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miércoles, 14 de julio de 2021

TXAPELA NOIR: LA NARRATIVA NEGRA VASCA EN LA "SEMANA NEGRA DE GIJÓN 2021"

La SEMANA NEGRA DE GIJÓN, siempre atenta a lo que se escribe en Euskal Herria, ha dedicado en esta edición de 2021 dos jornadas a la Novela Negra Vasca, con presentaciones de varios autores de la colección de la EDITORIAL EREIN, “Cosecha Roja”, así como dos mesas redondas dedicadas a a lo que, precisamente allí, empezó a denominarse “Txapela Noir”.

En esta entrada del blog reproduzco los artículos dedicados por la revista del festival, “A Quemarropa”, a la participación vasca, de la mano de Jesús Palacios, el hombre que acuñó el término “Txapela Noir”, Rakel sánchez y la redacción de la revista.

 

 

 


Nada mejor que el olor a Chamusquina (Erein), la primera novela de Noelia Lorenzo Pino, en nueva edición revisada, presentada por la autora junto a Carlos Ollo, uno de nuestros mejores exponentes del noir rural o, como dirían nuestros abuelos menos políticamente correctos, «la novela criminal paleta» (en la que destacara el pionero García Pavón). Sumergidos en plena vorágine del txapela noir, Noelia Lorenzo nos invita a una pesadilla ecológica, casi distópica, trufada de corrupción política y empresarial, con una trama coral, llena de personajes enredados en tensas y densas relaciones sexuales y de poder, que convierten una pequeña localidad fronteriza cercana a Irún (ya saben: la Tijuana vasca) en verdadero infierno de ambición, crimen, traición y muerte.

 


Y seguimos en plena nueva ola del txapela noir con la siempre épica presentación de Luis Artigue, cantor del género, que sirvió como introductor a José Javier Abasolo y su novela Versión original (Erein), de título significativo, ya que esta nueva aventura de su detective Mikel Goikoetxea, Goiko, está muy, pero que muy relacionada con el séptimo arte. Misterio criminal en tres planos distintos de ficción, uno en el pasado del protagonista, año 2000, cuando siendo todavía ertzaina en Bilbao se enfrenta a una serie de brutales asesinatos que quedarán sin resolver; otro en 2019, cuando el ahora detective Goiko ve la oportunidad de reabrir el caso con la ayuda inesperada de una joven ertzaina, y el tercero en la propia ficción cinematográfica, ya que esta oportunidad le llega al detective gracias a su intervención como asesor en la película que se rueda sobre los crímenes de la cruz flechada que nunca llegaron a aclararse. Elevado por Artigue a la categoría de Simenon vasco, Abasolo se reafirmó en su intención de crear novelas de misterio entretenidas y con sabor bilbaíno, derrochando también sentido del humor e ironía, sobre todo en lo que al cine y su versión de la realidad concierne.

 


Y así, sin movernos de la txapelaxploitation (estamos que nos salimos, toma nota, Tarantino), y siempre en palabras entonadas por Artigue, pasamos del Simenon bilbaíno al Chester Himes vasco, con la presentación de Desconfía (Erein), la nueva novela de nuestro filólogo, viajero y cantante de ópera favorito, Jon Arretxe, que esta vez se lleva a su característico antihéroe buscavidas subsahariano Touré de la Pequeña África de Bilbao, el multicultural a la par que castizo barrio de San Francisco, hasta el mismísimo París, donde este parece apañárselas muy bien junto a su compañera Yareliz, sisando carteras y dándose la buena vida… hasta que comienzan los problemas, claro. Porque, como señaló Artigue, al final París o Bilbao no son tan distintos, cuando los prejuicios, la corrupción policial y el crimen se ponen a trabajar. Arretxe señaló cómo su personaje, pícaro y un tanto ingenuo al comienzo de sus andanzas, ha ido madurando y endureciéndose de novela en novela bajo los golpes de la vida, pero a pesar de todo no ha perdido por completo su buen fondo y mantiene todavía ese último reducto de bondad moral con el que conmueve al lector, que humaniza y dota de empatía la figura omnipresente del migrante, más allá de tópicos xenófobos. Que esa es también la principal finalidad de su autor: combinar entretenimiento y crítica social, para ponernos en la piel del otro y hacernos mirar desde sus ojos. Novela negra poscolonial que a juicio del presentador haría las delicias del mismísimo Edward Said. Tan solo en una cosa no estamos de acuerdo con sus entusiastas alegatos, y es que al fin y al cabo, a Jon Arretxe le falta algo para ser el Chester Himes de Bilbao: color. Aunque, eso sí, simpatía y buen hacer le sobran siempre.

 


De las grandes historias de la historia a las pequeñas historias negras del txapela noir, sin duda uno de los protagonistas principales de esta edición de la Semana. Carlos Ollo fue el encargado de introducir la nueva novela de Laura Balagué, En el otro bolsillo (Erein), junto, por supuesto, a su autora. Un nuevo misterio para la oficial de la Ertzaintza Carmen Arregui, personaje habitual de Balagué, que se enfrenta aquí a un caso difícil porque, precisamente, parece fácil. Y es que la víctima, una auxiliar de enfermería muerta en extrañas circunstancias, era una de esas personas tan normales y anodinas, con una vida tan gris, que parece imposible que alguien quisiera verla muerta o que estuviera envuelta en asunto criminal alguno. Pero junto a sus habituales compañeros Aduriz, Lorena y Fuentes, la paciente y meticulosa Arregui, que además de luchar contra el crimen tiene que sacar adelante la casa como cualquier mujer de su generación, siguiendo su máxima de que «en la escena del crimen el que no ayuda estorba», no tardará en descubrir que hasta la persona más vulgar esconde secretos y mentiras capaces de asombrarnos. En mor del mayor realismo posible, Balagué llegó a abrir a su víctima una falsa cuenta en un servicio de citas online, a fin de ver qué tipo de hombre se sentiría atraído por su personaje. ¿Quién respondió? Eso no lo dijo.

