lunes, 16 de mayo de 2016

ORO VERDE (INMA ROIZ)



Un niño crece al abrigo de las montañas altas de Liébana, esperando la oportunidad de convertirse en adulto y atravesar las cimas nevadas que le rodean. La vida en la aldea forjará su identidad y su fuerza, que le acompañarán en el devenir de una búsqueda constante de futuro. Oro verde es la historia de dos mundos distintos que bien podrían transcurrir en siglos diferentes y que, sin embargo, acontecen paralelos en un mismo tiempo, en los años 40 y 50. Mientras que en la aldea la vida se desliza serena y silenciosa, al ritmo de la naturaleza y sus exigencias, en los montes vascos el trabajo de la madera, la tala, marca cada instante de la jornada, con cuadrillas de hombres jóvenes hechos a sí mismos, aprendidos y enseñados a transitar por la vida libremente. Ésta es una historia de rupturas, de tiempos cambiantes, de la metamorfosis lenta pero innegable que sufre la sociedad sometida y cercenada de la postguerra. Pero es, sobre todo, la historia de Roque; es él quien levanta los puentes entre lo rudimentario y la modernidad que asoma tras las fronteras reales e imaginarias en las que todos vivimos.


UNA NARANJA EN LA BASURA (PATXI ZUBIZARRETA)



El joven Karabino vive en el barrio de Mokattam, también conocido como la Ciudad de la Basura. Pese a vivir rodeado de musulmanes, Karabino es cristiano copto, recogedor de basura y –sobre todo y ante todo– un soñador. El ciego Naguib reside en el cementerio de Al- Qarafa, la Ciudad de los Muertos. Se hace pasar por musulmán y es un excelente contador de cuentos, hasta el punto de que sus historias atrapan y maravillan a Karabino. Ambos viven en la Madre de Todas las Ciudades, la populosa y vieja El Cairo. Sin embargo, la antigua ciudad cuenta también con una parte nueva y rica que encandila a nuestro joven. Si es cierto que –en palabras de Juan Mayorga– la misión del arte es escuchar al mundo y convertir su ruido en poesía, por medio de una maravillosa alquimia, esta novela atrapa el perfume que se oculta entre olores nauseabundos. El relato de Patxi Zubizarreta viene acompañado de las evocadoras ilustraciones de Mintxo Cemillán, al tiempo que a través de los códigos QR –o en Internet– se puede escuchar en la voz del actor Felipe Barandiaran, acompañado por la música hipnótica de Pello Ramirez.


viernes, 13 de mayo de 2016

EL SILENCIO DEL CAZADOR (LUIS GARDE IRIARTE)



LA NOVELA: Ezkaba, 22 de mayo de 1938.
Un grupo de presos abre las puertas del Fuerte de San Cristóbal. La fuga de casi ochocientos republicanos es el principio de una cacería emprendida por militares, falangistas y requetés. Dos de los fugados buscan el camino de la libertad por los montes y valles cercanos a Pamplona.
Donemartie, a orillas del Bidasoa. Un escritor de poemas con escasa repercusión aborda una novela donde narrará la fuga de Ezkaba. Documentos y testimonios harán aflorar sus recuerdos. La memoria histórica deja paso a la historia oculta en su memoria. El escritor es un cazador furtivo; el pasado es un perseguidor tramposo.
Novela-puzle, acuarela, híbrido, mosaico… una reflexión, a veces irónica y a veces ácida, sobre la destrucción de la memoria y la construcción del olvido; la literatura y el poder; el silencio de los perseguidos y el de los perseguidores; la historia pasada y reciente de los vascos.

EL AUTOR: Luis Garde Iriarte (Iruñea, 1961).
Estudió Filología. Vive en Doneztebe/Santesteban.
Ha publicado siete libros de poemas en euskera: Oihan nabarra (2004), Haize hegoaren aroak (2007), Gertakarien urtzea (2008), Unplugged (2009), Maizter arrotza (2013), Trenen abiadura (2014), Eremuen birkalifikatzea (2014).
También es autor de Ehiztariaren isilaldia (2015) y de su traducción El silencio del cazador.


