jueves, 12 de mayo de 2016

DEMASIADO RUIDO EN "EL MUNDO DEL PAÍS VASCO"



Os dejo aquí el interesante reportaje que Beatriz Rucabado escribió para la edición vasca del diario EL MUNDO.



Un mendigo asesinado en el centro de Bilbao, un antiguo inspector de policía de Mali que ha terminado encontrando su destino en la capital vizcaína, un hombre a quien sus actividades criminales han acabado cobrándole lo que más quería y, en el centro de todo, un ertzaina en excedencia reconvertido en detective. Han pasado varios meses desde que Mikel Goikoetxea, Goiko para los amigos, resolviera su último caso. Desde entonces regenta un bar en el Casco Viejo de Bilbao y se ha convertido sin quererlo en el protector de cinco prostitutas, después de que su proxeneta fuera asesinado por una banda de delincuentes que él ayudó después a detener. Pero una puñalada que casi acaba con su vida, y el caso de un mendigo cuya muerte parece no importarle a nadie, acaban por devolverlo al mundo de la investigación.

Comienza así Demasiado ruido (Erein), una novela policiaca en la que José Javier Abásolo (Bilbao, 1957) recupera a su personaje Goiko después de incursiones en el género western con Una del oeste y en el género histórico con la ucronía Una decisión peligrosa. «Cuando escribo, me gusta partir de la historia; y si la historia no encaja con el personaje, no me parece honesto forzarlo», dice.

En esta ocasión, sin embargo, tenía claro que el protagonista debía ser Goiko, un personaje que ha ido evolucionando a lo largo de cuatro entregas y que en esta ocasión deberá enfrentarse a un conflicto entre su ética y su propia vida. Porque cuando, confundidos por su nuevo rol como falso proxeneta –«No me quedaba con la pasta que ganaban ni me aprovechaba de ellas sexualmente», remarca sobre su relación con sus protegidas el personaje, que recalca también que «jamás en la vida» les tocó «ni un pelo»–, una banda de delincuentes le encargue un asesinato, Goiko se debatirá entre la posibilidad de rechazar el encargo y descubrirse, o aceptarlo para salvar la vida. Y esta opción no le dejará más salida que la de investigar a quienes le quieren contratar.

El protagonista se verá así envuelto en una trama en la que se mezclan las bandas criminales del Este de Europa, los personajes llegados de Mali y hasta la Policía de Scotland Yard. «Estamos globalizados para todo, incluso para el crimen», reflexiona el autor, quien en la trama ha recuperado a personajes de entregas anteriores como Vladimir –que ayudó al protagonista a demostrar su inocencia ante las falsas acusaciones de implicación en una red de distribución de pornografia infantil– y el viejo compañero del protagonista Eneko Goirizelaia, empeñado en descubrir qué es lo que calla Goiko.

La trama se complica además cuando comienzan unos extraños homicidios en Londres que traen de cabeza a Scotland Yard, además de con las vicisitudes de un inmigrante africano que, antes de viajar a Europa, fue también policía en su país natal. Un juego de planos que poco a poco irán encajando y en los que Abásolo intercala la tercera persona para los personajes secundarios y la primera para su protagonista. Después de cuatro entregas, al autor cada vez le resulta más fácil adentrarse en la mente de un personaje que, por su condición de antiguo ertzaina, conoce bien los procedimientos judiciales y policiales, pero no está sujeto a ellos y actúa esquivándolos «de modo poco ético» en ocasiones, reconoce Abásolo, quien remarca que pese a todo, y aunque sea muy personal, el protagonista tiene un sentido de la ética «muy fuerte». «Me gusta ver cómo va creciendo el personaje, que en esta entrega tiene más años, está más cansado...», dice el autor, a quien le gusta recrear «personajes vivos», con sus días buenos y sus días malos. «Que sean como nosotros», resume.

Así, Goiko hace gala de un sentido del humor irónico y crítico que al personaje le sirve como «autodefensa » y al autor, como herramienta para «destensar» las tramas más duras. Porque aunque remarca que con sus novelas no intenta «hacer reflexión social», también sabe que a través de las tramas y los personajes de la novela negra es «inevitable que salgan esas reflexiones». «Hay autores que califican a la novela negra como la novela social de nuestro tiempo», reconoce Abásolo, quien inevitablemente toma elementos de la realidad cotidiana.

La novela plasma de hecho un Bilbao que no siempre es el que recogen las guías turísticas, pero que el autor resalta que «aparece siempre con cariño». Pero tampoco puede ignorar realidades que se han hecho presentes en una sociedad que ha experimentado grandes cambios en los últimos años. Y en la caracterización de los personajes resulta inevitable plasmar que «no es lo mismo quien lo ha tenido todo» que quien ha nacido sin nada.