 


Sin salirnos ni un ápice de la txapelaxploitation (insistimos, a ver si cuela), seguimos con la presentación de Sospechosos (Erein), del abogado y novelista de Bilbao Juan Infante, acompañado por un siempre juvenil y algo nervioso (presa de la admiración sin límites que siente por el género) Nacho S. Álvarez. Tercera novela protagonizada por su Garrincha, personaje atípico, ni policía ni detective sino un duro exdelincuente siempre al borde de la ley, contratado por la familia Echevarría para que les saque de apuros tras una boda sangrienta, apuros que también implican, por cierto, a los inspectores de la Ertzaintza, Sara Cohen y Miguel Frabetti, todos implicados en un turbio asunto de negocios del pasado, que puede estallar en cualquier momento. Garrincha, personaje digno de cualquier hard boiled de los de antes, con su carácter explosivo, domina esta retorcida intriga en la que Juan Infante hace gala una vez más de su humor gamberro y sana ironía, que contrastan con la oscura violencia y brutalidad de sus historias. A pesar de que Garrincha es amoral y poco recomendable como amigo, no carece de virtudes y al final hasta llega a caernos bien, por lo que nos congratulamos de que Infante esté ya trabajando, desde tiempos pandémicos, en la cuarta entrega de sus aventuras.

 


En pirueta más esperable que inesperada volvieron la pizpireta Noelia Lorenzo y el licenciado navarro Carlos Ollo, pero ahora invirtiendo papeles, siendo la primera su glosadora y el segundo protagonista de la presentación de su nueva novela negra Mortaja de barro (Erein), otro caso de esa muy peculiar pareja de investigadores que componen el inspector Faustino Villatuerta y su hija, la oficial Nerea, con quien comparte no solo vida cotidiana y familiar sino investigaciones criminales tan complicadas como esta, donde la aparición de un cadáver momificado en las aguas del embalse del pueblo de Eugi significará también la reaparición de tragedias y crímenes de un pasado que sigue influyendo en el presente, para bien y, sobre todo, para mal. Con la complicidad admirada de Noelia Lorenzo, Carlos Ollo explicó el origen de su idea: la visita a una presa para ayudar a su hija en un trabajo sobre robótica, así como sus dos manías narrativas principales: desarrollar sus intrigas en dos tiempos (aquí, el momento del crimen, en los años cincuenta del contrabando y la posguerra; y el momento de la investigación actual), así como su pasión por los pasadizos secretos, herencia de una infancia entregada a las aventuras de Los Cinco de Enid Blyton (ahora cancelados o como mínimo reformateados). Violencia de género, memoria histórica, vida familiar y misterio criminal, se entrelazan en una entrega de la serie en la que el autor ha dado voz propia también al inspector Faustino, harto el pobre de pasar por machista e insensible. Cómo está la cosa si hasta este entrañable paisano algo jurásico pero de buen corazón tiene que dar explicaciones en los clubes de lectura…

 


Es mucha novela negra la que se escribe en Euskadi, y la SN siempre ha estado muy atenta a ella. Y por eso, para hablar de la novela negra que se escribe en Euskadi, hubo ayer que organizar no una, sino dos mesas redondas, una a las 18:00 y otra a las 21:00, la primera con la participación de Noelia Lorenzo, Carlos Ollo y Jon Arretxe, conducidos por Nacho S. Álvarez y Ángel de la Calle; y la segunda, con la de Laura Balagué, Juan Infante y José Javier Abasolo, conducidos por Luis Artigue.

Se habló en estas dos mesas de si realmente hay una novela negra vasca; si hay algo que una a la nutrida legión de escritores que escribe noir en las tierras de Jaun Zuria. Se manifestó de la opinión de que sí Carlos Ollo, que apuntó a una «novela climática», reflejo del paisaje y la idiosincrasia peculiar del País Vasco, como el humor socarrón de los caseríos que Abasolo aseguraría recoger en su personaje Goiko en la segunda mesa redonda; pero no así Arretxe, para quien «la gente piensa que hay una novela negra vasca, y nos conviene a todos, pero la verdad es que hay mucha diferencia de unos a otros; somos completamente diferentes, como nuestros propios paisajes». Hay novela rural y urbana; novela ambientada en las zonas vinícolas del sur de Navarra o en barrios de grandes ciudades como el de San Francisco, en Bilbao, donde Arretxe ambienta sus novelas. Un Bilbao del que Abasolo se declaró enamorado: «Me gustaba cuando era muy fea y ahora me gusta mucho más».

Sí hubo acuerdo total en las dos mesas en señalar a José Javier Abasolo, presente en la segunda, cuando fue descrito como «el Manuel Vázquez Montalbán vasco» por Luis Artigue, como papa de esta literatura negra prolija que también debe muchísimo a la editorial Erein, un sello peculiar, que agrupa a casi todos los autores vascos de lo que Jesús Palacios llama txapela noir. Lo ilustraba Lorenzo: «Erein para mí es diferente; conoces otras editoriales y no hay esa familiaridad; son súper familiares. Para esta Semana Negra», ejemplificó la autora, «nos ha hecho una de las editoras un grupo de WhatsApp y nos pregunta siempre si estamos a gusto. El otro día, salimos en la tele, en un programa que se iba a grabar en Bilbao, y nos llevó otra de ellas en coche». En Erein, relató, «no te presionan nada; te sugieren cosas, pero no destrozan el manuscrito, ni lo convierten en otra cosa». Erein, aseveró, por su parte, Arretxe, hizo una «apuesta grande» por un género despreciado y convirtió a Abasolo, y más tarde a Arretxe, en referentes a seguir por todos los autores que vinieron después. «Les hemos seguido, les hemos leído y ahora estamos en la misma editorial», contó Infante; y Balagué se declaró con «mucha suerte» de haberlos conocido ya antes: «Ellos me animaron a que mandara un manuscrito a la editorial».


