Varios amigos de juventud se reencuentran durante una
manifestación en protesta por un atentado. ETA ha matado a un conocido político
vasco y su escolta, la sociedad ya no aguanta más y los ánimos están muy
encrespados porque unos acusan a los otros de tibieza con los terroristas, y
éstos a su vez a los primeros de mercadear con el sufrimiento ajeno por
intereses electoralistas. No serán todos los miembros de la vieja cuadrilla los
que se vuelvan a reunir después de mucho tiempo, y los que se vean ni siquiera
estarán todos en la misma manifestación. No puede ser de otra manera, ha trascurrido
mucho tiempo desde la última vez que compartieron algo más que el tiempo libre,
también un credo, un ambiente e incluso un plan que en su momento, tan convulso
como confuso, para ellos y por extensión también para el conjunto de la
sociedad vasca, los puso a todos al borde del abismo.
Aunque como escritor de género negro pueda parecer que sea ése el tema principal, un blog es una miscelánea en la que según los días y las ganas hablaré de aquello que me parezca interesante, lo que no significa que vaya a interesaros a los demás, pero como se dice en la famosa película "Con faldas y a lo loco", nadie es perfecto. NI INOCENTE.
martes, 28 de mayo de 2013
lunes, 27 de mayo de 2013
FICHERO DE NOVELAS NEGRAS: 429.-ESTÚPIDOS Y FELICES (ALFREDO BENEDÍ)
Título: ESTÚPIDOS Y FELICES
Autor: ALFREDO BENEDÍ
Editorial: STI EDICIONES
Trama: Al puerto de Barcelona está llegando una
mercancía totalmente normal y legal, pero un policía, que desconfía
personalmente de su receptor, decide investigar si todo es tan legal y normal.
Poco después, en Buenos Aires asesinan al presidente de un club de rugby. Y
mientras tanto, los cárteles mexicanos de la droga y los mafiosos de Nueva York
se unen para hacer conjuntamente negocios, lo que les resultará muy lucrativo.
Personajes: Domínguez, un policía de la vieja
escuela, amargado y con alergia a la ducha, que empezó a trabajar en los
finales del franquismo, pese a lo cual, y quizás por una historia personal que
acabará aflorando, tiene un curioso sentido de la justicia, la Yesi, prostituta
que acabó en ese mundo por el rechazo de sus padres al quedarse embarazada muy
joven, pareja sentimental y ayudante de Domínguez, en una relación no de
dominación sino prácticamente entre iguales, al ser dos personas que, más que recibir,
necesitan dan amor, El negro de Luisiana, asesino frío y metódico, un simple
ejecutor nada sentimental, pero marcado por su infancia de negro en el sur de
los Estados Unidos, Don Marco y La Doña, él mafioso neoyorquino, ella
narcotraficante mexicana, pero en el fondo dos empresarios despiadados que sólo
buscan sacar la mayor rentabilidad a su negocio, aunque para ello tengan que
ordenar la comisión de asesinatos y otros crímenes, Él y Ella, pareja
sin nombre, aparentemente cultos, sensibles y progresistas, que por encontrarse
donde no debían en el momento equivocado, tienen que trabajar para los "cárteles
de la droga", el Gordo Gambazza (entrenador del club de rugby presidido
por el asesinado) y Claudia, matrimonio argentino de pasado militante en las
filas del peronismo, lo que les ha llevado a relacionarse con gente de todo
tipo, a veces no muy recomendable.
Aspectos a Destacar: Si el mundo en general se ha
"globalizado", el mundo del crimen se ha sumado (y se ha aprovechado
de) a esa globalización, y esta novela lo recoge perfectamente al transcurrir
en escenarios tan diversos como Hong Kong, San Diego, México, Barcelona o
Buenos Aires, llevándonos de uno a otro lugar, pero con la habilidad de
preservar en todo momento la coherencia de la historia.
La Frase: ¿Tan difícil es comprender que acabar con la
vida de un tipo que no cumple con unas mínimas normas de urbanidad no debe ser
considerado un crimen?, sueña el negro. Ésos que cuando hablan elevan la voz a
un volumen insoportable, que mantienen la boca abierta mientras comen, que
dicen lo que piensan sin pensar lo que dicen. Todo ello debería ser considerado
como mayor fundamento condenatorio que, por ejemplo, un asesinato.
Especialmente si éste ha sido planificado y ejecutado de forma astuta y eficaz.
O mejor aún, innovadora.
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EL ARTE DE MENTIR (IGOR PASKUAL)
LA NOVELA: El arte de mentir no es una novela sobre
rock, aunque éste sea el eje sobre el que caminan los distintos temas que tejen
este libro como si fuera una cicatriz.
Dolorosamente sincero, habla de deseos, sueños, fracasos,
traiciones, peleas, noches largas y de la cara menos agradable del sexo en la
carretera; de la mentira como arma para sobrevivir en un mundo que no nos gusta
y también como disfraz para acceder a los recintos del placer que a todo chico
de clase obrera le está vedado.
Libro heterodoxo y salpicado con cientos de reflexiones
sobre temas tan dispares como el terrorismo, el fin del arte o el difícil pero
eficaz camino del mal nos lleva a conectar mundos en apariencia distintos. ¿Qué
tienen en común el descubrimiento de la penicilina con el ensanche de
Barcelona? ¿Por qué el sexo anal sólo es para la gente bien?¿Por qué Tom Waits
y su música es moralmente deleznable?
En un mundo donde la verdad es tan cruel, el paraíso está en
la mentira.
COMENTARIOS: Servida por una colección de
sentencias memorables y altas dosis de cultura pop, Igor Paskual nos da lo que
tiene: pasión en estado puro, cruda, directa y sangrante. (José María Sanz, Loquillo).
El arte de mentir es un viaje a través del tiempo vivido,
del tiempo ganado y de las pasiones y el santoral de un escritor y músico joven
que cuenta casi en tiempo real la fascinación y la perplejidad que le provocan
un mundo lleno de sabrosos frutos pero también de trampas mortales. (Santi Comet)
EL AUTOR: Igor Paskual (1975) es un cantante y
compositor donostiarra afincado en Asturias desde hace años. En 1992 ganó el
concurso de poesía para menores de dieciocho años del Principado de Asturias.
Con el dinero del premio se compró su primera guitarra eléctrica y cambió los
poemas por el rock. Mientras se licenciaba en Historia del Arte, realizó
excavaciones arqueológicas en Jordania. A la vuelta de uno de esos viajes, en
1994, formó Babylon Chàt, grupo de glam-rock con el que grabaría tres discos:
Sex Shop, Hotel Adicción y Bailando con Brando, y realizaría cientos de
conciertos. Ha colaborado con diversas bandas, y desde finales de 2002 forma
parte de Loquillo, en calidad de guitarrista y compositor. Sus muchas
inquietudes le han llevado a producir a otros grupos y a iniciar una carrera en
solitario, que ha tenido un despegue con la presentación del álbum Equilibrio
inestable (Pop Up Música), que estuvo entre los 10 mejores discos del año según
la revista Popular 1 del 2011. Además de su actividad como músico, escribe una
columna semanal sobre música (Rugidos de gato) en el suplemento cultural del
diario El Comercio, que le ha valido el Premio Columnismo literario español en
la XII edición de los Premios de la Crítica de Asturias. Y como nada de este
mundo le es ajeno, realizó su trabajo de posgrado sobre estadios de fútbol:
Ágoras o catedrales: Los estadios de fútbol como elementos de interacción
social en las ciudades del Arco Atlántico.