A RAS DE SUELO (ALEJANDRO BLASCO MIQUELE)



LA NOVELA: «Un hombre se precipita al vacío desde una de las ventanas del noveno piso de un inmueble. Los efectivos sanitarios certificarían su muerte en la madrugada del lunes veintisiete de marzo de 2006. Y es ahí donde acabaría una vida y daría comienzo una historia.
La vida de mi amigo Arturo se convirtió en historia en aquella madrugada de hace ya casi un año. Al menos fue entonces cuando todos comenzamos a repasar la que había sido su corta vida en busca de las palabras adecuadas con las que poder llegar a relatar las razones que lo empujaron hacia el suicidio. Pero las razones nunca están claras. No resulta fácil comprender qué extraño vértigo obliga a una persona a acabar con su vida. Quizá haya que construir muchas historias para comprenderlo».
Así comienza el relato, con el suceso que se convierte en eje vertebrador a partir del cual se construye A ras de suelo, una vertiginosa historia que nos muestra con exultante fuerza existencias en cuyo universo brillan el amor, la amistad, los sueños, los deseos y una pasión arrolladora por la vida. Todo ello configura el río que arrastra a los personajes. Ellos nos llevan a la exploración del alma humana y sus sombras, a través de una narración descrita con una conmovedora capacidad de lirismo.

EL AUTOR: Alejandro Blasco Miquele (Pamplona, 1975).
Es titulado Superior de Música por el Conservatorio Superior «Pablo Sarasate» de Pamplona y licenciado en Historia y Ciencias de la Música por la Universidad de Oviedo.
Ha sido profesor de Música en Educación Secundaria y Bachillerato, y actualmente es Inspector de Educación del Departamento de Educación del Gobierno de Navarra, habiendo desempeñado también la Jefatura del Negociado de Enseñanzas Musicales del Departamento de Educación del Gobierno de Navarra.
Fue semifinalista del Premio Mario Lacruz 2005 con su primera novela, Resucitando sombras.


jueves, 12 de mayo de 2016

DEMASIADO RUIDO EN "EL MUNDO DEL PAÍS VASCO"



Os dejo aquí el interesante reportaje que Beatriz Rucabado escribió para la edición vasca del diario EL MUNDO.



Un mendigo asesinado en el centro de Bilbao, un antiguo inspector de policía de Mali que ha terminado encontrando su destino en la capital vizcaína, un hombre a quien sus actividades criminales han acabado cobrándole lo que más quería y, en el centro de todo, un ertzaina en excedencia reconvertido en detective. Han pasado varios meses desde que Mikel Goikoetxea, Goiko para los amigos, resolviera su último caso. Desde entonces regenta un bar en el Casco Viejo de Bilbao y se ha convertido sin quererlo en el protector de cinco prostitutas, después de que su proxeneta fuera asesinado por una banda de delincuentes que él ayudó después a detener. Pero una puñalada que casi acaba con su vida, y el caso de un mendigo cuya muerte parece no importarle a nadie, acaban por devolverlo al mundo de la investigación.

Comienza así Demasiado ruido (Erein), una novela policiaca en la que José Javier Abásolo (Bilbao, 1957) recupera a su personaje Goiko después de incursiones en el género western con Una del oeste y en el género histórico con la ucronía Una decisión peligrosa. «Cuando escribo, me gusta partir de la historia; y si la historia no encaja con el personaje, no me parece honesto forzarlo», dice.

