jueves, 23 de mayo de 2013

LA ÚLTIMA BATALLA: EL CAPÍTULO EN EL QUE APARECE GOIKO

El pasado 25 de abril subí al blog (http://elblogdeabasolo.blogspot.com.es/2013/04/la-ultima-batalla-primer-capitulo.html) el primer capítulo de LA ÚLTIMA BATALLA (http://elblogdeabasolo.blogspot.com.es/2013/04/la-ultima-batalla-primer-capitulo.html), mi nueva novela protagonizada también, al igual que PÁJAROS SIN ALAS (http://www.erein.com/libro/pajaros-sin-alas) y LA LUZ MUERTA (http://www.erein.com/libro/la-luz-muerta) por ese ertzaina en excedencia, reciclado en detective, Mikel Goikoetxea, alias Goiko.
En ese capítulo, sin embargo, no aparecía Goiko, así que he decidido subir también el segundo, que es el primero en el que aparece. No está entero, ya que es algo extenso y los textos muy extensos, en la pantalla de ordenador, fatigan, pero espero que sea suficiente. El resto y los demás capítulos ya sabéis cómo podéis leerlos...la editorial, la distribuidora, los libreos, Goiko y yo os estaremos muy agradecidos :-)


Miré con satisfacción, y un punto de sadismo, lo reconozco, al enano cabrón que estaba sentado frente a mí. Había llegado mi turno y estaba dispuesto a machacarle para resarcirme de todas las palizas que me había propinado a lo largo de una tarde que se me estaba haciendo eterna. Para hacer más placentero el momento le di un sorbo al vaso de güisqui que acababa de servirme, antes de repartir las cartas. Mi contrincante hacía rato que había acabado su bebida, pero decidí no rellenarle nuevamente su vaso. Si deseaba tomar algo, que se humillara y me lo pidiera. Ya sé que era una mezquina venganza, pero qué coño, cuando uno lleva toda la tarde de derrota en derrota, no se le puede pedir que se sienta magnánimo y generoso.
Volví a mirar las cartas y comprendí que esta vez no se me podía escapar la victoria. Miré fijamente al desecho humano que se había atrevido a desafiarme y con un brillo en los ojos que delataba cómo estaba gozando, pronuncié con voz firme las palabras mágicas.
–¡Abuelo tirolés!
Ahora sí, como que me llamaba Mikel Goikoetxea, ahora sí que iba a saber el enano ése de los cojones lo que era sentirse derrotado, vencido y totalmente jodido, pero en lugar de venirse abajo el cabrón, sonriendo de oreja a oreja, me dijo que no lo tenía.
–Lo siento tío, has fallado, ahora es mi turno. Abuela tirolesa, padre bantú, madre bantú, abuelo mexicano…
No me lo podía creer. El pequeño hijo de puta me estaba chuleando vilmente. Era imposible que no tuviera el abuelo tirolés, porque yo no lo tenía y ya no quedaban cartas para robar encima de la mesa. Yo lo sabía y él lo sabía, pero me miraba imperturbable, como hubiera podido hacerlo un auténtico tahúr educado en los barcos de vapor que recorrían el Mississippi. Viendo que yo tardaba en reaccionar repitió su petición.
–Abuela tirolesa, padre bantú, madre bantú, abuelo mexicano…
Me encontraba en una situación muy difícil. ¿Cómo podía decirle a un  niño de ocho años que me estaba haciendo trampas? El problema no es que fuese un niño sensible capaz de echarse a llorar allí mismo si yo me enfadaba con él, sino todo lo contrario, era la pequeña bestia la que me tenía agarrado por los huevos, y lo sabía perfectamente, de ahí su gesto triunfal y desafiante. Hacía dos meses que su madre y él se trasladaron a la vivienda contigua a la mía, y desde el primer momento, los hombres somos así, qué le vamos a hacer, un millón de años de pulsiones atávicas nos contemplan, intenté ligarme a la nueva vecina. Por eso cometí el error de decirle que me tenía a su disposición para lo que hiciera falta y por eso ella me había preguntado, esa misma mañana, si podía quedarme por la tarde con el crío, ya que había quedado con un amigo y no había podido conseguir a tiempo una canguro. Así que mientras otro tío se la estaba follando a mí me tocaba poner buena cara, más bien cara de gilipollas, y aguantar al niñito, no fuera a estropear las cada vez más debilitadas e inconsistentes oportunidades que tenía de camelarme a la madre.
Le di la abuela tirolesa, el padre bantú, la madre bantú, el abuelo mexicano y si me hubiese pedido la cuñada portuguesa también, aunque no apareciera en la baraja. Y claro, le di los cinco euros de rigor que habíamos apostado para darle más interés a la partida. Contando esos cinco últimos euros, esa tarde ya habían pasado de mi bolsillo al suyo treinta. Lo más jodido del asunto estribaba en que, en el caso de haber ganado yo una partida, no habría podido cobrarle porque, seamos sinceros, ¿cómo iba a pedirle a un tierno infante, un adulto hecho y derecho como yo, que me pagara una deuda de juego? Me estremecí al pensar que si eso era capaz de hacer con tan sólo ocho años, qué no podría hacer cuando cumpliese quince más. Tal vez atracar bancos, por ejemplo. O quizás algo peor, como trabajar en uno de ellos de asesor de inversiones.
El pequeño monstruo estaba barajando de nuevo las cartas, no sé para qué, si total iba a volver a ganar él, hiciera yo lo que hiciese, cuando fuimos interrumpidos por el sonido del timbre. No esperaba a nadie, pero fuese quien fuese desde ese mismo momento se ganó mi gratitud eterna. Incluso aunque fuese el mismísimo Freddy Krugger. Es más, si venía dispuesto a practicar sus habilidades con el hijo de la vecina, contaba con mis bendiciones, pese a no estar nada seguro de que el resultado del combate pudiera ser favorable para el bueno de Freddy. Pero cuando abrí la puerta el rostro que vi no fue el del entrañable ser que no dejaba de aterrorizar a las buenas gentes de Elm Street sino el de Ander González, aunque tras contemplar su cara pensé que seguramente había salido perdiendo con el cambio.
Sin hacerle ninguna pregunta le dije que entrara y, tras deshacerme del hijo de mi vecina diciéndole que se fuera a la cocina porque en el congelador podría encontrar un helado de los que más le gustaban, volví a mirar a González. Mi primera impresión era cierta, tenía la cara desencajada y apretaba compulsivamente los puños, como si quisiera destrozar algo que llevara en su interior y se le estuviese resistiendo. Estuvo así unos pocos segundos hasta que por fin se animó a soltarme la bomba.
–Han disparado contra Eneko y se encuentra muy grave. En estos momentos están operándole a vida o muerte en el Hospital de Cruces. Lo siento, Goiko, ya sé que él y tú…
No finalizó la frase sino que después de decir eso se sentó, o sería mejor decir se derrumbó, en una de las butacas del salón, mirándome con ojos vidriosos, no sé si esperando una respuesta o, sencillamente, descansando tras haberse quitado un peso de encima al habérmelo traspasado.
No eran necesarias más explicaciones. Los dos sabíamos a quién se estaba refiriendo, a Eneko Goirizelaia, un oficial de la Ertzaintza que había sido compañero mío durante muchos años, primero en la Academia de Arkaute y poco después en la Brigada de Homicidios. Fue además uno de los pocos, si no el único, que me apoyó cuando caí en desgracia, pese a que le había dado mil motivos para mandarme a tomar por culo. Me acerqué hasta González, cuyo rostro empezaba a dar síntomas de recuperación, y le pregunté qué era lo que había ocurrido.
–Ahora no hay tiempo, tienes que acompañarme hasta el hospital, en el camino te lo cuento todo.
Ander González siempre había sido muy leal a Eneko, por eso, aunque jamás habíamos llegado a coincidir en el cuerpo, me ayudó también cuando le necesité, de ahí que no tuviera ningún recelo ante lo que acababa de decirme, pero aún así me vi obligado a explicarle que no me era posible, ya que estaba cuidando al hijo de mi vecina y no sabía cuándo volvería.
–¿No puedes llamarla por el móvil?
–Sí, pero es que ni siquiera sé dónde está ni cuánto tiempo tardaría en venir, eso si consigo localizarla. Joder, Ander, sabes que estoy deseando acudir al lado de Eneko, pero me encuentro atado de pies y manos.
Ander González debía tener un interés aún mayor porque fuera a reunirme con mi amigo, porque diciéndome que por eso no había ningún problema habló a través de su móvil y en pocos segundos un ertzaina uniformado, al que conocía de vista, se presentó en la casa dispuesto a relevarme.
–Garrastatzu es un auténtico hombre de familia, con mujer y cuatro hijos –me informó González–, así que no tendrá ningún problema para ocuparse del retoño de tu vecina.
Eso es lo que tú te crees, pensé para mis adentros, pero me abstuve de hacer cualquier comentario. Como no conseguí hablar con ella le envié un mensaje, explicándole la situación. No pude evitar sonreír al pensar en el susto que se iba a llevar al llegar a casa, cuando comprobara que su encantador vástago había sido custodiado durante toda la tarde por un curtido y veterano policía. Si en algunos momentos llegué a albergar una remota esperanza de ligarme a la madre de la bestezuela, en esos momentos la di por finiquitada, aunque en el fondo tampoco lo lamentaba en exceso, ese tipo de mujeres suele venir con el lote completo y, las cosas como son, ya no tenía edad para ejercer la paternidad con un aprendiz de delincuente.
González había dejado el coche aparcado en doble fila, junto a la farmacia que se ubicaba al lado de los desaparecidos cines Mikeldi. Un joven con el pelo engominado y una ostentosa cadena de oro al cuello no cesaba de tocar el claxon, justamente indignado porque el vehículo del ertzaina le impedía salir. Cuando González sacó las llaves para abrir las puertas de su coche, el engominado empezó a despotricar contra él y toda su parentela, pero una simple mirada fue suficiente para que se callara como un muerto. La verdad es que González no es de esos policías prepotentes que allá donde van ejercen de un modo desmedido su autoridad, de ahí que el hecho de que con una simple mirada consiguiera hacer callar a aquel botarate me indicara la seriedad del tema. Aunque no hacía falta que me lo recordaran, lo poco que me había dicho anteriormente en mi casa, que alguien había disparado a Eneko y se encontraba en esos momentos luchando por su vida en un hospital, había sido suficiente para que me percatara de la gravedad del caso.
Hasta que enfilamos la autovía estuvimos los dos callados, pero no pude contenerme durante mucho tiempo.
–¿Me lo vas a contar ya o tengo que presentar una instancia, con papel timbrado y todo?
En lugar de contestarme con un exabrupto, como seguramente hubiese hecho yo de estar en su lugar, Ander González, se relajó y tras disculparse por la actitud que había mantenido hasta ese momento, empezó a contarme lo poco que sabía.