  

jueves, 24 de septiembre de 2020

DESCONFÍA (JON ARRETXE)


LA NOVELA
: Tras huir de las presiones policiales sufridas en la Pequeña África de Bilbao y después de su breve estancia en un pueblo del Pirineo navarro, su particular odisea lleva a Touré a la Ville Lumière, a París. La ciudad donde vivió su hija Sira y donde nuestro desharrapado personaje pretende pasar inadvertido, camuflándose entre tanto migrante de origen africano que la habita. Por primera vez desde el comienzo de su periplo, Touré vive en la abundancia. La forma de ganarse la vida en la que le ha adiestrado su compañera Yareliz lo lleva, por primera vez, a vivir sin apreturas, a enviar dinero a su familia en Burkina Faso, y a encontrar un cierto sentido al hecho de haberse embarcado en esa peligrosa empresa que es la migración.

Pero, en el fondo, Touré sigue siendo la misma persona, fraternal y solidaria, que, sin proponérselo, se ve inmersa en otra peligrosa peripecia que pondrá en jaque su cómoda situación y su vida. La Ciudad de la Luz se convertirá en la de las Tinieblas para nuestro detective-vidente.

 

EL AUTOR: Jon Arretxe (Basauri, Bizkaia, 1963) es Doctor en Filología Vasca y Licenciado en Educación Física, habiendo realizado, en los conservatorios de Bilbao y Vitoria, estudios de piano y canto.

Este polifacético y exitoso autor tiene la creación literaria por oficio, pero también ofrece conferencias sobre sus libros o viajes, y además canta ópera, siendo integrante de los coros de ópera de Bilbao y Pamplona.

Desde la publicación de su primera obra, en 1991, su producción combina principalmente la literatura de viaje y la novela negra, en la que junto a obras aisladas sin personaje fijo destaca la seria dedicada a Touré, inmigrante ilegal procedente de Burkina-Fasso e instalado en un piso patera del bilbaíno barrio de San Francisco que, si la situación lo exige, no le hace ascos a trabajar de detective improvisado, y de la que ha publicado las siguientes novelas: 19 kamera (19 cámaras), 612 euro (612 euros), Hutsaren itzalak (Sombras de la nada), Estolda jolasak (Juegos de cloaca), Sator lokatzak (Piel de topo), Ez erran deus (No digas nada) y Mesfidatu hitzez (Desonfía). Así mismo, sin dicho personaje, ha publicado Manila Konexioa, Kleopatra, Xahmaran (Shahmaran), Morto Vivace, Fatum (La ciudad de los ángeles), Tangerko ametsak (Sueños de Tánger) y Arrutiren banda (La banda de Arruti).


 

sábado, 14 de julio de 2018

"TXAPELA NOIR", LA NOVELA NEGRA VASCA EN LA SEMANA NEGRA DE GIJÓN

Este año la Semana Negra de Gijón, que siempre ha tratado inmejorablemente bien a los autores provenientes de Euskal Herria, se ha esmerado aún más, si cabe, con los escritores vascos, habiéndose producido una serie de presentaciones de novedades literarias e incluso una Mesa Redonda dedicada, precisamente, al auge de la más reciente Novela Negra Vasca. Eso sin mencionar el “Premio Hammett a la Mejor Novela Negra en Castellano” otorgada a Juan Bas por su novela El refugio de los canallas. El mérito del premio es, por supuesto, del autor, que ha escrito una estupenda novela, pero siempre agrada que se reconozca el trabajo bien hecho.


Dentro de ese especial interés que ha suscitado en Gijón la Novela Negra Vasca, Jesús Palacios, uno de los cronistas del periódico A Quemarropa, algo así como el diario oficial de la Semana Negra, con un ingenio no exento de buen humor, ha etiquetado como “Txapela Noir” a las obras de género negro escritas por autores vascos. No sé si ese simpático término se consolidará, pero personalmente me ha parecido una idea francamente simpática y, recogiendo un invisible guante, he decidido utilizarla.
Y del mismo modo utilizo los artículos que, hasta el momento, la propia revista A Quemarropa, ha dedicado al Txapela Noir, al que le deseo, y confío en que sea un deseo general, larga y exitosa vida, y los reproduzco en esta entrada del blog.