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ARAGÓN NEGRO
Diez escritores han asumido el reto de enfrentarse al relato
policíaco desde su óptica particular. Sólo les une el denominador común de
vivir y escribir desde un mismo territorio, Aragón. Coordinados por el
novelista Juan Bolea, el resultado no puede ser más negro. Aquí hay
historias de asesinos y de víctimas, crímenes despiadados y venganzas
justicieras, narraciones que rozan el terror o que fundamentalmente inciden en
el sexo. Algunas las protagoniza la Guardia Civil, otras dejan el peso de la
investigación a la Policía, a los detectives privados e incluso a los propios
delincuentes. Pero todas muestran una imaginación desbordante que convierte en
verosímil la aparición de la Sábana Santa, de un mono que habla el lenguaje de
los signos y cocina como un chef o de una farmacéutica que cuando está de
guardia se convierte en la mejor confidente del mundo. Un alarde de creatividad
al servicio del crimen.
Autores participantes: Arrate Gallego, José Manuel
González, Julia Gallego, Gema Pérez, Ana María Rocañín,
Santiago Blasco Fanlo, José Luis Blasco Tortajada, Pedro M.
Híjar, José Luis Miragaya Saldaña y Marisa Fanlo.
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domingo, 26 de mayo de 2013
viernes, 24 de mayo de 2013
PRODIGIOSCOPIO (JOSÉ FERNÁNDEZ GUERRA)
LA NOVELA: Sevilla, 1986. Mientras pasea por
el mercadillo de la Alameda de Hércules, Diego Galván, estudiante de sexto de
Medicina, adquiere un antiguo estetoscopio de madera. Movido por la curiosidad,
decide usarlo en sus primeras prácticas médicas en el Hospital Universitario,
advirtiendo con estupor que el rudimentario artilugio esconde un asombroso
poder. Diego iniciará una investigación que le llevará por distintos escenarios
sevillanos, donde conocerá a sor Lucía, una joven hermana de la Caridad que,
junto con su profesor de Historia de la Medicina, el doctor Martín Hidalgo,
serán fundamentales para desvelar la historia del estetoscopio.
EL AUTOR:
José Fernández Guerra nació en Huelva en 1965. Doctor en Medicina y Cirugía por la
Universidad de Sevilla, se especializó en Neumología.
Fue
galardonado con el premio a la mejor tesis doctoral de la Asociación de
Neumólogos del Sur (Neumosur) en 1996. Además de ejercer su profesión en el
hospital marbellí Costa del Sol, colabora con diversas revistas médicas.
Lector
compulsivo, complementa su trabajo con su otra gran afición: la escritura. Fue
el ganador del primer concurso de cuentos sobre fibrosis quística organizado
por Novartis en 2009.
Tras haber
publicado el ensayo Medicina y
literatura: hacia una formación humanista, (2007) y el libro de cuentos
El paciente virtual, (2009),
presenta Prodigioscopio, una
emotiva historia de pasión por una ciudad, por una mujer y por la Medicina.
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JOSE FERNANDEZ GUERRA,
PRODIGIOSCOPIO,
THRILLER MÉDICO
jueves, 23 de mayo de 2013
LA ÚLTIMA BATALLA: EL CAPÍTULO EN EL QUE APARECE GOIKO
En ese capítulo, sin embargo, no aparecía Goiko, así que he
decidido subir también el segundo, que es el primero en el que aparece. No está
entero, ya que es algo extenso y los textos muy extensos, en la pantalla de
ordenador, fatigan, pero espero que sea suficiente. El resto y los demás capítulos
ya sabéis cómo podéis leerlos...la editorial, la distribuidora, los libreos,
Goiko y yo os estaremos muy agradecidos :-)
Miré
con satisfacción, y un punto de sadismo, lo reconozco, al enano cabrón que
estaba sentado frente a mí. Había llegado mi turno y estaba dispuesto a
machacarle para resarcirme de todas las palizas que me había propinado a lo
largo de una tarde que se me estaba haciendo eterna. Para hacer más placentero
el momento le di un sorbo al vaso de güisqui que acababa de servirme, antes de
repartir las cartas. Mi contrincante hacía rato que había acabado su bebida,
pero decidí no rellenarle nuevamente su vaso. Si deseaba tomar algo, que se
humillara y me lo pidiera. Ya sé que era una mezquina venganza, pero qué coño,
cuando uno lleva toda la tarde de derrota en derrota, no se le puede pedir que
se sienta magnánimo y generoso.
Volví
a mirar las cartas y comprendí que esta vez no se me podía escapar la victoria.
Miré fijamente al desecho humano que se había atrevido a desafiarme y con un
brillo en los ojos que delataba cómo estaba gozando, pronuncié con voz firme
las palabras mágicas.
–¡Abuelo
tirolés!
Ahora
sí, como que me llamaba Mikel Goikoetxea, ahora sí que iba a saber el enano ése
de los cojones lo que era sentirse derrotado, vencido y totalmente jodido, pero
en lugar de venirse abajo el cabrón, sonriendo de oreja a oreja, me dijo que no
lo tenía.
–Lo
siento tío, has fallado, ahora es mi turno. Abuela tirolesa, padre bantú, madre
bantú, abuelo mexicano…
No
me lo podía creer. El pequeño hijo de puta me estaba chuleando vilmente. Era
imposible que no tuviera el abuelo tirolés, porque yo no lo tenía y ya no
quedaban cartas para robar encima de la mesa. Yo lo sabía y él lo sabía, pero
me miraba imperturbable, como hubiera podido hacerlo un auténtico tahúr educado
en los barcos de vapor que recorrían el Mississippi. Viendo que yo tardaba en
reaccionar repitió su petición.
–Abuela
tirolesa, padre bantú, madre bantú, abuelo mexicano…
Me
encontraba en una situación muy difícil. ¿Cómo podía decirle a un niño de ocho años que me estaba haciendo
trampas? El problema no es que fuese un niño sensible capaz de echarse a llorar
allí mismo si yo me enfadaba con él, sino todo lo contrario, era la pequeña
bestia la que me tenía agarrado por los huevos, y lo sabía perfectamente, de
ahí su gesto triunfal y desafiante. Hacía dos meses que su madre y él se
trasladaron a la vivienda contigua a la mía, y desde el primer momento, los
hombres somos así, qué le vamos a hacer, un millón de años de pulsiones
atávicas nos contemplan, intenté ligarme a la nueva vecina. Por eso cometí el
error de decirle que me tenía a su disposición para lo que hiciera falta y por
eso ella me había preguntado, esa misma mañana, si podía quedarme por la tarde
con el crío, ya que había quedado con un amigo y no había podido conseguir a
tiempo una canguro. Así que mientras otro tío se la estaba follando a mí me
tocaba poner buena cara, más bien cara de gilipollas, y aguantar al niñito, no
fuera a estropear las cada vez más debilitadas e inconsistentes oportunidades
que tenía de camelarme a la madre.
Le
di la abuela tirolesa, el padre bantú, la madre bantú, el abuelo mexicano y si
me hubiese pedido la cuñada portuguesa también, aunque no apareciera en la
baraja. Y claro, le di los cinco euros de rigor que habíamos apostado para
darle más interés a la partida. Contando esos cinco últimos euros, esa tarde ya
habían pasado de mi bolsillo al suyo treinta. Lo más jodido del asunto
estribaba en que, en el caso de haber ganado yo una partida, no habría podido
cobrarle porque, seamos sinceros, ¿cómo iba a pedirle a un tierno infante, un
adulto hecho y derecho como yo, que me pagara una deuda de juego? Me estremecí
al pensar que si eso era capaz de hacer con tan sólo ocho años, qué no podría
hacer cuando cumpliese quince más. Tal vez atracar bancos, por ejemplo. O
quizás algo peor, como trabajar en uno de ellos de asesor de inversiones.
El
pequeño monstruo estaba barajando de nuevo las cartas, no sé para qué, si total
iba a volver a ganar él, hiciera yo lo que hiciese, cuando fuimos interrumpidos
por el sonido del timbre. No esperaba a nadie, pero fuese quien fuese desde ese
mismo momento se ganó mi gratitud eterna. Incluso aunque fuese el mismísimo
Freddy Krugger. Es más, si venía dispuesto a practicar sus habilidades con el
hijo de la vecina, contaba con mis bendiciones, pese a no estar nada seguro de
que el resultado del combate pudiera ser favorable para el bueno de Freddy.
