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miércoles, 23 de septiembre de 2015

¿QUIÉN DIJO MIEDO? (JORGE URRETA) - TEXTO DE LA PRESENTACIÓN EN BILBAO



Ayer, 22 de septiembre, tuve el placer de presentar, en la librería ELKAR-POZAS de Bilbao, la nueva novela de mi paisano Jorge Urreta. Os dejo aquí le texto que preparé para la presentación.
Como no me gusta leer, en realidad hablé sin mirarlo, por lo que puede haber cosas que aquí aparecen que finalmente no dije y otras de las que sí hablé que no estén en el texto, pero básicamente responde a lo que dije sobre la novela y el autor.

Buenas tardes y muchas gracias a todos por venir.
Cuando a uno le piden que haga la presentación de un libro en lo primero que piensa es buscar una excusa convincente para no hacerlo, no me queda más remedio que admitirlo. Pero si te gusta la buena literatura y disfrutas con un libro en la mano, como me ocurre a mí, enseguida te das cuenta de que es absurdo poner excusas y entonces es cuando de verdad tienes que valorar dos datos que son los más importantes: el libro y el autor a los que vas a presentar.
En el caso de “¿QUIÉN DIJO MIEDO?”, yo aún no había leído el libro cuando Jorge Urreta se puso en contacto conmigo, por lo que no podía valorarlo de antemano. Pero sí había leído su novela anterior, “EL AÑO DE LA HORTALIZA”, una curiosa, en el buen sentido, y sorprendente novela en la que partiendo de una anécdota banal y sin mucho recorrido aparentemente, un hombre recibe una herencia inesperada y decide retirarse con su familia a un pueblo rural, a vivir plácidamente y plantar sus hortalizas, el autor la transforma de repente en un “thriller” y, dándole otra vuelta de tuerca, acaba siendo una novela fantástica, tanto por lo que se refiere al género literario como al buen sabor de boca que te deja tras su lectura. Por eso, aunque todavía no había leído “¿QUIÉN DIJO MIEDO?”, no dudé en aceptar casi desde el principio.
Tengo además que decir que hasta cierto punto yo ya tenía noticias de Jorge Urreta desde que me topé con su blog, “Escritor en espera”, en el que iba contando las vicisitudes de sus obras, tanto las meramente creativas como las derivadas de las posibilidades de publicación de las mismas. Si alguno de los que estáis aquí habéis seguido también su blog, que supongo que sí, seguramente estaréis de acuerdo en que era muy interesante y aleccionador. Y es que, además, se ha extendido la idea de que hoy en día publicar es fácil y también que se publica demasiado.
Con lo primero no estoy de acuerdo. Quizás hoy en día haya más facilidades para publicar, la autoedición, la coedición, a través de Internet y páginas digitales, instrumentos todos ellos que pueden ser muy valiosos para un escritor, pero si hablamos de que te publique una editorial comercial, no es nada sencillo. De otro modo, no se habrían extendido tanto esos instrumentos de los que acabo de hablar.
En cuanto a si se publican demasiados títulos, no lo sé a ciencia cierta. Quizás cuando salen las estadísticas y se habla de los miles de libros editados anualmente en España pueda parecernos correcta esa afirmación, pero yo siempre he sospechado que los escritores que dicen eso lo que en realidad están diciendo es “que se publica tanto que mi obra pasa desapercibida y lo que habría que hacer es no publicar a los demás, sino sólo a mí”. Ya se sabe, lo mismo que a los militares se les supone el valor, a los escritores se nos da por supuesta la vanidad.
Obviamente, discrepo de esa teoría. No de la vanidad, que creo que algo sí que tenemos, al fin y al cabo publicar un libro tiene hasta su punto de exhibicionismo, sino en lo de que se publica demasiado. Yo no creo que se publique ni demasiado ni demasiado poco, creo que se publica lo justo. Es decir, lo que unos editores deciden publicar. Algunos de ellos serán más sólidos económicamente, otros menos, algunos más arriesgados literariamente que otros, unos claramente comerciales y otros que exploran nuevos caminos, pero al fin y al cabo editores que, por supuesto, valoran los libros, pero que al final del ejercicio tienen que tener una cuenta de resultados favorables si no quieren echar la persiana a su negocio. Eso es así. Sin falsos romanticismos. Por eso pienso que se publica lo que se debe publicar, lo que los editores creen que tienen que sacar al mercado para obtener sus ganancias o, al menos, sobrevivir. Que acierten o no, ése es otro tema, lo mismo que empresarios de otros sectores pueden acertar o no en su gestión. Por eso creo que se publica lo justo, lo que los editores creen que deben publicar para mantener vivos sus negocios. Y si se publica mucho, aún queda mucho más sin publicar.
En ese sentido, que una editorial confíe en ti supone una primera criba, un indicio de que ese libro tiene el suficiente valor como para que alguien se haya arriesgado económicamente al publicarlo. Luego la apuesta puede salir bien o mal, el libro puede gustar o no a los lectores, pero ahí está. Ha superado la fase previa de los Juegos Olímpicos. Que consiga o no medalla, es otra historia, y no siempre tiene que ver en ello la calidad, sino otros factores.
