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viernes, 8 de febrero de 2013

EL HUEVO IZQUIERDO DEL TALENTO (CARLOS SALEM)


LA NOVELA: Una ciudad sin mar de la que desaparece gente por la noche, de la noche. Un medio poeta tan cansado de equivocarse por su cuenta, que confía las decisiones a un puñado de cerillas. Una mujer fuerte con el corazón frágil. Un bar en el que se dan cita todos los locos de la ciudad. Una puta virgen que recibe vestida de novia. Un boxeador reconvertido en peluquero de señoras. Un camello enamorado. Un Apostador de sueños. Un pasado que siempre vuelve a cobrarse las deudas. Un policía pequeño y malo. Otro enorme y ya veremos. Un virtuoso de la flauta que sólo puede tocar sentado en el inodoro. Un deseo que puede resultar mortal.
Una noche cualquiera en una ciudad sin mar.
¿Sí?
Sí.
Salem vuelve sobre la cerveza-ficción, el género que presentó en Yo lloré con Terminator 2, con una novela protagonizada por un personaje central de su obra: el llamado "Poe" (porque sólo es "medio" poeta), detective inmóvil encadenado a la barra de un bar, esclavo de su memoria y empeñado en no sentir, acaso porque siente demasiado.

COMENTARIOS: Salem consigue un más difícil todavía: el entusiasmo por la escritura y las ficciones, el gozo romántico del que escribe, llegan hasta el que lee convirtiéndose en pura vida. (Marta Sanz)
Salem se escribe encima: torrente narrativo, sentido del humor como arma de asedio y melancolía del desarraigo. Hace sonar todo eso a la vez y sabes que es él.(Carlos Zanón)
Esto es un estuche lleno de joyas de otro. Deseo, muerte, alcohol y ternura. Un estuche lleno de seres humanos. Hacía mucho, mucho tiempo que no me sentía tan cerca de un verdadero contador de historias. (Cristina Fallarás)
El Poe es el hombre que está solo y espera, acodado a la barra de un bar, una respuesta que quizá nunca llegue. Hasta él llegan asesinos y víctimas, hombres que ya no son nadie, mujeres que extraviaron sus sueños. Con este libro, Salem alcanza una madurez como narrador verdaderamente envidiable. (Raúl Argemí)
He aquí uno de esos raros libros donde la vida entera cabe en un bar. Un bar indecente, donde el amor está a la venta, las pintadas del retrete guardan endecasílabos y la muerte bebe hasta caer desplomada en la barra. (David Torres Ruiz)

EL AUTOR: Carlos Salem Sola nació en Buenos Aires, creció en Neuquen y reside en España desde 1988. Ha publicado las novelas Camino de ida (2007, Premio Silverio Cañada de la Semana Negra de Gijón), Matar y guardar la ropa (2008, Premio Novelpol y Premio Paris Noir), Pero sigo siendo el rey (2009, finalista Premio Dashiell Hammett y ganadora del Premio Mandarache), Cracovia sin ti (2010, Premio Seseña de Novela) y Un jamón Calibre 45 (2011); los libros de relatos Yo también puedo escribir una jodida historia de amor (2008), y Yo lloré con Terminator 2 (relatos de cerveza-ficción); además de los poemarios Si dios me pide un bloody mary (2008), Orgía de andar por casa (2009) y Memorias circulares del hombre-peonza (2010), y la obra teatral El torturador arrepentido (2011).
Varios de sus libros han sido traducidos al francés, el alemán y el italiano.
Organiza semanalmente las jam session de poesía Se buscan Poet@s en el bar cultural madrileño Diablos Azules.

sábado, 14 de noviembre de 2009

CARLOS SALEM INVENTA LA CERVEZA-FICCIÓN EN EL LIBRO DE RELATOS "YO LLORÉ CON TERMINATOR 2"



Cuando parecía que todo estaba inventado en el mundo de la literatura, Carlos Salem, el autor de la estupenda y divertida novela Pero sigo siendo el Rey se nos descuelga con la invención de un nuevo género, la cerveza-ficción.
¿Y qué es la cerveza ficción? Aquí van los siete principios fundamentales que Salem nos da en la introducción de su nuevo libro de relatos Yo lloré con Terminator 2.
1º/ No hay principios. Ni siquiera finales.
2º/ No es necesario ingerir bebidas espirituosas para escribir cerveza-ficción. Pero ayuda cantidad.
3º/ Aunque no todo acabe en un bar, debe comenzar en un bar o referirse a un bar aunque sea en el recuerdo.
4º/ Todo está inventado, pero nadie ha leído todos los libros que existen.
5º/ La literatura es una exageración.
6º/ El género no importa.
7º/ La posteridad no existe.
Estos siete principios (o sus contrarios), por supuesto, se explican en la introducción de Yo lloré con Terminator 2, y se desarrollan (o no) en los catorce relatos que completan el libro, relatos en los que Salem nos da la oportunidad de conocer a personajes tan peculiares como Poe, ex poeta, ex periodista, que ejerce de algo así como un trasunto de Isidoro Parodi, el detective encarcelado de los cuentos policiacos borgianos, para dos excéntricos policías, El Perro y El Gato, o a Harly, un atracador sin suerte, amigo de Poe, o Lola, dueña de un bar y eterna (en el que caso de que algo pueda ser eterno) enamorada de Poe, o incluso un trasunto de Hitler que quería traducir al alemán las canciones de Carlos Gardel.
Con esos mimbres, y muchos más, Carlos Salem nos regala un excelente puñado de relatos y cuando acabamos de leerlos nos da igual que sean de cerveza-ficción (¿de verdad existe algo llamado cerveza-ficción?), whisky-ficción, negros, fantásticos o de otro tipo. Lo importante es que son unos excelentes relatos y, además, podemos leerlos mientras sostenemos en la mano un vaso lleno del rubio líquido que tanto nos gusta.