–Ha ocurrido esta mañana, junto a la prisión de Basauri. Según parece había ido a recoger a un preso al que acababan de excarcelar cuando desde un vehículo cuya matrícula estaba borrada y que se dio a la fuga, les ametrallaron a ambos. El preso recién liberado falleció en el acto y a Eneko se lo llevaron a Cruces gravemente herido. Aún no sabemos si saldrá de ésta, quién sabe, quizás para cuando lleguemos ya haya fallecido –se quebró su voz al decir esto último.
Intenté animarle, pero enseguida comprendí que era algo absurdo. Ambos habíamos visto, a lo largo de nuestras carreras, numerosas situaciones similares y éramos conscientes de lo que estaba en juego, ninguno de los dos necesitábamos vanos consuelos, eran otras ideas las que ocupaban nuestras mentes.
–¿Tenéis algún indicio lo que ha ocurrido? ¿Algún posible móvil?
González se encogió de hombros antes de decirme que de momento ni siquiera sabían si el objetivo principal era el expreso, Eneko o los dos a la vez.
–¿Acaso estaba trabajando en algún asunto excesivamente peligroso?
Vaciló durante algunos segundos antes de responderme que creía que no.
–¿Crees que no? –dejé la pregunta en el aire. Si quería entenderme me entendería, pero extenderme más sonaría a reproche, y no era mi intención enfrentarme con él, no al menos en esos momentos.
Supongo que comprendió el mensaje porque suspiró largamente antes de volver a hablar.
–Somos compañeros, ya sabes cómo funciona esto, prácticamente somos una pareja de hecho –se sonrió al decir esta última frase–, llevamos en común los mismos casos, hacemos el mismo trabajo, y en estos momentos no tenemos entre manos ninguna investigación potencialmente peligrosa. Ni en estos momentos ni en los últimos tiempos. Pero... –se calló durante unos instantes que aproveché para decir eso tan original de que "siempre hay un pero"–, últimamente se le veía nervioso, como muy agitado y llegué a pensar que estaba trabajando en solitario en algún caso del que no nos había informado a sus compañeros.
–Eso no parece propio de Eneko. De mí sí, lo reconozco, pero Eneko es un enamorado de los reglamentos.
–Así es –asintió González–, la única explicación posible es que se tratara de un asunto tan peligroso que de momento prefiriera llevarlo en secreto antes de decidir qué camino seguir.
–Sí, eso parece razonable, y también que debía ser un asunto peligroso, en el caso de que ese “desconocido asunto” tenga relación con el tiroteo que ha sufrido. ¿Se sabe quién es el preso liberado que ha fallecido?
–Sí, se trata de Koldo Ferreira, un antiguo militante de ETA que llevaba muchos años recluido y aunque se había alejado hace ya bastante tiempo de la organización no obtuvo la libertad con anterioridad porque le aplicaron la doctrina Parot.
–¿Un exmiembro de ETA? No lo entiendo, que yo sepa Eneko nunca ha estado destinado en las fuerzas antiterroristas.
–Así es –volvió a asentir González–, pero me cuesta creer que sea casualidad. Hoy no liberaban a ningún preso que hubiese tenido en el pasado relación con ningún caso suyo ni tampoco a alguno de sus confidentes, así que lo más razonable es pensar que había ido allí por Ferreira.
–¿No podía haber ido a Basauri para entrevistarse con alguno de los presos y por ese motivo estar en el lugar equivocado en el momento equivocado?
–Ya lo he pensado, pero en ninguno de los casos de los que en estos momentos nos estamos ocupando hemos considerado necesario hacer una gestión de ese tipo. También me he puesto en contacto con las autoridades de la prisión y me han dicho que no les había comunicado previamente su deseo de entrevistarse con ningún recluso. Así que, aunque no sepamos cuál era el motivo, lo más lógico es pensar que acudió a la prisión para recoger a Ferreira.
Lo que Ander González decía era totalmente razonable y asentí en silencio. Con los datos que me había proporcionado sus conclusiones parecían bastante lógicas y razonables, pero de momento eso no nos llevaba a ningún sitio. ¿Qué relación podían tener Eneko y Ferreira? Me imagino que no tardaríamos en saberlo, en cuanto sus compañeros empezaran a investigar en esa dirección, pero para mi sorpresa González me dijo que estaba equivocado, que de eso nada.
–Los mandos ya han dictaminado que las heridas sufridas por Eneko se debieron tan sólo a la mala suerte de encontrarse junto a Ferreira en esos momentos, que en realidad lo que ocurrió fue una consecuencia no buscada de un atentado dirigido única y exclusivamente contra el antiguo etarra. De hecho las diligencias judiciales, aunque aún se encuentran en Bilbao ya que el levantamiento del cadáver lo practicó el juez de guardia, no van a tardar mucho en remitirse a Madrid, a la Audiencia Nacional.
–¿Tan pronto?
No puedo asegurarlo porque Ander González, mientras conducía, miraba fijamente al frente, pero en su frente aparecieron durante unos instantes unas pequeñas arrugas, delatoras tanto de su cansancio como del hastío que le producía lo que me iba a decir.
–Por lo que me han dicho, esta misma mañana el viceconsejero ha recibido en su despacho de Lakua* una llamada procedente del Ministerio del Interior, de uno de sus gerifaltes, por la que amablemente le solicitaban que la Ertzaintza se abstuviera de iniciar una investigación por su cuenta y, en todo caso, estuviera a disposición de lo que indicaran los magistrados de la Audiencia Nacional. Y por lo que me ha comentado mi informante, el "vice" no ha dado muestras, en ningún momento, de estar en desacuerdo con esas órdenes. es más, parecía aliviado, como si el que uno de sus agentes pudiese morir a consecuencia del atentado le importara un huevo.
Había rabia en sus palabras, pero también impotencia, una rabia que empezaba a sentir como propia, aunque no la impotencia, al menos no de momento.
–Bueno, yo sigo estando en situación de excedencia, así que no me afectan para nada las órdenes del señor viceconsejero ni de todos los ilustrísimos jueces y magistrados de la Audiencia Nacional.
Por primera vez desde que pasó a buscarme apareció una sonrisa en la cara de González.
–Me imaginaba que ibas a reaccionar así, y en parte por eso he ido a buscarte, además de por saber que a Eneko y a ti os une una gran amistad, pero tú también puedes llegar a tener problemas. Te pueden quitar la licencia para actuar como detective e incluso acabar con tus posibilidades de reingreso. Eso en el mejor de los casos, porque te arriesgas a que te emplumen por un delito de obstrucción a la justicia o algo de similar cariz.
–Eso es lo de menos, la verdad es que aunque todavía no he convertido mi excedencia temporal en algo definitivo no tengo muchas intenciones de regresar al servicio activo. Y en cuanto a lo otro, puedo permitirme tanto la pérdida de la licencia como el mejor de los abogados.
Estábamos entrando en el aparcamiento del hospital así que permanecimos callados un buen rato callados mientras buscábamos una plaza libre en la que dejar el vehículo. Pocos minutos después cruzábamos la puerta del hospital y sin perder ni un segundo preguntamos por nuestro amigo.
Las noticias no eran ni buenas ni malas. Durante seis horas estuvieron operándole y la intervención fue un éxito, pero de momento los médicos no se atrevían a vaticinar si conseguiría o no sobrevivir. Se encontraba en situación de coma inducido, en una habitación individual equipada como si se tratase de una unidad de cuidados intensivos, pero la moneda aún no había caído al suelo y no se sabía si iba a salir cara o cruz.
Nos tomamos un café de la máquina que había en una sala de espera, embutido cada uno en sus propios pensamientos y sin saber qué hacer. No podíamos entrar en la habitación de Eneko, debido a su estado, y seguramente hasta dentro de unos días la balanza no se inclinaría a ningún lado. Estar allí no tenía ningún sentido y ambos lo sabíamos, pero de algún modo en nuestro subconsciente revoloteaba la idea de que si nos levantábamos de las incómodas sillas en las que nos habíamos sentado estábamos abandonando a nuestro amigo. Ander González se tomó de un trago su café y se levantó, dirigiéndose a la máquina, como si quisiera servirse otro, pero en lugar de ello miró hacia la puerta y tras comprobar que no había nadie cerca la cerró, aprovechando que en esos momentos nos hallábamos solos en la estancia.
–Antes te he dicho que había ido a buscarte por dos razones, una de ellas porque eres uno de los mejores amigos, si no el mejor, de Eneko, y la segunda para involucrarte en la investigación que nosotros no podemos efectuar, paradójicamente, desde la Ertzaintza. Hay otra, relacionada con esta última. Me gustaría que esta noche te quedaras aquí, en el hospital, custodiándole.
Le miré extrañado antes de pedirle que se explicara, aunque intuía lo que iba a escuchar.
–Ya conoces la versión oficial, Eneko ha sido víctima accidental de un atentado que no iba dirigido contra él sino contra un antiguo terrorista que acababa de ser puesto en libertad, por eso, cuando algunos compañeros insinuamos que quizás fuera conveniente proporcionarle un retén de vigilancia para evitar que se pudiera repetir el intento de asesinato, nos tildaron de paranoicos y se negaron en redondo a hacernos caso. Incluso de un modo ciertamente sospechoso, nos han asignado de repente trabajos que nos van a obligar a alejarnos del hospital durante mucho tiempo.
–Entiendo –le contesté, y era parcialmente verdad, entendía perfectamente lo que estaba ocurriendo, pero no acababa de entender los motivos–, y no te preocupes por eso, lo que no sé es cómo voy a justificar mi presencia aquí, en e.l hospital, durante toda la noche. Ya sabes que a partir de cierta hora, no recuerdo muy bien cuál, no se permite la permanencia de visitas.
–Eso ya está arreglado –me tranquilizó González–, tenemos cierta influencia con uno de los directivos del hospital –no me dijo a qué se debía esa “influencia” y preferí no preguntárselo– y nos ha proporcionado una txartela* que te identifica como segurata.
–¿Como segurata?
–Sí, como segurata, ¿no te gusta la idea? Nos ha jodido el señorito. ¿Qué querías, una que te identificara como cirujano maxilofacial y que de repente alguna enfermera te avisara para efectuar una operación urgente?
Supongo que ése fue el momento elegido por Ander González para desatar la tensión acumulada durante todo el día, así que no se lo tomé en cuenta y le dije que por mí lo de segurata estaba bien




