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jueves, 22 de abril de 2021

FICHERO DE NOVELAS NEGRAS: 814.-BAJO LA PIEL (SUSANA RODRÍGUEZ LEZAUN)


 Título: BAJO LA PIEL

Autora: SUSANA RODRÍGUEZ LEZAUN

Editorial: HARPER COLLINS

Trama: Una mujer desaparece tras ser perseguido su vehículo en una carretera, aunque antes consigue poner a salvo a su hijo pequeño, un recién nacido. Todo parece indicar que la mujer es una joven ejecutiva, hija de una de las familias más tradicionales y de más abolengo de Navarra, lo que dificultará, e incluso impedirá por momentos, las investigaciones policiales.

Personajes: Marcela Pieldelobo, joven inspectora de la Policía Nacional, con una fuerte personalidad y una historia personal aún más fuerte, Damen, inspector de la Policía Foral, amante ocasional de Marcela, con la que se muestra siempre comprensivo pese a lo difícil de su carácter, Miguel Bonachera, subordinado de Marcela, leal a ella aunque no siempre esté de acuerdo con las decisiones que toma, Saúl Domínguez, alias La Reinona, jefe de la policía científica, arrogante y engreído aunque buen profesional, Pablo Aguirre, importante empresario navarro, muy bien relacionado con las autoridades civiles y religiosas de la zona, Antón, joven de Zugarramurdi, donde Marcela posee una casa, un tanto “border line”, pero de buen corazón, Rosa Urrutia, mujer de Pablo Aguirre, feroz guardiana de la familia, el comisario Andreu, superior de Marcela, más preocupado por las consecuencias políticas y sociales de la investigación que por la investigación misma.

Aspectos a Destacar: La disección de una sociedad en la que la hipocresía de quienes tienen el poder económico y social se impone frente a la propia ley y los poderes públicos, todo ello dentro de una novela que avanza a un ritmo tan vertiginoso como apasionante, que nos conduce a querer saber cómo acaba pero, al mismo tiempo, a desear que no se acabe.

La Frase: Su vida estaba plagada de traspiés y descensos al infierno. Levantó el vaso y brindó por ella misma, porque cada vez que se había hundido había sido capaz al menos de volver a sacar la cabeza. Sucia y magullada, pero seguía adelante. Sin embargo, el hoyo en el que acababa de meter el pie amenazaba con engullirla para siempre, masticándola antes despacio y dolorosamente.


lunes, 3 de febrero de 2020

FICHERO DE NOVELAS NEGRAS: 740.-UNA BALA CON MI NOMBRE (SUSANA RODRÍGUEZ LEZAUN)


Título: UNA BALA CON MI NOMBRE

Autor: SUSANA RODRÍGUEZ LEZAUN
Editorial: HARPER COLLINS
Trama: La vida de Zoe Bennett transcurre plácida y aburrida, sin sobresaltos, dedicada a su trabajo como restauradora en el Museo de Boston. Hasta que conoce a un joven con el que tendrá un tórrido romance. Pero todo se complicará para ambos cuando se produzca un robo en el museo que hará peligrar no sólo su libertad, sino también sus vidas.
Personajes: Zoe Bennett, especialista en arte, una de las más importantes restauradoras del país, divorciada y de mediana edad, sin más objetivo ni aliciente en la vida que su trabajo en el museo, Noah Roberts, joven camarero atractivo y desenfadado, que se lía con Zoe aunque quizás no sólo haya pasión en su relación, Robert Sanderson, comisario de una exposición en la que se exhiben parte de las joyas que van a ser robadas, Jack Andieli, gángster bostoniano, violento y despiadado, Max Ferguson, policía encargado de la investigación, que no hace muy buenas migas con Zoe, Gideon Petersen, director del museo, sofisticado y distante.
Aspectos a Destacar: El ritmo de la novela, que no da respiro ni por un instante, con una historia protagonizada por alguien totalmente ajena al mundo policial y delincuencial, pero que tiene que tomar en todo momento decisiones que la sitúan al borde del precipicio si desea sobrevivir / La construcción del personaje principal que va evolucionando según transcurre la novela hasta convertise en alguien cercano y real para el lector.
La Frase: Cerré los ojos y repasé mis heridas. Las del cuerpo y las del alma. En ese momento no sabía cuáles me dolían más. El más mínimo movimiento despertaba en mi interior furiosos latigazos que al instante se convertían en un tormento a duras penas tolerable, pero el alma… Me escocía tanto el corazón que con gusto me lo habría arrancado y lo habría tirado por el retrete.