Pero cuando abrí la puerta el rostro que vi no fue el del entrañable ser que no
dejaba de aterrorizar a las buenas gentes de Elm Street sino el de Ander
González, aunque tras contemplar su cara pensé que seguramente había salido
perdiendo con el cambio.
Sin
hacerle ninguna pregunta le dije que entrara y, tras deshacerme del hijo de mi
vecina diciéndole que se fuera a la cocina porque en el congelador podría
encontrar un helado de los que más le gustaban, volví a mirar a González. Mi
primera impresión era cierta, tenía la cara desencajada y apretaba
compulsivamente los puños, como si quisiera destrozar algo que llevara en su
interior y se le estuviese resistiendo. Estuvo así unos pocos segundos hasta
que por fin se animó a soltarme la bomba.
–Han
disparado contra Eneko y se encuentra muy grave. En estos momentos están
operándole a vida o muerte en el Hospital de Cruces. Lo siento, Goiko, ya sé
que él y tú…
No
finalizó la frase sino que después de decir eso se sentó, o sería mejor decir
se derrumbó, en una de las butacas del salón, mirándome con ojos vidriosos, no
sé si esperando una respuesta o, sencillamente, descansando tras haberse
quitado un peso de encima al habérmelo traspasado.
No
eran necesarias más explicaciones. Los dos sabíamos a quién se estaba refiriendo,
a Eneko Goirizelaia, un oficial de la Ertzaintza que había sido compañero mío
durante muchos años, primero en la Academia de Arkaute y poco después en la
Brigada de Homicidios. Fue además uno de los pocos, si no el único, que me
apoyó cuando caí en desgracia, pese a que le había dado mil motivos para
mandarme a tomar por culo. Me acerqué hasta González, cuyo rostro empezaba a
dar síntomas de recuperación, y le pregunté qué era lo que había ocurrido.
–Ahora
no hay tiempo, tienes que acompañarme hasta el hospital, en el camino te lo
cuento todo.
Ander
González siempre había sido muy leal a Eneko, por eso, aunque jamás habíamos
llegado a coincidir en el cuerpo, me ayudó también cuando le necesité, de ahí
que no tuviera ningún recelo ante lo que acababa de decirme, pero aún así me vi
obligado a explicarle que no me era posible, ya que estaba cuidando al hijo de
mi vecina y no sabía cuándo volvería.
–¿No
puedes llamarla por el móvil?
–Sí,
pero es que ni siquiera sé dónde está ni cuánto tiempo tardaría en venir, eso
si consigo localizarla. Joder, Ander, sabes que estoy deseando acudir al lado
de Eneko, pero me encuentro atado de pies y manos.
Ander
González debía tener un interés aún mayor porque fuera a reunirme con mi amigo,
porque diciéndome que por eso no había ningún problema habló a través de su
móvil y en pocos segundos un ertzaina uniformado, al que conocía de vista, se
presentó en la casa dispuesto a relevarme.
–Garrastatzu
es un auténtico hombre de familia, con mujer y cuatro hijos –me informó González–,
así que no tendrá ningún problema para ocuparse del retoño de tu vecina.
Eso
es lo que tú te crees, pensé para mis adentros, pero me abstuve de hacer
cualquier comentario. Como no conseguí hablar con ella le envié un mensaje,
explicándole la situación. No pude evitar sonreír al pensar en el susto que se
iba a llevar al llegar a casa, cuando comprobara que su encantador vástago
había sido custodiado durante toda la tarde por un curtido y veterano policía.
Si en algunos momentos llegué a albergar una remota esperanza de ligarme a la
madre de la bestezuela, en esos momentos la di por finiquitada, aunque en el
fondo tampoco lo lamentaba en exceso, ese tipo de mujeres suele venir con el
lote completo y, las cosas como son, ya no tenía edad para ejercer la
paternidad con un aprendiz de delincuente.
González
había dejado el coche aparcado en doble fila, junto a la farmacia que se
ubicaba al lado de los desaparecidos cines Mikeldi. Un joven con el pelo
engominado y una ostentosa cadena de oro al cuello no cesaba de tocar el
claxon, justamente indignado porque el vehículo del ertzaina le impedía salir.
Cuando González sacó las llaves para abrir las puertas de su coche, el
engominado empezó a despotricar contra él y toda su parentela, pero una simple
mirada fue suficiente para que se callara como un muerto. La verdad es que
González no es de esos policías prepotentes que allá donde van ejercen de un
modo desmedido su autoridad, de ahí que el hecho de que con una simple mirada
consiguiera hacer callar a aquel botarate me indicara la seriedad del tema.
Aunque no hacía falta que me lo recordaran, lo poco que me había dicho
anteriormente en mi casa, que alguien había disparado a Eneko y se encontraba
en esos momentos luchando por su vida en un hospital, había sido suficiente
para que me percatara de la gravedad del caso.
Hasta
que enfilamos la autovía estuvimos los dos callados, pero no pude contenerme
durante mucho tiempo.
–¿Me
lo vas a contar ya o tengo que presentar una instancia, con papel timbrado y
todo?
En lugar
de contestarme con un exabrupto, como seguramente hubiese hecho yo de estar en
su lugar, Ander González, se relajó y tras disculparse por la actitud que había
mantenido hasta ese momento, empezó a contarme lo poco que sabía.
–Ha
ocurrido esta mañana, junto a la prisión de Basauri. Según parece había ido a
recoger a un preso al que acababan de excarcelar cuando desde un vehículo cuya
matrícula estaba borrada y que se dio a la fuga, les ametrallaron a ambos. El
preso recién liberado falleció en el acto y a Eneko se lo llevaron a Cruces
gravemente herido. Aún no sabemos si saldrá de ésta, quién sabe, quizás para
cuando lleguemos ya haya fallecido –se quebró su voz al decir esto último.
Intenté
animarle, pero enseguida comprendí que era algo absurdo. Ambos habíamos visto,
a lo largo de nuestras carreras, numerosas situaciones similares y éramos
conscientes de lo que estaba en juego, ninguno de los dos necesitábamos vanos
consuelos, eran otras ideas las que ocupaban nuestras mentes.
–¿Tenéis
algún indicio lo que ha ocurrido? ¿Algún posible móvil?
González
se encogió de hombros antes de decirme que de momento ni siquiera sabían si el
objetivo principal era el expreso, Eneko o los dos a la vez.
–¿Acaso
estaba trabajando en algún asunto excesivamente peligroso?
Vaciló
durante algunos segundos antes de responderme que creía que no.
–¿Crees
que no? –dejé la pregunta en el aire. Si quería entenderme me entendería, pero
extenderme más sonaría a reproche, y no era mi intención enfrentarme con él, no
al menos en esos momentos.
Supongo
que comprendió el mensaje porque suspiró largamente antes de volver a hablar.
–Somos
compañeros, ya sabes cómo funciona esto, prácticamente somos una pareja de
hecho –se sonrió al decir esta última frase–, llevamos en común los mismos
casos, hacemos el mismo trabajo, y en estos momentos no tenemos entre manos
ninguna investigación potencialmente peligrosa. Ni en estos momentos ni en los
últimos tiempos. Pero... –se calló durante unos instantes que aproveché para
decir eso tan original de que "siempre hay un pero"–, últimamente se
le veía nervioso, como muy agitado y llegué a pensar que estaba trabajando en
solitario en algún caso del que no nos había informado a sus compañeros.
–Eso
no parece propio de Eneko. De mí sí, lo reconozco, pero Eneko es un enamorado
de los reglamentos.
