martes, 28 de julio de 2009

HERIDAS PERMANENTES


Jon Aldekoa, agente de la Erztaintza, viaja a Nueva York dentro de un programa de intercambio con el Departamento de Policía para conocer los métodos empleados en las investigaciones criminales. Sin embargo, poco tiempo después es asignado como compañero del detective que investiga unos asesinatos en serie. Las víctimas, todas ellas mujeres de origen hispano, llevan vidas muy diferentes, lo que hace muy difícil valorar el perfil psicótico del asesino. De hecho, lo único que saben de él es el sobrenombre que la prensa le ha atribuido: “el Asesino de la X”. Simultáneamente otros agentes del Departamento de Policía de Nueva York investigan la autoría de una segunda serie de asesinatos. En esta ocasión las víctimas son antiguos soldados que combatieron en la guerra de Irak. Se trata de una investigación que en principio no tiene nada que ver con la otra serie de asesinatos, pero una terrible coincidencia surge para Aldekoa: su compañera, una periodista destinada en Irak, falleció a consecuencia de los disparos que efectuaron los militares que están siendo asesinados uno detrás de otro. Para Aldekoa estos asesinatos tienen una doble implicación: por una parte, él es un miembro activo de la policía y colabora en la investigación; por otra, se enfrenta de nuevo al recuerdo de la muerte de su antigua compañera. La angustia se acrecienta cuando sobre él empiezan a sobrevolar las sospechas ya que se le presupone una motivación: el deseo de venganza.
ARTÍCULO APARECIDO EN EL PERIÓDICO “EL CORREO”, EL 19 DE DICIEMBRE DE 2007 (REDACTORA: ELENA SIERRA):Un ertzaina en Nueva York. Dos investigaciones muy distintas en las que Jon Aldekoa, que así se llama el protagonista, ejerce de detective y puede terminar convirtiéndose también en sospechoso. Asesinos en serie, Harlem y el Bronx, cruce de razas, hamburguesas... El escritor bilbaíno José Javier Abasolo ha metido en su maleta todas las piezas del género negro y ha abandonado su escenario habitual, la Villa, para contarnos en 'Heridas permanentes' (Tropismos) una trama de policías con muchos recovecos en la Gran Manzana.
«Me he divertido mucho», reconoce el autor. Para dar forma a su última novela, Abasolo ha rescatado de la memoria esas películas, series y libros con los que se ha criado y que suceden en Nueva York, con policías de todos los colores y razas tratando de poner orden. Quería hacer que interactuaran. «Lo más interesante es el contacto entre personajes. Son tan diferentes, quería jugar con eso», explica. Al «tópico del policía de origen irlandés», al «gafe detective italiano, que cuando cae un caso en sus manos parece que nunca se resuelve», y al jefe de origen mexicano se suma un traumatizado ertzaina en cursillo de perfeccionamiento.
Entretenimiento como escritor aparte, la historia tenía que resultar creíble. Sobre todo si un autor que tiene acostumbrados a sus seguidores al escenario bilbaíno se traslada al otro lado del charco. «Hay que echarle mucha imaginación, claro, pero la literatura de género tiene que ser verosímil», sostiene Abasolo, quien defiende que «el género realista por excelencia es el de la novela negra», encargada de poner en el papel las pasiones ocultas, los límites y los bajos instintos.
En este caso, cuenta con la ventaja de que el público, gracias a los medios audiovisuales y a los libros, conoce Nueva York, sabe los nombres de sus barrios y sus calles, sabe que es un crisol de razas y que allí casi todo es posible. «Es que hoy en día la conocemos todos, por la globalización y como escenario tiene unas características únicas, su apertura al mundo, ese cruce de culturas...».
Ello facilita que Jon Aldekoa ande por la gran ciudad como un personaje más. Este ertzaina, metido en el País Vasco en una investigación que involucra a altos cargos en asuntos sucios, decide quitarse de enmedio y aceptar el curso de perfeccionamiento en Norteamérica para huir de sus problemas. «Pero como todos sabemos, los problemas siempre viajan contigo», dice Abasolo. Su novia fue asesinada en Irak por un grupo de militares yanquis mientras realizaba su labor de periodista, y no se lo puede quitar de la cabeza. «'Heridas permanentes' es ante todo una novela negra, pero quería introducir la idea de que en las guerras nadie gana, todos pierden. Incluso los que creen que han ganado, han sufrido», señala el autor.
En la Gran Manzana el problema vuelve a acosar a Aldekoa: alguien está matando a los culpables de la muerte de su novia y todo apunta a que podría ser él mismo. Además, el ertzaina y sus nuevos compañeros deben encontrar al asesino en serie que se dedica a matar mujeres hispanas, y su origen parece el único vínculo entre ellas. De por medio, también, una historia de amor, «que no se me dan muy bien, eso ya me lo dicen mis amigos», se ríe el escritor. Volverá a intentarlo. Pero la próxima vez, asegura, el argumento volverá a desarrollarse en Bilbao.