* Nombre del edificio en el que se encuentran las dependencias del Gobierno Vasco en Vitoria-Gasteiz
* Txartela, tarjeta identificativa en euskera

miércoles, 22 de mayo de 2013

612 EUROS (JON ARRETXE)

LA NOVELA: 612 euros, la renta de garantía de ingresos de la que dependen tantas familias, es el título de la segunda entrega de la saga del detective Touré. Respetado por sus compatriotas, vigilado por la policía y deseado por las mujeres blancas, el desplazado Touré sobrevive realizando trabajos de lo más variopintos. En esta ocasión, tras recibir la visita de un supuesto familiar, se verá envuelto en una serie de absurdas vicisitudes donde, para franquearlas, tendrá que poner a prueba todo su ingenio detectivesco.
El autor y trotamundos, Jon Arretxe, realiza aquí un periplo al interior de ese submundo que engloba a los sin papeles, y que permanece oculto en nuestro universo de blancos, para contarnos la cruda realidad de quiénes son y cómo viven sus moradores.
Una novela escrita con un lenguaje divertido y un ritmo trepidante, donde los golpes de efecto se encadenan uno tras otro atrapando al lector hasta su conclusión.

EL AUTOR: Jon Arretxe (Basauri, 1963), es doctor en Filología Vasca, licenciado en Educación Física y ha completado, en los conservatorios de Bilbao y Vitoria, sus estudios de piano y canto.
Este polifacético y exitoso autor tiene la creación literaria por oficio, pero también ofrece conferencias sobre sus libros o viajes, y además canta ópera, siendo integrante de los coros de ópera de Bilbao y Pamplona.
Desde la publicación de su primera obra, en 1991, su producción combina principalmente la literatura de viaje (7 colores, Tubabu, El sur de la memoria...) y la novela negra (Shahmarán, La calle de los ángeles, Sueños de Tánger o 19 Cámaras, el debut del detective vascoafricano Touré.


Como es habitual en Jon Arretxe la novela se publica simultáneamente en euskera y castellano. Para más información sobre la versión en euskera (la original, por otra parte) se puede consultar este enlace: http://www.erein.com/libro/612-euro

PUNTO Y APARTE (MERCEDES GUILLAMÓN)

LA NOVELA: Lucy decide dejar atrás su pasado para empezar de nuevo en España. La Universidad de Salamanca y su trabajo en el Cisne Negro la harán centrarse en su nuevo propósito, olvidar su primer amor. Pero pronto entenderá que esa enigmática ciudad esconde secretos por los que alguien está dispuesto a matar. Una sala secreta bajo la Biblioteca de la Universidad y una pequeña ermita situada a las afueras serán el escenario en el que se desarrollará una emocionante búsqueda por resolver un asesinato y un misterio que se ha mantenido oculto durante décadas.