La trama hace de hecho un guiño a uno de los autores vascos que, en los últimos años, ha puesto en el mapa literario el barrio de Bilbao La Vieja. Así, en la novela tiene un cameo el inspector Touré, inmigrante sin papeles convertido en detective improvisado que ha protagonizado cuatro novelas de Jon Arretxe. «Le pedí permiso y me dijo que podía hacer lo que quisiera mientras no lo matara, porque quiere seguir escribiendo sobre él», ríe Abásolo.

De igual modo, y aunque Goiko sufrirá en la novela, también Abásolo tiene intención de seguir escribiendo sobre un personaje cuya vuelta le reclamaban ya los lectores. Eso sí, siempre con la honestidad de una buena historia y sin agotar al protagonista. «Es bueno dejarlos reposar, porque si no, corres el riesgo de escribir siempre la misma novela; y no quiero hacer un libro por hacer», subraya.




viernes, 6 de mayo de 2016

DEMASIADO RUIDO: ENTREVISTA EN EL DIARIO "GARA"



José Javier Abasolo (Bilbo, 1957) publica con Erein «Demasiado ruido», novela en la que recupera uno de sus personajes más famosos, el ertzaina retirado Goiko, que tratará de resolver la muerte de un indigente en Bilbo. La trama se complica con la aparición de Scotland Yard y un migrante de Mali.
Tras un par de novelas de otros ámbitos ha recuperado a Mikel Goikoetxea, el ertzaina retirado que ejerce de detective. ¿Le echaba de menos?
Goiko me gustó desde el primer momento. Es un personaje clásico al que le he dado una vuelta para adaptarlo a nuestra época y sociedad. Escribí tres novelas seguidas con él, pero el problema de las series es que, aunque me gusten como lector, tenía el miedo de repetirme; hay autores de novela negra que me encantan pero que, una vez leída una novela suya, ya has leído todas. Y yo no quiero caer en eso.
Después de escribir dos novelas sin Goiko, me surgió una historia potente que creo que es adecuada para él, y le he vuelto a poner en escena. Además, lectores y amigos me preguntaban cuándo iba salir otra de Goiko. Me siento muy halagado.
¿Con qué aventura se encontrará Goiko?
La historia arranca con el asesinato de un mendigo. Goiko ya está retirado, tampoco quiere trabajar como detective, pero como tiene mala fama en algunos ambientes, alguien equivocadamente intenta contratarle para matar a un mendigo. Goiko tienen un dilema: si se niega, el que intenta contratarlo irá a por él y, si acepta, como no va a cumplir el encargo, tiene que salir del paso descubriendo por qué quieren matar a un mendigo, que es un personaje al que en nuestra sociedad no damos importancia.
¿Habrá más personajes?
Aunque el protagonista es Goiko, me gusta jugar con varios planos y hay otras dos historias que confluyen: una serie de asesinatos que ocurren en Londres y son investigadas por Scotland Yard, y las peripecias de un inmigrante subsahariano que viene en patera. Pero no es un inmigrante típico, es un personaje que en su país natal tiene poder y viene para resolver unos encargos pendientes de su jefe.
También hace un pequeño cameo Touré, el personaje de Jon Arretxe.
Tengo mucha relación con él y me dio permiso para introducirlo; la única condición que me puso fue que no lo matara porque quiere utilizarlo para otras novelas (ríe).
¿No le resultó complicado jugar con un personaje creado por otro escritor?
Es complicado porque no interactúa como protagonista, sino que sale en unas pocas páginas. Ha sido divertido.
¿Hasta qué punto trata el tema de la inmigración?
No es una novela sobre la inmigración. Más que tratar los temas, los utilizo porque están en nuestra realidad. Creo que la novela negra es un género muy apegado a las realidades sociales y, si escribes con cierta honestidad, recogiendo lo que hay a tu alrededor, indirectamente sí estás dando tu visión.
Los personajes a veces avanzan por su cuenta. ¿Ha habido cambios en la vida de Goiko?
Cambios como tal no, pero el personaje va evolucionando. Ahora está un poco más viejo aunque en forma, es más escéptico, solitario e irónico, sigue siendo muy del país... Hay cosas que no aparecen en la novela pero que están en mi cabeza, como que suele ir a un txoko con su cuadrilla... Al definirlo así para mí, lo encauzo mejor.
No relaciono lo que me cuenta con la portada, en la que aparece una mano que sujeta una memoria USB.
La portada tiene relación con la novela pero... solo te puedo decir que tiene relación con lo que pasa en Londres. Es una maravilla de portada, realizada por Cristina Fernández, que es una gozada porque se nota que se lee las novelas, por lo que logra captar muy bien su espíritu. Y claro, hay que leérsela para entender a qué viene la portada...
Parece que el género negro está de moda, pero son muchos los autores que mezclan novela negra, histórica, policíaca...
Cada vez las fronteras entre géneros están más difuminadas, y sí que hay un boom que parece que está aguantando. Pero, más que de ventas, es un boom de festivales, de críticas, de interés por parte también de muchos autores. Amazon y el mundo de la autoedición están favoreciendo mucho también la proliferación de autores. Aunque a veces te pierdes entre tanto autor, de la cantidad puede salir la calidad; si solo hay un escritor puede ser bueno o malo, pero si hay mil igual hay cincuenta buenos. A mí lo que me dan miedo son las modas, porque son efímeras, pero creo que en Euskal Herria se está consolidando una serie de escritores que antes o después harán una obra maja. Tenemos a Jon Arretxe y Alberto Ladrón Arana en euskara, en castellano está Noelia Lorenzo... Poco a poco, se está desarrollando una novela negra muy interesante, incluso empieza a haber autores en Iparralde, aunque publican en francés.
Hay quien critica que todo lo que se aproxima al género se está marcando como novela negra, incluso que la calidad de los relatos no es la deseada...
Lo que pasa es que, efectivamente, hoy en día la etiqueta de novela negra no sé si vende, pero aclara al lector. Las etiquetas no me parecen mal, pero es cierto que hay novelas fronterizas; hay novelas negras e históricas en la que la investigación policial casi desaparece, otras veces si hay un crimen ya es considerada como negra... Pero, al final, es el lector quien decide.
¿Y qué ingredientes tendría que tener una novela negra?
Un crimen o la posibilidad de cometerlo, alguien que investiga o lo sufre, y una trama que se resuelva en torno a ellos. Normalmente habría un investigador, pero se puede contar desde el que ha cometido o pretende cometer el crimen, y siempre tiene que haber algún tipo de acción que desencadene, desde un punto de vista criminal quizás, la acción. La clásica sería un muerto y un policía que investiga, pero hay variaciones.
Tras esta cuarta entrega, ¿tendremos más noticias de Goiko?
Tendremos más noticias de Goiko, sí. De hecho, en esta novela le zarandeo mucho y le hago mil faenas pero le dejo vivo, porque quiero que continúe. Eso sí: no será en la que estoy escribiendo ahora, porque no encaja.
(Redactora: Amalur Artola).