–Así
es –asintió González–, la única explicación posible es que se tratara de un
asunto tan peligroso que de momento prefiriera llevarlo en secreto antes de
decidir qué camino seguir.
–Sí,
eso parece razonable, y también que debía ser un asunto peligroso, en el caso
de que ese “desconocido asunto” tenga relación con el tiroteo que ha sufrido.
¿Se sabe quién es el preso liberado que ha fallecido?
–Sí,
se trata de Koldo Ferreira, un antiguo militante de ETA que llevaba muchos años
recluido y aunque se había alejado hace ya bastante tiempo de la organización
no obtuvo la libertad con anterioridad porque le aplicaron la doctrina Parot.
–¿Un
exmiembro de ETA? No lo entiendo, que yo sepa Eneko nunca ha estado destinado
en las fuerzas antiterroristas.
–Así
es –volvió a asentir González–, pero me cuesta creer que sea casualidad. Hoy no
liberaban a ningún preso que hubiese tenido en el pasado relación con ningún
caso suyo ni tampoco a alguno de sus confidentes, así que lo más razonable es
pensar que había ido allí por Ferreira.
–¿No
podía haber ido a Basauri para entrevistarse con alguno de los presos y por ese
motivo estar en el lugar equivocado en el momento equivocado?
–Ya
lo he pensado, pero en ninguno de los casos de los que en estos momentos nos
estamos ocupando hemos considerado necesario hacer una gestión de ese tipo.
También me he puesto en contacto con las autoridades de la prisión y me han
dicho que no les había comunicado previamente su deseo de entrevistarse con
ningún recluso. Así que, aunque no sepamos cuál era el motivo, lo más lógico es
pensar que acudió a la prisión para recoger a Ferreira.
Lo
que Ander González decía era totalmente razonable y asentí en silencio. Con los
datos que me había proporcionado sus conclusiones parecían bastante lógicas y
razonables, pero de momento eso no nos llevaba a ningún sitio. ¿Qué relación
podían tener Eneko y Ferreira? Me imagino que no tardaríamos en saberlo, en
cuanto sus compañeros empezaran a investigar en esa dirección, pero para mi
sorpresa González me dijo que estaba equivocado, que de eso nada.
–Los
mandos ya han dictaminado que las heridas sufridas por Eneko se debieron tan
sólo a la mala suerte de encontrarse junto a Ferreira en esos momentos, que en
realidad lo que ocurrió fue una consecuencia no buscada de un atentado dirigido
única y exclusivamente contra el antiguo etarra. De hecho las diligencias
judiciales, aunque aún se encuentran en Bilbao ya que el levantamiento del
cadáver lo practicó el juez de guardia, no van a tardar mucho en remitirse a
Madrid, a la Audiencia Nacional.
–¿Tan
pronto?
No
puedo asegurarlo porque Ander González, mientras conducía, miraba fijamente al
frente, pero en su frente aparecieron durante unos instantes unas pequeñas arrugas,
delatoras tanto de su cansancio como del hastío que le producía lo que me iba a
decir.
–Por
lo que me han dicho, esta misma mañana el viceconsejero ha recibido en su
despacho de Lakua* una llamada procedente del
Ministerio del Interior, de uno de sus gerifaltes, por la que amablemente le
solicitaban que la Ertzaintza se abstuviera de iniciar una investigación por su
cuenta y, en todo caso, estuviera a disposición de lo que indicaran los
magistrados de la Audiencia Nacional. Y por lo que me ha comentado mi
informante, el "vice" no ha dado muestras, en ningún momento, de
estar en desacuerdo con esas órdenes. es más, parecía aliviado, como si el que
uno de sus agentes pudiese morir a consecuencia del atentado le importara un
huevo.
Había
rabia en sus palabras, pero también impotencia, una rabia que empezaba a sentir
como propia, aunque no la impotencia, al menos no de momento.
–Bueno,
yo sigo estando en situación de excedencia, así que no me afectan para nada las
órdenes del señor viceconsejero ni de todos los ilustrísimos jueces y
magistrados de la Audiencia Nacional.
Por
primera vez desde que pasó a buscarme apareció una sonrisa en la cara de
González.
–Me
imaginaba que ibas a reaccionar así, y en parte por eso he ido a buscarte,
además de por saber que a Eneko y a ti os une una gran amistad, pero tú también
puedes llegar a tener problemas. Te pueden quitar la licencia para actuar como
detective e incluso acabar con tus posibilidades de reingreso. Eso en el mejor
de los casos, porque te arriesgas a que te emplumen por un delito de
obstrucción a la justicia o algo de similar cariz.
–Eso
es lo de menos, la verdad es que aunque todavía no he convertido mi excedencia
temporal en algo definitivo no tengo muchas intenciones de regresar al servicio
activo. Y en cuanto a lo otro, puedo permitirme tanto la pérdida de la licencia
como el mejor de los abogados.
Estábamos
entrando en el aparcamiento del hospital así que permanecimos callados un buen
rato callados mientras buscábamos una plaza libre en la que dejar el vehículo.
Pocos minutos después cruzábamos la puerta del hospital y sin perder ni un
segundo preguntamos por nuestro amigo.
Las
noticias no eran ni buenas ni malas. Durante seis horas estuvieron operándole y
la intervención fue un éxito, pero de momento los médicos no se atrevían a
vaticinar si conseguiría o no sobrevivir. Se encontraba en situación de coma
inducido, en una habitación individual equipada como si se tratase de una
unidad de cuidados intensivos, pero la moneda aún no había caído al suelo y no
se sabía si iba a salir cara o cruz.
Nos
tomamos un café de la máquina que había en una sala de espera, embutido cada
uno en sus propios pensamientos y sin saber qué hacer. No podíamos entrar en la
habitación de Eneko, debido a su estado, y seguramente hasta dentro de unos
días la balanza no se inclinaría a ningún lado. Estar allí no tenía ningún
sentido y ambos lo sabíamos, pero de algún modo en nuestro subconsciente
revoloteaba la idea de que si nos levantábamos de las incómodas sillas en las
que nos habíamos sentado estábamos abandonando a nuestro amigo. Ander González
se tomó de un trago su café y se levantó, dirigiéndose a la máquina, como si
quisiera servirse otro, pero en lugar de ello miró hacia la puerta y tras
comprobar que no había nadie cerca la cerró, aprovechando que en esos momentos
nos hallábamos solos en la estancia.
–Antes
te he dicho que había ido a buscarte por dos razones, una de ellas porque eres
uno de los mejores amigos, si no el mejor, de Eneko, y la segunda para
involucrarte en la investigación que nosotros no podemos efectuar,
paradójicamente, desde la Ertzaintza. Hay otra, relacionada con esta última. Me
gustaría que esta noche te quedaras aquí, en el hospital, custodiándole.
Le
miré extrañado antes de pedirle que se explicara, aunque intuía lo que iba a
escuchar.
–Ya
conoces la versión oficial, Eneko ha sido víctima accidental de un atentado que
no iba dirigido contra él sino contra un antiguo terrorista que acababa de ser
puesto en libertad, por eso, cuando algunos compañeros insinuamos que quizás
fuera conveniente proporcionarle un retén de vigilancia para evitar que se
pudiera repetir el intento de asesinato, nos tildaron de paranoicos y se
negaron en redondo a hacernos caso. Incluso de un modo ciertamente sospechoso,
nos han asignado de repente trabajos que nos van a obligar a alejarnos del
hospital durante mucho tiempo.
–Entiendo
–le contesté, y era parcialmente verdad, entendía perfectamente lo que estaba
ocurriendo, pero no acababa de entender los motivos–, y no te preocupes por
eso, lo que no sé es cómo voy a justificar mi presencia aquí, en e.l hospital,
durante toda la noche. Ya sabes que a partir de cierta hora, no recuerdo muy
bien cuál, no se permite la permanencia de visitas.