En esta ocasión, sin embargo, tenía claro que el protagonista debía ser Goiko, un personaje que ha ido evolucionando a lo largo de cuatro entregas y que en esta ocasión deberá enfrentarse a un conflicto entre su ética y su propia vida. Porque cuando, confundidos por su nuevo rol como falso proxeneta –«No me quedaba con la pasta que ganaban ni me aprovechaba de ellas sexualmente», remarca sobre su relación con sus protegidas el personaje, que recalca también que «jamás en la vida» les tocó «ni un pelo»–, una banda de delincuentes le encargue un asesinato, Goiko se debatirá entre la posibilidad de rechazar el encargo y descubrirse, o aceptarlo para salvar la vida. Y esta opción no le dejará más salida que la de investigar a quienes le quieren contratar.

El protagonista se verá así envuelto en una trama en la que se mezclan las bandas criminales del Este de Europa, los personajes llegados de Mali y hasta la Policía de Scotland Yard. «Estamos globalizados para todo, incluso para el crimen», reflexiona el autor, quien en la trama ha recuperado a personajes de entregas anteriores como Vladimir –que ayudó al protagonista a demostrar su inocencia ante las falsas acusaciones de implicación en una red de distribución de pornografia infantil– y el viejo compañero del protagonista Eneko Goirizelaia, empeñado en descubrir qué es lo que calla Goiko.

La trama se complica además cuando comienzan unos extraños homicidios en Londres que traen de cabeza a Scotland Yard, además de con las vicisitudes de un inmigrante africano que, antes de viajar a Europa, fue también policía en su país natal. Un juego de planos que poco a poco irán encajando y en los que Abásolo intercala la tercera persona para los personajes secundarios y la primera para su protagonista. Después de cuatro entregas, al autor cada vez le resulta más fácil adentrarse en la mente de un personaje que, por su condición de antiguo ertzaina, conoce bien los procedimientos judiciales y policiales, pero no está sujeto a ellos y actúa esquivándolos «de modo poco ético» en ocasiones, reconoce Abásolo, quien remarca que pese a todo, y aunque sea muy personal, el protagonista tiene un sentido de la ética «muy fuerte». «Me gusta ver cómo va creciendo el personaje, que en esta entrega tiene más años, está más cansado...», dice el autor, a quien le gusta recrear «personajes vivos», con sus días buenos y sus días malos. «Que sean como nosotros», resume.

Así, Goiko hace gala de un sentido del humor irónico y crítico que al personaje le sirve como «autodefensa » y al autor, como herramienta para «destensar» las tramas más duras. Porque aunque remarca que con sus novelas no intenta «hacer reflexión social», también sabe que a través de las tramas y los personajes de la novela negra es «inevitable que salgan esas reflexiones». «Hay autores que califican a la novela negra como la novela social de nuestro tiempo», reconoce Abásolo, quien inevitablemente toma elementos de la realidad cotidiana.

La novela plasma de hecho un Bilbao que no siempre es el que recogen las guías turísticas, pero que el autor resalta que «aparece siempre con cariño». Pero tampoco puede ignorar realidades que se han hecho presentes en una sociedad que ha experimentado grandes cambios en los últimos años. Y en la caracterización de los personajes resulta inevitable plasmar que «no es lo mismo quien lo ha tenido todo» que quien ha nacido sin nada.

La trama hace de hecho un guiño a uno de los autores vascos que, en los últimos años, ha puesto en el mapa literario el barrio de Bilbao La Vieja. Así, en la novela tiene un cameo el inspector Touré, inmigrante sin papeles convertido en detective improvisado que ha protagonizado cuatro novelas de Jon Arretxe. «Le pedí permiso y me dijo que podía hacer lo que quisiera mientras no lo matara, porque quiere seguir escribiendo sobre él», ríe Abásolo.

De igual modo, y aunque Goiko sufrirá en la novela, también Abásolo tiene intención de seguir escribiendo sobre un personaje cuya vuelta le reclamaban ya los lectores. Eso sí, siempre con la honestidad de una buena historia y sin agotar al protagonista. «Es bueno dejarlos reposar, porque si no, corres el riesgo de escribir siempre la misma novela; y no quiero hacer un libro por hacer», subraya.