lunes, 2 de mayo de 2016

PARTIR (LUCÍA BASKARAN)



LA NOVELA: Partir es una historia sobre la juventud, sobre cómo matar la ingenuidad postadolescente y morir un poco, para luego resucitar hermosos. A través de la protagonista, la autora nos sumerge en un relato descarnado en primera persona. Desde sus personajes --jóvenes locos, temblorosos, que quieren descubrir el mundo y hacerlo estallar en pedacitos-- hasta sus escenarios --Madrid, París, el ambiente universitario, ese sabor fresco, moderno, duro y urbano--, la historia va tomando fuerza y realidad y nos invita a seguir leyendo con miedo y emoción. Un libro comparable, entre otros, a La campana de cristal, de Sylvia Plath, o a las primeras novelas autobiográficas de Amélie Nothomb.

LA AUTORA: Lucía Baskaran (Zarautz, 1988) es redactora en el magazine “Kulturaldia”, columnista en el periódico “Diagonal” y feminista radical. Con 17 años huyó a Madrid para formarse como actriz. En 2009 puso en marcha su primer blog, "La loca del pueblo", donde escribía sobre todo aquello que le interesaba, sin orden ni censura. Años más tarde regresó a su Zarautz natal con una bonita crisis existencial y pasó por varios trabajos, pero nunca dejó de escribir. Partir es su primera novela y quedó finalista en el premio Herralde de Novela 2015. Actualmente vive entre Donostia y Barcelona.


SU MUERTE, GRACIAS (ABEL AMUTXASTEGI)



Samuel Pineda es un vendedor de suicidios fracasado que trabaja para el padre de su novia Virginia.
Cuando Virginia le sugiere que formalicen su relación, Samuel se ve obligado a encontrar un cliente con el que ganarse la estima de su futurible suegro.
Mientras tanto, la Muerte disfruta de un retiro tan largo como merecido. Delega el trabajo en los volubles Emisarios de la Muerte y se concentra en lo único que de verdad le interesa: aprender a jugar al ajedrez de una vez por todas.
Samuel cree encontrar la solución a todos sus problemas con la llegada de Hortensia, una anciana deseosa de pasar al Otro Lado y con un evidente problema de gestión de la ira.
Pero sucederá algo que obligará a la Muerte a abandonar su descanso.
Y volverá dispuesta a hacer todo lo que haga falta para salvar al mundo de su destrucción.