jueves, 29 de agosto de 2019

UNA BALA CON MI NOMBRE (SUSANA RODRÍGUEZ LEZAUN)


LA NOVELA: Zoe Bennett tiene una vida anodina y rutinaria. A sus cuarenta años, es una mujer seria, solitaria y con un pasado triste, que se refugia en su trabajo como restauradora en el prestigioso Museo de Bellas Artes de Boston. En una aburrida fiesta para conseguir donaciones conoce a Noah, un jovencísimo y atractivo camarero con el que, casi sin darse cuenta, inicia una alocada y tórrida relación. ¿Demasiado bonito para ser verdad? Eso parece.
Una noche, Noah la convence para que visiten el taller de restauración cuando el museo ya ha cerrado sus puertas. Horas más tarde, la tranquilidad de su vida estalla en mil pedazos para convertirse en un peligroso torbellino de avaricia y violencia donde no podrá fiarse de nada ni de nadie y que despertará en ella unos instintos y una fuerza de voluntad desconocidos hasta entonces.

LA AUTORA: Susana Rodríguez Lezaun (Iruñea-Pamplona, 1967). Periodista de vocación y profesión, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco. Ha trabajado en el Heraldo de Soria, El Mundo y Diario de Noticias de Navarra. En el campo de la novela negra tiene tres novelas protagonizadas por el inspector David Vázquez: Sin retorno, Deudas del frío y Te veré esta noche así como, fuera de esa serie, la obra titulada Una bala con mi nombre.



sábado, 15 de diciembre de 2018

FICHERO DE NOVELAS NEGRAS: 688.-TE VERÉ ESTA NOCHE (SUSANA RODRÍGUEZ LEZAUN)

Título: TE VERÉ ESTA NOCHE
Autora: SUSANA RODRÍGUEZ LEZAUN
Editorial: DEBOLSILLO
Trama: Cuando Raquel Gimeno se despierta en el interior del coche que la trasladaba a ella y su familia del pueblo de su madre a Pamplona, se enuentra sola. Su madre, su marido y sus dos hijos han desaparecido. ¿Qué les ha ocurrido? ¿Por qué ella, en cambio, no lo ha hecho? La policía deberá iniciar una carrera contra reloj para encontrar a los desaparecidos y, a ser posible, con vida. Todo ello mientras el inspector encargado del caso sufre un grave conflicto personal.
Personajes: David Vázquez, inspector de policía dedicado a su trabajo y también a su pareja, de la que está profundamente enamorado, Irene Ochoa, pareja sentimental de Vázquez, que fue maltratada por su primer marido y de la que se sospecha que lo asesinó, así como a otras personas para encubrir su crimen, que ha encontrado en David el refugio que necesitaba, Raquel Gimeno, la mujer cuya familia ha desaparecido, que llevaba una vida rutinaria dedicada sobre todo a sus hijos y a un empleo a tiempo parcial, Germán Labra, profesor de historia, al igual que el desaparecido marido de Raquel, colaborador eventual de la policía por su conocimiento de ciertos temas históricos, Fernando Aguilera, compañero y amigo de Raquel, aficionado a la poesía y la mecánica, Esther López de Aguerri, farmacéutica vitoriana que pertenece a la misma asociación dedicada al estudio de la historia que el hombre desaparecido con quien, al parecer, comparte algo más que dicha afición.
Aspectos a Destacar: Dentro de una narración intensa, en la que nada está fuera de lugar, la autora no duda en introducirnos en el interior de algo que no se suele retratar en exceso en la novela negra actual, salvo excepciones, como es el sufrimiento de las víctimas, sin sensiblerías, pero acercándonos a sus pensamientos y sentimientos.
La Frase: Todavía faltaban muchas horas para que amaneciera, pero entonces todo sería distinto. La luz suele tamizar las desilusiones y los miedos, ahuyenta las pesadillas, aclara las ideas y aleja las ganas de morir. La luz obliga a seguir adelante, al menos un día más.

