domingo, 27 de mayo de 2018

EUSKAL BARBECUE (AITOR BERHO)


La muerte (¿accidente?, ¿asesinato?) de un importante jefe policial francés ya retirado en su mansión de Biarritz, en el País Vascofrancés, parece ser lo suficientemente importante como para que tanto la Fiscalía como el Ministerio del Interior franceses se tomen muy en serio la investigación. Por eso, cuando el designado para llevarla a buen puerto es el comisario Ferdinand Irrigaray, reconocido como uno de los policías más ineficaces de Francia, la sorpresa de todo el mundo es general, empezando por el propio comisario, que sólo aspira a llevar una vida lo más tranquila posible en su pequeña comisaría dedicado a sus auténticas aficiones, el buen vino, la astronomía y la jardinería.
Pero ser el policía más ineficaz de Francia no es, necesariamente, sinónimo de ser tonto o estúpido. Ni tampoco de dar la espalda a los viejos amigos, como el padre Mikel d’Esterençuby, un sacerdote que le pide su ayuda para proteger a Alba Xala, una joven poetisa e historiadora, especializada en el movimiento obrero e independentista vasco de ambos lados de la frontera, cuyo compañero ha fallecido en una explosión que, según fuentes policiales, ha sido producida por él mismo cuando elaboraba una bomba destinada a cometer un acto terrorista, motivo por el que buscan a la protegida del sacerdote.
Pese a su condición de policía, y aprovechándose de que nadie se fija en él gracias a la fama negativa que acarrea desde hace tiempo, Irrigaray decide ayudar a su amigo, lo que le pondrá en contacto con la historiadora y le obligará a cruzar en varias ocasiones la frontera que separa las provincias vascas del norte de las del sur, despertando la hostilidad y desconfianza de ciudadanos de ambos lados, sin que ello llegue a desanimarle pese a darse cuenta de que tras ambas muertes, la del viejo policía francés y la del joven compañero de Alba Xala, hay más de lo que parece. Algo que desde hace muchos años ha intentado ocultarse, relacionado con las actividades de ETA y su contrapunto, la guerra sucia.
Irrigaray, contra todo pronóstico, desvelará el misterio que se esconde entre las dos muertes, en una novela sin concesiones, pese al contenido paródico que en apariencia podría desprenderse de la personalidad de su protagonista, que nos retrotrae a una época convulsa de Euskadi. Sin maniqueísmos, simplemente poniendo negro sobre blanco algo que quizás nunca ocurrió, porque estamos ante una obra de ficción, pero que podría haber ocurrido perfectamente sin que a nadie le extrañara. Simplemente escribiendo una historia que merece la pena ser leída.



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