LA AUTORA: Mercedes Guillamón nació en Murcia en 1979. Tras acabar COU, aprobó una oposición y pasó a ser una joven funcionaria en Madrid, donde se trasladó a los 27 años. Comenzó a escribir de forma más continua tras ganar el premio en un concurso de relatos cortos convocado por una asociación de mujeres de su Murcia natal. Cuando estaba escribiendo su segundo relato, pensó que esa historia bien podría alargarse y acabó convirtiéndose en su primera novela: Punto y Aparte.


La novela se presentará el viernes 24 de mayo a las 19:00 horas en la librería madrileña "ESTUDIO EN ESCARLATA", con la participación de la autora y de Carla Berrocal.

viernes, 17 de mayo de 2013

LA ÚLTIMA BATALLA

LA ÚLTIMA BATALLA ya ha empezado a distribuirse en las librerías así que ya podéis ir (de uno en uno, para que no os agobiéis en las aglomeraciones que seguramente se formarán) a por vuestro ejemplar, y si aún no está, podéis pedirlo. Ideal para que este verano os acompañe allí donde estéis, porque aguanta tanto el frío como el calor.
Es más, si hacéis acopio de unos cuantos, ya tenéis, con tiempo más que suficiente, un buen regalo para Olentzero, Reyes Magos. Papá Noel o quien corresponda, y así no tendréis que esperar, como suele pasarnos habitualmente a todos, a ir corriendo a última hora a buscar un regalo.
Goiko os necesita. ¿De qué le sirve esforzarse en una dura y feroz investigación como la de LA ÚLTIMA BATALLA si luego, como el coronel de García Márquez sólo que al revés, no tiene quien le lea? Apoyadle. Él también haría lo mismo por vosotros.

jueves, 16 de mayo de 2013

LOS EJÉRCITOS DE TERRACOTA (GAIZKA SOPELANA)

LA NOVELA: «Me ha conmovido profundamente este relato de episodios y reflexiones revolucionarias tejidas con los hilos de todas nuestras vidas y las de tantos compañeros del pasado, del presente y del futuro... hay pocos testimonios de esos largos y desconocidos periodos históricos a través de los cuales sobrevive la llamita libertaria... Pero hay algunos, como el viejo anarquista Rioja, el Tupa, el Nazareno, Farias, la carioca del MST, el guerrillero zapatista de la pipa, y todos los que pueblan el relato, que siguen conspirando desde el margen, trabajando tozudamente para preñar la historia y despertar en alguna latitud a algún ejército de terracota. Este relato viene a alumbrar esos pasadizos clandestinos». Andrés Pascal Allende.


EL AUTOR: Gaizka Sopelana Aduri (Bilbao, 1961) es hijo de Andoni Sopelana, uno de los resistentes vascos que volaron el monumento a Mola y que posteriormente fue encarcelado en la prisión de Larrinaga. Asimismo, es nieto de Manolo Sopelana, partícipe y organizador de la fuga del campo de concentración de Gurs (Francia); y de Hermógenes Aduri, gudari del batallón Avellaneda en la guerra del 36. Detenido en varias ocasiones por participar en manifestaciones pro-amnistía, fue encarcelado y posteriormente canjeado, junto con otros presos, por la liberación del político Javier Rupérez. Es aficionado a la poesía y autor de la novela, Los contrabandistas del Bidasoa (2000). Vive en el exilio desde 1981 como internacionalista solidario.

martes, 14 de mayo de 2013

LA ESTRELLA DE SAMARCANDA (SANTI OSAKAR)

LA NOVELA: Octubre de 1917. La revolución bolchevique alumbra un nuevo orden en Rusia. Antes de ser forzada al exilio, la derrocada emperatriz Alejandra Feodorovna confiará a sus más fieles la custodia de un fabuloso tesoro: una auténtica fortuna cuya pieza más codiciada es la Estrella de Samarcanda, la joya más valiosa que nadie haya poseído jamás.
Casi veinte años después, Charles Waugham —veterano de la Gran Guerra y borracho en tiempos de paz— languidece en París sin mayor aspiración que la de combatir sin tregua su sobriedad antes que reconocer su fracaso como escritor. El azar le brindará la ocasión de romper amarras con su mediocre existencia, involucrándolo en la caza de los legendarios diamantes rusos por los que compiten los servicios secretos alemanes y soviéticos. Una peligrosa partida que lo llevará hasta Estambul tras un rocambolesco viaje a bordo del mítico Orient Express. El bueno de Charlie, sin saberlo ni pretenderlo, conseguirá retorcer los imbricados hilos de la historia con la sola arma de su candidez.

EL AUTOR: Nacido en la siempre convulsa Margen Izquierda de Bilbao en 1974, Santi Osakar es periodista de formación y vocación, aunque la vida lo ha conducido por otra senda. Tras algunos años trabajando como fotógrafo free-lance, cursó un máster en Cooperación al Desarrollo que le permitió conseguir un pasaje de dos años laborales en la sede de Naciones Unidas de Buenos Aires, ciudad en la que dejó un pedazo de su corazón. Tras un corto periplo barcelonés, regresó a tierra vasca, donde se ha desempeñado profesionalmente en el campo del marketing y la documentación, lo que no lo ha apartado de su verdadero anhelo, que no es otro que el de escribir. La Estrella de Samarcanda es la primera novela de otras que actualmente están en proceso.

Además de su trabajo como escritor, Osakar divide su tiempo entre su blog eldespertarsantiosakar.wordpress.com y la consultoría de investigación social, que ha iniciado recientemente su andadura en Bilbao.

EL ESCARMIENTO (MIGUEL SÁNCHEZ-OSTIZ)

LA NOVELA: Entre marzo y julio de 1936, el general Mola, como Director, pergeñó desde Capitanía de Pamplona una sublevación militar y lo hizo de manera minuciosa, de forma que el plan de control, represión y represalias de lo que desde un primer momento tenía que ser «territorio liberado» fue al detalle. Basta asomarse a los periódicos de los primeros días de la guerra o leer el contenido de algunas de sus instrucciones secretas: «Se tendrá en cuenta que la acción ha de ser en extremo violenta…».
Se trata de ver cómo hemos vivido y cómo vivimos no ya la guerra, sino sus consecuencias. No cuenta tanto lo de entonces como lo de ahora, el cómo seguimos viviendo aquello de una manera mucho más viva de lo que se piensa y desea.

EL AUTOR: Miguel Sánchez-Ostiz (Pamplona, 1950), es autor de las novelas Los papeles del ilusionista (1982), El pasaje de la luna (1984), Tánger Bar (1984), La quinta del americano (1987), La gran ilusión (1989), Premio Euskadi de Literatura y Premio Herralde de novela, Las pirañas (1992), La caja china, Un infierno en el jardín (1995), No existe tal lugar (1997), Premio Nacional de la Crítica, La flecha del miedo, El corazón de la niebla (2001), En Bayona, bajo los porches (2002), La nave de Baco (2004), El piloto de la muerte (2005) y La calavera de Robinson(2006).
Entre sus muchos libros misceláneos hay que destacar la crónica de viajes La isla de Juan Fernández y Peatón de Madrid, así como una serie de diarios y dietarios, que se comenzaron a publicar en el año 1986, como La negra provincia de Flaubert, Mundinovi. Gaceta de pasos perdidos (1987), Correo de otra parte (1993), El árbol del cuco (1994), La casa del rojo y Liquidación por derribo.

