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martes, 10 de abril de 2012

CARLOS SALEM - JE RESTE LE ROI D'ESPAGNE


La divertida novela de Carlos Salem, Pero sigo siendo el rey, en francés Je reste le roi d’Espagne, es candidata a la mejor novela policíaca del año en Francia. Si has leído la novela o alguna otra de las suyas y consideras, por tanto (como es mi caso), que merece la pena apoyarla, puedes votarla en este enlace: http://www.polar.sncf.com/index.php?option=com_content&view=article&id=555%3Aje-reste-roi-despagne&catid=6%3Aoeuvres&Itemid=2

lunes, 14 de septiembre de 2009

PRESENTACIÓN EN LA LIBRERÍA "NEGRA Y CRIMINAL", DE BARCELONA, DE PERO SIGO SIENDO EL REY (CARLOS SALEM) Y SUICIDIO A CRÉDITO (RICARDO BOSQUE)




El próximo sábado 19, a las 13 horas, en la Librería NEGRA Y CRIMINAL de Barcelona, se procederá a inaugurar la temporada con la “presentación cruzada” de las novelas de Carlos Salem, Pero sigo siendo el rey, y Ricardo Bosque, Suicidio a crédito.

PERO SIGO SIENDO EL REY: Juan Carlos I de Borbón ha desaparecido dejando sólo una nota tras de sí: "Me voy a buscar al niño. Volveré cuando lo encuentre. O no. Feliz Navidad". Para encontrarlo el ministro de Interior juega su última carta: José María Arregui, detective melancólico y visceral, de rápido disfraz y puño fácil, deberá protegerlo de una poderosa intriga. La extravagante pareja de detective gruñón y monarca en receso, confundidos entre hippies, mariachis o pastores, huirá por una España alucinada e intemporal, poblada de personajes delirantes: un músico enamorado que persigue una melodía escurridiza; una familia atrapada en una guerra interminable; un adivino retrovisor que sólo ve el pasado y Rosita, una compañera inseparable.

SUICIDIO A CRÉDITO: Martín Santos, galán del cine español de los años sesenta venido a menos, está harto de vender sus miserias al mejor postor, de patearse los platós televisivos para hablar de sus problemas con las drogas, con el juego, con las mujeres que se acercan a él buscando una fama efímera que les permita llegar a fin de mes sin tener que trabajar demasiado. Quiere acabar con todo de raíz. Para ello, nada mejor que quitarse la vida, pero se sabe incapaz de suicidarse y decide recurrir a los servicios de Tana Marqués, quien además de dirigir una floristería en el centro de Zaragoza se dedica a ayudar a quienes la contratan mediante esa especie de eutanasia activa extrema en que está especializada desde hace años. Pero la discreción que exige una actividad como la de Tana no se lleva bien con la legión de fotógrafos y periodistas a la caza de la noticia que suelen acompañar a todas partes a personajes como su nuevo cliente, y lo que parecía un encargo más se convertirá en un auténtico atolladero del que solo podrá salir sumergiéndose de lleno en ese mundo del corazón que siempre ha detestado. Paparazis, exclusivas, una mujer que dice ser quien decide en cada momento qué personajes serán actualidad y cuáles deben pasar a segundo plano..., Suicidio a crédito utiliza los recursos del género negro para observar con acidez el mundo del corazón y los reality shows, un mundo en el que todo vale a la hora de lograr más audiencia que el rival y en el que los protagonistas de las noticias -tanto los periodistas que ejercen de gladiadores en un circo romano como los famosos, que aceptan el papel de león o cristiano de turno- no dudan en renunciar a su dignidad con tal de seguir manteniendo un cierto nivel de vida o una simple presencia en los medios de comunicación, esos quince minutos de fama a los que, según Warhol, todos tenemos derecho.

lunes, 20 de julio de 2009

HE LEÍDO: PERO SIGO SIENDO EL REY, DE CARLOS SALEM



Hace ya muchos años, prácticamente en los albores de la transición a la democracia, una revista, Cambio16, fue “secuestrada” por orden de la autoridad gubernativa al haberse atrevido a publicar una caricatura del Rey Juan Carlos, tras una visita a los Estados Unidos, en la que parecía un émulo de Fred Astaire bailando en Nueva York. No quiero ni pensar lo que habrían podido hacer esas “autoridades gubernativas” si hubieran tenido la oportunidad de leer la divertida novela de Carlos Salem titulada Pero sigo siendo el rey. Afortunadamente para deleite de sus lectores, ya no es tan fácil “secuestrar” publicaciones (o quizás sí, recordemos el precedente de la revista de humor EL JUEVES) o, por lo menos, se lo piensan mejor antes de llegar a ese extremo.
Y es que en Pero sigo siendo el rey Su Majestad el Rey Juan Carlos I de España se convierte en un personaje de novela, un personaje incluso entrañable. Un hombre que va cumpliendo años y quiere recuperar el niño que fue antes de convertirse en lo que es hoy en día, como si eso fuera posible…, pero lógicamente, posible o no, realizable o no, ese deseo, que le lleva a “fugarse” de palacio, desatará las alarmas del Ministro del Interior así como las actividades conspiratorias de unos desconocidos personajes que consideran que es mucho mejor un rey muerto que un rey que ha hecho examen de conciencia. Ése es el momento en el que Txema Arregui, el desencantado policía que Salem nos presentó en Matar y guardar la ropa (Premio Novelpol 2009) se ve obligado a intervenir, no sólo para salvar el pellejo del rey sino el suyo propio, ya que al parecer está siendo traicionado.
Para conseguir ese objetivo, una vez que Arregui localice al rey, tendrán que huir de sus perseguidores, lo que les pondrá en contacto con una España surrealista, que parece sacada de una de las mejores películas españolas de los últimos años, Amanece que no es poco, antes de volver a un Madrid en el que don Juan Carlos I, feliz como un niño con zapatos nuevos por su participación en tan singular aventura, participará en una manifestación republicana en la que para camuflarse coreará con vehemencia un lema tan musical como el de “queremos un pisito como el del principito”.
Estamos por lo tanto ante una novela negra, pero en la que el humor, un humor que en ocasiones bordea el surrealismo, tiene una importante presencia. Y Salem sabe conjugar con mano firme ambas características por lo que el lector, cuando acaba el libro, lo cierra con pena, porque podría haber estado muchas más horas en compañía tanto del propio Carlos Salem como de Pero sigo siendo el rey.