(10-07-2018) La novela negra española en general y vasca en particular fue ayer protagonista casi absoluta del Espacio A Quemarropa y prácticamente de toda la jornada semanera. Así pues, comenzó la cosa con un entusiasmado y arrabatado —en sentido ZuluetaLuis Artigue presentando Un dios ciego de Javier Sagastiberri, autor que cambió su sórdida existencia en el mundo de las finanzas, como buen licenciado en ciencias económicas (aunque también, oiga, en filología hispánica), por un brillante y glamuroso presente millonario como autor de novela policíaca, profesión que, es bien sabido, te permite vivir el resto de tu vida a todo tren. Novela que, en gritos de Artigue, se convierte, a partir de dos tramas criminales aparentemente inconexas que habrán de confluir finalmente, en verdadera crítica de una sociedad que se rinde a «la opulencia por la opulencia», articulándose como retrato del barrio bilbaino de Neguri, pijo donde los haya, a la par que como divertimento metaliterario por el que pululan personajes y autores de otras novelas vascas de género negro, tomados en préstamo por su autor.
Un buen rato después precisamente, subiría también al escenario del Espacio A Quemarropa Antón Arriola, cuyo sacerdote jesuita ateo y poco menos que excomulgado a la par que antropólogo experto en misterios arcaicos es, a su vez, uno de los que aparece, cameo mediante, en la novela de Sagastiberri, si bien aquí, según confesión convicta de Arriola, su segunda aventura, El caso Newton, está equidistante de la novela negra y el thriller esotérico y culterano, con manuscritos robados del Newton alquimista y hereje y del mismísmo Erasmo, apariciones estelares del Priorato de Sion y un grupo terrorista nihilista que ríase usted del realismo especulativo y del Nihil desencadenado de Ray Brassier.
Para poner la nota femenina a este nuevo “txapela noir” que viene de nuestros cantábricos vecinos, gracias fundamentalmente a la labor de la colección Cosecha Roja de la editorial Erein, principal culpable de esta oleada terrorífica que no terrorista en el mejor de los sentidos de novela policíaca con acento vascuence, remató la tríada euskera Noelia Lorenzo Pino con su obra Corazones negros, también publicada en el mismo sello, en la que esta experta tejedora de tramas y personajes criminales, que confesó ser apasionada de la moda y profesora de corte y confección (profesión que no sé por qué se me antoja inquietantemente aneja a la de novelista policíaca, será por las tijeras…), pone de nuevo en escena a sus personajes Eider Chasserau y Jon Ander Macua, esta vez en una sórdida y triste trama de porstitución forzada y trata de carne humana de la que es víctima y protagonista a su vez Anna Karlatos, una joven griega atrapada en sus oscuras redes. Tanto El caso Newton como Corazones negros fueron presentadas por Nacho S. Álvarez, quien no sólo demostró haber leído los libros de cabo a rabo, sino estar poco menos que enamorado de ellos y, sobre todo, de sus autores, llegando a confesar en un conmovedor arrebato que leyendo determinado momento de Corazones negros no había podido evitar derramar un torrente de lágrimas. Yo ya le he dicho a Nacho, aprovechando mi esquizofrénica condición de cronista, presentador, autor y columnista (Quadrophenia, que decían The Who antes de CSI), que la próxima vez que tenga libro quiero que me lo presente él, porque además de dejar hablar a los escritores, leerse sus libros y entenderlos, se emociona tanto que nadie que le escuche y vea puede después dejar de comprarlos, a riesgo de quedar como un alma insensible con corazón de piedra.
La batería de actividades acogidas ayer por la Carpa del Encuentro se cerró con una interesantísima mesa redonda sobre la novísima narrativa vasca, que contó con la participación de Javier Sagastiberri, Noelia Lorenzo Pino y Antón Arriola, y fue conducida por Ángel de la Calle y Nacho S. Álvarez. Todos coincidieron en señalar y celebrar la maravillosa «eclosión» de escritores de novela negra que ha vivido Euskadi en los últimos años. Recordaba Sagastiberri, el mayor de los tres escritores invitados, que cuando él empezó a escribir, «sólo teníamos a los clásicos: José Javier Abasolo y Jon Arretxe, y además dos clásicos un tanto recientes, de los años noventa: nada que ver con la larga tradición de Barcelona y Madrid». Era aquél un vacío sorprendente, dijo Sagastiberri, toda vez que «el paisaje de una ciudad como Bilbao en los años setenta y ochenta era un paisaje típico de novela negra: crisis industrial, derrumbe, violencia, incluso violencia política… Había muchos elementos para que hubiera nacido allí una novela negra, pero no nació. Sin embargo, ahora que hemos conseguido la paz política y que Bilbao se ha convertido en una ciudad luminosa, de repente empezamos a escribir». Coincidió Noelia Lorenzo en señalar también un boom del que ella responsabiliza a Dolores Redondo, escritora exitosísima que «arrastró mucho al lector hacia la novela negra». Lorenzo señaló también que, pese a la omnipresencia del terrorismo en la sociedad vasca durante muchos años, «nuestras novelas no tratan sobre ello. Quedamos tan dolidos de todo ese tema que huimos de él. Reflejamos lo negro de la sociedad, pero alejándonos de esa parte». Antón Arriola se mostró de acuerdo. Los escritores vascos, dijo, han querido «abrirse a otras cosas; y hacemos que nuestros protagonistas sean gente curas con amantes, gente que viaje… Procuramos huir del esencialismo vasco». ¿Existe algún rasgo común que caracterice a la novela vasca al modo como los hay que se pueden señalar que caracterizan a la novela nórdica u otras? Existe al menos uno: «la luvia permanente». Lo dijo Sagastiberri, que contó que, antes de la mesa, los tres escritores habían hablado de que sus novelas no se parecían en nada. Fue Nacho S. Álvarez quien les dijo: «Hay una cosa en la que sí que se parecen: en todas llueve que te cagas». También se suele dejar muy bien en las novelas vascas —se señaló— a los cuerpos de seguridad, y particularmente a la Ertzainza. «Es muy difícil poner mal a un ertzaina después de lo que los han vapuleado durante años. Para un sector muy vociferante de la sociedad vasca, eran los zipaios, los traidores que colaboraban con el enemigo. El de fuera podía ser un hijo de puta, pero estaba haciendo su labor; pero el zipaio era de aquí, y eso a toda esta gente le resultaba intolerable», explicó Antón Arriola, el ertzaina protagonista de cuyas novelas es «un hombre comprometido y honrado hasta las cachas». También procuran los novelistas vascos, señaló Arriola, «celebrar la vida» y reflejar cómo «Euskadi ha cambiado mucho en los últimos años y Bilbao en particular ha sufrido una transformación brutal que en general ha sido para bien, aunque haya nostálgicos que echemos de menos determinadas cosas que se perdieron». Se señaló también en la mesa el «buen rollo» que mantienen todos los escritores vascos entre sí. Sagastiberri lo ejemplificó contando que él suele servirse en sus novelas de personajes reales e incluso ficcionales: del Goiko de Abasolo y también de Jon Arretxe, que accedió a convertirse en un personaje de las novelas de Sagastiberri sólo a cambio de que fuera «lo más cutre que pudiera». Sagastiberri accedió encantado y presenta en sus libros a un Arretxe vestido con «un pantalón de chándal de mierda y una camiseta de propaganda de pienso para perros». Arretxe, dijo, «estaba feliz».

(11-07-2018) Tuvimos también ayer nuestra ración de “txapela noir”, esta vez procedente de Navarra, con la presentación de la nueva novela de Susana Rodríguez: Te veré esta noche. Se trata de la tercera aventura del inspector Vázquez. La presentación corrió a cargo una vez más de José Manuel Estébanez, quien señaló la capacidad de la escritora para desarrollar tramas paralelas y complejas donde lo personal y lo psicológico se ensamblan perfectamente con la construcción de un complicado misterio policial, que en alguna medida Susana Rodríguez resumió con el axioma de que «nadie conoce a nadie» y al parecer su policía protagonista todavía menos que nadie.