Artículo publicado en el diario DEIA (http://www.deia.com/) el 13 de mayo de 2013. Redactora: Ana Oliveira Lizarribar.
Miguel Sánchez-Ostiz presentará la semana que viene su nuevo trabajo, El Escarmiento, así, en mayúsculas, porque con este concepto definió el general Mola la acción que quería ejecutar con los vascos y con todos los demás. Y porque lo hizo, generando unas consecuencias que aun hoy se perciben, aunque algunos quieran cubrirlas con silencio.
Precisamente para destapar aquellos hechos ha realizado el escritor pamplonés dos extensos trabajos, el primero es éste que ahora ve la luz, y el segundo, titulado El Botín, se publicará más adelante y refleja el negocio colosal que algunos hicieron a base de expolios, expropiaciones y robos a mano armada. La editorial Pamiela es la responsable de publicar ambos libros.
En El Escarmiento, Sánchez-Ostiz plantea una crónica novelada de los acontecimientos; un texto que arranca a las puertas del fuerte de San Cristóbal, en el monte Ezkaba, pero no en la fecha de la fuga, en 1938, sino en la actualidad y en compañía de algunas víctimas de la Guerra Civil y de la represión desatada desde la mañana del 19 de julio de 1936, en la plaza del Castillo de Iruñea. La intención del escritor es ver cómo hemos vivido y cómo vivimos no ya la guerra, sino sus consecuencias, porque, según él, no se trata tanto de lo de entonces, sino de lo de ahora, de cómo seguimos viviendo aquello, de una manera mucho más viva de lo que se piensa y desea: los unos, los otros y los de que no.
Para el prestigioso autor, las trincheras siguen abiertas en los tribunales, en los periódicos, en las cátedras universitarias, en los bares de las tribus... negacionistas, revisionistas, feroces indiferentes, guerracivilistas, acusadores fiscales, opinadores de profesión, historiadores, sí, pero de un lado y de otro, tomando partido siempre...
La narración de Sánchez-Ostiz incluye una escena estremecedora entre José de Arteche, bibliotecario de Gipuzkoa, y José María Iribarren, que 30 años atrás había sido secretario privado del general Mola en los primeros meses de la Guerra Civil. A propósito del bombardeo de Gernika y de la participación del general, Iribarren dice a su interlocutor: Pero si en Mola era una obsesión hacer un escarmiento entre los vascos. Un escarmiento. Así decía: "un escarmiento". Aquel hombre no pensaba más que en matar, añade.
En aquel escarmiento planeado al detalle le ayudaron, según destaca el escritor, civiles que conocían el terreno, caso de Raimundo García, Garcilaso, director de Diario de Navarra. Y vaya si lo consiguió, porque escarmentó a guipuzcoanos y a navarros, a alaveses y a vizcainos, a riojanos, aragoneses, sorianos, gallegos, castellanos, extremeños... republicanos, azañistas, izquierdistas, nacionalistas, jornaleros revoltosos de la Ribera, obreros de fábricas, mineros, cenetistas, ugetistas, comunistas, judíos, espías, masones...

Aquello fue una cacería en toda regla, con voluntarios armados por los campos para que no se escapara ninguno. Como cuenta Sánchez-Ostiz, se cometieron atrocidades de las que jamás ha respondido nadie, y se extendió un silencio y una mordaza de 70 años por parte de todos los implicados, incluidos los miembros de la jerarquía eclesiástica, que estaban al corriente de lo que sucedía.

EL CAZADOR SORDO (JAMES McCLURE)

LA NOVELA: La víspera de Navidad el teniente Tromp Kramer investiga en uno de los mejores barrios residenciales de Trekkesrburgo, en Sudáfrica, el asesinato de un blanco católico, muy piadoso. Apenas iniciadas las pesquisas, le trasladan a otro caso, un simple accidente de tráfico con una víctima. El asesinato del beato pasa a su compañero el sargento zulú Mickey Zondi. ¿Por qué separan a Kramer y a Zondi? ¿Qué misterio oculta esta sucesión de extrañas casualidades? El cazador sordo, inédita hasta ahora en español y tercera novela de la excepcional serie policíaca escrita por James McClure, vuelve a poner el dedo en la llaga del apartheid. Un ritmo apasionante que destroza todos los convencionalismos del género.


EL AUTOR: James McClure (Johannesburgo, Sudáfrica 1939 - Oxford, Inglaterra, 2006). Escritor y periodista británico, se educó en la región sudafricana de Natal, en donde comenzó a trabajar como fotógrafo junto a Tom Sharpe. Posteriormente escribió guiones para cómic y dio clases de inglés, hasta que en 1963 se incorporó como periodista y reportero gráfico a la redacción de The Natal Witness, diario editado en Pietermaritzburg, capital de Natal. En 1965 se trasladó con su familia en Gran Bretaña, donde trabajó en varios periódicos, entre ellos The Oxford Times y The Oxford Mail, de los que fue editor. Con su primera novela, El cerdo de vapor, publicada en 1971, ganó el premio Gold Dagger concedido por la Asociación de Británica de Escritores de Novela Negra, y supuso el comienzo de una exitosa serie de títulos protagonizados por el teniente afrikáner Tromp Kramer y el sargento bantú Mickey Zondi, de la Brigada de Homicidios y Robos de Trekkersburgo: El leopardo de la medianoche (1972), The Gooseberry Fool (1974), Snake (1975), The Sunday Hangman (1977), The Blood of an Englishman (1980), El huevo con truco (1984) y La canción del perro (1991), en la que narra el encuentro entre Kramer y Zondi durante una investigación llevada a cabo en la lejana provincia de Natal. McClure también escribió una novela de espías situada en África meridional, Rogue Eagle (1976), que ganó el Silver Dagger de la Asociación de Británica de Escritores de Novela Negra, y dos ensayos sobre las policías de Liverpool y San Diego. Murió el 17 de junio de 2006 en Wallingford, Oxfordshire.

lunes, 13 de mayo de 2013

EL LEJANO REINO DE LA VÍA LÁCTEA (RAMÓN LOUREIRO)

León Daniel María Bonaparte, más conocido como León de Bretaña, el del Glorioso Cuerpo Resucitado, monarca coronado del Reino de la Vía Láctea a quien, como a los ángeles, le nacieron a la espalda dos largas alas de plumas blancas, recibe entre las sombras de todos los difuntos que lo acompañan, junto al Bicéfalo Príncipe de Caldaloba -su amigo y casi tutor Don Enrique de Dos Cabezas- y al infatigable Merlín Nigromante, la noticia de que los Reyes Magos vienen a su encuentro, fieles al mandato de las señales que, con la luz de los prodigios, brillan en el cielo.

Ramón Loureiro, autor de Las galeras de Normandía y León de Bretaña, cierra con esta novela la trilogía de la coexistencia de vivos y muertos.

LA VIDA CUANDO ERA NUESTRA (MARIAN IZAGUIRRE)

LA NOVELA: "Añoro la vida cuando era nuestra", comenta Lola mientras trastea en la cocina de su casa. Esa vida, que era tan suya y tan llena de ilusión, antes estaba hecha de libros y de charlas de café, de siestas lánguidas y de proyectos para construir un país, España, que aprendía paso a paso las reglas de la democracia. Pero llegó un día de 1936 en que vivir se convirtió en puro resistir, y ahora, quince años después, de todo aquello solo queda una pequeña tienda, una librería de viejo medio escondida en uno de los viejos barrios de Madrid, donde Lola y Matías, su marido, acuden cada mañana para vender novelitas románticas, clásicos olvidados y lápices de colores a quien se acerque.
Es aquí, en ese lugar modesto, donde una tarde de 1951 Lola conocerá a Alice, una mujer que ha encontrado en los libros su razón de vivir. Siguiendo la mirada de Lola y Alice, viéndolas sentadas detrás del pobre mostrador y leyendo juntas el mismo libro, iremos lejos, hasta Inglaterra, y atrás en el tiempo, hacia principios del siglo XX, para conocer a una niña que creció preguntándose quiénes eran sus padres.
La vida cuando era nuestra es un homenaje a la lectura, pero es sobre todo la historia de dos mujeres, una que poco sabe de la vida y otra que quizá sabe demasiado, aunque no pueda hablar. Entre estas miradas cómplices anda el talento de Marian Izaguirre.


