Larrabasterra? La de ahogadillas que me hacías, qué cabronazo que eras, pero luego siempre compartías tu Coca Cola conmigo porque yo me había bebido casi de un trago la mía. Ojalá estuviéramos ahora en la playa, zambulléndonos en el agua y bebiendo Coca Cola, aunque sea un típico producto del imperialismo capitalista yanqui, como tú solías decirme cuando aún intentabas adoctrinarme. Pero la cagué, no te hice caso y ahora ya lo ves, pago las consecuencias.
            La convulsión que de repente sufre Andoni interrumpe sus palabras y Koldo piensa que ya todo se ha acabado, ¿dónde coño está esa puta ambulancia?, se pregunta en silencio, silencio que vuelven a romper las palabras, cada vez más débiles, de su hermano.
            –Me muero, Koldo, me muero, pero no te pongas triste, es mejor así, esto no era vida, lo sabes mejor que yo. Quizás si hubiese conseguido ese trabajo..., pero da igual, supongo que antes o después la habría cagado con otra excusa. En el fondo para ti va a ser mucho mejor, una liberación, ya no tendrás que cargar conmigo, quién sabe, igual encandilas a una buena chorba con un par de hermosas tetas y te casas o te vas a vivir con ella, siempre has sido un ligón.
            Koldo le pide que no siga diciendo chorradas, que nunca ha sido una carga para él, y hasta cree haber pronunciado esas palabras, pero Andoni no ha debido escucharle porque sigue hablando.
            –Es el final, hermanito, pero ya te he dicho que no debes estar triste, en el fondo es lo mejor que me puede pasar. Por eso me he inyectado una dosis mortal de necesidad. Por fin voy a tener paz y, quién sabe, quizás pueda de nuevo abrazar a nuestros padres.
            A Koldo le sorprenden estas últimas palabras. Los Ferreira nunca han sido religiosos, han bautizado a sus hijos y se han casado por la Iglesia porque era lo que había que hacer, pero nunca han creído en esas cosas. De hecho él, la única ocasión en la que pisó una en su vida fue hace ya unos años, cuando el sindicato aún estaba en la clandestinidad y un cura amigo y compañero de militancia les cedió los locales parroquiales para celebrar una asamblea. ¿Será verdad que la proximidad de la muerte lo trastoca todo, hasta las creencias, o increencias, más íntimas de los seres humanos?
            Durante unos minutos intenta animar a su hermano, decirle que ya saldrán de ésta, como lo han hecho en otras ocasiones, que si una vez consiguió salir del pozo seguramente podrá volver a hacerlo, pero ambos saben que en el fondo se trata de un paripé, que a la gente como ellos nunca se les concede una segunda oportunidad y cuando por fin llegan los sanitarios a su domicilio tan sólo pueden certificar la defunción. Andoni Ferreira ha sido, o al menos eso piensa su hermano Koldo, la segunda víctima mortal de la batalla de Euskalduna, aunque seguramente habrá muchos como él, piensa con amargura, víctimas de la batalla del Euskalduna, o de la batalla de los Altos Hornos o de la Babcock Wilcox, o de la batalla de..., da igual, víctimas que nunca serán contabilizadas en las estadísticas, que nunca tendrán un reconocimiento y que sólo sobrevivirán en la memoria de unos familiares a los que seguramente no les quedarán fuerzas para recordarles.
            En el funeral apenas hay nadie, él era su única familia y los pocos amigos que tenía Andoni muy pronto, con casi total seguridad, seguirán su mismo camino, así que no están en condiciones, ni tienen ganas, de acompañarle en la iglesia. Y es que la única concesión a las tradiciones que ha aceptado, pese a su ateísmo, es la misa que oficia uno de los curas del barrio, un sacerdote que siempre les ha ayudado, tanto en los tiempos de la represión como en estos en los que, pese a ser legales, siguen siendo un cero a la izquierda a los ojos de quienes detentan de verdad el poder. Koldo hace años que no asiste a un oficio, por eso intenta imitar torpemente los gestos y las palabras del párroco y cuando éste dice eso de "bienaventurados los perseguidos por buscar la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos" piensa que es un hermoso deseo, pero que a quienes han luchado siempre por la justicia antes o después han acabado por darles por el culo. Y además no puede esperar tanto tiempo, él no desea de momento llegar al reino de los cielos, lo que él ansía es que reine la justicia en este mundo, en este puto mundo, pero sabe que el cura, un buen tipo en el que se puede confiar, ha intentado con esas palabras consolarle, por eso asiente en silencio y posteriormente, cuando ya se ha acabado todo, le da las gracias.
            La escasa asistencia al funeral hace que otra de las tradiciones a las que no ha podido sustraerse, la toma de unos vinos con amigos y conocidos a la finalización de los funerales, no dure mucho tiempo y enseguida, tras despedirse de los pocos allegados que han acudido a arroparle, vuelve a encontrarse solo y por primera vez consciente de lo que esa soledad, supone. No quiere volver a su casa para pasarse las horas muertas viendo la televisión o mirando las viejas fotografías en las que Andoni y él aparecen risueños y optimistas, llenos de vida. Tampoco quiere aferrarse a la botella, como ha estado a punto de ocurrir esa misma mañana cuando, casi sin darse cuenta, se ha bebido un tercio de una repleta de tinto peleón que hacía tiempo tenía guardada en la fresquera. Afortunadamente ha reaccionado a tiempo y ha tirado el resto de su contenido por la fregadera. Eso es lo que menos necesita en esos momentos, refugiarse en el alcohol, aunque en ocasiones piensa que no deja de ser una idea sumamente atractiva.