(12-07-2018) El “txapela noir” hizo doble acto de presencia, esta vez con dos de sus más talludos y decanos exponentes, primero con José Javier Abasolo, cuya novela Asesinos inocentes fue introducida por el siempre agradecido y entusiasta Luis Artigue. Siguió éste desarrollando su teoría de la novela negra gamberra vasca, destacando el papel que tiene en ésta el sentido del humor, especialmente en una que, aunque se inscribe parcialmente en la tradición del noir judicial —ejemplificada por personajes míticos del género como Perry Mason o autores antaño de moda como John Grisham, estando protagonizada por un abogado en el papel de investigador—, éste resulta ser, en palabras del propio Abasolo, un «auténtico cabrón, obsesionado por la pasta y el sexo» y no podría estar más alejado de los tópicos al uso. Curiosamente, los abogados que la leen se quedan tan contentos, porque parecen creer que su autor está siempre hablando de alguno de sus compañeros de profesión y nunca de ellos mismos. Lo divertido es que Abasolo tuvo la idea de hacer de un abogado su nuevo protagonista para presentar la novela a un concurso literario convocado por el Colegio de Abogados…, pero al final decidió no intentarlo siquiera, porque le había salido un personaje tan cínico y poco ejemplar que difícilmente habría podido hacerse con el susodicho premio concedido por el gremio. Simpático en su veteranía y buen hacer, a José Javier Abasolo tengo que agradecerle también, y mucho, que fuera prácticamente el primer escritor de novela negra que pasara por aquí declarando estar «totalmente en contra de los autores que dicen “yo no escribo novela negra” cuando se refieren a sus novelas negras», extraño vicio demasiado extendido creo yo por la profesión.
El otro y no menos brillante y divertido exponente de este “txapela noir” que —parafraseando de nuevo a Luis Artigue— tiene mucho de novela picaresca y esperpento que visitara ayer el Espacio A Quemarropa no fue otro que Jon Arretxe, quien bien acompañado y conducido por Noemí Sabugal cerró la tarde noche presentando con gracia inigualable su novela La banda de Arruti, peripecia criminal y barriobajera cuyo escenario son las fiestas de Basauri, localidad de la que es oriundo el propio Arretxe, y que tras la descripción del autor quisiéramos todos que fuera también nuestra patria chica. En su depauperado y sórdido pero al tiempo entrañable decorado tienen lugar las desventuras de la banda de pringados protagonista: cuatro supervivientes natos tras la pista de unas joyas robadas que van sembrando el caos y la destrucción en medio de las fiestas de San Fausto, con actuación de Georgie Dann incluida (todo ello basado en hechos reales, por supuesto) y consumo desmedido de zurracapote, mejunje alcohólico y dulzón típico del lugar. Sin descuidar la descripción de una ciudad degradada por el paro, la desindustrialización y la crisis, Arretxe se centra en sus personajes y situaciones tan violentos como, según la sonrojada Noemí, inevitablemente hilarantes, en una novela macarra con la que su autor se ríe de sí mismo y de su amada ciudad, a la que no dudó en calificar como «el pueblo más feo de Euskadi», siguiendo el ejemplo de algunos de sus autores favoritos de novela negra, como el dos veces noir Chester Himes o el francés Daniel Pennac. Aunque se resistió al calificativo de «nueva novela negra vasca» sí que, en presencia de testigos, hubo de admitir que algo hay de particular en la manera en que se acercan vascos y navarros al género, siempre con mucho humor negro y espíritu gamberro.


(14-07-2018) «Enorme ilusión y felicidad» le produjo ayer a Juan Bas ganar el Hammett 2018 por su El refugio de los canallas, una novela sobre el odio y ETA en la que Bas aparca su humor habitual para poner en escena a una serie de personajes inspirados en los que protagonizaron el período de actividad de la banda terrorista, a los que se va dando voz a través de una estructura de saltos en el tiempo entre 1942 y 2015: desde miembros de comandos hasta familiares, políticos y miembros de las fuerzas de seguridad del Estado. De ella valoró el jurado especialmente su «profunda implicación con la temática de la violencia y sus consecuencias en el País Vasco sin descuidar una elevadísima calidad literaria». Bas fue galardonado además con el SN-BAN!, un premio especial instituido hace algunos años y que consiste en un intercambio de autores entre la Semana Negra y el festival Buenos Aires Negro, que Bas visitará en consecuencia el año que viene.







miércoles, 27 de junio de 2018

MESA REDONDA EN DONOSTIA-SAN SEBASTIÁN, EL 5 DE JULIO, SOBRE LA NOVELA NEGRA VASCA


El próximo 5 de julio, a las 18:00 horas, en la Biblioteca Municipal de Donostia-San Sebastián hablaré sobre el estado (excelente, por cierto) de la novela negra en Euskadi junto a Javier Sagastiberri, Jon Arretxe y Noelia Lorenzo Pino.
A los asistentes, además, se les obsequiará con el relato encadenado de género negro Estocada en San Fermín escrito 5 DE JULIO EN DONOSTIA-SAN SEBASTIÁN: MESA REDOMNDApor los cuatro escritores citados junto a Susana Rodríguez Lezaun, que se publicó originalmente en el periódico de Bilbao EL CORREO con motivo de la feria del Libro de Bilbao.




sábado, 17 de marzo de 2018

LA BANDA DE ARRUTI (JON ARRETXE)


Arrutiren banda, la última novela de Jon Arretxe, va a ser publicada próximamente en castellano con el título de La banda de Arruti, para alegría de todos sus seguidores que no leen en euskera. De momento ha aparcado a Touré, pero no la calidad e ingenio de sus novelas.

En esta ocasión, el escritor viajero Jon Arretxe sitúa el desarrollo de esta novela en su localidad natal, Basauri (Bizkaia). La tentativa de apropiación de un hipotético botín, resultado de un atraco con final un tanto confuso, da pie a una serie de acontecimientos que desembocan en un desenlace inesperado. Una trama repleta de intrigas, embrollos y mentiras secuenciados con un marcado carácter cinematográfico, y que, sin embargo, culmina en una persecución fuera de todos los esquemas a los que nos tiene acostumbrados el cine estadounidense.
Arruti, Urrutxurtu, Delgado y Ereño son los personajes, amigos desde su paso por el instituto, que conforman esta singular banda. Una banda, la de Arruti, que aglutina a una serie de mendas pretendidamente malvados que no dejan de sorprender al lector por su estupidez e ingenuidad. Un grupo social que forma parte de ese submundo transgresor que tanto gusta y tan bien describe el autor.

