jueves, 31 de marzo de 2016

FICHERO DE NOVELAS NEGRAS: 564.-LA DORADA SOMBRA DE LA MUERTE (JOHN D. MacDONALD)



Título: LA DORADA SOMBRA DE LA MUERTE
Título original: THE DEADLY SHADE OF GOLD
Autor: JOHN D. MacDONALD
Editorial: BRUGUERA
Trama: Un amigo de Travis McGee se pone en contacto con éste, tras tres años en los que se le daba por “desaparecido”, para pedirle su ayuda en un negocio que tiene entre manos, consistente en la venta de unas extrañas estatuillas de oro que ha debido conseguir de una manera un tanto equívoca. Pero cuando McGee va a buscarle se encuentra con que su amigo ha sido asesinado y las estatuillas han desaparecido.
Personajes: Travis McGee, antiguo marine que vive en un barco y se dedica, cuando necesita dinero, a encontrar objetos “extraviados” a cambio de un alto porcentaje de su valor, Nora Gardino, exnovia de un viejo amigo de Travis, propietaria de una tienda de ropa, elegante y decidida, Shaja, empleada y casi socia de Nora, refugiada húngara que tiene a su marido encarcelado por los soviéticos por haber participado en la revuelta antocomunista del año 1956, Felicia, prostituta mexicana que tuvo relaciones con el amigo de Travis, Raúl, exiliado cubano, enemigo tanto de Fidel Castro como anteriormente de Batista, amigo de Travis, Arista, gerente de un hotel mexicano en el que se alojan McGee y Nora, hombre prudente y timorato, Pablo Domínguez, compatriota de Raúl, con el que comparte ideología, Connie Melgar, millonaria de origen venezolano, amante de la buena vida y de la aventura, Cal Tomberlin, diletante norteamericano que vive de las cuantiosas rentas que le dejó su madre, actriz de Hollywood, siempre ávido de nuevas sensaciones y experiencias.
Aspectos a Destacar: La serie que John D. MacDonald dedicó a su personaje Travis McGee, sin llegar quizás a la altura de otras sagas creadas en la época dorada de la novela negra norteamericana, sí es un buen ejemplo de novelas protagonizadas más que por un detective o policía al uso, por un “aventurero”, que aunque aparentemente sólo busca su propio beneficio acaba implicándose en los asuntos en los que interviene más de lo que él mismo desearía en un primer momento.
La Frase: Beba a mi salud, amigo mío. Beba a la salud de este saco de carne venenosa que se llama McGee. Y beba también a la salud de las rubias pequeñas y bonitas, a la salud de un perro negro, a la salud de un cuchillo hundido en la espalda de una mujer y a la salud de otro que cortó la garganta de un amigo. Beba, amigo..., a la salud de unos pies quemados, de la muerte en el mar, de las malolientes prisiones y de unas asquerosas estatuillas de oro. Beba a la salud del amor sin afecto, del dinero robado y del poder de un abogado... Beba..., beba por la lujuria, el crimen y el terror, estas tres cosas tan poco sagradas y beba también por todos los problemas que no tienen solución en el mundo, y ¡cómo no!, beba por ese otro mundo que se nos ofrece mejor y en el que yo no creo.

miércoles, 30 de marzo de 2016

FICHERO DE NOVELAS NEGRAS: 563.-EL TRIÁNGULO DE ORO (MAURICE LEBLANC)