LA AUTORA: Marian Izaguirre nació en Bilbao y ahora reside en Madrid, en una casa donde se van acumulando amigos, libros y buena música. Licenciada en ciencias de la información, ha desarrollado tareas en el campo del periodismo y la publicidad, mientras se dedicaba a la escritura.
Hace veinte años vio la luz su primera novela La vida elíptica, que obtuvo el Premio Sésamo. Desde entonces ha publicado cinco novelas más y una colección de cuentos. Sus obras han sido galardonadas con distintos premios, entre los que se cuentan el premio Andalucía y el Ateneo-ciudad de Valladolid.

Artículo publicado en el DIARIO DE NAVARRA (http://www.diariodenavarra.es/) el 11 de mayo de 2013.
Una partición grosera divide la literatura en historias de ganadores y perdedores. Marian Izaguirre (Bilbao 1951) sabe que los perdedores" son grandes protagonistas. Y con una emotiva y esperanzadora historia de derrotados que no se han dejado humillar, que mantienen la cabeza alta pone un punto y seguido en una carrera narrativa de dos décadas. La vida cuando era nuestra (Lumen), su séptima novela, es una declaración de amor al libro y la lectura y la cultura europea a través de unos personajes que profesan la religión del libro. Seres íntegros que resisten en la España triste y gris de los cincuenta, aislada de Europa y que se ilumina con el poder transformador de la literatura y el aire de libertad encarnado en los pocos brigadistas internacionales que se quedaron a pesar de la derrota en un país devastado.
Izaguirre narra sobre libreros, editores, lectores y traductores apasionados que arriesgan su vida por los libros y cuya peripecia se entreteje en una narración que encierra muchos libros dentro de otros libros. Con la estructura de cajas chinas habitual en las narraciones de Izaguirre, transcurre entre Normandía, Madrid, París, Londres y Roma. Es una foto en blanco y negro de un tiempo que ya no existe, de libros y gentes que aman a los libros y resisten los embates de la historia, apunta. Para su sorpresa, las más prestigiosas editoriales europeas -Sperling & Kupfer (Italia), Krueger, de Fischer Verlag (Alemania), Boekerij (Holanda) y Albin Michel (Francia),- han apostado por este retrato europeo y adquirido los derechos de una novela que hoy llega al lector español.

El libro es el gran protagonista de una historia que arranca en un librería de viejo en la que cae un hada madrina que hará morder el polvo al personaje más siniestro, mostrando puertas y caminos que nadie era capaz de ver. La librería y los libros son el centro la vida de los protagonistas, dos jóvenes, -Matías y Lola, librero de lance y editor represaliado y traductora-, con un daño clarísimo por la guerra a quienes han hurtado su vida. En su trayectoria se cruzan Alice, una mujer cargada de misterio que irrumpe en sus vidas y nos remite a otra no menos misteriosa dama, y Rose, protagonista del libro dentro de libro y que arroja luz y color en la grisura vital de los demás.

viernes, 10 de mayo de 2013

MAYO NEGRO

Dirigido por Mariano Sánchez Soler y Fran Ortiz, y puntual como todos los años, entre el 22 y el 25 de mayo vuelve un festival del género negro que se ha hecho ya imprescindible en el evento de actos negro-criminales que se realizan en España, el "Mayo Negro" de Alicante.

Si podéis, no os lo perdáis. De momento lo que tenemos es el inquietante cartel. Próximamente, el aún más inquietante programa.

martes, 7 de mayo de 2013

FICHERO DE NOVELAS NEGRAS: 428.-LA HIJA DEL TIEMPO (JOSEPHINE TEY)

Título: LA HIJA DEL TIEMPO
Título original: THE DAUGHTER OF TIME
Autora: JOSEPHINE TEY
Editorial: RBA
Trama: Alan Grant, inspector de Scotland Yard, se encuentra recluido en una habitación de un hospital a causa de un accidente doméstico. Aburrido y sin nada especial que hacer, llega a sus manos un retrato de Ricardo III, quizás el rey más odiado por los ingleses. Interesado por su figura y pensando, tras estudiar el retrato, que su cara no es la del asesino despiadado del que todos hablan, decide investigar, con la ayuda de un estudiante de Historia, si los crímenes que se le achacaron fueron reales o imaginarios.
Personajes: Alan Grant, inspector de Scotland Yard, serio y riguroso, buen fisonomista y muy observador, por lo que ha adquirido, con el paso del tiempo, la capacidad de "adivinar", por el retrato, el carácter de las personas, Marta, Brent Carradine, joven estudiante de origen norteamericano, lo que le libra de prejuicios al tratar los temas británicos, apasionado de la historia y que no desdeña aceptar nuevas teorías, Marta Hallar, actriz amiga de Grant, culta y de personalidad arrolladora, la Enana y la Amazona, sobrenombre que Grant da a sus dos enfermeras, de carácter opuesto ambas pero a las que sólo les interesa que Grant se comporte como un "buen enfermo", el sargento Williams, subordinado de Grant y leal a él, eficaz en su trabajo aunque desinteresado por otro tipo de "historias".
Aspectos a Destacar: La habilidad con que la autora se sirve de una trama detectivesca y del personaje más habitual en sus novelas policíacas, el inspector Grant, para revisar la figura del rey inglés más polémico en la historia, Ricardo III / En 1990 la "Asociación de Escritores de Novela Negra" la declaró como la mejor novela de misterio de la historia.

La Frase: No era posible, decía, clasificar los rostros, pero sí caracterizarlos uno por uno. En una revisión de un célebre juicio, por ejemplo, donde las fotografías de los principales involucrados se mostraron por una cuestión de interés ciudadano, nunca hubo dudas de quién era el acusado y quién era el juez. De vez en cuando, un abogado, por su aspecto, podría haberse cambiado por el prisionero que estaba en el banquillo, a fin de cuentas, los abogados son una simple muestra de la humanidad, tan proclives a las pasiones y a la avaricia como el resto, pero los jueces poseen una cualidad especial, integridad e imparcialidad.

lunes, 6 de mayo de 2013

TOURÉ, UN DETECTIVE VASCO NACIDO EN BURKINA-FASSO

Si la novela negra vasca, hasta no hace mucho tiempo, no se había desarrollado excesivamente, aunque afortunadamente las cosas están cambiando, tanto por la labor de autores como de editoriales (en este enlace podéis observar algo de lo que se ha hecho hasta el momento: https://sites.google.com/site/escritoresvascosycriminales/galeria-de-escritores-vascos-y-criminales), menos aún se habían creado series por las que se diera continuidad a personajes que, de alguna manera, podrían llegar a ser representativos de sus autores y de la propia novela criminal vasca.
Sin embargo, también se está poniendo fin, poco a poco, a esa carencia. Personajes como Amaia Ezpeldoi, una mujer inteligente, sentimental, irónica, patriota y de condición sexual lesbiana, protagonista de varias de las novelas de Itxaro Borda, Felicidad Olaizola, la ertzaina protagonista de la obra criminal de Javier Otaola que, casualidad o no, comparte con Amaia Ezpeldoi su condición sexual o Pacho Murga, ese pijo bilbaíno creado por Juan Bas para su "Trilogía del Exceso" (Alacranes en su tinta, Voracidad y Ostras para Dimitri), así lo atestiguan. Sin olvidar, que para eso uno es el autor de este blog y de este artículo, a Mikel Goikoetxea, más conocido por Goiko, el exertzaina reciclado en detective que ha protagonizado mis novelas Pájaros sin alas y La luz muerta y en los próximos días repetirá protagonismo en la tercera entrega de la serie, La última batalla.
Pues bien, hay otro personaje que, de la mano de Jon Arretxe, se ha incorporado ya a ese elenco de personajes vascos de novela negra que dentro de poco se nos van a hacer imprescindibles. Se trata de Touré, el protagonista de 19 cámaras, un nativo de Burkina-Fasso que aterriza en Bilbao con el loable y honesto propósito de ganarse la vida y que, para llevarlo a cabo, se tendrá que hacer pasar por vidente e iniciar una doble carrera como cantante de ópera y detective, entre otras cosas, mientras se recorre el Bilbao más marginal y toma contacto, incidentalmente, con sus clases altas.