Jorge Urreta ha superado esa primera criba y por eso estamos aquí, en la presentación de su nueva novela, en la presentación de “¿QUIÉN DIJO MIEDO?”. Y debo confesaros una cosa. Quien tiene miedo en estos momentos soy yo. Un miedo relativo, que al fin y al cabo, lo mismo que el protagonista de la novela, Aitor Garmendia, yo también soy de Bilbao, pero es que estamos ante una novela policíaca y si me entusiasmo demasiado al explicarla corro el riesgo de desvelar datos sobre la misma que no debería. Es lo que ocurre con las novelas policiacas o de género negro, que como en un famoso concurso televisivo de hace muchos años uno tiene que pararse y decir eso de “hasta aquí puedo leer”.
Lo primero de todo, por tanto, ya está dicho. “¿QUIÉN DIJO MIEDO?” es una novela policíaca. Así al menos lo ha dejado escrito el propio autor en la dedicatoria que me hizo del libro cuando me lo entregó, en la que dice que se trata de su primera novela policiaca. Y si él lo dice tiene que ser verdad, no voy a cometer la grosería de afirmar, aprovechando esta presentación, que es un mentiroso. Además, dice la verdad, es una novela policiaca y muy bien construida y llevada. Pero es también algo más. La novela policiaca es posiblemente la que más se presta al mestizaje de géneros, y esta novela se puede decir que tiene también un componente de relato de aventuras y de novela iniciática, en la que dos jóvenes, accidentalmente podríamos decir, tienen que enfrentarse a algo que les supera. Incluso tiene una pizca pequeña, pero evidente, de relato que roza lo fantástico. Eso sí, todo encaja como un guante en una novela en la que no sobra nada ni falta nada tampoco. Quizás en todo caso faltan páginas, pero esto no es una crítica, sino el deseo que tenemos todos cuando finalizamos un libro que nos ha gustado de que hubiera algo más, de haber podido seguir leyendo. En realidad la obra no necesita ni más ni menos de lo que tiene y ése es para mí, junto al hecho de haber disfrutado de su lectura, uno de sus puntos importantes.
La historia, que no quiero desvelar pero que básicamente, y repito lo que pone en la contraportada, se inicia cuando un joven alocado y un tanto fanfarrón apuesta con su cuadrilla que es capaz de esconderse en un centro comercial recién abierto cerca de su ciudad y pasar toda una noche entera allí dentro. Además, como prueba de que ha cumplido con su objetivo, tendrá que hacerse con la porra del guardia de seguridad. Lo de menos va a ser si gana o no la citada apuesta, sino las consecuencias que le va a generar el intento de realizarla.
Y de paso, al explicar cómo es el joven protagonista, ya he empezado a hablar de otro de los pilares, junto a una historia sólida y bien construida, en los que debe apoyarse una buena novela, los personajes. Ya puedes tener una idea maravillosa, fenomenal, pero si no hay unos personajes que lo sustenten, no servirá de nada.
Ésta es una novela en la que no hay un número elevado de personajes, lo que no es un demérito de la misma. Al igual que he dicho antes sobre el número de páginas, lo importante no es que sean muchos o pocos, sino los suficientes para dar solidez y encarnadura a la trama, y eso Jorge Urreta lo ha vuelto a conseguir. Del primer protagonista, un joven bilbaíno llamado Aitor Garmendia, ya he hecho un esbozo. Es un chaval cuya divisa, desde que era pequeño, es “¿quién dijo miedo?”, lo que le hace meterse continuamente en fregados de diversa consideración, hasta que se introduce en uno que hará peligrar su vida. Obstinado, temerario y valiente, podríamos decir que es el típico tío al que basta con que le digan “no hay huevos” para que salte como un resorte. Muy bilbaíno, eso sí. Tenemos también a Yolanda López, trabajadora de la limpieza en el centro comercial, que se hará cómplice de Aitor para seguirle el juego y que debido a eso correrá sus mismos peligros. Se trata de una joven alegre y desenfadada, pero que sabe estar a la altura de las circunstancias cuando es necesario. Ambos, Aitor y Yolanda, irán creciendo según transcurre la novela, madurando y viendo las cosas desde un punto de vista diferente al de su inicial ímpetu juvenil
Y por último tenemos un tercer personaje que, aunque quizás tenga menos presencia que Aitor, que es el protagonista principal, es como esos actores secundarios que cuando salen a escena se hacen con la pantalla. El inspector Luis Segovia es un policía destinado en Sevilla y confinado en una silla de ruedas tras un accidente de tráfico, que como no se resigna a hacer labores administrativas ha conseguido encargarse de los casos no resueltos. Por eso acaba interesándose por un asunto ocurrido en Bilbao, tan lejos de su ciudad, y siendo una pieza clave en su resolución. Es un policía de raza, pero mejor que con mis palabras, os lo presentaré con las del propio autor:
“Llevaba más de quince años en la policía y quería retirarse como tal, y no como un lisiado, aunque no hubiera posibilidades de que volviera a caminar. Sus superiores, conscientes de que un puesto administrativo le mataría tanto como tener que irse a casa, decidieron darle una oportunidad como investigador, aunque tuviera que hacerlo desde su ordenador conectado a Internet. Pero, de todas formas, no le permitirían trabajar en casos complejos o que requiriesen mucha rapidez o trabajo de campo. En cambio, se encargaría de los casos difíciles, es decir, de los que nadie quería por imposibles, o de los casos sin resolver”.
Tenemos, por tanto, una buena historia. Tenemos, también, unos personajes sólidos, creíbles. Y tenemos un autor que ha sabido ensamblar historia y personajes y darles forma en una novela titulada “¿Quién dijo miedo?”. Ahora sólo falta que ustedes la lean y disfruten con ella tanto como he disfrutado yo.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