–Eso
ya está arreglado –me tranquilizó González–, tenemos cierta influencia con uno
de los directivos del hospital –no me dijo a qué se debía esa “influencia” y
preferí no preguntárselo– y nos ha proporcionado una txartela* que te identifica como
segurata.
–¿Como
segurata?
–Sí,
como segurata, ¿no te gusta la idea? Nos ha jodido el señorito. ¿Qué querías,
una que te identificara como cirujano maxilofacial y que de repente alguna
enfermera te avisara para efectuar una operación urgente?
Supongo
que ése fue el momento elegido por Ander González para desatar la tensión
acumulada durante todo el día, así que no se lo tomé en cuenta y le dije que
por mí lo de segurata estaba bien
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LA ULTIMA BATALLA,
NOVELA NEGRA
miércoles, 22 de mayo de 2013
612 EUROS (JON ARRETXE)
LA NOVELA: 612
euros, la renta de garantía de ingresos de la que dependen tantas
familias, es el título de la segunda entrega de la saga del detective Touré.
Respetado por sus compatriotas, vigilado por la policía y deseado por las
mujeres blancas, el desplazado Touré sobrevive realizando trabajos de lo más
variopintos. En esta ocasión, tras recibir la visita de un supuesto familiar,
se verá envuelto en una serie de absurdas vicisitudes donde, para franquearlas,
tendrá que poner a prueba todo su ingenio detectivesco.
El autor y trotamundos, Jon Arretxe, realiza aquí un
periplo al interior de ese submundo que engloba a los sin papeles, y que
permanece oculto en nuestro universo de blancos, para contarnos la cruda
realidad de quiénes son y cómo viven sus moradores.
Una novela escrita con un lenguaje divertido y un ritmo
trepidante, donde los golpes de efecto se encadenan uno tras otro atrapando al
lector hasta su conclusión.
EL AUTOR: Jon Arretxe (Basauri, 1963), es
doctor en Filología Vasca, licenciado en Educación Física y ha completado, en
los conservatorios de Bilbao y Vitoria, sus estudios de piano y canto.
Este polifacético y exitoso autor tiene la creación
literaria por oficio, pero también ofrece conferencias sobre sus libros o
viajes, y además canta ópera, siendo integrante de los coros de ópera de Bilbao
y Pamplona.
Desde la publicación de su primera obra, en 1991, su
producción combina principalmente la literatura de viaje (7 colores, Tubabu, El
sur de la memoria...) y la novela negra (Shahmarán, La calle de
los ángeles, Sueños de Tánger
o 19 Cámaras, el debut del
detective vascoafricano Touré.
Como es habitual en Jon Arretxe la novela se publica simultáneamente
en euskera y castellano. Para más información sobre la versión en euskera (la
original, por otra parte) se puede consultar este enlace: http://www.erein.com/libro/612-euro
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PUNTO Y APARTE (MERCEDES GUILLAMÓN)
LA NOVELA: Lucy decide dejar atrás su pasado
para empezar de nuevo en España. La Universidad de Salamanca y su trabajo en el
Cisne Negro la harán centrarse en su nuevo propósito, olvidar su primer amor.
Pero pronto entenderá que esa enigmática ciudad esconde secretos por los que
alguien está dispuesto a matar. Una sala secreta bajo la Biblioteca de la
Universidad y una pequeña ermita situada a las afueras serán el escenario en el
que se desarrollará una emocionante búsqueda por resolver un asesinato y un
misterio que se ha mantenido oculto durante décadas.
LA AUTORA: Mercedes Guillamón nació en
Murcia en 1979. Tras acabar COU, aprobó una oposición y pasó a ser una joven funcionaria
en Madrid, donde se trasladó a los 27 años. Comenzó a escribir de forma más
continua tras ganar el premio en un concurso de relatos cortos convocado por
una asociación de mujeres de su Murcia natal. Cuando estaba escribiendo su
segundo relato, pensó que esa historia bien podría alargarse y acabó
convirtiéndose en su primera novela: Punto
y Aparte.
La novela se presentará el viernes 24
de mayo a las 19:00 horas en la librería madrileña "ESTUDIO EN
ESCARLATA", con la participación de la autora y de Carla Berrocal.
viernes, 17 de mayo de 2013
LA ÚLTIMA BATALLA
LA ÚLTIMA BATALLA ya ha empezado a distribuirse en
las librerías así que ya podéis ir (de uno en uno, para que no os agobiéis en
las aglomeraciones que seguramente se formarán) a por vuestro ejemplar, y si aún
no está, podéis pedirlo. Ideal para que este verano os acompañe allí donde estéis,
porque aguanta tanto el frío como el calor.
Es más, si hacéis acopio de unos cuantos, ya tenéis, con
tiempo más que suficiente, un buen regalo para Olentzero, Reyes Magos. Papá
Noel o quien corresponda, y así no tendréis que esperar, como suele pasarnos
habitualmente a todos, a ir corriendo a última hora a buscar un regalo.
Goiko os necesita. ¿De qué le sirve esforzarse en una dura y
feroz investigación como la de LA ÚLTIMA BATALLA si luego, como el
coronel de García Márquez sólo que al revés, no tiene quien le lea? Apoyadle. Él
también haría lo mismo por vosotros.
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jueves, 16 de mayo de 2013
LOS EJÉRCITOS DE TERRACOTA (GAIZKA SOPELANA)
LA NOVELA: «Me ha conmovido profundamente este relato
de episodios y reflexiones revolucionarias tejidas con los hilos de todas
nuestras vidas y las de tantos compañeros del pasado, del presente y del
futuro... hay pocos testimonios de esos largos y desconocidos periodos
históricos a través de los cuales sobrevive la llamita libertaria... Pero hay
algunos, como el viejo anarquista Rioja, el Tupa, el Nazareno, Farias, la
carioca del MST, el guerrillero zapatista de la pipa, y todos los que pueblan
el relato, que siguen conspirando desde el margen, trabajando tozudamente para
preñar la historia y despertar en alguna latitud a algún ejército de terracota.
Este relato viene a alumbrar esos pasadizos clandestinos». Andrés Pascal
Allende.
EL AUTOR: Gaizka Sopelana Aduri (Bilbao,
1961) es hijo de Andoni Sopelana, uno de los resistentes vascos que volaron el
monumento a Mola y que posteriormente fue encarcelado en la prisión de
Larrinaga. Asimismo, es nieto de Manolo Sopelana, partícipe y organizador de la
fuga del campo de concentración de Gurs (Francia); y de Hermógenes Aduri,
gudari del batallón Avellaneda en la guerra del 36. Detenido en varias
ocasiones por participar en manifestaciones pro-amnistía, fue encarcelado y
posteriormente canjeado, junto con otros presos, por la liberación del político
Javier Rupérez. Es aficionado a la poesía y autor de la novela, Los
contrabandistas del Bidasoa (2000). Vive en el exilio desde 1981 como
internacionalista solidario.
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martes, 14 de mayo de 2013
LA ESTRELLA DE SAMARCANDA (SANTI OSAKAR)
LA NOVELA: Octubre de 1917. La revolución
bolchevique alumbra un nuevo orden en Rusia. Antes de ser forzada al exilio, la
derrocada emperatriz Alejandra Feodorovna confiará a sus más fieles la custodia
de un fabuloso tesoro: una auténtica fortuna cuya pieza más codiciada es la
Estrella de Samarcanda, la joya más valiosa que nadie haya poseído jamás.
Casi veinte
años después, Charles Waugham —veterano de la Gran Guerra y borracho en tiempos
de paz— languidece en París sin mayor aspiración que la de combatir sin tregua
su sobriedad antes que reconocer su fracaso como escritor. El azar le brindará
la ocasión de romper amarras con su mediocre existencia, involucrándolo en la
caza de los legendarios diamantes rusos por los que compiten los servicios
secretos alemanes y soviéticos. Una peligrosa partida que lo llevará hasta
Estambul tras un rocambolesco viaje a bordo del mítico Orient Express. El bueno
de Charlie, sin saberlo ni pretenderlo, conseguirá retorcer los imbricados
hilos de la historia con la sola arma de su candidez.