Título: EL TRIÁNGULO DE ORO
Título original: LE TRIANGLE D'OR
Autor: MAURICE LEBLANC
Editorial: BRUGUERA
Trama: Un militar francés descubre, casi por casualidad, que van a intentar secuestrar a una joven y, con la ayuda de algunos cuantos compañeros de milicia, desbarata el intento. Decidido a indagar sobre las causas del mismo, comprenderá asombrado que entre la joven y él hay unos lazos desde muy antiguo, aunque desconozca los motivos. Todo ello se complicará con el descubrimiento del robo, a lo largo de los años, de una importante partida de oro francés (la novela se escribió en una época en la que aún regía el “patrón oro”) que está desviándose al extranjero.
Personajes: Arsenio Lupin, ladrón de guante blanco que actúa en ocasiones como “justiciero” movido por una ética muy personal y nada convencional, Coralie, joven enfermera entregada al cuidado de los heridos franceses de la I Guerra Mundial, Essarès-bey, enriquecido banquero de origen egipcio o turco, Patrice Belval, capitán mutilado del ejército francés, valiente, impetuoso y furiosamente enamorado de Coralie, Ya-Bon, soldado francés de origen senegalés, totalmente fiel a Belval, Desmalions, juez retirado, comisionado para investigar la desaparición del oro francés, Simeón Diodokis, viejo secretario de Essarès-bey, que parece estar al tanto de muchos de los secretos que esconde la trama.
Aspectos a Destacar: Maurice Leblanc creó, a principios del siglo XX, un personaje que ha entrado en el imaginario popular como una especie de Robin Hood moderno, una réplica a Sherlock Holmes aunque no desde un punto negativo, a lo Moriarty (por mencionar al sempiterno enemigo de Holmes), sino positivo e incluso caballeresco, inaugurando, junto al Raffles de E. W. Hornung (curiosamente cuñado de Conan-Doyle), el mito del moderno delincuente justiciero.
La Frase: Mi capitán, siento por usted la mayor de las simpatías y todo lo que le concierne despierta mi más vivo interés, pero he de confesarle que mi problema domina todos mis pensamientos y que todos mis esfuerzos tienden hacia una única meta: la persecución del oro que nos ha sido robado. Y no quiero que ese oro se nos escape. He logrado un éxito con ustedes, pero aún no tengo el oro. Ustedes dos están sanos y salvos, pero yo no tengo los mil ochocientos sacos, y los necesito... los necesito.


martes, 29 de marzo de 2016

ACERCA DE “EL MINISTERIO DEL TIEMPO”: LA (FALSA) PARADOJA DEL VIAJE EN EL TIEMPO



Una serie española de excelente factura, con unos guiones de lo más acabados e ingeniosos, además de bien construidos, como es “El Ministerio del Tiempo”, ha vuelto a poner en escena el tema de los viajes en el tiempo, un argumento que ha sido muy recurrente tanto en la literatura (obviamente fantástica o de ciencia ficción) como en el cine o la televisión. Series míticas como “El túnel del tiempo” o “Doctor Who”, películas como “Regreso al futuro” y sus secuelas, novelas como “El fin de la eternidad”, de Isaac Asimov, entre otras, o infinidad de relatos así lo avalan. Y siempre que se habla de viaje en el tiempo, se habla de su gran enemigo. La paradoja del viaje en el tiempo.


Aunque en general esa paradoja es conocida por casi todos los seguidores del género fantástico o de ciencia-ficción, podría resumirse del siguiente modo: el inventor de la máquina del tiempo viaja al pasado y accidentalmente mata a su abuelo antes de que éste hubiera engendrado a su padre. Con lo que él no habría nacido, y por tanto no habría podido inventar la máquina del tiempo, y por tanto no habría ido al pasado, y por tanto…


Son muchos “…y por tanto”, ¿no? ¿Suficientes para demostrar lo paradójico y, por tanto (¡Cielos, no, lo he vuelto a escribir!), lo imposible del viaje en el tiempo? Aparentemente es así, pero yo no estoy tan seguro. Imaginemos que el protagonista de la paradoja es tan tonto que, efectivamente, va al pasado y mata a su abuelo antes, incluso, de haber conocido a su abuela. El hecho cierto es que en el año 2016 el inventor de la máquina existía y si fue a 1925, por poner una fecha, es porque de algún modo había alguna conexión entre 1925 y “ese 2016”. Si mata a su abuelo eso no significa que el 2016 del que partió no existiera en ese momento, sino que a partir de su desafortunada acción (sobre todo para él, obviamente, que no llega a nacer), el 2016 en el que desembocaría nuevamente el 1925 sería diferente. No habría ninguna paradoja sino, en todo caso, una faena para el pobre e incauto inventor de ese instrumento que le permitió viajar (muy brevemente, eso sí) en el tiempo.


Incluso podría darse el caso de que la presunta abuela de nuestro protagonista, al no conocer al hombre con el que tendría que haberse casado (o, al menos, amancebado aunque fuese esporádicamente, que en aquella época no existía la inseminación artificial), hubiese encontrado otro varón con el que yacer y engendrar un vástago y, quién sabe, quizás ese nuevo hijo hubiese sido capaz de inventar la máquina del tiempo no en el 2016 sino en 1984, por decir un año. Y si ya en el colmo de la mala suerte también hubiese ido al pasado y, a consecuencia de ello, hubiese fallecido el sustituto en el lecho del abuelo del primer inventor, la historia podría repetirse. Pero en fin, vamos a suponer que no todos los inventores de máquinas del tiempo van a ser tan zoquetes para no repetir ad nauseam la historia. El caso es que no habría paradoja alguna. Se habría cerrado una autopista entre 1925 y 2016, pero se habría utilizado, en su lugar, un puente aéreo o un camino vecinal. Sin más. Por lo que podría decirse que no existe esa paradoja.