FICHERO DE NOVELAS NEGRAS: 534.-¿QUIÉN DIJO MIEDO' (JORGE URRETA)

Título: ¿QUIÉN DIJO MIEDO?
Autor: JORGE URRETA
Editorial: ÚLTIMA LÍNEA
Trama: Para Aitor Garmendia no hay un reto imposible. Al grito de “¿quién dijo miedo?” acepta cualquiera, por absurdo o imposible que parezca. El último consiste en introducirse en el interior de un centro comercial recién abierto cerca de su ciudad y pasar toda una noche entera allí dentro. Además, para demostrar que ha cumplido con su objetivo, tendrá que hacerse con la porra del guardia de seguridad. Muy pronto se dará cuenta de que entrar ha sido fácil, pero salir va a ser más complicado y traerá consecuencias no muy agradables.
Personajes: Aitor Garmendia, joven valiente, decidido y algo fanfarrón, que afirma que no le tiene miedo a nada e intenta demostrarlo siempre que puede, Yolanda López, trabajadora de la limpieza en el centro comercial, que se hará cómplice de Aitor para seguirle el juego sin prever sus consecuencias, el inspector Luis Segovia, policía confinado en una silla de ruedas tras un accidente de tráfico, que como no se resigna a hacer labores administrativas ha conseguido encargarse de los casos no resueltos, entre ellos el de los sucesos ocurridos en el centro comercial la noche en que se introdujo Aitor en el mismo, Saldaña, policía de Barcelona, que se verá involucrado circunstancialmente en el caso, el doctor Palazuelo, psiquiatra que también desea averiguar lo ocurrido, incluso si para ello tiene que recurrir a métodos poco ortodoxos.
Aspectos a Destacar: Con muy pocos personajes y una anécdota aparentemente simple, el autor ha sabido construir una novela en la que se aúnan las historias de iniciación, de aventuras o juveniles (tan sólo por la edad de dos de sus protagonistas, no porque sea una “novela juvenil” al uso, no confundamos protagonistas adolescentes con novela juvenil, como en ocasiones hacemos) con una trama negra-policial sólidamente construida y que en todo momento despierta el interés del lector, que a través de la novela recorrerá Bilbao, Córdoba, Sevilla y Barcelona.
La Frase: Llevaba más de quince años en la policía y quería retirarse como tal, y no como un lisiado, aunque no hubiera posibilidades de que volviera a caminar. Sus superiores, conscientes de que un puesto administrativo le mataría tanto como tener que irse a casa, decidieron darle una oportunidad como investigador, aunque tuviera que hacerlo desde su ordenador conectado a Internet. Pero, de todas formas, no le permitirían trabajar en casos complejos o que requiriesen mucha rapidez o trabajo de campo. En cambio, se encargaría de los casos difíciles, es decir, de los que nadie quería por imposibles, o de los casos sin resolver.

sábado, 25 de abril de 2015

¿QUIÉN DIJO MIEDO? (JORGE URRETA)

LA NOVELA: Aitor Garmendia es un adolescente normal. Estudia, sale con sus amigos, y fanfarronea como buen bilbaíno que es. Es conocido por su arrojo y las continuas apuestas arriesgadas que han forjado su fama de temerario.
Hay un nuevo centro comercial en la ciudad y Aitor quiere demostrar a sus amigos que es capaz de otra de sus hazañas al grito de su habitual «¿Quién dijo miedo?». Lo que no espera es encontrarse con un secreto que jamás debió haber visto.
Tras el éxito de El año de la hortaliza, vuelve Urreta con esta nueva novela, que combina a partes iguales un misterio que atrapa al lector con una intriga policíaca que no le permitirá cerrar el libro.


EL AUTOR: Jorge Urreta (Bilbao, 1974). Informático de profesión y escritor de vocación. Finalista en 2007 del VII premio de relato del portal literario YoEscribo, con el relato ¿Quién dijo miedo? (germen de esta novela). Finalista en 2009 del primer premio Ovelles Elèctriques, de cuento de fantasía, terror y ciencia ficción, fallado por el portal literario del mismo nombre, con el relato titulado El profundo espacio exterior. En 2013 publica Decisiones, y en 2014 El año de la hortaliza, con la que obtuvo un gran número de buenas críticas y el calificativo de «Stephen King español». Es responsable del blog «Escritor en espera», en el que fue narrando sus experiencias en la búsqueda de editorial, al tiempo que daba consejos a otros escritores en su misma situación.