EL AUTOR: Nacido en la siempre convulsa
Margen Izquierda de Bilbao en 1974, Santi Osakar es periodista de
formación y vocación, aunque la vida lo ha conducido por otra senda. Tras
algunos años trabajando como fotógrafo free-lance, cursó un máster
en Cooperación al Desarrollo que le permitió conseguir un pasaje de dos años
laborales en la sede de Naciones Unidas de Buenos Aires, ciudad en la que dejó
un pedazo de su corazón. Tras un corto periplo barcelonés, regresó a tierra
vasca, donde se ha desempeñado profesionalmente en el campo del marketing y
la documentación, lo que no lo ha apartado de su verdadero anhelo, que no es
otro que el de escribir. La Estrella de Samarcanda es la primera
novela de otras que actualmente están en proceso.
Además de su
trabajo como escritor, Osakar divide su tiempo entre su blog eldespertarsantiosakar.wordpress.com
y la consultoría de investigación social, que ha iniciado recientemente su
andadura en Bilbao.
EL ESCARMIENTO (MIGUEL SÁNCHEZ-OSTIZ)
LA NOVELA: Entre marzo y julio de 1936, el
general Mola, como Director, pergeñó desde Capitanía de Pamplona una
sublevación militar y lo hizo de manera minuciosa, de forma que el plan de
control, represión y represalias de lo que desde un primer momento tenía que
ser «territorio liberado» fue al detalle. Basta asomarse a los periódicos de
los primeros días de la guerra o leer el contenido de algunas de sus
instrucciones secretas: «Se tendrá en cuenta que la acción ha de ser en extremo
violenta…».
Se trata de
ver cómo hemos vivido y cómo vivimos no ya la guerra, sino sus consecuencias.
No cuenta tanto lo de entonces como lo de ahora, el cómo seguimos viviendo
aquello de una manera mucho más viva de lo que se piensa y desea.
EL AUTOR: Miguel Sánchez-Ostiz (Pamplona, 1950), es autor de las
novelas Los papeles del ilusionista (1982), El
pasaje de la luna (1984), Tánger Bar (1984), La
quinta del americano (1987), La gran ilusión (1989),
Premio Euskadi de Literatura y Premio Herralde de novela, Las pirañas
(1992), La caja china, Un infierno en el jardín (1995),
No existe tal lugar (1997), Premio Nacional de la Crítica, La
flecha del miedo, El corazón de la niebla (2001), En
Bayona, bajo los porches (2002), La nave de Baco (2004),
El piloto de la muerte (2005) y La calavera de Robinson(2006).
Entre sus
muchos libros misceláneos hay que destacar la crónica de viajes La isla
de Juan Fernández y Peatón de Madrid, así como una serie
de diarios y dietarios, que se comenzaron a publicar en el año 1986, como La
negra provincia de Flaubert, Mundinovi. Gaceta de
pasos perdidos (1987), Correo de otra parte (1993), El
árbol del cuco (1994), La casa del rojo y Liquidación
por derribo.
Artículo publicado en el diario DEIA (http://www.deia.com/) el 13 de mayo de 2013.
Redactora: Ana Oliveira Lizarribar.
Miguel
Sánchez-Ostiz
presentará la semana que viene su nuevo trabajo, El Escarmiento,
así, en mayúsculas, porque con este concepto definió el general Mola la
acción que quería ejecutar con los vascos y con todos los demás. Y porque lo
hizo, generando unas consecuencias que aun hoy se perciben, aunque algunos
quieran cubrirlas con silencio.
Precisamente
para destapar aquellos hechos ha realizado el escritor pamplonés dos extensos
trabajos, el primero es éste que ahora ve la luz, y el segundo, titulado El
Botín, se publicará más adelante y refleja el negocio colosal que algunos hicieron a base de expolios,
expropiaciones y robos a mano armada. La editorial Pamiela es la responsable de
publicar ambos libros.
En El
Escarmiento, Sánchez-Ostiz plantea una crónica novelada de los acontecimientos; un texto que arranca a
las puertas del fuerte de San Cristóbal, en el monte Ezkaba, pero no en la
fecha de la fuga, en 1938, sino en la actualidad y en compañía de algunas
víctimas de la Guerra Civil y de la represión desatada desde la mañana del 19
de julio de 1936, en la plaza del Castillo de Iruñea. La intención del escritor
es ver cómo hemos vivido y cómo vivimos
no ya la guerra, sino sus consecuencias, porque, según él, no se trata tanto de lo de entonces, sino de
lo de ahora, de cómo seguimos viviendo aquello, de una manera mucho más viva de
lo que se piensa y desea: los unos, los otros y los de que no.
Para el
prestigioso autor, las trincheras siguen
abiertas en los tribunales, en los periódicos, en las cátedras universitarias,
en los bares de las tribus... negacionistas, revisionistas, feroces
indiferentes, guerracivilistas, acusadores fiscales, opinadores de profesión,
historiadores, sí, pero de un lado y de otro, tomando partido siempre...
La narración
de Sánchez-Ostiz incluye una escena estremecedora entre José de
Arteche, bibliotecario de Gipuzkoa, y José María Iribarren, que 30
años atrás había sido secretario privado del general Mola en los
primeros meses de la Guerra Civil. A propósito del bombardeo de Gernika y de la
participación del general, Iribarren dice a su interlocutor: Pero si en Mola era una obsesión hacer un
escarmiento entre los vascos. Un escarmiento. Así decía: "un escarmiento". Aquel hombre no
pensaba más que en matar, añade.
En aquel
escarmiento planeado al detalle le ayudaron, según destaca el escritor, civiles
que conocían el terreno, caso de Raimundo García, Garcilaso,
director de Diario de Navarra. Y vaya si lo consiguió, porque escarmentó
a guipuzcoanos y a navarros, a alaveses y
a vizcainos, a riojanos, aragoneses, sorianos, gallegos, castellanos,
extremeños... republicanos, azañistas, izquierdistas, nacionalistas, jornaleros
revoltosos de la Ribera, obreros de fábricas, mineros, cenetistas, ugetistas,
comunistas, judíos, espías, masones...
Aquello fue una cacería en toda regla, con voluntarios
armados por los campos para que no se escapara ninguno. Como cuenta Sánchez-Ostiz,
se cometieron atrocidades de las que
jamás ha respondido nadie, y se extendió un silencio y una mordaza de 70 años por parte de todos los implicados,
incluidos los miembros de la jerarquía eclesiástica, que estaban al corriente de lo que sucedía.
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EL CAZADOR SORDO (JAMES McCLURE)
LA NOVELA: La víspera de Navidad el teniente
Tromp Kramer investiga en uno de los mejores barrios residenciales de
Trekkesrburgo, en Sudáfrica, el asesinato de un blanco católico, muy piadoso.
Apenas iniciadas las pesquisas, le trasladan a otro caso, un simple accidente
de tráfico con una víctima. El asesinato del beato pasa a su compañero el
sargento zulú Mickey Zondi. ¿Por qué separan a Kramer y a Zondi? ¿Qué misterio
oculta esta sucesión de extrañas casualidades? El cazador sordo, inédita hasta ahora en español y tercera
novela de la excepcional serie policíaca escrita por James McClure, vuelve
a poner el dedo en la llaga del apartheid. Un ritmo apasionante que destroza
todos los convencionalismos del género.