Es más, ¿podemos estar seguros de que el viaje en el tiempo no existe ya? En euskera hay un refrán que dice “todo lo que tiene nombre, existe”. O sea, que si hablamos del “viaje en el tiempo” y le damos ese nombre, es porque existe. Sí, ya lo sé, los refranes pueden estar equivocados, pero si admitimos que en ocasiones no son más que la plasmación popular de conceptos mucho más profundos, podríamos aceptar que algo de cierto tiene que haber en esa expresión. Así que utilicémoslo como punto de partida, lo que puede dar lugar a curiosas conclusiones.


Volviendo a “El Ministerio del Tiempo”, en uno de sus capítulos que no me atrevo a calificar como el más interesante, porque todos lo son, la brigada ministerial viajaba a la época de Cervantes para impedir que desapareciera “El Quijote”, la obra cumbre de las letras españolas. Como estaba previsto en el guión, los agentes lograron su objetivo y hoy todos los hispanohablantes podemos presumir, aunque en un porcentaje muy alto no sea cierto, de conocer y haber leído la más grande obra jamás escrita en lengua castellana. Pero, ¿y si los agentes no hubiesen logrado su objetivo? O, para ser más precisos, ¿y si hubiesen fallado al acometer una misión similar a la de la salvación del Quijote?


Estoy escribiendo este artículo el 27 de marzo de 2016 convencido, como muchos de mis lectores, de que la novela escrita por Cervantes es la cumbre de las letras hispanas. ¿Pero si no lo hubiese sido hasta el día 26 de marzo de 2016? Imaginemos que hasta ese día la cumbre de la novelística española hubiese sido una novela escrita por un contemporáneo del propio Cervantes llamado Juan Gutiérrez, por inventarme un nombre y un autor. Y que ese mismo día un viajero del tiempo hubiese aterrizado en el preciso instante en que el gran Gutiérrez nació y le hubiese asfixiado con su propio cordón umbilical, método efectivo para asesinar a un infante aunque algo rebuscado, ciertamente. Quienes el 25 de marzo de 2016 repetíamos constantemente que no podíamos imaginarnos la vida sin la novela de Juan Gutiérrez, el día 26 no sabríamos nada de él y, como la línea temporal habría cambiado, pasaríamos a decir que la vida es inimaginable sin Miguel de Cervantes llenando nuestras estanterías con su ingenioso hidalgo.


Y no sólo eso. Volviendo de nuevo a la época actual, ¿podría alguien asegurarme, sin la menor duda posible, que hace tres días no teníamos un gobierno con Pablo Iglesias de presidente y Albert Rivera de ministro de Defensa, y que gracias a la intervención de un militante del PP que sabe viajar por el tiempo, no se cambió la historia y Rajoy, gracias a ello, sigue de presidente en funciones? ¿Hay alguien que pueda demostrar fehacientemente que ese hecho, por más improbable que sea, no haya sucedido realmente? No, ¿verdad?


O sea, que ni paradojas ni historias. El viaje por el tiempo podría estar ya inventado y nuestra historia podría ser cambiada cada día, qué digo cada día, cada hora, aunque nosotros no nos enteraríamos de nada, lo que, por otra parte no sería nada extraño, ya que nos acomodaríamos instantáneamente a la nueva línea temporal, sin recordar nada de la anterior.


Me queda una duda. ¿Y si ayer escribí un artículo contra los viajes en el tiempo y por una de esas paradojas espaciotemporales lo que está apareciendo en el blog es un artículo a favor? ¡Menudo lío!, creo que tendré que seguir meditando sobre el tema.



FICHERO DE NOVELAS NEGRAS: 562.-EL LORO CHINO (EARL DERR BIGGERS)



Título: EL LORO CHINO

Título original: THE CHINESSE PARROT

Autor: EARL DERR BIGGERS

Editorial: BRUGUERA

Trama: Una vieja amiga de un afamado joyero neoyorquino le encarga a éste que venda un valiosísimo collar que le pertenece, ya que se encuentra en una situación económica apurada. Pronto se realiza la transacción con un potentado neoyorquino, en términos muy favorables, pero cuando el comprador les pide que se lo entreguen en su rancho del desierto californiano, se despertarán los recelos del joyero, recelos aumentados al observarse que parece haber más gente interesada en el collar, por lo que encomendará la entrega a su propio hijo y a un policía hawaiano, también amigo de su cliente.