sábado, 14 de julio de 2018

"TXAPELA NOIR", LA NOVELA NEGRA VASCA EN LA SEMANA NEGRA DE GIJÓN

Este año la Semana Negra de Gijón, que siempre ha tratado inmejorablemente bien a los autores provenientes de Euskal Herria, se ha esmerado aún más, si cabe, con los escritores vascos, habiéndose producido una serie de presentaciones de novedades literarias e incluso una Mesa Redonda dedicada, precisamente, al auge de la más reciente Novela Negra Vasca. Eso sin mencionar el “Premio Hammett a la Mejor Novela Negra en Castellano” otorgada a Juan Bas por su novela El refugio de los canallas. El mérito del premio es, por supuesto, del autor, que ha escrito una estupenda novela, pero siempre agrada que se reconozca el trabajo bien hecho.


Dentro de ese especial interés que ha suscitado en Gijón la Novela Negra Vasca, Jesús Palacios, uno de los cronistas del periódico A Quemarropa, algo así como el diario oficial de la Semana Negra, con un ingenio no exento de buen humor, ha etiquetado como “Txapela Noir” a las obras de género negro escritas por autores vascos. No sé si ese simpático término se consolidará, pero personalmente me ha parecido una idea francamente simpática y, recogiendo un invisible guante, he decidido utilizarla.
Y del mismo modo utilizo los artículos que, hasta el momento, la propia revista A Quemarropa, ha dedicado al Txapela Noir, al que le deseo, y confío en que sea un deseo general, larga y exitosa vida, y los reproduzco en esta entrada del blog.