EL AUTOR: James McClure (Johannesburgo,
Sudáfrica 1939 - Oxford, Inglaterra, 2006). Escritor y periodista británico, se
educó en la región sudafricana de Natal, en donde comenzó a trabajar como
fotógrafo junto a Tom Sharpe. Posteriormente escribió guiones para cómic
y dio clases de inglés, hasta que en 1963 se incorporó como periodista y
reportero gráfico a la redacción de The Natal Witness, diario
editado en Pietermaritzburg, capital de Natal. En 1965 se trasladó con su
familia en Gran Bretaña, donde trabajó en varios periódicos, entre ellos The
Oxford Times y The Oxford Mail, de los que fue editor. Con su
primera novela, El cerdo de vapor, publicada en 1971, ganó el
premio Gold Dagger concedido por la Asociación de Británica de Escritores de
Novela Negra, y supuso el comienzo de una exitosa serie de títulos
protagonizados por el teniente afrikáner Tromp Kramer y el sargento bantú
Mickey Zondi, de la Brigada de Homicidios y Robos de Trekkersburgo: El
leopardo de la medianoche (1972), The Gooseberry Fool (1974),
Snake (1975), The Sunday Hangman (1977), The
Blood of an Englishman (1980), El huevo con truco (1984)
y La canción del perro (1991), en la que narra el encuentro entre
Kramer y Zondi durante una investigación llevada a cabo en la lejana provincia
de Natal. McClure también escribió una novela de espías situada en
África meridional, Rogue Eagle (1976), que ganó el Silver Dagger
de la Asociación de Británica de Escritores de Novela Negra, y dos ensayos
sobre las policías de Liverpool y San Diego. Murió el 17 de junio de 2006 en
Wallingford, Oxfordshire.
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lunes, 13 de mayo de 2013
EL LEJANO REINO DE LA VÍA LÁCTEA (RAMÓN LOUREIRO)
León Daniel
María Bonaparte, más conocido como León de Bretaña, el del Glorioso Cuerpo
Resucitado, monarca coronado del Reino de la Vía Láctea a quien, como a los
ángeles, le nacieron a la espalda dos largas alas de plumas blancas, recibe
entre las sombras de todos los difuntos que lo acompañan, junto al Bicéfalo
Príncipe de Caldaloba -su amigo y casi tutor Don Enrique de Dos Cabezas- y al
infatigable Merlín Nigromante, la noticia de que los Reyes Magos vienen a su
encuentro, fieles al mandato de las señales que, con la luz de los prodigios,
brillan en el cielo.
Ramón
Loureiro, autor de Las
galeras de Normandía y León de Bretaña, cierra con
esta novela la trilogía de la coexistencia de vivos y muertos.
LA VIDA CUANDO ERA NUESTRA (MARIAN IZAGUIRRE)
LA NOVELA: "Añoro la vida cuando era
nuestra", comenta Lola mientras trastea en la cocina de su casa. Esa vida,
que era tan suya y tan llena de ilusión, antes estaba hecha de libros y de
charlas de café, de siestas lánguidas y de proyectos para construir un país,
España, que aprendía paso a paso las reglas de la democracia. Pero llegó un día
de 1936 en que vivir se convirtió en puro resistir, y ahora, quince años
después, de todo aquello solo queda una pequeña tienda, una librería de viejo
medio escondida en uno de los viejos barrios de Madrid, donde Lola y Matías, su
marido, acuden cada mañana para vender novelitas románticas, clásicos olvidados
y lápices de colores a quien se acerque.
Es aquí, en
ese lugar modesto, donde una tarde de 1951 Lola conocerá a Alice, una mujer que
ha encontrado en los libros su razón de vivir. Siguiendo la mirada de Lola y
Alice, viéndolas sentadas detrás del pobre mostrador y leyendo juntas el mismo
libro, iremos lejos, hasta Inglaterra, y atrás en el tiempo, hacia principios
del siglo XX, para conocer a una niña que creció preguntándose quiénes eran sus
padres.
La vida cuando era nuestra es un homenaje a la lectura, pero es
sobre todo la historia de dos mujeres, una que poco sabe de la vida y otra que
quizá sabe demasiado, aunque no pueda hablar. Entre estas miradas cómplices
anda el talento de Marian Izaguirre.
LA AUTORA: Marian Izaguirre nació en
Bilbao y ahora reside en Madrid, en una casa donde se van acumulando amigos,
libros y buena música. Licenciada en ciencias de la información, ha
desarrollado tareas en el campo del periodismo y la publicidad, mientras se
dedicaba a la escritura.
Hace veinte
años vio la luz su primera novela La vida elíptica, que obtuvo el
Premio Sésamo. Desde entonces ha publicado cinco novelas más y una colección de
cuentos. Sus obras han sido galardonadas con distintos premios, entre los que
se cuentan el premio Andalucía y el Ateneo-ciudad de Valladolid.
Artículo publicado en el DIARIO DE
NAVARRA (http://www.diariodenavarra.es/)
el 11 de mayo de 2013.
Una
partición grosera divide la literatura en historias de ganadores y perdedores. Marian
Izaguirre (Bilbao 1951) sabe que los perdedores"
son grandes protagonistas. Y con una emotiva
y esperanzadora historia de derrotados que no se han dejado humillar, que
mantienen la cabeza alta pone un punto y seguido en una carrera narrativa
de dos décadas. La vida cuando era
nuestra (Lumen), su séptima novela, es una declaración de amor al libro
y la lectura y la cultura europea a través de unos personajes que profesan la religión del libro.
Seres íntegros que resisten en la España triste y gris de los cincuenta,
aislada de Europa y que se ilumina con el poder transformador de la literatura
y el aire de libertad encarnado en los pocos brigadistas internacionales que se
quedaron a pesar de la derrota en un país devastado.
Izaguirre narra sobre libreros, editores,
lectores y traductores apasionados que arriesgan su vida por los libros y cuya
peripecia se entreteje en una narración que
encierra muchos libros dentro de otros libros. Con la estructura de cajas
chinas habitual en las narraciones de Izaguirre, transcurre entre Normandía,
Madrid, París, Londres y Roma. Es una
foto en blanco y negro de un tiempo que ya no existe, de libros y gentes que
aman a los libros y resisten los embates de la historia, apunta. Para su
sorpresa, las más prestigiosas editoriales europeas -Sperling & Kupfer
(Italia), Krueger, de Fischer Verlag (Alemania), Boekerij (Holanda) y Albin
Michel (Francia),- han apostado por este retrato europeo y adquirido los
derechos de una novela que hoy llega al lector español.
El libro es
el gran protagonista de una historia que arranca en un librería de viejo en la que cae un hada madrina que hará morder
el polvo al personaje más siniestro, mostrando puertas y caminos que nadie era
capaz de ver. La librería y los libros son el centro la vida de los
protagonistas, dos jóvenes, -Matías y
Lola, librero de lance y editor represaliado y traductora-, con un daño
clarísimo por la guerra a quienes han hurtado su vida. En su trayectoria se
cruzan Alice, una mujer cargada de
misterio que irrumpe en sus vidas y nos remite a otra no menos misteriosa dama,
y Rose, protagonista del libro dentro de
libro y que arroja luz y color en la grisura vital de los demás.
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viernes, 10 de mayo de 2013
MAYO NEGRO
Dirigido por
Mariano Sánchez Soler y Fran Ortiz, y puntual como todos los
años, entre el 22 y el 25 de mayo vuelve un festival del género negro que se ha
hecho ya imprescindible en el evento de actos negro-criminales que se realizan
en España, el "Mayo Negro" de Alicante.