Personajes: Charlie Chan, policía hawaiano de origen chino, paciente, metódico y de gran inteligencia, Bob Eden, joven vivaz e intrépido, hijo del joyero que intermedió en la venta del collar, P. J. Madden, frío hombre de negocios norteamericano, cuya voluntad es ley, Martin Thorn, secretario de Maden, con el que no se lleva muy bien aunque, pese a ello, conserva su puesto y la confianza de su jefe, Paula Wendell, joven independiente que trabaja para la industria cinematográfica localizando exteriores, Will Holey, periodista neoyorquino “desterrado” en el desierto californiano por problemas de salud, pero que conserva el olfato de sus años en la Gran Manzana, Gamble, naturalista que es acogido en la finca de Madden, mientras se dedica al estudio de las ratas del desierto de cola larga.

Aspectos a Destacar: En una época en la que estaban de moda los personajes chinos y orientales, bien como antagonistas de los héroes anglosajones o, directamente, como los “malvados de la historia”, Earl Derr Bigers supo darle la vuelta a los estereotipos creando un policía chino de Honolulú (aunque en esta historia viaja a California) cuyo gran éxito de público le convirtió en un clásico de los años 30 del pasado siglo.

La Frase: la paciencia, dijo Chan, es una virtud preciosa. Durante muchos siglos los chinos han cultivado la paciencia como el jardinero cultiva sus flores. Los hombres blancos tienen tan paciencia como una cucaracha metida en una botella. ¿Qué método es el mejor?

lunes, 21 de marzo de 2016

FICHERO DE NOVELAS NEGRAS: 561.-ESTUARIO (JOAQUÍN DHOLDAN)



Título: ESTUARIO
Autor: JOAQUÍN DHOLDAN
Editorial: ANANTES
Trama: En una peligrosa travesía por mar, uno de los tripulantes se suicida de modo inexplicable. Tan inexplicable que su viuda contacta con un periodista radiofónico del que ella y su difunto marido eran seguidores habituales, para contarle sus sospechas de que en realidad murió asesinado. Cautivado, y también conmovido, por la confesión de la viuda, el periodista decide realizar una serie de indagaciones, en las que acabará involucrado personalmente y en las que, así mismo, se topará con un suceso naval ocurrido en los tiempos de la II Guerra Mundial.
Personajes: Ismael Leiva, periodista radiofónico que conduce un programa patrocinado por un sindicato de marineros, hijo de un antiguo “desaparecido” de la dictadura uruguaya, hombre tranquilo y apacible, aunque sensible a las injusticias, Vicente, viejo luchador sindicalista, padre del hombre que se suicidó en el barco, Fabián, marinero cuyo aspecto, sin embargo, indica que sus orígenes no son obreros, dominado por el fanatismo religioso, Tomás, dentista de Ismael pero, sobre todo, amigo suyo, que intenta ayudarle y aconsejarle cuando no sabe por dónde tirar, Clara, estudiante de Arte que colabora con el sindicato pintando un mural y se enamora de Ismael, hija de Wilson Grau, terrateniente y hombre de negocios, cercano a la ideología ancionalsocialista, Estefanía, viuda del marinero que se suicidó, embarazada de siete meses, lo que no disminuye su atractivo físico ni su magnetismo sexual.
Aspectos a Destacar: Con capítulos cortos, a veces con simples pinceladas, el autor es capaz de describir tanto los personajes como las situaciones en que se mueven, construyendo una historia coherente y ofreciéndonos también un retazo de los desmanes de la dictadura uruguaya así como de las ensoñaciones de quienes añoran antiguas y aún más perversas, si cabe, dictaduras.
La Frase: No quiero decir cursilerías, pero te considero un amigo más que un paciente. Y mirá..., yo creo que la vida es como un rompecabezas y nos van viniendo las piezas, en cualquier orden, y las vamos poniendo, descartando y, en algún momento, una pieza que nos llegó un día encuentra su lugar y a veces pasa que nos llega una pieza que ni siquiera es de nuestro rompecabezas.