(10-07-2018) La novela negra española en general y vasca en particular fue ayer protagonista casi absoluta del Espacio A Quemarropa y prácticamente de toda la jornada semanera. Así pues, comenzó la cosa con un entusiasmado y arrabatado —en sentido ZuluetaLuis Artigue presentando Un dios ciego de Javier Sagastiberri, autor que cambió su sórdida existencia en el mundo de las finanzas, como buen licenciado en ciencias económicas (aunque también, oiga, en filología hispánica), por un brillante y glamuroso presente millonario como autor de novela policíaca, profesión que, es bien sabido, te permite vivir el resto de tu vida a todo tren. Novela que, en gritos de Artigue, se convierte, a partir de dos tramas criminales aparentemente inconexas que habrán de confluir finalmente, en verdadera crítica de una sociedad que se rinde a «la opulencia por la opulencia», articulándose como retrato del barrio bilbaino de Neguri, pijo donde los haya, a la par que como divertimento metaliterario por el que pululan personajes y autores de otras novelas vascas de género negro, tomados en préstamo por su autor.
Un buen rato después precisamente, subiría también al escenario del Espacio A Quemarropa Antón Arriola, cuyo sacerdote jesuita ateo y poco menos que excomulgado a la par que antropólogo experto en misterios arcaicos es, a su vez, uno de los que aparece, cameo mediante, en la novela de Sagastiberri, si bien aquí, según confesión convicta de Arriola, su segunda aventura, El caso Newton, está equidistante de la novela negra y el thriller esotérico y culterano, con manuscritos robados del Newton alquimista y hereje y del mismísmo Erasmo, apariciones estelares del Priorato de Sion y un grupo terrorista nihilista que ríase usted del realismo especulativo y del Nihil desencadenado de Ray Brassier.
Para poner la nota femenina a este nuevo “txapela noir” que viene de nuestros cantábricos vecinos, gracias fundamentalmente a la labor de la colección Cosecha Roja de la editorial Erein, principal culpable de esta oleada terrorífica que no terrorista en el mejor de los sentidos de novela policíaca con acento vascuence, remató la tríada euskera Noelia Lorenzo Pino con su obra Corazones negros, también publicada en el mismo sello, en la que esta experta tejedora de tramas y personajes criminales, que confesó ser apasionada de la moda y profesora de corte y confección (profesión que no sé por qué se me antoja inquietantemente aneja a la de novelista policíaca, será por las tijeras…), pone de nuevo en escena a sus personajes Eider Chasserau y Jon Ander Macua, esta vez en una sórdida y triste trama de porstitución forzada y trata de carne humana de la que es víctima y protagonista a su vez Anna Karlatos, una joven griega atrapada en sus oscuras redes. Tanto El caso Newton como Corazones negros fueron presentadas por Nacho S. Álvarez, quien no sólo demostró haber leído los libros de cabo a rabo, sino estar poco menos que enamorado de ellos y, sobre todo, de sus autores, llegando a confesar en un conmovedor arrebato que leyendo determinado momento de Corazones negros no había podido evitar derramar un torrente de lágrimas. Yo ya le he dicho a Nacho, aprovechando mi esquizofrénica condición de cronista, presentador, autor y columnista (Quadrophenia, que decían The Who antes de CSI), que la próxima vez que tenga libro quiero que me lo presente él, porque además de dejar hablar a los escritores, leerse sus libros y entenderlos, se emociona tanto que nadie que le escuche y vea puede después dejar de comprarlos, a riesgo de quedar como un alma insensible con corazón de piedra.
La batería de actividades acogidas ayer por la Carpa del Encuentro se cerró con una interesantísima mesa redonda sobre la novísima narrativa vasca, que contó con la participación de Javier Sagastiberri, Noelia Lorenzo Pino y Antón Arriola, y fue conducida por Ángel de la Calle y Nacho S. Álvarez. Todos coincidieron en señalar y celebrar la maravillosa «eclosión» de escritores de novela negra que ha vivido Euskadi en los últimos años. Recordaba Sagastiberri, el mayor de los tres escritores invitados, que cuando él empezó a escribir, «sólo teníamos a los clásicos: José Javier Abasolo y Jon Arretxe, y además dos clásicos un tanto recientes, de los años noventa: nada que ver con la larga tradición de Barcelona y Madrid». Era aquél un vacío sorprendente, dijo Sagastiberri, toda vez que «el paisaje de una ciudad como Bilbao en los años setenta y ochenta era un paisaje típico de novela negra: crisis industrial, derrumbe, violencia, incluso violencia política… Había muchos elementos para que hubiera nacido allí una novela negra, pero no nació. Sin embargo, ahora que hemos conseguido la paz política y que Bilbao se ha convertido en una ciudad luminosa, de repente empezamos a escribir». Coincidió Noelia Lorenzo en señalar también un boom del que ella responsabiliza a Dolores Redondo, escritora exitosísima que «arrastró mucho al lector hacia la novela negra». Lorenzo señaló también que, pese a la omnipresencia del terrorismo en la sociedad vasca durante muchos años, «nuestras novelas no tratan sobre ello. Quedamos tan dolidos de todo ese tema que huimos de él. Reflejamos lo negro de la sociedad, pero alejándonos de esa parte». Antón Arriola se mostró de acuerdo. Los escritores vascos, dijo, han querido «abrirse a otras cosas; y hacemos que nuestros protagonistas sean gente curas con amantes, gente que viaje… Procuramos huir del esencialismo vasco». ¿Existe algún rasgo común que caracterice a la novela vasca al modo como los hay que se pueden señalar que caracterizan a la novela nórdica u otras? Existe al menos uno: «la luvia permanente». Lo dijo Sagastiberri, que contó que, antes de la mesa, los tres escritores habían hablado de que sus novelas no se parecían en nada. Fue Nacho S. Álvarez quien les dijo: «Hay una cosa en la que sí que se parecen: en todas llueve que te cagas». También se suele dejar muy bien en las novelas vascas —se señaló— a los cuerpos de seguridad, y particularmente a la Ertzainza. «Es muy difícil poner mal a un ertzaina después de lo que los han vapuleado durante años. Para un sector muy vociferante de la sociedad vasca, eran los zipaios, los traidores que colaboraban con el enemigo. El de fuera podía ser un hijo de puta, pero estaba haciendo su labor; pero el zipaio era de aquí, y eso a toda esta gente le resultaba intolerable», explicó Antón Arriola, el ertzaina protagonista de cuyas novelas es «un hombre comprometido y honrado hasta las cachas». También procuran los novelistas vascos, señaló Arriola, «celebrar la vida» y reflejar cómo «Euskadi ha cambiado mucho en los últimos años y Bilbao en particular ha sufrido una transformación brutal que en general ha sido para bien, aunque haya nostálgicos que echemos de menos determinadas cosas que se perdieron». Se señaló también en la mesa el «buen rollo» que mantienen todos los escritores vascos entre sí. Sagastiberri lo ejemplificó contando que él suele servirse en sus novelas de personajes reales e incluso ficcionales: del Goiko de Abasolo y también de Jon Arretxe, que accedió a convertirse en un personaje de las novelas de Sagastiberri sólo a cambio de que fuera «lo más cutre que pudiera». Sagastiberri accedió encantado y presenta en sus libros a un Arretxe vestido con «un pantalón de chándal de mierda y una camiseta de propaganda de pienso para perros». Arretxe, dijo, «estaba feliz».