ARTÍCULO APARECIDO EN EL PERIÓDICO “DEIA”, EL 26 DE DICIEMBRE DE 2007 (REDACTORA: TAMARA DE LA ROSA):UN ERTZAINA EN NUEVA YORK. Eso es lo que nos propone José Javier Abasolo en su nueva novela: Heridas permanentes. Acostumbrado a centrar sus historias en la villa, esta vez nos traslada al otro lado del charco para contarnos dos investigaciones muy diferentes en las que, un ertzaina bilbaino, Jon Aldekoa, puede verse involucrado y convertirse en sospechoso. Una aventura al más puro estilo del escritor, que reconoce sentir pasión por la novela negra y estar "cómodo y a gusto" en este género, que puede incluso "confundirse con una novela de acción", comenta Abasolo. Aldekoa entra dentro de un programa de intercambio con el Departamento de la Policía para conocer los métodos empleados en las investigaciones criminales. Al llegar a la gran ciudad de Nueva York le asignan la investigación de nos asesinatos en serie a mujeres de origen hispano. Simultáneamente, otros agentes investigan los asesinatos a soldados que estuvieron designados en Irak. Con este caso surge una coincidencia para Aldekoa, su ex novia falleció mientras ejercía como periodista en Irak a causa de varios disparos de los soldados que están siendo asesinados, lo que hace que el bilbaino se convierta en uno de los principales sospechosos. A pesar de que el tema de la guerra de Irak está muy presente en el libro, "no es una novela sobre esa guerra en concreto, sino sobre las consecuencias de cualquier guerra en general".
EL OTRO LADO DEL CHARCO Con este nuevo trabajo deja de lado la capital vizcaina y se traslada a Nueva York. "Quería descansar un poco de Bilbao, sobre todo porque la trama requería hacerla en Estados Unidos. Elegí Nueva York porque gracias a la globalización es una ciudad muy conocida por todos, muy cercana. Creo que ha merecido la pena situar la historia en esa ciudad. Ha sido una gran experiencia como autor", confiesa.
Para escribir esta obra viajó a Nueva York. "No se puede decir que en un viaje de dos semanas conozcas la ciudad. De hecho cuando estuve allí todavía no había pensado en escribir la novela. Pero después la ciudad me apasionó. Creo que, de algún modo, el haber conocido la ciudad le ha dado otro sentido a la novela", afirma. Para todos los lectores de novela negra Estado Unidos es un referente, "sobre todo Nueva York", explica Abasolo. "Es un escenario cómodo aunque también tiene su punto de reto", añade.
LA NOVELA NEGRA: José Javier Abasolo se ha consagrado en el género de la novela negra gracias al resto de sus obras pero asegura que si se le ocurriese escribir una novela histórica o de algún otro género la escribirá sin problemas. "Escribir una novela negra no es una limitación sino una decisión", afirma rotundamente. " Yo como lector he leído de todo, pero tengo pasión por la novela negra".
De momento, nos vuelve a sorprender con Heridas permanentes, una novela con la que pretende, "en primer lugar que entretenga. Que cuando el lector cierre el libro no piense que ha perdido el tiempo. Y luego también busco que sea una novela que dé ideas, que haga reflexionar. Yo como escritor no voy a decirle nunca al lector lo que está bien o está mal, lo que tiene que pensar o no. El lector es suficientemente inteligente", asegura el autor.
Mientras disfrutamos con su nueva novela, llena de historias policiales y también una tímida historia de amor, Abasolo ya tiene otra aventura en mente. "De hecho vuelvo a Bilbao", nos confiesa durante la entrevista. "Es una novela que transcurre en Bilbao, con un personaje diferente y me está saliendo muy negra" advierte. Tendremos que esperar un poco más de tiempo para comprobarlo.