En el siguiente enlace podéis leer la reseña que hice tras su publicación en euskera: http://elblogdeabasolo.blogspot.com.es/2017/12/arrutiren-banda-jon-arretxe.html



sábado, 9 de diciembre de 2017

ARRUTIREN BANDA (JON ARRETXE)

Como un famoso turrón, Jon Arretxe también ha vuelto por Navidad. Fiel a su cita anual con la “Durangoko Azoka” (la Feria del libro y disco vasco de Durango), a la que es asiduo desde hace años, ha publicado recientemente su última novela, Arrutiren banda (la traducción literal sería “La banda de Arruti”), en la colección de novela negra “Uzta Gorria/Cosecha Roja” de la editorial Erein. De momento sólo está disponible en euskera, si bien probablemente, como ocurrió con las novelas anteriores, los múltiples lectores en castellano del autor podrán leerla también en este idioma en un futuro que esperamos cercano.

De todos modos, a diferencia del turrón del que he hablado al inicio del artículo, que puede gustar más o menos --no entro en eso porque esto no es un blog sobre gastronomía sino sobre literatura--, pero que siempre es el mismo, Arretxe con esa última novela ha sabido reinventarse y ofrecernos una obra que si bien no defraudará a sus seguidores sí se aparta del camino que había seguido en sus últimas cinco creaciones, las protagonizadas por Touré, ese detective afrovasco originario de Burkina-Fasso que sobrevive, o quizás sería más correcto decir malvive, en esa pequeña África que es el bilbaíno barrio de San Francisco, para poner en juego a otros personajes. Sí, lo han adivinado: Arruti y su banda.

Una banda muy peculiar, ya que casi podríamos decir que más que una banda es una “cuadrilla”, en el sentido que se da en Euskadi a esa palabra, puesto que sus cuatro componentes, Urrutxurtu, Ereño, Delgado y Arruti, se conocieron de jóvenes en el instituto, donde trabaron una fuerte e indestructible amistad, y siguen unidos desde entonces, a pesar de que incluso laboralmente hayan seguido caminos diferentes. Pero no por ello dejan de ser una banda, y hacen lo que hace una banda. Al menos hasta que uno de ellos acaba por ingresar en la prisión de Basauri, donde pasará unos pocos años como huésped del estado. Afortunadamente de la cárcel también se sale, antes o después, y es en ese momento cuando se inicia la novela y se producen los acontecimientos sobre los que ésta gira.

La novela, como ya he dicho, se inicia en Basauri, pueblo vizcaíno famoso, sobre todo, por estar ubicada en él la prisión provincial. Pero no sólo se inicia, sino que transcurre allí casi en su totalidad. Y es que el otro motivo de orgullo de esta localidad es, precisamente, el de ser el pueblo natal del propio Arretxe. Y si ya el autor había demostrado su valentía al aparcar --esperemos que sólo esporádicamente-- a un personaje tan consolidado y querido por los lectores como Touré para explorar otros personajes completamente diferentes aunque igual de atractivos, con la ubicación de esta obra vuelve a demostrarnos que puede con todo. Sobre todo si tenemos en cuenta que, además de ser conocido por sus novelas de género negro, Arretxe es también un referente de la literatura euskaldun por sus relatos de viajes. Tubabu, por poner sólo un ejemplo (hay también edición en castellano), es una de sus obras más emblemáticas en ese sentido. Y no sólo eso, sino que algunas de sus primeras obras de género negro, que transcurren en Tánger, Portugal o Turquía, entre otros lugares, son una perfecta mezcla de sus dos versiones como escritor, la novela negra y la de viajes. Y tras dar la vuelta al mundo, en un nuevo giro literario tan arriesgado como bien resuelto, vuelve a sus orígenes, vuelve a Basauri, para gozo de sus lectores.

Pero la vuelta a sus orígenes no significa tan sólo un mero cambio de ubicación espacial sino que además, frente a quienes entienden que la novela negra sólo puede desarrollarse en la gran ciudad, en cualquier gran ciudad --desdeñando por tanto obras tan importantes como las de Jim Thompson, una de cuyas novelas más emblemáticas transcurre en un pueblo habitado por tan sólo 1.280 almas, 39.000 menos que la propia Basauri--, al decidir homenajear a su pueblo natal en Arrutiren banda, Arretxe nos muestra también cómo una localidad de tamaño medio puede ser, perfectamente, el escenario ideal para una trama negra. Y es que en realidad el tamaño de la localidad no tiene importancia. Lo que sí la tiene es el tamaño de la habilidad e imaginación del autor, y de eso Jon Arretxe, afortunadamente para sus lectores, anda sobrado, como podemos comprobar leyendo su última novela.




miércoles, 26 de abril de 2017

PIEL DE TOPO (JON ARRETXE)


Vuelve Jon Arretxe con su emblemático personaje, Touré, en la que es ya su quinta entrega.

Yo la leí hace tiempo, en euskera, y os la recomiendo. Leedla porque no os va a defraudar. Todo lo contrario, podréis comprobar que tanto Arretxe como Touré siguen en plena forma.



La Pequeña África de San Francisco vuelve a ser el escenario de las andanzas de nuestro detective-vidente. De vuelta a Bilbao, Touré recuperará sus relaciones anteriores (Sa Kené, Osmán, Aliou, Xihab) con la finalidad de recomponer su maltrecha existencia. Una dura realidad, la de los sin papeles en el Paraíso soñado, que obliga a una vida clandestina en un mísero y asfixiante escenario controlado por las autoridades. No hay posibilidad de escape, a la xenofobia y a la escasez de medios para asegurar su sustento se suma la coacción, la exigencia a colaborar con el adversario, la policía, delatando a sus cercanos, a aquellos que se encuentran en su misma situación. Touré y sus compañeros tratarán por todos los medios de liberarse de esta red de chantaje y extorsión en la que están atrapados. La descripción detallada del submundo de la emigración, del monótono día a día de los “inexistentes”, de su realidad, es en lo que Arretxe persevera con un lenguaje dinámico y descarnado.



lunes, 11 de abril de 2016

"CAMEO" DE TOURÉ, EL PERSONAJE DE JON ARRETXE, EN "DEMASIADO RUIDO", LA ÚLTIMA AVENTURA DE GOIKO

A quienes, por uno de esos misterios que hay en el Universo y que ni Iker Jiménez sería capaz de explicar, os atrae la figura de Touré, os gustará saber que el detective afrovasco creado por Jon Arretxe colabora con un "cameo" en DEMASIADO RUIDO, la última aventura de Goiko.
Os dejo dos momentos de su intervención. En el primero no aparece, pero un ertzaina le recomienda a Goiko que hable con Touré si quiere obtener unos datos que le interesan. En el segundo Goiko llega al local en el que han quedado y tiene que encontrarle para empezar a charlar con él.
Y si queréis saber más, ya sabéis lo que tenéis que hacer, comprar el libro. Así el bueno de Jon podrá decir que si alguien lo ha leído es gracias a su personaje. En fin..., mejor dejarlo aquí.