(11-07-2018) Tuvimos también ayer nuestra ración de “txapela noir”, esta vez procedente de Navarra, con la presentación de la nueva novela de Susana Rodríguez: Te veré esta noche. Se trata de la tercera aventura del inspector Vázquez. La presentación corrió a cargo una vez más de José Manuel Estébanez, quien señaló la capacidad de la escritora para desarrollar tramas paralelas y complejas donde lo personal y lo psicológico se ensamblan perfectamente con la construcción de un complicado misterio policial, que en alguna medida Susana Rodríguez resumió con el axioma de que «nadie conoce a nadie» y al parecer su policía protagonista todavía menos que nadie.

(12-07-2018) El “txapela noir” hizo doble acto de presencia, esta vez con dos de sus más talludos y decanos exponentes, primero con José Javier Abasolo, cuya novela Asesinos inocentes fue introducida por el siempre agradecido y entusiasta Luis Artigue. Siguió éste desarrollando su teoría de la novela negra gamberra vasca, destacando el papel que tiene en ésta el sentido del humor, especialmente en una que, aunque se inscribe parcialmente en la tradición del noir judicial —ejemplificada por personajes míticos del género como Perry Mason o autores antaño de moda como John Grisham, estando protagonizada por un abogado en el papel de investigador—, éste resulta ser, en palabras del propio Abasolo, un «auténtico cabrón, obsesionado por la pasta y el sexo» y no podría estar más alejado de los tópicos al uso. Curiosamente, los abogados que la leen se quedan tan contentos, porque parecen creer que su autor está siempre hablando de alguno de sus compañeros de profesión y nunca de ellos mismos. Lo divertido es que Abasolo tuvo la idea de hacer de un abogado su nuevo protagonista para presentar la novela a un concurso literario convocado por el Colegio de Abogados…, pero al final decidió no intentarlo siquiera, porque le había salido un personaje tan cínico y poco ejemplar que difícilmente habría podido hacerse con el susodicho premio concedido por el gremio. Simpático en su veteranía y buen hacer, a José Javier Abasolo tengo que agradecerle también, y mucho, que fuera prácticamente el primer escritor de novela negra que pasara por aquí declarando estar «totalmente en contra de los autores que dicen “yo no escribo novela negra” cuando se refieren a sus novelas negras», extraño vicio demasiado extendido creo yo por la profesión.
El otro y no menos brillante y divertido exponente de este “txapela noir” que —parafraseando de nuevo a Luis Artigue— tiene mucho de novela picaresca y esperpento que visitara ayer el Espacio A Quemarropa no fue otro que Jon Arretxe, quien bien acompañado y conducido por Noemí Sabugal cerró la tarde noche presentando con gracia inigualable su novela La banda de Arruti, peripecia criminal y barriobajera cuyo escenario son las fiestas de Basauri, localidad de la que es oriundo el propio Arretxe, y que tras la descripción del autor quisiéramos todos que fuera también nuestra patria chica. En su depauperado y sórdido pero al tiempo entrañable decorado tienen lugar las desventuras de la banda de pringados protagonista: cuatro supervivientes natos tras la pista de unas joyas robadas que van sembrando el caos y la destrucción en medio de las fiestas de San Fausto, con actuación de Georgie Dann incluida (todo ello basado en hechos reales, por supuesto) y consumo desmedido de zurracapote, mejunje alcohólico y dulzón típico del lugar. Sin descuidar la descripción de una ciudad degradada por el paro, la desindustrialización y la crisis, Arretxe se centra en sus personajes y situaciones tan violentos como, según la sonrojada Noemí, inevitablemente hilarantes, en una novela macarra con la que su autor se ríe de sí mismo y de su amada ciudad, a la que no dudó en calificar como «el pueblo más feo de Euskadi», siguiendo el ejemplo de algunos de sus autores favoritos de novela negra, como el dos veces noir Chester Himes o el francés Daniel Pennac. Aunque se resistió al calificativo de «nueva novela negra vasca» sí que, en presencia de testigos, hubo de admitir que algo hay de particular en la manera en que se acercan vascos y navarros al género, siempre con mucho humor negro y espíritu gamberro.