ARTÍCULO APARECIDO EN EL PERIÓDICO “GARA”, EL 26 DE DICIEMBRE DE 2007 (REDACTORA: IZASKUN LABEAGA)
José Javier Abasolo
(Bilbo, 1957) es de los que opina que el autor de novela negra ha de conocer bien el escenario del crimen, el terreno en el que se va a desarrollar la trama. Por eso, todos sus libros se habían desarrollado hasta la fecha en Bilbo, en Euskal Herria. Ahora ha sorprendido a sus lectores con un relato en Nueva York, aunque el protagonista sea un ertzaina. Tenía varios motivos para el cambio: «Yo quería distanciarme un poco de Euskadi, a veces viene bien descansar. Además, la historia, por su contenido, me exigía como fondo una gran ciudad, Nueva York o cualquier otra de Estados Unidos. Una vez me decidí a salir de Bilbao, no dudé en elegir Nueva York porque es un lugar emblemático, fácilmente reconocible y una ciudad multiétnica, que me venía muy bien para mi historia».

El protagonista de ``Heridas permanentes'' es Jon Aldekoa. El policía autonómico marcha al otro lado del Atlántico para participar en un curso sobre investigaciones criminales. Sus superiores no están tan interesados en su formación como en alejarlo durante un tiempo ante su empeño en poner al descubierto una trama de corrupción en la administración vascongada. Una vez allí, es asignado como compañero de un agente que investiga la muerte de varias mujeres. «Es la primera vez que abordo los asesinatos en serie; he intentado no ceñirme al sicópata, que es una figura que, sinceramente, no me interesa, sino darle una vuelta diferente, más propia del género negro».
Paralelamente, se dan otros dos casos. Además, está el hecho de que la compañera sentimental de Jon Aldekoa, una periodista, fallece en Irak por los disparos de los soldados norte- americanos. «Hilar tres investigaciones tiene su dificultad técnica. Me he empeñado en que tenga coherencia y que acabe todo unido en una misma historia», explica el escritor.
Octava novela: Aldekoa es un policía «con un pasado difícil, por la muerte de su novia, un tanto excéptico y desencantado, aunque acoge con cierta ilusión esa situación de vivir en otra ciudad y participar en otro tipo de investigaciones», según lo describe Abasolo.
El autor ha publicado ya ocho novelas, todas dentro del género negro. Su ópera prima se tituló ``Lejos de aquel instante'', obra que le reportó el Premio de Novela Prensa Canaria en 1996 y le colocó como finalista del Premio Hammett en 1997. No es el único galardón que ha conseguido y dos de sus novelas han sido traducidas al francés, y una de ellas, además, al italiano.
Reconoce Abasolo que, con el tiempo, se siente «más suelto, más ágil escribiendo». Repite con la editorial Tropismos, con la que publica por segunda vez. Aunque relativamente nueva y radicada en Salamanca, cuenta con un «buen catálogo y está pisando fuerte», dice. Además, le ha abierto camino a otros mercados, ya que distribuye sus novelas fuera de Euskal Herria. «Publicar no es que sea fácil pero se puede conseguir; el mayor problema para un escritor suele ser la distribución».
Entre libro y libro, sus lectores lo encontrarán en internet, ya que colabora con la revista digital ``La Gangsterera''. Dice sentirse muy cómodo en este medio. «Son publicaciones en las que escribes con absoluta libertad. Son gratuitas para el lector y al autor le permite escribir como quiere y cuando quiere, sin periodicidad».

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