        
    --¿Quién es ese Touré? ¿Es de fiar?
            Etxebe se encogió de hombros antes de decirme que era todo lo de fiar que puede ser uno de esos negros que pululan por el barrio de San Francisco, en el absurdo caso de que yo fuese tan tonto como para fiarme de ninguno de ellos.
            --Aunque en el fondo no es un mal tipo --añadió--. Es un sin papales que ha venido desde Burkina-Fasso. ¿Quieres creerme que hasta que le conocí ni siquiera sabía que existiese un país con ese nombre tan raro? Yo pensaba que todos los negros eran de Senegal, Nigeria o Camerún, ya sabes, como en la vieja canción de Zarama, "Iñaki, ze urrun dagoen Kamerun" (Iñaki, qué lejos está Camerún), pero se ve que no, que también existe Burkina-Fasso, que tiene cojones el nombrecito. ¿Cómo habrá que llamarles? ¿Burkinafesses, burkinafeños, burkinamierdas? No pongas esa cara, Goiko, que es una broma, joder, no sabía que te cayeran tan bien los negros. Además seguro que Touré te gustará --añadió jocoso mientras se pedía el quinto combinado de ron y le explicaba bien claro al camarero que tenía que cobrármelo a mí--, en ocasiones ha trabajado como detective. Un detective de pacotilla, eso sí, lo mismo que tú, aunque tiene una ventaja sobre ti, sus superpoderes. Sí, superpoderes. ¿O quizás sea un embaucador? --se rió de su propio chiste--. Adivina el porvenir, quita el mal de amores, espera, espera, que te leo todo el rollo que pone en sus panfletos publicitarios --añadió cuando la risa le permitió sacar un papel de sus bolsillos--: profesor Touré, gran vidente africano, experimentado en todos los campos de la alta magia, ahuyenta la mala suerte, protege contra el mal de ojo, soluciona problemas de salud, de negocios, sentimentales, resultados garantizados al 100% en muy poco tiempo. Como verás el tipo es una auténtica joya, así que podría decirse que no me he equivocado al decir que sois almas gemelas.



Hay un dicho un tanto racista que dice que todos los negros, y llegado el caso también todos los chinos, se parecen y es imposible distinguirlos unos de otros. Aparte de que hay que ser muy ciego o cretino para no distinguir un negro gordo de uno escuálido, un lampiño o uno con una generosa barba, uno alto u otro bajo, en cuanto le eché la vista encima supe que aquel subsahariano tenía que ser el famoso Touré. Y no sólo porque en esos momentos era el único negro que se encontraba en el interior del local o porque parecía estar esperando a alguien, sino por su mirada. Cuando nos presentamos comprendí que le viera donde le viese en el futuro, siempre le reconocería. No por ser alto o bajo, gordo o escuálido, barbilampiño o barbudo, sino por esos ojos que me indicaban que había visto el horror en su totalidad y no había conseguido salir indemne. Supuse que su vida no habría sido fácil, nunca lo es el recorrido que les lleva desde su aldea africana hasta las aparentemente opulentas capitales occidentales, pero instintivamente comprendí que había algo más, aunque prudentemente opté por no hurgar en su herida. Además, como hubiese dicho un famoso escritor ya difunto, yo había venido a hablar de mi caso, no del de los demás.


martes, 22 de diciembre de 2015

FICHERO DE NOVELAS NEGRAS: 549.-JUEGOS DE CLOACA (JON ARRETXE)

Título: JUEGOS DE CLOACA
Título original: ESTOLDA JOLASAK
Autor: JON ARRETXE
Editorial: EREIN
Trama: Touré, el falso vidente que en ocasiones trabaja como detective en el barrio bilbaino de San Francisco, es expulsado de España tras intentar acabar con un "capo" de la mafia nigeriana sin conseguirlo. Para no poner en peligro a su familia, que sigue en Burkina-Fasso, decide quedarse en Mali, donde le han abandonado las autoridades españolas, pero también allí deberá enfrentarse a la mafia nigeriana, ansiosa por ajustar cuentas con él.
Personajes: Touré, inmigrante subsahariano procedente de Burkina Fasso, que para sobrevivir en Bilbao realiza los más variopintos trabajos, entre ellos los de falso vidente africano y detective ocasional, Alou, funcionario maliense que no desdeña aprovecharse de su cargo, pero que a la vez es desprendido y generoso, siempre dispuesto a ayudar a sus amigos, Aisha, mujer de Alou, de fuerte carácter y personalidad, Yakouba, viejo jubilado que se pasa todo el día dando vueltas a su rosario en el patio de las viviendas comunales en las que también viven Alou y Aisha, “El controlador de las cámaras”, policía bilbaino que vigila, a través de unas cámaras estratégicamente situadas, lo que ocurre en el barrio de San Francisco, amargado, xenófobo y excesivamente apegado al whisky, Bob, rico hombre maliense, amigo de Alou, que pese a sus diferencias sociales y de posición económica no rechaza ayudar a Touré, por simple sentido de la amistad, Ismail, policía maliense amigo de Alou, un tanto ambiguo en sus intereses y partidario de la acción, por brutal que ésta sea.
Aspectos a Destacar: Con la cuarta entrega de la serie que Jon Arretxe dedica a Touré, el detective africano de Bilbao, autor y personaje vuelven a África para mostrarnos la vida en uno de esos países, una vida que no es fácil ni sencilla, pero en la que junto a lo peor que uno pueda imaginarse también alientan unos claros deseos de mejorar y una envidiable solidaridad entre quienes, paradójicamente o quizás por eso mismo, se encuentran entre los más pobres y desheredados del mundo.
La Frase: El desprecio puede tener muchas formas y desde que llegué a este que llaman "primer mundo" he conocido unas cuantas, pero lo de aquel centro de internamiento en Madrid ya era insoportable. Y lo peor no era que nos trataran como a leprosos, sino que al entrar allí nos despojaban de toda humanidad quitándonos incluso el nombre. Allí dentro sólo éramos un número.