Al parecer Touré debe estar contento, o quizás tan sólo resignado, con ese nuevo oficio que tuvo que aprender a la fuerza, ya que tras su primera aventura reaparecerá dentro de poco en una nueva novela, 612 euros, cuyo título alude a la cantidad que se cobra por el salario social en Euskadi, en la que este vasco de origen subsahariano vestido habitualmente con una camiseta del Athletic (¿integración o peloteo?, yo creo que ni el propio autor está seguro de ello) se embarcará en una nueva investigación detectivesca gracias a la cual, además de consolidarse como un nuevo y potente personaje de novela negra, nos indicará que su creador, Jon Arretxe, es un autor al que merece la pena seguir en todas sus aventuras literarias.

FICHERO DE NOVELAS NEGRAS: 427.-MALVADOS (JOHN CONNOLLY)

Título: MALVADOS
Título original: BAD MEN
Autor: JOHN CONNOLLY
Editorial: TUSQUETS
Trama: Dutch Island, más conocida por Santuario, es un pequeño islote de l costa de Maine de trágica historia, ya que fue repoblado tras ser exterminados en una matanza todos sus habitantes hace más de trescientos años. En ella se refugia, junto a su hijo menor de edad, una mujer que huye de un asesino psicópata. Pero éste descubrirá dónde se esconde e irá tras ella, ayudado por un grupo de asesinos sin escrúpulos, sin importarle para ello ir dejando detrás suyo un reguero de sangre y sufrimiento.
Personajes: Joe Dupree, conocido también como Joe Melancolía a causa de su carácter, gigantón jefe de policía de la isla y conocedor de sus secretos ancestrales, así como protector de sus conciudadanos, Sharon Macy, novata agente de policía, en prácticas, destinada por casualidad a Dutch Island, con ganas de trabajar por la comunidad, Marianne Elliott, mujer refugiada en la isla con su hijo, de fuerte personalidad y determinación, Edward Moloch, asesino despiadado que va a la isla en busca de venganza, Larry Amerling, jefe de correos de la isla y su historiador particular, lo que le ha llevado a conocer los entresijos de su pasado
Aspectos a Destacar: La habilidad con la que va conduciendo el autor a los personajes y la trama hasta su clímax final, con una nueva muestra de su capacidad para incrustar elementos fantásticos o sobrenaturales en lo que es un fondo de novela negra de las más dura y cruda que se escribe en la actualidad, una novela negra que es también una novela tenebrosa.

La Frase: Para los que consideran la isla desde fuera, su historia puede parecer sangrienta y extraña. Pero los que llevamos viviendo aquí muchos años, y cuyos padres, abuelos y tatarabuelos yacen enterados en el cementerio de la isla, estamos acostumbrados a las cosas extrañas de Dutch Island. Hay senderos en el bosque que desaparecen en una semana y otros nuevos que aparecen en su lugar, de manera que un hombre  puede recorrer un día un camino que conoce y acabar al final en parajes que no conocía. Estamos acostumbrados a los silencios y a los sonidos que son  característicos de este pedazo de tierra. Vivimos bajo la sombra de su historia y caminamos gracias a los que se fueron antes que nosotros.

domingo, 5 de mayo de 2013

EL VACÍO DE LA EVOLUCIÓN (PETER F. HAMILTON)

LA NOVELA: Ahora que al fin ha dominado sus asombrosas habilidades psíquicas, Edeard descubre consternado que la vida en Makkathran sigue siendo tan complicada y peligrosa como siempre. Por ello, alienta a millones de peregrinos de Sueño Vivo a que emprendan una nueva vida en el Vacío, situado en el centro de su universo. Sin embargo, su inminente llegada desencadenaría una extraordinaria expansión del Vacío, que devoraría cuanto se interpusiera en su camino, hasta la misma galaxia. Para aquellos que desean poner fin a la peregrinación, el tiempo se acaba.
Fugitiva de todas las facciones de la Federación, Araminta, la Segunda Soñadora, comprende que no puede seguir eludiendo su destino


RESEÑAS: Hamilton utiliza ideas formidables con una desenvoltura envidiable, manipula las tramas y los personajes de manera que produzcan sorpresas constantes y lleva la trilogía a un clímax con una andanada de espectaculares desenlaces. (The Guardian)
Una obra fascinante de un auténtico maestro de la narración... Un reparto sorprendentemente bien definido y tramas suficientes como para deleitar hasta al más maquiavélico de los lectores. (Kirkus Reviews)
Ahora Hamilton se encuentra en plena fase imperial, en la que es sencillamente el mejor en lo que hace. Es un hito impresionante. (SFX)
La trilogía ‘Vacío’ tiene todo lo que se espera de una obra de Peter F. Hamilton, que demuestra que se encuentra en plena forma. Escribe de una manera soberbia, la ejecución es sencillamente magnífica. (Locus)


EL AUTOR: Peter F. Hamilton nació en 1960. Vendió su primera historia a la revista Fear, en 1988. Publicó en Interzoney en las antologías In Dream y New Worlds. Sus obras más representativas son La caída del dragón, la trilogía Night s Dawn, situada en 2600, en un universo en el que las corporaciones se disputan los mundos, y la serie La Federación (La estrella de Pandora y Judas desencadenado. Sus novelas poseen una ambientación futurista, decadente, con mundos en los que los efectos del calentamiento global aún perduran. Ha vendido más de dos millones de novelas en todo el mundo. El Vacío de la evolución cierra la trilogía El Vacío.

viernes, 3 de mayo de 2013

LATENCIA (JORGE CORCUERA)

Latencia es el recorrido vital de un personaje frente al mundo que se abre ante sus ojos por primera vez. Es la historia de un descubrimiento, de un viaje, que arranca en un insignificante pueblo de campiña y que nos conducirá a través de paisajes y escenarios muy diversos. Durante el periodo que trascurre entre la adolescencia y la madurez, la protagonista dará cuenta en primera persona de sus vivencias más íntimas: nos hablará de la insatisfacción y de la nostalgia por los orígenes que han quedado atrás. Reflexionará sobre el valor de la amistad o sobre las diferentes formas de amor; y finalmente, experimentará el peso del tiempo transcurrido y la irreversibilidad de algunos errores. Hay quien dice que todas las historias ya han sido contadas. Por eso Latencia no trata sobre una azarosa aventura exterior, es una mirada descarnada al interior más exclusivo e irrepetible de un ser un humano.

jueves, 2 de mayo de 2013

FRANCISCO FERNÁNDEZ SANTANA (LOS NIÑOS QUE DEJARON DE SONREÍR), PROFETA EN SU TIERRA

La autoedición siempre es una aventura arriesgada, pero a veces puede dar satisfacciones. De momento Francisco Fernández Santana, autor de Los niños que dejaron de sonreír, empieza a ser profeta en su tierra.