(14-07-2018) «Enorme ilusión y felicidad» le produjo ayer a Juan Bas ganar el Hammett 2018 por su El refugio de los canallas, una novela sobre el odio y ETA en la que Bas aparca su humor habitual para poner en escena a una serie de personajes inspirados en los que protagonizaron el período de actividad de la banda terrorista, a los que se va dando voz a través de una estructura de saltos en el tiempo entre 1942 y 2015: desde miembros de comandos hasta familiares, políticos y miembros de las fuerzas de seguridad del Estado. De ella valoró el jurado especialmente su «profunda implicación con la temática de la violencia y sus consecuencias en el País Vasco sin descuidar una elevadísima calidad literaria». Bas fue galardonado además con el SN-BAN!, un premio especial instituido hace algunos años y que consiste en un intercambio de autores entre la Semana Negra y el festival Buenos Aires Negro, que Bas visitará en consecuencia el año que viene.







jueves, 5 de noviembre de 2015

SIN RETORNO (SUSANA RODRÍGUEZ LEZAUN)



LA NOVELA: Hace tiempo que Irene Ochoa se sentía atrapada en un callejón sin salida cuyos muros se estrechaban a medida que las palizas por parte de Marcos, su marido, se convertían en una rutina. No tiene más armas que su instinto de supervivencia. No hay otra opción: la vida de Marcos o la suya. La oportunidad se presenta un miércoles, cuando él llega más borracho de lo normal y, tras un par de tragos, se queda profundamente dormido. Horas más tarde, los bomberos llegan y la policía investiga las causas de un incendio. Los indicios apuntan a una muerte accidental. Todo ha salido según lo planeado, pero lo que Irene no podía imaginar es que se enamoraría perdidamente del inspector David Vázquez, el encargado del caso, y que para defender esa nueva vida tendrá que adoptar medidas drásticas. Mientras Pamplona sigue conmocionada por el accidente, el inspector Vázquez deberá resolver uno de los casos más escabrosos a los que se haya enfrentado jamás: varios peregrinos del Camino de Santiago han aparecido muertos en Roncesvalles, a solo unos kilómetros, y todo apunta a que es obra de un asesino en serie.

LA AUTORA: Susana Rodríguez Lezaun nació en Iruñea-Pamplona el año 1967. Periodista de vocación y profesión, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco. Desde pequeña supo que lo suyo era contar historias, unas reales, las que cada día plasma en el diario para el que trabaja, y otras inventadas, las que llenan las páginas de sus cuentos y novelas. Apasionada lectora desde su más tierna infancia, siente predilección por autores latinoamericanos, con especial devoción hacia Gabriel García Márquez, cuyos libros “devoraba” con solo doce años. La novela negra, sin embargo, convirtió la vida a sus ojos en una inmensa trama, en la que cada persona con la que se cruza es susceptible de convertirse en un interesante personaje y cada situación, en una escena llena de intriga.
Como periodista ha trabajado en el Heraldo de Soria, El Mundo y Diario de Noticias de Navarra, donde en la actualidad coordina y elabora un suplemento semanal dedicado a la actualidad educativa. Además, ha elaborado el contenido de páginas web dedicadas a la cultura, la agricultura y la ganadería, y fue la responsable del vídeo promocional que la provincia de Soria presentó en la Expo Universal de Sevilla 1992. En el año 2003 recibió el Premio Periodístico Ciudad Barañain.