jueves, 12 de noviembre de 2015

YA SE ACERCA LA NUEVA AVENTURA DE TOURÉ - ESTOLA JOLASAK (EUSKERAZ), JUEGOS DE CLOACA (EN CASTELLANO) - JON ARRETXE

Ya se acerca la nueva aventura de Touré, el detective afrovasco creado por Jon Arretxe. Estolda jolasak en la versión original en euskera, o Juegos de cloaca, como se titula en castellano, no defraudará a los seguidores del detective afincado en el barrio bilbaino de San Francisco.

Tourék hondoa jo du, ez du bizirik jarraitzeko adorea ematen dion ezer. Oinazeak itsutu egin du, eta mendekua baino ez du gogoan. Ez du ondorioetan pentsatu, eta deportatu egingo dute, azkenean. Baina berak ez du imajinatu ere egiten zer duen zain bere jatorrizko Afrikan. Bere burua aurkituko du berriro han; oraindik ere ondo sentitzen da kultura eta gizarte hartan, nahiz eta dagoeneko ez den etorkizun hobe baten bila joandako gizon bera. Alou, Aisha eta Yakouba pertsonaietan hezurmamitzen da afrikarrengan ohikoa den abegi ona. Horiek izango ditu alboan burkinafasoarrak bere bizitzaren etapa berri honetan, zeinetan bizi iraupena izango duen berriro ere leitmotiva, batez ere protagonistari gainera datorkion mehatxu izugarriaren aurrean, ihes frenetiko bati ekin beharko baitio.
Touréren derrigorrezko bidaia hori koartada perfektua izango da Jon Arretxerentzat horrenbeste miresten duen Afrikaren berri emateko. Bertakoen eguneroko bizitza eta tradizioak horrenbesteko xehetasunez kontatzen dizkigu, ezen hura sentitzeko, usaintzeko, maitatzeko gai izango baikara.

Touré toca fondo, nada le motiva para seguir vivo. El dolor le ciega y se deja arrastrar por su deseo de venganza. No piensa en las consecuencias y acabará siendo deportado. Lo que él no se imagina es el destino que le espera en su África originaria. Allí se reencontrará a sí mismo en una cultura y una sociedad en las que aún se reconoce, a pesar de que ya no es el mismo hombre que un día salió en busca de un futuro mejor. La hospitalidad africana se encarna en personajes como Alou, Aisha o Yakouba. Ellos acompañarán al burkinés en esta nueva etapa en la que el leitmotiv seguirá siendo el instinto de supervivencia, especialmente ante la gran amenaza que se cierne sobre el protagonista, quien se verá obligado a emprender una huída frenética.
El periplo obligado de Touré es la coartada perfecta para que Jon Arretxe nos hable de esa tierra que admira, África. El detalle con que cuenta el día a día de sus habitantes, de sus tradiciones, nos hace sentirla, olerla, amarla.


miércoles, 6 de mayo de 2015

FICHERO DE NOVELAS NEGRAS: 515.-MORTO VIVACE (JON ARRETXE)



Título: MORTO VIVACE
Título original: MORTO VIVACE
Autor: JON ARRETXE
Editorial: EL GALLO DE ORO
Trama: Mientras se celebra la fuesta nacional del 14 de julio, en París, en un barco que surca el Sena, un miembro del Coro de la Ópera de Biarrritz es asesinado. Su condición de homosexual, y el hecho de que poco después aparezca asesinado otro homosexual, de un modo similar, hace sospechar a los policías del caso que están ante un asesino en serie o un criminal que odia a los gays.
Personajes: Perrot y Martínez, el primero negro, casado con una mujer blanca de la que se ha aburrido y con una hija adolescente de la que apenas sabe nada, el segundo de origen magrebí a pesar de su apellido, que en su juventud tuvo fama de ser un buen atleta de fondo, dos de los mejores policías de homicidios de París, aunque más aficionados a sentarrse en ua terraza a degustar un kebab y una cerveza que a trabajar, "La Ardilla", jefa de Perrot y Martínez, una pelirroja que sabe mandar y hacerse obedecer, Manix, el forense, joven e irónico, pero conocedor de su oficio, Lucien Zelai, joven integrante del coro, que jura y perjura que, al contrario que la mayoría de sus miembros, no es gay, Miroslav Popescu, afamado director musical a cargo del coro de la Ópera de Biarritz, cuya máxima preocupación es la futura profesionalización del coro, lo que le obligará a hacer despidos y nuevas contrataciones, con las presiones, los recelos y envidias que ello puede generar.
Aspectos a Destacar: Aunque ya había escrito dos novelas policiales en tono paródico, ésta es la primera novela negra, en sentido estricto, escrita por Jon Arretxe (originariamente en euskera) y ya desde esta primera obra, salpicada de personajes tan interesantes como marginales, se muestra capaz de crear una obra muy visual y con mucho ritmo, con una historia que impide al lector desengancharse de la trama y le lleva siempre hacia adelante.
La Frase: A la capitana no le hizo ninguna gracia el comentario de su subordinado. Los tipos como vosotros sobran en la policía, espetó, con rabia contenida. Si no fuera por tipos como nosotros, rebatió dolido el inspector negro, plantando sus manos en la mesa y adelantando el cuerpo en actitud beligerante, la policía de París, tan exquisitamente educada, sería un puro cachondeo y los criminales les mearian encima y harían lo que se les pusiera en los cojones.