domingo, 2 de junio de 2019

"EL JURAMENTO DE WHITECHAPEL" EN EL DIARIO GARA


José Javier Abasolo nos traslada al Londres de 1888, al barrio de Whitechapel donde las muertes violentas de cinco mujeres tienen escandalizada a la sociedad y a la Scotland Yard. En ese contexto llega a la capital británica un joven vasco, que no es otro que Sabino Arana, cuyo estado anímico no es el mejor y está allí para animarse y de paso aprender inglés. Acompañando a su amigo, se convertirá en una especie de Watson para investigar los crímenes.
Jack el Destripador es, probablemente, el personaje de terror más famoso de la historia, y tal vez por el hecho de que existió de verdad y su identidad nunca salió a la luz resulta tan atractivo para las creaciones literarias y cinematográficas. Ahora es José Javier Abasolo quien se anima a ofrecer su propia versión de la historia, siempre desde la ficción, en “El juramento de Whitechapel” (Erein).
La característica principal de esta novela nos la adelanta su portada: un rostro con semblante serio, barbudo y con txapela ladeada. El propio Sabino Arana forma parte de este texto policiaco sustituyendo al habitual en las novelas de Abasolo, el detective Goikoetxea.
«Ya que la historia gira en torno a un personaje histórico decidí que el investigador también fuera real». Y se puso a buscar aquellos que le encajaban. «Simplemente Sabino Arana es el personaje ideal. Hay muchos personajes que podrían valerme, pero como soy de aquí...», explicó. Sin embargo, quiso dejar claro que ha procurado tratarle con respeto, «ni para alabarle ni para atacarle».
La trama comienza cuando en 1888 un joven Sabino Arana se encuentra perdido tras el fallecimiento de su padre y la no consecución de una beca. Es entonces cuando su hermano le propone viajar a Londres para aprender inglés. Su llegada coincide con una serie de asesinatos en el barrio de Whitechapel a manos de un autor al que no le ponen cara, pero todos empiezan a llamar Jack el Destripador.
A Sabino Arana aquello no parece interesarle demasiado, pero el hijo de su tutor se enfrasca en la investigación y arrastra al protagonista vasco. «No es tanto un Sherlock, sino un Watson», aseguró el escritor.
En todo momento Abasolo deja claro que “El juramento de Whitechapel” es una novela, que lo que se relata en ella no ha ocurrido, aunque ha intentado que sea verosímil. Por ello, cree que Sabino Arana no sabía inglés pero probablemente sí sabía francés, que era la lengua que se usaba para las relaciones diplomáticas en Europa. Así, se comunica con su amigo en francés hasta que consigue dominar el inglés. «Incluso dice frases en euskara porque a su amigo le parece un idioma mágico que espanta a los enemigos», aseguró Abasolo. En cuanto al viaje de Arana, no está documentado pero es posible que visitara Londres dado que provenía de una familia acomodada y ya había viajado a otras ciudades.
En cuanto a la figura de Jack el Destripador, hay varias teorías sobre su identidad. Una de ellas, la más interesante para los escritores y cineastas, es que la policía sabía quién era pero que nunca lo arrestaron porque tenía relación con la realeza. «Nunca pensé que escribiría sobre este tema porque ya está muy raído pero vi una oportunidad», comentó.
Aunque en la novela no aparezcan abiertamente las ideas políticas de Arana, sí las deja entrever: «Juego con una ventaja; es el Sabino Arana anterior a la popularidad. Ya está el germen de sus ideas políticas pero quedan difuminadas», manifestó. Una de las partes en las que esto es más explícito es en la que se relaciona con los irlandeses.
Por otro lado, se ha tomado algunas licencias que ha ajustado al contexto. «He hecho mi interpretación de cómo pudo haber sido él con 23 años. Hay una parte en la que se enamora y eso influye en lo que está pasando. Va del catolicismo integrista al Londres victoriano y se siente constreñido por sus propias creencias», contó.