Artículo publicado en la revista municipal ETXEBARRI GAUR (http://www.etxebarri.net/es-ES/Recursos/Publicaciones/Etxebarri%20Gaur/201304-Etxebarri-Gaur-83.pdf). Redactor: Kike Camba.
Paco, ‘el escritor de Etxeba rri’. Con este apodo ha bautizado un amigo a Francisco Manuel Fernández Santana, autor, editor y vendedor del libro Los niños que dejaron de sonreír. Novela negra, negrísima. Que firmaría cualquier guionista televisivo o cinematográfico de la serie ‘Mentes Criminales’ o de la seriada ‘Shaw’.
Adicto a la escritura desde chaval, dependencia que le ha hecho acumular centenares de escritos en forma de cuentos, narraciones o simplemente cosas personales; también se declara toxicómano de la lectura. Literatura en vena y todo un complejo y oscuro mundo imaginario por ir contando, alentado por su ídolo Stpehen King, completan su bioquímica.
De los 1.000 ejemplares autoeditados de su libro lleva vendidos cerca de la mitad, por diferentes vías: telefónica (en el 685 71 14 43), internet (todostuslibros.com) y sobre todo el boca a boca. Está gustando mucho. La gente así me lo hace saber. Yo le veía mucho potencial pero ha sido sacarlo a la luz y comen zar a llegarme buenas críticas y ánimos para que siga escribiendo. Incluso hay posibilidades de fichar por algún grupo literario importante o darle otras salidas a esta primera aventura. Incluso dar continuidad a algunos personajes”. Está orgulloso de su nuevo trabajo, al que ha llegado empujado por la crisis económica. Sus años de dedicación a la albañilería para ganarse la vida y la de su familia concluyeron de golpe. La burbuja, apunta. Y después nada. Te vuelves loco mandando curriculums, buscando trabajos, pero no hay nada. Casi cuatro años de paro dan para pensar mucho, sobre todo para desesperarse, pero quizás en su caso cobre validez el refrán ‘no hay mal bien que por bien no venga’ y la escritura a la que recurrió como válvula de escape, primero como alumno de un taller de escritura creativa y ahora como escritor con mayúsculas, le aporte un futuro que espera esté relacionado con la escritura. De hecho, afirma, ya me ha cambiado la vida.

Como a uno de sus personajes, lo más imprevisto también le ha sucedido a él. Su proyecto de libro entraba en la línea de becas a la cultura abierta por el Ayuntamiento de Etxebarri y esto le reportaba 1.500€; cifra aún muy alejada del coste que suponen 1.000 libros con toda la parafernalia que rodea la autoedición (correctores, diseño de portada, imprenta, etc.). El resto salió de su ya depauperado bolsillo y gracias a esa decisión su novela veía la luz en enero de este año. De aquí… espera llegar lo más lejos posible. Su cabeza y su capacidad narrativa guardan aún muchas historias. Está difícil…, pero es un buen comienzo. Paco, ‘el escritor de Etxebarri’, de momento, está empezando a sonreír.

martes, 30 de abril de 2013

EL RESTAURADOR DE ARTE (JULIÁN SÁNCHEZ)

LA NOVELA: El cuerpo sin vida de un conocido restaurador de arte yace en la playa de la Concha en San Sebastián. ¿Accidente o asesinato? Julián Sánchez reúne de nuevo a Enrique Alonso y Beatrice Dale (Bety), los protagonistas de El anticuario, para descifrar un nuevo enigma en su último libro El restaurador de arte. Una intriga que les llevará de San Sebastián al París ocupado por los nazis, pasando por Nueva York y Barcelona, tras los pasos de uno de los pintores españoles más geniales y desconocidos del siglo XX, José María Sert.
El restaurador de arte es una novela sobre la amistad, la traición, la ambición y la codicia. Un thriller que mezcla hechos históricos con la mejor tradición de la novela detectivesca, en el que el arte es uno más de los protagonistas. Es una búsqueda de la verdad a través de dos continentes, dos momentos históricos, y de la vida y la obra de un artista genial que guarda un secreto más allá de su muerte.
En este segundo libro de la saga iniciada con El anticuario, Enrique Alonso vive en Nueva York y es un autor de éxito con algunos guiones en Hollywood. Su exesposa Bety sigue en San Sebastián y ha dejado su trabajo en la Universidad para dedicarse a la promoción del Museo de San Telmo, recién remodelado


EL AUTOR: Julián Sánchez nació en Barcelona y reside en Donostia-San Sebastián. Trabaja desde hace más de diez años en un prestigioso laboratorio farmacéutico y ha sido árbitro profesional en la liga española de baloncesto.

LOS VIGILANTES DEL FARO (CAMILLA LÄCKBERG)

LA NOVELA: Desde que Patrik se ha reincorporado al trabajo, Erica se dedica de lleno a sus gemelos, que nacieron prematuros. Apenas tiene tiempo para ir a visitar a Annie Wester, una compañera de instituto que acaba de regresar a Fjällbacka después de muchos años. Junto con su hijo Sam, Annie se ha instalado en el faro abandonado de la isla de Gråskär, propiedad de su familia. A pesar de los rumores que circulan por el pueblo sobre la leyenda de la «isla de los espíritus», en la que los muertos vagan libremente, no parecen importarle las voces extrañas que oye por la noche. Además, su antiguo novio Matte Sverin, quien también ha pasado unos años en Estocolmo y acaba de empezar a trabajar en el Ayuntamiento de Fjällbacka, aparece asesinado. Annie es la última persona que lo ve con vida.
Estos sucesos le depararán a Patrik y a su eficaz colaboradora Paula muchos quebraderos de cabeza. Por su parte, Erica, que realiza su propia investigación en paralelo, conseguirá atar algunos cabos sueltos que serán de gran ayuda para la resolución del caso.

LA AUTORA: Camilla Läckberg, autora de la exitosa serie de Fjällbacka, que se inició con La princesa de hielo.
Profesión: Escritora.
Año de nacimiento: 1974.
Su sueño: Poderse dedicar el resto de su vida a escribir.
En otra vida hubiese sido: Cocinera.
Otros talentos: Hace uno de los mejores risottos del mundo (eso dice ella, al menos).
Peor defecto: Suele posponer siempre las cosas (también es ella quien lo dice).
Le gustan: Una copa de buen vino y el chocolate negro.
Lo que le hace reír: Las comedias románticas y las ocurrencias de los niños.

Lo que le hace llorar: Casi todo, ¡soy una auténtica llorona! (otras vez es la autora quien habla).

lunes, 29 de abril de 2013

FICHERO DE NOVELAS NEGRAS: 426.-EXPEDIENTE 64 (JUSSI ADLER-OLSEN)

Título: EXPEDIENTE 64
Título original: JOURNAL 64
Autor: JUSSI ADLER-OLSEN
Editorial: MAEVA
Trama: Al Departamento Q de la policía danesa, especializado en crímenes antiguos sin resolver, llega una carpeta con varias desapariciones ocurridas casi treinta años antes, aparentemente de un modo simultáneo y con algunos nexos de relación entre ellas, lo que hace pensar a los investigadores que quizás no sean desapariciones "casuales" sino que detrás de ellas pueda haber algo más. Y apara complicar más las cosas, uno de los hilos de la investigación parece señalar al anciano prohombre de un partido ultraderechista y a ciertas actividades que sus militantes llevan efectuando desde muchos años atrás de manera clandestina..
Personajes: Carl Mørck, jefe del Departamento Q, recién divorciado, persistente y tenaz, Hafez el-Assad, policía de origen sirio, del que nadie sabe cómo llegó a ser admitido en la policía danesa, sospechándose que hay algún grave secreto tras su vida y sus orígenes, Rose, secretaria del Departamento Q, vehemente e inestable, Nete Hermansen, joven (y luego madura) mujer procedente de la Dinamarca rural, alojada durante muchos años en una isla-prisión para mujeres "asociales", que tras rehacer su vida ce cómo esta vuelve a desmoronarse por culpa de su pasado, Curt Wad, médico y dirigente de un partido racista y de derechas, más peligroso de lo normal porque no es un oportunista sino un fanático convencido de lo "positivo " de sus acciones e ideas,
Aspectos a Destacar: Aunque asociamos la novela negra nórdica con obras que, generalmente, nos llegan de Suecia, con Adler-Olsen Dinamarca se suma a la cita y, en esta obra, podemos comprobar cómo uno de los más apacibles y aparentemente idílicos países del norte de Europa no está exento de problemas raciales y sociales y en su pasado reciente no sólo hay luces sino también sombras, unas sombras muy inquietantes.

La Frase: Como un insecto que sólo funcionase como máquina reproductora, allí estaba la futura madre, con sobrepeso, con ganas de fumar, el pelo desordenado y grasiento, esperando que él contribuyera a que volviera a dar a luz uno más de los hijos completamente inútiles que había parido seis veces. Que permitiera que más individuos engendrados por aquellos dos miserables materiales genéticos de subhumanos poblaran las calles de Copenhague. Pero no iba a hacerlo si tenía la menor oportunidad de evitarlo.