Si podéis,
no os lo perdáis. De momento lo que tenemos es el inquietante cartel. Próximamente,
el aún más inquietante programa.
martes, 7 de mayo de 2013
FICHERO DE NOVELAS NEGRAS: 428.-LA HIJA DEL TIEMPO (JOSEPHINE TEY)
Título: LA HIJA DEL TIEMPO
Título
original: THE DAUGHTER OF TIME
Autora: JOSEPHINE TEY
Editorial: RBA
Trama: Alan Grant, inspector de Scotland Yard, se
encuentra recluido en una habitación de un hospital a causa de un accidente
doméstico. Aburrido y sin nada especial que hacer, llega a sus manos un retrato
de Ricardo III, quizás el rey más odiado por los ingleses. Interesado por su
figura y pensando, tras estudiar el retrato, que su cara no es la del asesino
despiadado del que todos hablan, decide investigar, con la ayuda de un
estudiante de Historia, si los crímenes que se le achacaron fueron reales o
imaginarios.
Personajes: Alan Grant, inspector de Scotland
Yard, serio y riguroso, buen fisonomista y muy observador, por lo que ha
adquirido, con el paso del tiempo, la capacidad de "adivinar", por el
retrato, el carácter de las personas, Marta, Brent Carradine, joven estudiante
de origen norteamericano, lo que le libra de prejuicios al tratar los temas
británicos, apasionado de la historia y que no desdeña aceptar nuevas teorías,
Marta Hallar, actriz amiga de Grant, culta y de personalidad arrolladora, la
Enana y la Amazona, sobrenombre que Grant da a sus dos enfermeras, de carácter
opuesto ambas pero a las que sólo les interesa que Grant se comporte como un
"buen enfermo", el sargento Williams, subordinado de Grant y leal a
él, eficaz en su trabajo aunque desinteresado por otro tipo de "historias".
Aspectos a Destacar: La habilidad con que la autora
se sirve de una trama detectivesca y del personaje más habitual en sus novelas
policíacas, el inspector Grant, para revisar la figura del rey inglés más
polémico en la historia, Ricardo III / En 1990 la "Asociación de
Escritores de Novela Negra" la declaró como la mejor novela de misterio de
la historia.
La Frase: No era posible, decía, clasificar los
rostros, pero sí caracterizarlos uno por uno. En una revisión de un célebre
juicio, por ejemplo, donde las fotografías de los principales involucrados se
mostraron por una cuestión de interés ciudadano, nunca hubo dudas de quién era
el acusado y quién era el juez. De vez en cuando, un abogado, por su aspecto,
podría haberse cambiado por el prisionero que estaba en el banquillo, a fin de
cuentas, los abogados son una simple muestra de la humanidad, tan proclives a
las pasiones y a la avaricia como el resto, pero los jueces poseen una cualidad
especial, integridad e imparcialidad.
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lunes, 6 de mayo de 2013
TOURÉ, UN DETECTIVE VASCO NACIDO EN BURKINA-FASSO
Si la novela negra vasca, hasta no hace mucho tiempo, no se
había desarrollado excesivamente, aunque afortunadamente las cosas están
cambiando, tanto por la labor de autores como de editoriales (en este enlace
podéis observar algo de lo que se ha hecho hasta el momento: https://sites.google.com/site/escritoresvascosycriminales/galeria-de-escritores-vascos-y-criminales),
menos aún se habían creado series por las que se diera continuidad a personajes
que, de alguna manera, podrían llegar a ser representativos de sus autores y de
la propia novela criminal vasca.
Sin embargo, también se está poniendo fin, poco a poco, a
esa carencia. Personajes como Amaia Ezpeldoi, una mujer inteligente,
sentimental, irónica, patriota y de condición sexual lesbiana, protagonista de varias
de las novelas de Itxaro Borda, Felicidad Olaizola, la ertzaina
protagonista de la obra criminal de Javier Otaola que, casualidad o no,
comparte con Amaia Ezpeldoi su condición sexual o Pacho Murga, ese pijo bilbaíno
creado por Juan Bas para su "Trilogía del Exceso" (Alacranes en su tinta, Voracidad y Ostras para Dimitri), así lo atestiguan. Sin olvidar, que para
eso uno es el autor de este blog y de este artículo, a Mikel Goikoetxea, más
conocido por Goiko, el exertzaina reciclado en detective que ha protagonizado
mis novelas Pájaros sin alas y
La luz muerta y en los próximos
días repetirá protagonismo en la tercera entrega de la serie, La última batalla.
Pues bien, hay otro personaje que, de la mano de Jon
Arretxe, se ha incorporado ya a ese elenco de personajes vascos de novela
negra que dentro de poco se nos van a hacer imprescindibles. Se trata de Touré,
el protagonista de 19 cámaras,
un nativo de Burkina-Fasso que aterriza en Bilbao con el loable y honesto propósito
de ganarse la vida y que, para llevarlo a cabo, se tendrá que hacer pasar por
vidente e iniciar una doble carrera como cantante de ópera y detective, entre
otras cosas, mientras se recorre el Bilbao más marginal y toma contacto,
incidentalmente, con sus clases altas.
Al parecer Touré debe estar contento, o quizás tan sólo
resignado, con ese nuevo oficio que tuvo que aprender a la fuerza, ya que tras
su primera aventura reaparecerá dentro de poco en una nueva novela, 612 euros, cuyo título alude a la
cantidad que se cobra por el salario social en Euskadi, en la que este vasco de
origen subsahariano vestido habitualmente con una camiseta del Athletic
(¿integración o peloteo?, yo creo que ni el propio autor está seguro de ello)
se embarcará en una nueva investigación detectivesca gracias a la cual, además
de consolidarse como un nuevo y potente personaje de novela negra, nos indicará
que su creador, Jon Arretxe, es un autor al que merece la pena seguir en
todas sus aventuras literarias.
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FICHERO DE NOVELAS NEGRAS: 427.-MALVADOS (JOHN CONNOLLY)
Título: MALVADOS
Título original: BAD MEN
Autor: JOHN CONNOLLY
Editorial: TUSQUETS
Trama: Dutch Island, más conocida por Santuario, es
un pequeño islote de l costa de Maine de trágica historia, ya que fue repoblado
tras ser exterminados en una matanza todos sus habitantes hace más de
trescientos años. En ella se refugia, junto a su hijo menor de edad, una mujer
que huye de un asesino psicópata. Pero éste descubrirá dónde se esconde e irá
tras ella, ayudado por un grupo de asesinos sin escrúpulos, sin importarle para
ello ir dejando detrás suyo un reguero de sangre y sufrimiento.
Personajes: Joe Dupree, conocido también como
Joe Melancolía a causa de su carácter, gigantón jefe de policía de la isla y
conocedor de sus secretos ancestrales, así como protector de sus conciudadanos,
Sharon Macy, novata agente de policía, en prácticas, destinada por casualidad a
Dutch Island, con ganas de trabajar por la comunidad, Marianne Elliott, mujer
refugiada en la isla con su hijo, de fuerte personalidad y determinación,
Edward Moloch, asesino despiadado que va a la isla en busca de venganza, Larry
Amerling, jefe de correos de la isla y su historiador particular, lo que le ha
llevado a conocer los entresijos de su pasado
Aspectos a Destacar: La habilidad con la que va
conduciendo el autor a los personajes y la trama hasta su clímax final, con una
nueva muestra de su capacidad para incrustar elementos fantásticos o
sobrenaturales en lo que es un fondo de novela negra de las más dura y cruda que
se escribe en la actualidad, una novela negra que es también una novela
tenebrosa.
La Frase: Para los que consideran la isla desde fuera,
su historia puede parecer sangrienta y extraña. Pero los que llevamos viviendo
aquí muchos años, y cuyos padres, abuelos y tatarabuelos yacen enterados en el
cementerio de la isla, estamos acostumbrados a las cosas extrañas de Dutch
Island. Hay senderos en el bosque que desaparecen en una semana y otros nuevos
que aparecen en su lugar, de manera que un hombre puede recorrer un día un camino que conoce y
acabar al final en parajes que no conocía. Estamos acostumbrados a los
silencios y a los sonidos que son
característicos de este pedazo de tierra. Vivimos bajo la sombra de su
historia y caminamos gracias a los que se fueron antes que nosotros.
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