            Prácticamente sin darse cuenta sus pies empiezan a moverse y baja por la calle Gordóniz, la arteria principal del barrio, hasta la Alameda de Urkijo, ya en Indautxu. Ni siquiera se ha percatado de que ha cruzado junto al feo edificio de ladrillo rojo que da cobijo a la Jefatura Superior de Policía. Aunque sigue sin fijarse por dónde transita, pronto llega hasta la Gran Vía y se interna en el parque de Doña Casilda, al final del cual está el puente de Deusto. Desde sus barandillas divisa precisamente la entrada de los astilleros donde él trabaja, aún no sabe por cuánto tiempo, y empieza a reaccionar.
            Cuando llega al barrio de Deusto y camina por Botica Vieja, la calle que linda con la ría, las órdenes que le ha estado proporcionando su subconsciente comienzan a ser más tangibles y él a comprender por qué se encuentra allí. En pocos minutos rebasa el solar en el que durante los meses de verano se yergue la cervecera y llega hasta una vieja nave industrial cuyas paredes, llenas de desconchones, y las ventanas, sin ningún cristal intacto, delatan que también ha sufrido los embates de la reconversión industrial. Seguramente sus trabajadores habrán quedado peor que nosotros, piensa tristemente, al fin y al cabo que se cierre una gran empresa siempre es una desgracia nacional que suele intentar paliarse del mejor modo posible, pero ¿a quién cojones le inquietan los problemas de un pequeño taller? De todos modos no ha acudido hasta allí movido por sus ideas sindicalistas, sino por algo mucho más personal, más visceral incluso, por eso penetra en el interior de la nave sin pensárselo ni un segundo y, pese a que reina la oscuridad, enseguida distingue un bulto con la apariencia externa de un ser humano que dormita sobre un viejo camastro.
            Cuando se acerca al bulto comprueba que, como había pensado, se trata del Gallego. Irónicamente piensa que en realidad es él el auténtico gallego, al menos lo eran sus padres y sus abuelos. El tipo al que ha ido a buscar, sin embargo, no tiene nada de gallego, le llaman así porque una vez estuvo trabajando durante un tiempo en Argentina y volvió diciendo a todo el que quisiera escucharlo que allí le llamaban de ese modo, “el gallego”. Pero en esos momentos lo que menos le interesa son los orígenes étnicos del tipo, sino que es él quien suministraba la heroína a su hermano pequeño, era su camello, como se les denomina en ese ambiente. En el fondo no es más que un desgraciado, un delincuente de medio pelo, una auténtica piltrafa humana como lo demuestra el hecho de que se encuentre allí tirado, en esa nave húmeda y fría, pero eso a Koldo Ferreira le da igual, el que en el mundo del tráfico de drogas se reproduzcan las mismas diferencias de clase que en el resto del sistema capitalista se la suda, no ha acudido allí en su condición de líder sindical y obrero sino de hermano mayor. De hermano mayor de un buen chaval que ha muerto por culpa de la puta droga que ese hijo de puta le suministraba, por eso la rabia vela su entendimiento y empieza a dar patadas al hombre que dormita sobre el camastro descontroladamente.
            El Gallego está profundamente dormido, quizás a causa del mismo producto que vende en las calles, por eso no se despierta hasta que recibe la tercera patada y no reacciona hasta que con la cuarta se cae del camastro. Intenta protestar, pero no le salen palabras de la boca, tan sólo algunos lastimeros quejidos y, caído en el suelo como está, es incapaz de defenderse y mucho menos de levantarse. Ni siquiera se molesta en comprender lo que le está ocurriendo, en el fondo sabe que antes o después tenía que pasar algo así y lo único que desea es que el castigo termine cuanto antes, para poder descansar.

            Sólo cuando El Gallego recibe una patada en la nuca y su cabeza se gira de un modo extraño y antinatural, es consciente Koldo Ferreira de lo que está haciendo, de lo que ha ido a hacer allí. Acaba de matar a un hombre, a un pobre infeliz que quizás, en el fondo, fuera tan poco culpable como su propio hermano Andoni, de lo que les había ocurrido. Mira con desesperación el cuerpo inmóvil del Gallego, como si su súbito arrepentimiento pudiera resucitarle, pero los milagros no existen,  no al menos para gente como ellos, así que se limita a cerrarle piadosamente los ojos antes de comprender que tiene que irse de allí cuanto antes, huir como el asesino en que se ha convertido. Pero antes se acerca a la esquina en la que aún permanece el camastro y vomita encima de sobre él mientras, como si de una letanía se tratara, repite una y otra vez “lo siento, Gallego, no quería hacerlo, te lo juro por mi vida, lo siento, Gallego, no quería hacerlo”.